Quédate porque esta historia te va a llenar de orgullo. buscando pioneros argentinos en tecnología [música] y comunicaciones, me encontré con esta historia que me parece increíble por varias razones. Primero, porque el logro en sí mismo es enorme. Segundo, porque la mayoría de los argentinos conocemos el nombre los locos de la azotea, [música] pero casi nadie sabe en detalle quiénes eran, qué hicieron exactamente ni lo que pasó después.
Y tercero, [música] porque uno de los protagonistas de esta historia resulta ser una de las figuras más impresionantes y desconocidas que dio este país en el siglo XX. [música] Un tipo que no solo fundó la radio, sino que después fundó el cine sonoro argentino, la televisión argentina y encima operó a Carlos Gardel.

Pero vamos por partes que hay mucho para contar. Para entender lo que pasó esa noche de agosto de 1920, tenés que entender el mundo en el que vivían estos cuatro jóvenes. La Primera Guerra Mundial había terminado apenas dos años antes. [música] Buenos Aires era una ciudad en plena ebullición, con una ola masiva de inmigración europea, una burguesía cultural vibrante y una sociedad que consumía teatro, ópera y conciertos [música] como forma principal de entretenimiento.
La tecnología de la radio existía así. Marconi había demostrado que era posible [música] transmitir señales sin cables, pero hasta ese momento la radio era básicamente una herramienta de comunicación punto a punto para enviar mensajes en código morse entre barcos o estaciones militares. [música] La idea de usarla para transmitir contenido artístico a un público masivo era revolucionaria, era una locura.
Era [música] exactamente el tipo de locura que le gustaba a Enrique Telema Cosusini. Hablemos de Susini, porque este hombre merece un video propio. [música] Nació el 30 de enero de 1891 en Gualeeguay, Entre [música] Ríos, en el seno de una familia de médicos e intelectuales. Su padre, el Dr. Telema Cosusini, [música] había sido discípulo nada menos que de Luis Paster y Robert Coach, dos de los padres de la medicina moderna.
Enrique terminó la escuela secundaria a los 14 años. Cuando su padre fue designado cónsul argentino en Viena, el joven Enrique aprovechó para estudiar violín y canto en el conservatorio de Viena [música] y luego física y química en Berlín y París. Volvió a Buenos Aires en 1909 y se recibió de médico en 1913, especializándose en otorrinolaringa.
Hablaba seis o siete idiomas con fluidez. Era músico, médico, científico [música] y artista al mismo tiempo y todavía no tenía 30 años. Durante la Primera Guerra Mundial, [música] la Marina Argentina lo envió a Francia a estudiar los efectos de la guerra química en el sistema respiratorio.
Fue ahí donde Susini tuvo un contacto directo [música] con los equipos de radiomilitares más avanzados de la época, muchos de los cuales eran excedentes [música] que los ejércitos estaban descartando al terminar la guerra. Susini vio la oportunidad, compró [música] equipos, los trajo a Argentina y cuando volvió se juntó con tres compañeros que compartían su pasión por la radio y la música, César José Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel [música] Mujica.
Los cuatro eran radioaficionados que en sus ratos libres subían a las azoteas de los edificios de Buenos Aires a colocar antenas largas de hilo haciendo maniobras casi acrobáticas sobre [música] los techos porteños. De ahí el apodo que les quedaría para siempre, los locos de la azotea. Y acá viene el corazón de la historia.
El 27 de agosto de 1920, [música] estos cuatro jóvenes se instalaron en la terraza del teatro Coliseo de Buenos Aires con todo [música] su equipo. Construyeron una antena de 40 m de altura. Adaptaron una bocina para personas con problemas auditivos [música] convirtiéndola en micrófono. Conectaron todo a un transmisor de tan solo 5 W de potencia.
[música] que para que te des una idea es menos que una lamparita LED de hoy. Los equipos los habían traído desde Francia y a las 9 de la noche Enrique Susini se paró frente a ese micrófono improvisado y pronunció las primeras palabras de la radio argentina. [música] Las palabras exactas quedaron documentadas y son hermosas.
Señoras y señores, [música] la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival sacro de Richard Wagner Parcifal, [música] con la actuación del tenor Maestri, el barítono Aldo Rossi Moreli y la soprano argentina Sara César, todos con la orquesta del teatro Constancy de Roma, dirigida por el maestro Félix von Weingarten.
Parcifal, [música] una ópera completa de Wagner. Eso fue lo primero que sonó por radio en Argentina, no un comercial. [música] No, una canción popular, una obra de arte monumental. Eso ya te dice algo sobre la visión cultural que tenían estos tipos, porque para ellos la radio no era un negocio, [música] era una herramienta para democratizar la cultura, para que la música, que antes solo podían disfrutar quienes se compraban una entrada al teatro, llegara a cualquier persona que tuviera un [música] receptor. ¿Cuánta gente la
escuchó esa primera noche? Menos de 100 personas, las pocas que en Buenos Aires poseían receptores a Galena, que eran aparatos receptores de la época, pero fue suficiente para que la experiencia se convirtiera en un hito. Al día siguiente transmitieron más óperas. Aida, [música] Iris, Rigoleto, Manón, se extendieron al escenario del teatro Colón.
La novedad fue tan bien recibida que las transmisiones simplemente no pararon. Así nació Radio Argentina. que se convertiría en la primera estación con programación regular de habla hispana en el mundo. Ahora quiero ser completamente honesto con vos sobre algo porque es un canal educativo y preferimos la verdad a los titulares [música] fáciles.
¿Fue esta la primera transmisión de radio del mundo? Aquí hay un debate genuino entre historiadores y vale la pena explicarlo bien. El propio Susini en 1970, 50 años después de la transmisión, lo afirmó con convicción. Yo quiero reclamar para la ciudad y el país la absoluta seguridad de que la nuestra fue la primera transmisión de radio del mundo 3 meses antes que la tentativa estadounidense y tenía razón en un punto importante.
[música] La famosa estación KDKA de Pittsburg, que muchos libros estadounidenses presentan como la primera del mundo, empezó a transmitir en noviembre de 1920, efectivamente 3 meses después que la transmisión argentina. Sin embargo, hay otras estaciones que también reclaman primacías.
La estación XA de Montreal, Canadá, ya transmitía con programación regular desde mayo de 1920 y en Holanda, la PCGG operaba desde 1919. Todo depende de cómo definamos primera, si consideramos experimentos puntuales, programaciones regulares o transmisiones artísticas con público abierto. Lo que sí podemos afirmar con confianza, y así lo reconocen múltiples fuentes históricas, es que la transmisión argentina del 27 de agosto de 1920 fue una de las primeras emisiones programadas con fines artísticos del mundo, dirigida a un público general y
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que estableció una regularidad inmediata que daría lugar a la primera estación de radio de habla hispana con emisiones continuas. Eso es enorme, eso es histórico y eso fue hecho en Argentina. Pero la historia no termina ahí. Lo que pasó en los años y décadas siguientes es lo que convierte esta historia en algo verdaderamente extraordinario.
Porque Radio Argentina no fue solo un experimento de una noche, se convirtió en un medio de comunicación real que creció rápidamente y empezó a cubrir la actualidad de maneras que hoy nos parecen obvias, pero en su momento eran completamente revolucionarias. [música] En 1922, la radio Argentina transmitió en vivo la asunción del presidente [música] Marcelo Torcuato de Alvear, primera transmisión en vivo de un acto presidencial en la historia del país.
[música] En 1923 transmitió la famosa pelea del siglo entre el argentino Luis Ángel Firpo y el campeón [música] mundial Jack Demsy, disputada en el Polo Grounds de Nueva [música] York. El país entero pudo escuchar ese combate en tiempo [música] real. En 1924, el fútbol, la selección argentina contra [música] Uruguay, también en vivo, también en tiempo real.
La radio estaba transformando la experiencia cotidiana de los argentinos a una velocidad impresionante. [música] Y mientras todo esto pasaba, los locos de la azotea ya estaban pensando en qué sería lo próximo. Susini, que parecía incapaz de quedarse quieto, [música] exploraba las posibilidades de la onda corta para comunicaciones de largo alcance.
[música] En 1927 ya estaban trabajando en un sistema de radiocomunicación [música] telegráfica de onda corta que prometía revolucionar las comunicaciones [música] con Europa, reduciendo el costo de esas comunicaciones de una manera que las grandes corporaciones internacionales de [música] la época veían como una amenaza directa a sus negocios.
Según los propios relatos de la familia Susini, las grandes [música] compañías de comunicaciones europeas les tenían espías siguiéndolos los pasos, [música] porque sabían que este grupo de argentinos estaba a punto de cambiar [música] la historia de las telecomunicaciones mundiales de nuevo. Imagínate [música] eso.
Argentinos siendo perseguidos por espías corporativos en Europa en los años 20 porque eran demasiado brillantes e innovadores. Llegó la crisis global de 1929. Los negocios se complicaron y Susini y sus socios vendieron su empresa de radiocomunicaciones, pero lejos de retirarse tomaron el dinero y apostaron de nuevo, [música] esta vez al cine.
A principios de los años 30, [música] los locos de la azotea fundaron Lumitón, una productora cinematográfica cuyo nombre era la combinación de las palabras [música] luminosidad y tono. construyeron los estudios de cine más modernos del país de la época en la localidad [música] de Munro, en el norte del Gran Buenos Aires.
El estudio ocupaba una manzana completa. [música] Lo equiparon con tecnología comprada durante un viaje a los Estados Unidos y en 1933 [música] estrenaron su primera película. Se llamaba Los tres berretines. Estaba protagonizada por Luis Sandrini y Luis Arata. fue dirigida por el propio Susini y tuvo un éxito comercial y artístico impresionante.
Fue la primera película argentina con argumento y guion hablado y el inicio de lo que la historia del cine llamaría la era de oro del cine argentino. En los estudios Lumington comenzaron sus carreras figuras que definirían la cultura popular del país, Mirtale Legrand, Nini Marshall, Hugo del [música] Carril y muchos más. Y no terminó ahí.
Susini era médico otorrino laringólogo especializado en problemas de la voz y eso lo llevó a tener relaciones profesionales con algunas de las voces más célebres del [música] sigo X. Operó a Enrico Caruzo, el tenor más famoso del mundo en esa época. El propio Caruso le regaló una caricatura que hizo de su cini como gesto de agradecimiento.
También fue médico y amigo de Carlos Gardel y según fuentes históricas [música] fue Susini quien le diagnosticó al sorsal una particularidad en sus cuerdas vocales, [música] una deformación que le daba un semitono adicional a su voz, consecuencia de haber esforzado demasiado el instrumento.
Ese [música] semitono extra era en parte lo que hacía que la voz de Gardel fuera [música] única en el mundo. Los pibes se cruzaron en un barco rumbo a Europa [música] a mediados de los años 20 y así nació una amistad que uniría al pionero de la radio con el icono del tango. Pero hay un capítulo más en esta historia que muy poca gente conoce y es quizá el que mejor resume quién era [música] este hombre.
En 1951, 31 años después de aquella noche en la terraza del teatro Coliseo, Argentina estaba a punto de inaugurar su [música] primer canal de televisión. Adivinen quién estaba ahí. Enrique Telema Cosusini. Con 60 años fue parte [música] del equipo que puso al aire la primera transmisión de televisión en Argentina el 17 de octubre de 1951 y además fue el primer camarógrafo del canal 7.
[música] El mismo hombre que había inventado la radio argentina ahora estaba ahí con la cámara en el hombro en el nacimiento de la televisión argentina. [música] ¿Pueden creerlo? un hombre que vivió el nacimiento de la radio, del cine sonoro y de la televisión y [música] en los tres casos fue protagonista directo.
Eso no pasa en cualquier país, eso no le pasa a cualquier persona. Y si todo eso fuera poco, en 1962, ya con más de 70 años, Susini fundó la cooperativa telefónica Telpin en Pinamar, que sigue existiendo hoy como empresa de telecomunicaciones. murió en Buenos Aires el 4 de julio de 1972, a 81 años, habiendo recibido el Premio Nacional de Cultura por su obra teatral, habiendo dirigido más de 70 obras de teatro, habiendo fundado y dirigido el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en 1948 y habiendo dejado una huella en
prácticamente cada medio de comunicación que conocemos y sus compañeros también tuvieron trayectorias increíbles. [música] Miguel Mujica se recibió de médico y llegó a ser ministro de comunicaciones [música] durante la presidencia de Arturo Frondisi. César Guerrico, también médico, asumió la dirección de Radio Splendid.
[música] Luis Romero Caranza se especializó en radiología y estableció la primera fábrica de celuloide virgen destinado al cine en el país. Cuatro pibes de medicina que entre todos fundaron la radio, el cine sonoro y pusieron a Argentina en el mapa tecnológico mundial. Cuatro locos de la azotea. ¿Por qué esta historia importa hoy? Porque vivimos en un mundo donde parece que la innovación, la tecnología y las grandes transformaciones culturales [música] siempre vienen de afuera.
Y esta historia nos recuerda que no es así, que en 1920, cuando el mundo aún no sabía bien qué hacer con la radio, cuatro jóvenes argentinos subieron a una azotea y dijeron, “Nosotros sabemos qué hacer.” [música] Y lo hicieron sin pedir permiso, sin esperar que viniera alguien de afuera a mostrarnos el camino, con equipos traídos de los excedentes de la guerra, con una bocina adaptada para sordos como micrófono, [música] con un transmisor de 5 W y una visión enorme de lo que podía ser ese medio para la cultura. Eso también es
Argentina. [música] Esa creatividad, esa audacia, ese che y por qué no es parte de nuestra identidad más profunda [música] y es algo que vale la pena conocer, recordar y celebrar. Cada 27 de agosto en Argentina se celebra el día de la radiodifusión. Es la fecha oficial que recuerda aquella primera transmisión del Teatro Coliseo.
Pero quizás pocos saben exactamente qué fue lo que pasó esa noche, [música] quiénes eran esos cuatro tipos y qué siguieron haciendo después. [música] Ahora vos lo sabés y espero que la próxima vez que escuches radio o que veas una película argentina o simplemente que prendas el televisor, pienses un segundo en esos locos de la azotea y en todo lo que dejaron.

Lo hicieron desde acá. Lo hicieron siendo argentinos y eso definitivamente nos [música] llena de orgullo. ¿Vos sabías esta historia de los locos de la azotea? ¿Habías escuchado hablar de Enrique Susini antes? Contame en los comentarios porque me interesa saber cuánto conocemos de los propios pioneros argentinos.
Y si te pareció interesante este video, compartilo porque hay mucha gente que debería conocer estas historias. [música] La semana que viene seguimos explorando la historia argentina que no se enseña en la escuela. Dale like si llegaste hasta acá, suscribite para no perderte nada y nos vemos en el próximo.