Gracias. Eh, tal vez podamos hablar luego. Encantada. ¿Qué se le ofrece, señorita? Quería ver a Jor. Pues no está en la ciudad. ¿Sabes si volverá hoy? No, no tengo ni idea, pero todo lo que el ser pueda hacer lo hago yo igual de bien y puede que hasta mejor. Soy Lea Parker y he venido para Es usted la hija de Henry Parker.
Sí. Vaya. Cuando vuelva, dígale que está. Por cierto, el señor Akres quiere verla. Pero yo no quiero verle. No va a tener más remedio, lo siento. Un trago por los viejos tiempos, Lea. Bueno, vamos a lo que importa. Lo que importa. Ah, ya. Lea, no estamos dispuestos a que nos causes ningún problema y vamos a eliminar esa posibilidad eliminándote a ti, Lea.
La verdad tememos que nos puedas Me teméis a mí. ¿Y por qué? Me divierte mucho veros convertidos en políticos, tan preocupados por su dignidad. Aunque en realidad os estéis revolcando en el fango, ¿qué es lo que verdaderamente os pertenece? Ah, señor Sop. Pase, pase. Set. Lea Parker se irá con la diligencia.
No se preocupe, yo me encargo de ello. Vamos, señorita. Señor Swop, este es Bobacres, nuestro banquero. Creo que es usted uno de los mejores. Desde luego, trabajó oficialmente en George Sedalia y Wichita. y más tarde actuó por su cuenta y así mató a Jack Timbersle Harkins y Rave Lutow. El señor Sope célebre además por sus duelos con Ya basta.
Escúcheme, Swop. Los Syer mataron a dos personas y nos robaron 000. Y si esa suma no se reintegra, en menos de una semana se acabaron aquí los negocios. Queremos que usted la recupere, por eso le telegrafiamos. ¿Quién es el sherifff aquí? Es su trabajo. Se llama Horn. Vivió con los Soyer muchos años.
Salió en su persecución, pero que regrese con ellos es problemático. Me hago cargo de sus sentimientos personales, pero me importa más el dinero. ¿Cuál es su oferta? 000 por la recuperación del dinero. Eso garantizado. Y por cada uno de los soyer, 5000 más por cabeza. Eso depende de usted. Hay cosas que no me ha dicho Acres. Disponen de muchos hombres.
¿Por qué no organizan una patrulla? No lo creemos oportuno. Queremos que nuestros ciudadanos se mantengan en paz y aún quedaría nuestro acuerdo una condición más. Cerniente Ajor. En los tiempos difíciles era la clase de hombre que necesitábamos, pero ahora es demasiado duro. Tal vez lo sea para ustedes. Ahora es una espina clavada en nuestra sociedad.
Aquí llegó la paz y sus violentos métodos ya no son los más apropiados. Es cuestión de progreso del de ustedes, si prefiere decirlo así. De todos modos, Horn se tiene que ir y de usted depende que así sea. Descansaremos aquí. Ah. Horm,
siento mucho todo esto. Si mi padre aparece, sabes que tendréis que enfrentaros a tiros. Tú no quieres eso, ni yo tampoco. Nunca olvidaré el día en que mi padre te trajo a casa. Te faltaba como media cabeza. Los comanches te habían trabajado y la vez que caí en la trampa para castores. Eh, sin tu ayuda me habría muerto allí.
Tú me sacaste de muchos apuros. Entonces, ¿por qué no vuelves a hacerlo y me dejas marchar? Ya tienes el dinero. ¿Qué me dices, Jor? ¿Me dejarás ir? Ve ahí atrás y siéntate. Un escalón. Si, con cuidado. Yo se lo llevaré, señor Swap. Gracias. Habré vuelto dentro de una semana. A tiempo para el cumpleaños de Sandy.
¿Me traerás un bonito regalo, papá? Sí, hija. El mejor regalo que pueda existir. No se te olvide. No se me olvidará. Una semana. Una semana. Ten cuidado, Sam. Adiós, Sandy. Adiós, papá. Pórtate bien, ¿eh? Adiós. Ya me he enterado que sigue viaje con nosotros. Lo que necesite, pídamelo. Gracias. Siento que no se quede aquí, señorita
Parker. Podríamos habernos conocido mejor. Soy demasiado cara para usted. Adiós. Adiós, papá. Buen viaje, señor S. Lamento que su hija haya tenido que ver a una mujer conducida por la autoridad. No la vio, señorita Parker. Olvida usted que es ciega. Ha. Ah. Voy tres.
Qué ovas, ¿eh? Quizá hayan oído que se van ustedes. Y bueno, esto es mejor que una tienda india. No nos vamos a ir, Joe Wizers. Eh, mañana es la última diligencia y Henry dice que tienen que irse. No, nos vamos. Y quiero un dólar por esta harina. Pero si Henry me la regalaba. No es quien para regalársela. Es mía.
Y he dicho dó. Aquí tiene. Y muchas gracias, señora Parker. Hasta otro día. A J Wer le van mal las cosas como a nosotros. Tú no tenías por qué darle la harina por nada. Podrías haber sacado por ella. De todos modos, yo le saqué un dólar, más y nos podríamos quedar pagando la deuda a la compañía. Tú no crees que Lea va a traernos el
dinero, ¿verdad? Pero cuando le escribí pidiéndoselo, contestó diciendo que venía a casa. ¿Y para qué iba a venir si no? Se ve que le va bien en la escuela, ¿eh? No hay nada para ella en este lugar. Solo viene a ayudarnos como buena hija que es. Henry, faltan. ¿Dónde están, Henry? Los cogió Julie. Juli, ¿para qué? Dice que se va en la última diligencia mañana.
A mí no me dijo nada. ¿Por qué tenía que decírtelo a ti? Tengo que aclarar esto. Tu padre ha dicho que cogiste Devuélvemelos. No, mamá. Voy a marcharme con la última diligencia, pero con mi dinero no. Devuélvemelo. No podré viajar si no les pago. Sobre todo después de la forma en que les hablaste la última vez.
Sabes muy bien que esos canayas se merecían todo lo que les dije y debí hacerlo cuando tu padre les hipotecó nuestra tierra. No podía hacer otra cosa. ¿Y de qué ha servido? De nada. Estamos aún peor que antes. Si no pagamos, tendremos que marcharnos. Quiero los Julie. Si pudiera te los daría, pero es que cuesta mucho ganarlos y como tu padre no sirve para nada, significa mucho para mí.
Significa algo que yo me vaya. Pararemos aquí. Or, espero que te desangres y que te mueras luego. No te daré ese gusto. Estoy aquí, padre, a este lado. Eh, mátalo. Ya verás cuando mi padre aparezca de
verdad. Bom, ¿por qué no me dejas ir, Jor? Dije a Toby que se olvidara del banco, que se enfrentaría contigo, pero se empeñó en ir y tuve que acompañarle. Fue Toby quien mató a esos hombres, no yo. Dileso, lo creerán. Diles que Toby lo confesó antes de morir. ¿Quieres oírme? Venga, mátame. No lo harás.

¿Por qué? Porque Rose es mi padre. Por eso. Y él y tú os tenéis un gran respeto el uno al otro. Bueno, me quedaré aquí a esperar. A ver cómo te desangras. Luego cogeré los 000 y me largaré. Horm, hace frío. Lo menos que puedes hacer es dejarme una manta. Ah.
No Si le dijera que debo tomar esto como medicina, le mentiría. Por nuestros caminos, señor Su. al cielo, al infierno u otras etapas del viaje. ¿No quiere acompañarme? No, gracias. No ve usted nunca cuando trabajo o no. Y ahora está trabajando. Ajá. Puedo preguntarle como simple materia de conversación, claro está.
¿Cuáles son ahora los objetivos de su trabajo? No creo que los conozca. Tal vez sí. Pues son Ross, Toby y Royer. 000 cada uno. ¿Vivos o muertos? Muertos. 000 una gran suma, señor Suo. ¿Qué es lo que le atrae? ¿La caza o el dinero? Ni uno ni otro. Lo hago por mi hija Sandy. Ahora me voy. Sarita
Horn sabe que lo buscas. Eso es bueno. Y te matará Ros. Tal vez echaré Polen al viento por mi hombre durante 30 años. Fueron buenos años. Fueron buenos años. Adiós. Adiós. Ross verá eso.
Si cabalga tan duramente como pienso, tal vez acabe como nosotros. andando. Tú no vas a andar, te vas a desangrar, vas a morir. No puedes hacerme eso a mí. No, por favor, a mí no. No me mates, por favor, no dispares, Jor. No, no, por favor, no. No hagas eso, Jor. Ahora veremos quién se desangra primero. Levántate, levántate. Sí.
Papá, ¿nos harán algo los indios? No, solo esperan a que nos vayamos nosotros para meterse ellos. ¿Por qué estamos así? Por mí, Yuli. He hecho fracasar a la familia, a ti, a tu madre y a mí. No, papá. Algo habrá que podamos hacer y no quedarnos de brazos cruzados así, sin hacer nada. No podemos movernos. No sé qué puedo hacer.
Tal vez podamos decidirlo mañana. No podemos quedarnos. Sin la diligencia nos moriremos de hambre y peleando con esos pobres indios. Mamá tiene algún dinero. Podría comprar víveres. Díselo a tu madre. Ella es la que manda aquí. Pero tú eres mi padre. Lo sé, Yuli, y lo siento por ti. Por Dios, que Lea venga pronto.
Pero Isorn ha capturado ya los oyer. Bueno, pasarán por la venta de su padre forzosamente. Y piensa arrebatárselos. Lo puedo intentar. ¿Qué pasará con los 50,000? Haré que me los dé si puedo. Gracias. De nada. Lea, ¿eres tú de verdad? Soy yo de verdad, Julie. Te presento al señor Swap. Mucho gusto, señorita. Buenos días, Lea.
Tendrás muchas cosas que contarme. Sí, Juli, ya te las contaré. Lea, hija, ¿cuánto tiempo hace? Años, mamá. Demasiado tiempo. Oh, Lea, le dije a tu padre que vendrías, que podíamos confiar en Lea. Mamá, este es el señor Swap. Señora, bienvenido, señor Swap. Pase, pase, la cena está preparada. Bueno, mañana es el último viaje. Te echaré de menos, D.
También yo a ti, Dam, cuando vuelvas mañana, déjame ir contigo. Que te deje ir. No tengo para el billete, pero miré aunque sea a pie. Procura comprenderlo. Yo quiero vivir y ver cosas y no morirme en este sucio rancho entre diligencias y pasajeros y conductores. Yo no he dicho eso, Dam. Mira, Yulie, tú sabes que te quiero bien, pero no tengo la intención de subirte a una diligencia para huir.
Dan, me tengo que ir. Si me quedo, me voy a volver loca. Yo quiero ver el mundo y poder saborear la vida que no conozco. Has dicho, “Déjame ir contigo. También es lo que siempre he querido, pero tú solo quieres irte. ¿Dónde o con quién no te importa? Para eso no cuentes conmigo. Sí, hija.
Cuando contestaste a mi carta diciendo que ibas a venir, no sabes cómo me alegré. Pero no tenías por qué venir. Podías haberlo mandado. No recibí ninguna carta, mamá. Ah, no. Bueno, ahora ya no importa. Estás aquí. Pero te escribí hace un mes sobre los problemas que tu padre nos ha causado. La línea de la diligencia cierra mañana y si no reunimos 200 tendremos que marcharnos.
No recibiste esa carta. No recibí ninguna carta, mamá. Sin tu dinero no nos podremos quedar. 60, Lea. Solo me faltan 60. Tú los tienes. Los tienes, ¿verdad? Entonces, ¿para qué has vuelto a casa? No lo sé, mamá. No lo sé. Señor Parker, necesito tener un caballo.
Lo lamento, pero no dispongo de ningún caballo. Yo creo que Henry podría venderle uno. Mara, los caballos no son nuestros, pertenecen a la línea. Ellos no saben cuántos caballos hay aquí. Podría haber muerto uno. No creo que esté bien eso. ¿Cuánto podría usted pagar por un caballo? Solo tengo 25, señora Parker.
Bueno, menos es nada. Le ensillarás un caballo al señor Swap mañana temprano. Más pastel de maíz, señor, gracias. Lea, deberías tener 35. Debería, mamá. Pero no los tengo. Mamá Lea está en casa. No podríamos cenar sin hablar de dinero. El dinero, Julie, es muy importante. Más ahora que tanta falta nos hace para sobrevivir.
Y voy a sacarlo como y donde sea. Apártese, señora Parker. Por favor, cúreme el hombro, por favor. Déjala que me cure, Jor. Señora Parker, ahora puede ocuparse de él si quiere. Ha perdido mucha sangre. Tal vez no sea bienvenido, pero aquí estoy y aquí esperaré la diligencia. Espero que no haya sorpresas. Horn,
Horn, ¿qué te ha pasado? Siéntate. Voy a curarte esa herida. Señor Parker, quisiera hablar con Swap. De acuerdo. J. ¿Por qué ha venido? ¿Por o por usted o por esto? Quizá también. Samu, usted no me lo quitará. Tal vez no haga falta. Bueno,
se acabó el petróleo. Espero que dure hasta mañana. No habrá coche hasta las 7 de la mañana. Encenderás las antorchas como siempre. Pues claro, Mara, ¿no crees que deba hacerlo? Eso no importa. Lo que importa es el dinero que lleva el sherif. ¿Tú no crees que Está bien? Está bien, está bien. No cambiarás nunca, ¿verdad? No, pero tampoco tú cambias, Mara.
Mira, es curioso. Si cambiásemos uno de los dos, no habría más discusiones sobre quién es el que no cambia. ¿Cuándo acabaréis los hombres de dispararos? ¿Y cuándo dejaréis las mujeres de ser mujeres? Eso duele, Jorn, como esto. No eres muy delicada. Y tú tampoco. Ya está, Ris. Mamá te traerá algo de comer. Gracias.
Ah, Lea, este es Ris Soyer. Ris, mi hermana Lea, es maestra en Santa Fe. Buenos días. No la he visto yo en amarillo. También enseñé allí. Seguro que sí. Pero, ¿de qué estáis hablando? Sobre enseñanza. Podrían ayudarte mucho. Tendrías un vestido nuevo y buenas cremas. Y no esa triste mezcla de harina y de vallas que he usado yo toda la vida.
Lea, tú eres maestra. Has visto mucho mundo. Dime, piensa en esa suma y dime qué podría obtener con todo ese dinero. Problemas, mamá. Problemas. No, no crea que iba a el dinero, señor Horn. No lo he creído ni un instante. Yuli, gracias. Pocas veces me dicen esa palabra aquí. Gracias. Lea,
Lea, ayúdame. Tienes que hablarme, contarme cosas. ¿Cómo es la vida fuera de aquí, Julie? A eso hay muchas respuestas diferentes. Yo no tengo ninguna. No tengo una respuesta. ¿Cómo ha sido para ti? Para mí. La vida era una tienda de dulces y en cada rincón había una golosina. Quería probarlas todas y todas las compraba, pero como todo, la vida tiene un precio que yo he pagado con pedazos de mi propia vida que no podré recuperar.
Como el dulce, la vida se te puede indigestar. Pero para saber hay que probar antes. Si lo pruebas y no te gusta, vuelves a intentarlo. A veces descubres un remedio que te calma, pero que no te cura. Y sigues con más dulce, más vida, no acaba nunca. Pero no es demasiada vida mejor que ninguna. No, no lo entiendo.
Ya lo entenderás. Ya verás. Me voy mañana en la diligencia. ¿Para dónde? A cualquier parte. Sin dinero. ¿Qué vas a hacer? Préstamelo, Lea. Es poco, solamente $. En cuanto llegue a la ciudad y encuentre trabajo, te lo devolveré. No tengo dinero. No quieres que me vaya igual que mamá. No tengo dinero. Y sí que tienes. Debes tenerlo.
Para eso eres maestra. Nunca pensé que un día mi propia hermana se negaría a prestarme pues me iré. Si te niegas a prestármelo, no importa. Sabré a quién pedírselo. ¿Quiere un poco más de café, señora Parker? Sírvase usted mismo. Oh, no. Debe estar frío. Si espero un momento, se lo calentaré. Gracias. Sop,
ya te oigo. Hay en esa bolsa. Ya lo sé. La mitad por un arma. Ni lo sueñes. Todo para usted, Suop. Deme un arma y el dinero es suyo. Escucha, Soyer, hay 5000 por tu cabeza. Los necesito. Puedo elegir entre dinero limpio o dinero sucio. Me da igual cuál sea su procedencia. El sucio puedo ganarlo matando a Jor. El impo, matándote a ti.
Entonces no tiene por qué matarme a mí, ¿no es así? La recompensa es por tu cadáver. Ah, señor Swap, coja la habitación delantera. Es la primera a la izquierda. Gracias, señor Swap. Suelo cobrar por el cuarto, pero se lo daré por nada y tomaré los 25 por el caballo. Gracias, señora Parker. Henry, ayúdame a preparar el cuarto.
Los grandes jefes del pueblo me ofrecieron $000 por su devolución. No confían en usted, Jor. Ni yo en ellos. Ya lo sé. Siempre acabamos igual. Nos usan cuando les somos necesarios. Yo lo experimenté en Dos City y también me ocurrió en Sedalia. Y ahora me toca a mí. Sí, son gente por la que no vale la pena luchar.
Y si yo fuera usted, los abandonaría y voy a hacerlo en cuanto les haya entregado el dinero y a Ris. Escuche, Jor, tengo una hija pequeña, ciega. Necesito ese dinero para ella. Pero solamente lo conseguiré si se lo arrebata usted o matándolo a él. Sam, conmigo ese trato no vale. Solo muerto vale dinero como su padre Ross.
Tendrá que matarme. Esperaremos esta mañana. Mejor, tal vez para entonces se haya muerto solo. Te traigo un poco de café. Gracias, Julie. Ris, ¿podrías prestarme $10? Quiero irme
en el último coche. Mamá y Lea no quieren dármelos. Papá no los tiene. Tendré un trabajo en cuanto esté en la ciudad. Lo primero que haré es devolvértelo. Nunca olvido un favor, Ris. Nunca. En este bolsillo solo hay de 50. Es igual, Julie, se hace tarde. Volveré luego. ¿Qué le estabas diciendo? Lea, te veo muy bien.
Depende con qué ojos me mires, Ris. Nada malo hay en mirar. Dime, ¿cómo es que Julie no te ha pedido prestado a ti? Solo quería pero le he dado 50. Un préstamo de amigo. Claro, amigo. Pero lo importante es que tengo 300 más en este bolsillo. Está sin blanca, ¿eh? Con $00 se pueden comprar muchas cosas. un hombre, una mujer, un arma incluso.
¿Y tú qué quieres comprar, Ris? Ris ofrece 300 por un arma. Eso es mucho. ¿Has aceptado? Lamento que me lo hayas preguntado. Perdona, Lea. ¿Por qué razón? Cuando no se quieren malas respuestas, no deben hacerse preguntas. Y tú has preguntado. J.
Aún te quiero. Aunque odie tu rudeza, no ha cambiado nada, ¿eh? Ni tú ni yo. ¿Por qué hemos de fingir Horn? No podríamos expresar lo que llevamos dentro. ¿Por qué no probamos por una vez algo nuevo como decirnos la verdad? Eso es lo que quieres. Sí, prefiero perder a tener que seguir en la duda.
Para una mujer, dudar es perder. ¿Te parezco atrevida? Si es así, me da igual. Hace años era demasiado tímida, para ser sincera. Tú eras quien tenía experiencia, el hombre que estaba de vuelta. Te quería por lo que parecía ser y te odiaba por lo que eras, aunque entonces no lo entendía. Ahora puedes decirme lo que siempre quise oír. Lea, nunca he querido a otra mujer más que a ti, pero la respuesta es no.
Buen reloj. Siempre en punto. Lo compruebo con pasajeros que llevan el reloj. Sigue siendo a las 7. Sí, va a quedarse ahí toda la noche. Toda la noche. Bueno, voy a traer más leña para el fuego. Lea, tráeme una manta. Lea, dame un arma o tus padres sabrán qué clase de maestra eres. Te lo juro. Buenas noches, Parker.
Buenas noches, deje las otras encendidas. Horn, horn, hor. Así no puedo dormir. Acaba un día y otro empieza.
No traerá nada nuevo. Este sí lo traerá. traerá a Ross. Ross va a venir. ¿Te ha dado Ris 50? Sí, Julie, ven aquí. Quisiera decirte algo. Lo mismo que alguien debería haberme dicho cuando un
día, hace muchos años hacía las maletas para huir de casa. Cuando se es joven, no se tiene paciencia para esperar. Es más fácil huir, aunque no se sepa dónde ni por qué. Lea, no tienes por qué. Escúchame. Cuando andas hambrienta, solitaria y lejos del mundo que has conocido, encuentras buenas excusas para permutar principios morales por otras cosas que habrás de aceptar.
Nunca fui maestra, Julie. He sido una mujer muy cotizada. Aparte de mis razones, no he sido más que No lo digas. No te voy a creer. No te vayas, Julie. ¿Qué hago aquí? No quiero ver a papá destruido, sin voluntad, sin hacer nada. Papá es como otros muchos, créeme. Podrá discutir con otro hombre, pero no con la mujer que ama.
y no lo hará porque lo último que desea es herirla, aunque algún día tendrá que hacerlo. เฮ He
He. Oh. Ese
revólver, recójalo, Parker. Dentro de un par de horas voy a marcharme con la diligencia, llevándome este dinero y advierto que a cualquiera que pretenda cruzarse en mi camino, lo mataré. Parker, ese revólver no llegó ahí por sí solo. Más vale que vigile a sus mujeres si puede. Tendría que haberle aplastado cuando pude hacerlo, pero no lo hizo.
Horn, le advierto que ningún hombre me ha hablado así. Cierto. Perdí mi lucha contra esta tierra día tras día y mes tras mes con el calor quemando mi entereza y mi valor y luego el viento helando lo que quedaba. Pero tengo mi orgullo. No, Parker, ni siquiera le queda eso. Y quemado o helado, me da igual.
Si vuelve a interponerse, no tendrá tiempo para contarlo. ¿Era eso necesario? Sí. Muy bien. ¿Cuál es su plan? Necesito los $000. Cuando volvamos a la ciudad, quizá pueda sacarle dos o 3000. No sería bastante antes de ser 5000. Entonces, ¿qué va a hacer? Desayunaré y me marcharé. Muchas gracias. No me debe nada.
No me puedo enfrentar a usted. He llevado este revólver durante 20 años. Soy prudente. Cuando ve un hombre, calculo las suertes. Si veo alguna, me arriesgo y si no, sigo mi camino. Le deseo buena suerte. Hola Ah. Hola. Anda usted muy lejos de todas partes,
¿no le parece? Verá. Es que mi caballo se partió una pata en un hoyo. ¿Podría llevarme hasta la estación de la diligencia? Bueno, no puede ir tan lejos, pero venga a mi casa y le venderé un caballo. Más vale eso que andar. Yo me subiré ahí atrás. E Son las 6,
te queda una hora de vida. Ross llegará antes que la diligencia. La ciudad está por ahí. No es ese mi camino. Me voy en busca de Rosyer. Para mí vale $,000. Jor, tengo que ganarlos. No le dejaré que haga eso. Tiene usted a Ris. tiene el brazo herido. Usted no puede hacerlo y no creo que me dispare por la espalda.
J pensaba lo que decía papá. Sí lo pensaba. Y tenía razón, no queda ánimo de lucha en mí, ni tampoco orgullo. He estado aquí esperando mes tras mes hasta hundirme y así llega el desastre. Hay que luchar cada minuto. De otro modo, un día te enteras de que hubo una lucha, pero que la perdiste aún antes de haber empezado.
Julie, ¿quién te ha dado dinero para el billete? Me marcho, papá, y da igual quién me lo haya dado. ¿De dónde lo has sacado? Siem. Vosotras tres siempre habéis estado en contra mía, pero ya me estoy hartando. Contéstame. ¿Quién te ha dado el dinero? Me lo ha prestado Risyer. ¿Y lo has aceptado de ese bandido? ¿Y cuál era el interés sobre el préstamo? Un revólver.
No, papá. Sí lo había pensado y también pensé en todo el dinero, pero no le di el revólver. Lea, sí, yo también lo había pensado, pero por motivos distintos. Ris dijo que iba a contaros la verdad sobre mi escuela. ¿Y qué iba a decir? ¿Que lo que leías eran las etiquetas de las botellas de whisky? Que lo que escribías era tu firma en los registros de los hoteles del oeste y que tu aritmética eran operaciones nocturnas.
Lea, no soy tan estúpido. Lo sabía hace mucho tiempo. Mi pequeña, todo ha sido más culpa mía que tuya. Y tú, jovencita, deja tus cosas. No vas a ninguna parte. Te quedas en casa. Ah, vamos. Hay comida para tres o cuatro días. Con un poco más de dinero, eh, podremos quedarnos aquí otro año más. Ya nos arreglaremos.
Y ahora, vestíos, vamos a sentarnos a la mesa. La bendeciremos como cuando erais pequeñas. Y vamos a estar todos juntos otra vez. Sí, todos juntos. Papá, ¿no se lo dices a mamá? No se lo digo, lo mando. ¿Qué estás haciendo, Mara? El equipaje. ¿Para qué? ¿Para qué? Porque nos vamos. Por tu culpa nos vamos. El revólver se lo viste tú, ¿verdad? Nara, ¿se lo diste tú? No.

Sí, yo le di el revólver con que ya lo sabes y ahora déjame, estoy ocupada. Mara, ¿qué te ha pasado? Durante estos últimos años no has hecho más que gruñir, reñir y protestar. Todo está mal. Nada. Y a tu gusto. ¿Y qué has hecho tú durante estos últimos años para decirme eso? No has hecho más que volverme loca con tu inutilidad y tus borracheras.
No eres más que unate. Y ahora, escúchame bien. Se lo he dicho a Julie. No va a ninguna parte ni nosotros. Vamos a quedarnos. No habrá quien nos mueva de aquí. Y ahora vuelve ahí y pon esos cacharros como estaban. Mara, no te puedo obligar, pero tienes que quedarte porque así es como debe ser. Hola.
Eh, oiga, pare. Anoche dijiste que me amabas, luego dijiste que no. Ajá. Quiero saber por qué dijiste que no. Razones. Razones. El honor perdido. La virtud mancillada quizá. Pero, ¿quién te crees que eres? Eres duro y fuerte, es verdad, pero no eres un ingenuo. Esta es una tierra dura, un país donde una mujer da a luz sola, limpia al bebé, le pega un cachete y luego piensa si no hubiese sido mejor dejarle morir.
No existe virtud que mancillar, ni honor que perder, ni elevadas reglas que obedecer. Tan solo existe vida y muerte, y tu modo de vivir y morir es tu norma. No perderé mi última esperanza por ti sin llorar, implorando, incluso arrastrándome si es preciso. Has dicho razones, dímelas. Rosayuer fue un padre para mí cuando llegue aquí y ha de llegar.
No quisiera matarlo, ni él matarme a mí. Lea, espera hasta que esto haya acabado. Ross no ha venido, me ha abandonado. No. Ross,
me ha abandonado. Me ha abandonado, Rose. Me ha abandonado. Yo no quería dispararte. Jor ha venido. Ya te dije que vendría. Te lo dije, ya puedes darte por muerto. Levántate. Sabía que vendrías, padre. No me has
abandonado. Quieto, Ross. He dejado tendido a un hombre hace pocos minutos. No sé quién era ni me interesa. Intentó detenerme. Swap. Yo nunca he querido llegar a este punto. He venido por mi hijo. No, padre, te va a matar. Calla, Ris. Esto es entre Jorn y yo. Maldito seas, J. Maldito seas. Maldito. Oh. Ah.
No me iré, Dam. Papá no me deja marchar. Creo que es mejor así. Bueno, entonces si no te vas, tendré que venir yo. ¿Te parece mañana? Hasta mañana. Volveré. En cuanto arregle las cosas de la viuda de SOP y su hija, traeré un buen coche para el equipaje. ¿Quieres saber a dónde iremos? Me da igual. Se hace tarde. Vámonos.
Voy ahí enfrente a decir a esos indios que se vayan de aquí.