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Su exnovio, Narumi Kurosaki, le impuso condiciones antes de matarla.

Narumi Kurosaki nació el 23 de julio de 1995 en la ciudad de Tokio, capital de Japón. Fue la primera de las tres hijas que sus padres, Taeko y Hiroshi, tuvieron durante el breve tiempo que estuvieron casados.

 Sus dos padres eran de origen humilde, lo que empeoró cuando Taeko y Hiroshi se divorciaron poco después del nacimiento de Kuromi. La separación no fue en buenos términos. Narumi, Honami y Kuromi pasaron a vivir únicamente con su madre, que no recibía ningún apoyo económico de su exmarido, algo que marcó desde muy temprano la forma de ser de Narumi.

 Aunque apenas tenía 4 años de edad, al lado de sus hermanas, que no tenían más de 2 años, Narumi fue la única consciente de los cambios que estaban ocurriendo en sus vidas y a medida que crecía, también empezó a darse cuenta del esfuerzo que Taeko hacía para lograr mantenerla a ella y a sus hermanas. Su situación económica no mejoró con los años.

 Por el contrario, a medida que las niñas empezaban la escuela, los gastos se triplicaron, por lo que Taeco se vio obligada a trabajar en hasta tres lugares a la vez, lo que naturalmente llevaba a que estuviera menos tiempo en casa. Y aunque era sumamente agotador, contaba con la ayuda de Narumi, que todavía era una niña. No era que Taeko delegara sus responsabilidades en ella, sino que genuinamente salía de Narumi querer ayudar, ya fuese ordenando la casa para cuando su madre llegara o cuidando de sus hermanas mientras ella dormía, algo

que claramente Taeko agradecía. Sin embargo, sabía cuán importante era que Narumi siguiera teniendo espacios para ser una niña y por eso hacía el enorme esfuerzo para pagar clases que tuvieran que ver con sus hobbies como natación, baile y piano, actividades en las que destacó llegando a ganar varios trofeos y medallas a lo largo de los años.

 Las principales características de la personalidad de Narumi ya eran claras en esa época. Por ejemplo, su generosidad que no se limitaba a su casa. Según su madre, durante sus primeros años escolares, durante los recreos, Nerumi iba con los niños de preescolar que no sabían leer y pasaba todo su receso leyéndoles cuentos.

 Pero además de ser una niña dispuesta a ayudar a quien lo necesitara, Narumi también era sumamente inteligente y curiosa, lo que la llevaba a leer decenas de libros por su cuenta y querer aprender de todo, lo que fue creciendo a medida que ella lo hacía. Durante su adolescencia, mientras asistía al colegio secundario metropolitano Kokusai, Narumi descubrió que soñaba con estudiar en una universidad privada y desde ese momento hizo todo lo necesario para que este sueño se convirtiera en realidad.

 Si bien siempre había sido responsable con sus estudios en la secundaria, esto incrementó haciendo que destacara como una de las estudiantes más brillantes de su clase e incluso de su generación. Pero su determinación por cumplir estos sueños no la alejaron de su familia. Por el contrario, ya siendo más grande, Narumi seguía igual de comprometida con ayudar a su madre y hermanas, por lo que durante toda su adolescencia tuvo varios trabajos temporales para ayudar económicamente y también para ahorrar para su futuro. Algo para lo que Taeco

también estaba ahorrando. Pese a trabajar y estudiar, Narumi no dejaba de ser un adolescente sociable a la que le encantaba estar con sus amigos, por lo que para asegurarse de tener tiempo de hacer todo, se levantaba cada día a las 5 de la mañana antes de que el sol saliera y sin hacer ruido. aprovechaba esas horas antes de que su familia se despertara para estudiar y tener así la tarde libre después de clases y su trabajo.

 Tristemente, pese a todo el esfuerzo que hizo durante la secundaria, la situación económica en su casa seguía siendo muy delicada y los montos que ella y su madre habían ahorrado no eran suficientes para pagar una universidad privada, por lo que si bien había sido aceptada en ella, tomó la difícil decisión de volver a rendir un examen de ingreso aplicando a una universidad estatal.

 En 2013, durante su último año de secundaria, Narumi dejó de lado sus sueños para garantizar una mejor situación para su familia y cuando se graduó, entonces se anotó en la Universidad de Sucuba para estudiar en la facultad de ciencias sociales. Y aunque no era lo que quería, estaba lejos de ser una mala universidad. ubicada en la ciudad con el mismo nombre a unos 60 km de Tokio, su Cuba es una de las universidades más prestigiosas de Japón e incluso está entre las más destacadas del mundo, por lo que es normal que entre su alumnado o a veces

también entre su plantilla de profesores haya extranjeros como por ejemplo Nicolás Cepeda. Nicolás Humberto Cepeda Contreras nació el 11 de diciembre de 1990 en Temuco, una ciudad al sur de la capital de Chile, Santiago. Y aunque si bien compartían algunas características como ser los dos hermanos mayores de tres hijos, la vida de Nicolás siempre fue muy distinta a la de Narumi.

 La diferencia más clara eran sus situaciones económicas. Nicolás creció en una familia de muy buen nivel económico. Su padre, Humberto Cepeda, es un importante gerente de una empresa telefónica, mientras que su madre, Ana Luz Contreras, trabajó durante varios años en ambientes políticos, llegando a ser secretaria de Francisco Wenchumilla, un senador nacional para el que trabajó hasta el 2008 cuando Humberto tuvo que dejar Temuco para mudarse a Antofagasta por temas de trabajo.

 Para ese entonces, Nicolás ya estaba en los últimos años de secundaria, que hasta entonces él y sus hermanas mellizas, Belén y Josefa, habían cursado en un colegio privado de Temuco llamado Colegio Centenario. Su último año de secundaria, el mayor lo cursó en Antofagasta. Según sus padres, esta mudanza no fue sencilla para él.

Dejar toda su vida atrás fue especialmente complicado para el adolescente, que no pudo hacer amigos en este nuevo lugar, por lo que terminó refugiándose en sus estudios. Cuando el año siguiente se le ofreció a Luz un puesto en la municipalidad de La Serena, lo que implicaba volver a mudarse, Nicolás dijo que no se iría con ellos.

Al tener ya 19 años, estaba en edad de empezar la universidad y con el apoyo de sus padres se mudó a la capital para estudiar en la Universidad de Chile. Nicolás siempre había destacado en materias como matemática y economía, por lo que a nadie de su entorno le sorprendió que eligiera estudiar ciencias de la administración y empresas, mucho menos que le fuera bien.

Hizo la mayor parte de su carrera en Chile y en 2014 decidió participar de un programa de intercambio que ofrecía un puesto en la Universidad de Tsucuba en Japón. fue elegido y llegó al país a principios de ese año, según lo que afirman algunas fuentes como Nicolas Sher, un estudiante avanzado, no solo fue un alumno en su Cuba, sino que poco después de su llegada aplicó para una posición como ayudante de profesor.

Nicolás tomó la decisión de cambiar, procurando ser más sociable y sobre todo conocer el país. estuvo varios meses viajando a diferentes partes de Japón, decidido a aprender el idioma local de forma más inmersiva que yendo simplemente a una clase. Además, se aseguraba de participar en diferentes actividades organizadas por la universidad para garantizar que los estudiantes extranjeros lograran adaptarse.

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