La carrera por la Presidencia de Colombia se encuentra en una de sus etapas más complejas, enmarcada por una profunda polarización social y un ambiente de luto colectivo tras el trágico asesinato del senador de la oposición Miguel Uribe Turbay. En este tenso escenario, la exministra de Salud, médica psiquiatra y actual precandidata presidencial Carolina Corcho, compareció ante los micrófonos de la tradicional cadena radial Todelar. En una extensa entrevista conducida por los periodistas Fernando Pava y Angélica Porras, Corcho desmenuzó su proyecto político con miras a las elecciones primarias, defendió con vehemencia las reformas promovidas por el gobierno del presidente Gustavo Petro y abordó los duros cuestionamientos que han pesado sobre su gestión pública y su visión del Estado de bienestar.
El diálogo inició bajo la ineludible sombra de la violencia política que ha vuelto a golpear al país. Al ser consultada sobre el deceso de Miguel Uribe Turbay, Corcho expresó un rotundo rechazo al crimen, independientemente de las abismales diferencias ideológicas que mantenía con el congresista. Recordó que en el marco del debate sobre la salud pública tuvo la oportunidad de debatir directamente con él, describiéndolo como un defensor del actual modelo de aseguramiento privado y del negocio financiero de la salud, una postura diametralmente opuesta a su concepción de la salud como un derecho fundamental inalienable. La precandidata hizo un llamado urgente a la Fiscalía General de la Nación para que actúe con celeridad y determine no s
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olo la identidad de los autores materiales —jóvenes capturados que, según sus palabras, debieron estar en una escuela en lugar de empuñar un arma— sino también la de los autores intelectuales del magnicidio, evitando así que las especulaciones y la desinformación profundicen la brecha de la polarización en Colombia.
Lejos de amilanarse ante el ambiente de crispación, Carolina Corcho ratificó su aspiración de convertirse en la primera mujer jefa de Estado en la historia del país, representando las banderas del Pacto Histórico en la consulta popular convocada para el próximo 26 de octubre. No obstante, enfatizó que su propuesta no se limita a una simple condición de género, sino al cumplimiento de un programa de transformaciones estructurales del cual fue coautora. A través de la Corporación Latinoamericana Sur, un centro de pensamiento que preside, Corcho ha dedicado más de una década a la estructuración de políticas públicas destinadas a desmantelar lo que denomina un régimen corrupto de saqueo perpetuado por minorías privilegiadas a espaldas de las mayorías populares y de la clase media.
Entre las reformas que la precandidata considera inaplazables para el siglo XXI se encuentra la reforma agraria, orientada a entregar la tierra productiva al campesinado para garantizar la seguridad alimentaria de las grandes urbes, erradicando problemáticas estructurales como el hambre en Bogotá a través de programas de desarrollo agroindustrial y sustitución de importaciones de alimentos. Asimismo, defendió la reforma laboral como un mecanismo directo de redistribución económica que devolvería cerca de dos billones de pesos a los bolsillos de los trabajadores de sectores precarizados, mejorando significativamente su poder adquisitivo y su dignidad de vida. En el ámbito democrático, propuso una reforma política que implemente la financiación mayoritariamente pública de las campañas electorales para erradicar la influencia indebida de megacontratistas e intermediarios financieros, abogando por listas cerradas con paridad de género obligatoria (50% de representación femenina) para cargos legislativos y uninominales.
El segmento más álgido de la conversación giró en torno a su polémico paso por el Ministerio de Salud y la propuesta de transformación del modelo sanitario del país. Al ser interrogada sobre si sentía algún arrepentimiento o si consideraba necesario pedir perdón a la ciudadanía, la exministra respondió de forma categórica que no tiene motivos para disculparse, argumentando que recibió un sistema sanitario que ya arrastraba una crisis financiera estructural de más de una década. Corcho señaló de manera directa a un bloque de nueve senadores de la Comisión Séptima del Senado de la República de haber hundido irresponsablemente el proyecto de ley basándose en falacias promovidas por los gremios de las Entidades Promotoras de Salud (EPS), afirmaciones que, según indicó, ya han sido desvirtuadas de forma técnica por la Contraloría General de la República. De acuerdo con su análisis, la obstrucción legislativa ha dejado el sistema de salud en un estado de total incertidumbre, prolongando el sufrimiento de los usuarios que padecen diariamente las deficiencias del modelo actual.
Respecto a las acciones legales interpuestas en su contra, la precandidata detalló la naturaleza de los procesos que cursan en los entes de control, calificándolos como intentos de persecución judicial y desgaste institucional promovidos por sectores de la oposición extremista. Detalló que la denuncia por presunto pánico económico carece de todo sustento técnico y jurídico, dado que se originó a partir de la presentación formal de una iniciativa legislativa amparada por el Ejecutivo. Sobre la investigación abierta en la Procuraduría General de la Nación vinculada al desabastecimiento de medicamentos en el territorio nacional, Corcho aclaró que se trata de un fenómeno global derivado de las interrupciones en las cadenas mundiales de suministro e importación de insumos químicos, agravado ostensiblemente por conflictos bélicos internacionales como la guerra en Ucrania, desvinculando por completo su gestión de dicha problemática logística internacional.
En su condición de especialista en salud mental, Corcho conectó sus conocimientos en psiquiatría con la formulación de políticas de prevención social, enfocándose en la alarmante problemática de los feminicidios en Colombia. Desde una perspectiva científica y clínica, explicó que los episodios de violencia de género extrema suelen estar precedidos por patrones conductuales y conflictos crónicos identificables dentro del entorno familiar o de pareja. Sostuvo que un fortalecimiento real del sistema de salud a través de programas de atención primaria permitiría a los profesionales sanitarios detectar tempranamente a las mujeres en situación de vulnerabilidad y activar de forma oportuna las rutas de protección interinstitucional. Asimismo, instó a dar un debate cultural profundo en las aulas y los hogares para erradicar las conductas misóginas arraigadas que cosifican a la mujer en la sociedad colombiana.
Finalmente, al realizar una autocrítica sobre el desarrollo del actual gobierno, la exministra reconoció que durante el primer año de mandato el presidente Gustavo Petro incurrió en un exceso de confianza al conformar un gabinete pluralista con la intención de propiciar un acuerdo nacional para la transición. Manifestó que figuras de ministerios clave como Educación, Hacienda y Agricultura terminaron actuando como opositores internos dedicados a torpedear y sabotear los consensos sobre las reformas sociales desde las entrañas del propio Ejecutivo, lo que ralentizó notablemente el impulso político inicial que caracteriza a los primeros meses de todo Gobierno electo.
Carolina Corcho concluyó invitando a la ciudadanía a respaldar su nombre en las urnas electrónicas y los tarjetones de la consulta popular del Pacto Histórico, explicando el mecanismo electoral de primarias que busca conformar listas cremallera para el Senado, garantizando así una transformación política equitativa. Con la reciente publicación de su libro titulado Ni un paso atrás, otra Colombia es posible, el cual cuenta con un prólogo escrito por la activista y actriz Margarita Rosa de Francisco y plantea quince propuestas programáticas para el desarrollo nacional, la líder de izquierda ratificó que el camino hacia la justicia social requiere perseverancia, rigor técnico y un firme compromiso con la industrialización y los derechos fundamentales de las mayorías del país.