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ELSA AGUIRRE: Por ESTO su ESPOSO le QUEMÓ los CANARIOS VIVOS y su HIJO MURIÓ a los 30 años

Archivo número dos, los amores prohibidos. Jorge Negrete, 1949, en el rodaje de lluvia roja. Pedro Infante, 1954, en el rodaje de Cuidado con el amor y la bofetada delante de la maquillista. María Félix, la rival que le quitó protagonismos. Ignacio López Tarzo, el amor platónico que nunca se consumó y Diego Rivera, el pintor que le pidió posar semidesnuda y recibió un no categórico.

Archivo número 3. La noche del 19 de febrero de 1960. Armando Rodríguez Morado, el periodista que la conquistó con palabras dulces y la dejó marcada con golpes. El arma dentro de un auto, la amenaza de muerte en la colonia Juárez y los pájaros quemados vivos en la jaula. Archivo número cuatro. Hugo Morado, el hijo nacido rechazado, la paternidad negada, la crianza solitaria, los problemas económicos, la pasión por los carros y el accidente automovilístico de 1996, que la dejó viendo morir a su único hijo con una cara de paz. Archivo número 5co,

el fin de la existencia. Cuernavaca, 60 años de yoga, la soledad documentada, la página de Facebook abierta en septiembre de 2025, los videos grabados desde su casa, la despedida pública de la última diva viva del cine de oro mexicano. Recuerda activar la campanita para que YouTube te avise cuando subamos el expediente número 13 y suscríbete ahora.

Si todavía no lo has hecho, vamos. El Sairma Aguirre Juárez nació el 25 de septiembre de 1930 en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua. El otoño en aquellos años en el norte de México era el otoño de una familia que vivía bien. Su padre, Jesús Aguirre Castillo era militar, capitán segundo del ejército mexicano. Su madre, Ema Juárez, era el tipo de mujer que sostenía la casa cuando el marido no estaba.

Y Elsa creció rodeada de cuatro hermanos. Hilda, Mario, Alma Rosa y Jesús. La familia tenía estabilidad, tenía respeto en su ciudad, tenía un nombre, hasta que el mundo entero cambió. Cuando Elsa todavía era una niña pequeña, estalló la Segunda Guerra Mundial. Y aunque México no entró directamente en combate como las grandes potencias, los efectos económicos llegaron a todos los rincones del país.

Las familias que vivían bien empezaron a vivir mal. Las que vivían mal empezaron a vivir peor. Y los Aguirre Juárez, que habían tenido una buena posición económica durante toda la infancia temprana de Elsa, perdieron lo que tenían. tuvieron que dejar Chihuahua, tuvieron que mudarse a la ciudad de México a empezar de cero, como tantas familias mexicanas de esa generación que aprendieron a apretar el cinturón mientras el mundo entero se incendiaba lejos de ellas.

Y ahí en la capital, en medio de una familia con cinco hijos que de pronto tenía que volver a construir su lugar, Elsa empezó a llamar la atención, no porque ella la buscara, sino porque la naturaleza había decidido por ella. Tenía 14 años. Era guapa con una belleza que no se podía explicar con palabras del tipo que se usaban en los anuncios.

de aquellos años. No era una belleza de moda, era una belleza eterna de las que el cine sabe reconocer al instante. Y en 1944, casi 1945, una productora cinematográfica llamada Clasa Films Mundiales organizó un concurso de belleza buscando nuevos talentos para las películas que estaban a punto de filmar. Su madre Ema, la que toda la vida la había apoyado, la inscribió y Elsa, con 14 años recién cumplidos, ganó.

Y junto a ella ganó también su hermana mayor, Alma Rosa, que era igual de hermosa. Las dos hermanas firmaron contrato. Las dos hermanas debutaron en 1945 con la película El sexo fuerte. Y al año siguiente, en 1946, las dos hermanas volvieron a aparecer juntas en el pasajero 10,000. Imagínate la escena. una familia que acaba de perder su posición económica por una guerra mundial.

Y de pronto las dos hijas mayores están en la pantalla grande del cine mexicano. La salvación llegó por donde nadie la esperaba, pero esa salvación traía un precio y el precio se llamaba prensa amarillista. Porque en el México de los años 40 las niñas que aparecían en las películas no eran solo niñas, eran objetos de comentario público.

La prensa de espectáculos de la época se metía con todo, con sus vestidos, con sus novios reales o inventados, con sus salidas, con sus rumores y Elsa y Alma Rosa, dos adolescentes guapas con apellido conocido en Chihuahua, se convirtieron en blanco de los comentarios. La madre Ema, que las había apoyado al principio, vio lo que estaba pasando.

Vio que las hijas que ella había llevado al cine ahora eran tratadas como mercancía por la prensa amarilla y decidió que las dos se retiraban, que ya estaba bueno, que se acababa el cuento. Pero entonces, una tarde llamaron a la puerta de la casa y al otro lado del umbral estaba parado nada menos que Julio Bracho, uno de los directores más importantes del cine mexicano de aquella época, el hombre que dirigía a las grandes estrellas.

Y Bracho no había ido a casa de los Aguirre Juárez a saludar. había ido a ofrecerle a Elsa el protagónico de su próxima película, Don Simón de Lira, al lado de Joaquín Pardabé, uno de los actores más queridos del cine mexicano. Cuando Julio Bracho de la calle baja a buscarte a tu casa para ofrecerte un protagónico, no se le dice que no.

Ni siquiera una madre preocupada por la prensa amarillista. Y Elsa con 15 años aceptó y volvió a los reflectores. Y a partir de ese momento ya no salió. Algo flota sobre el agua en 1947. Ojos de juventud en 1948. Una mujer decente en 1950. La estatua de carne en 1951. Acapulco en 1951. Las películas se fueron acumulando una tras otra hasta convertir a Elsa Aguirre en una de las divas más reconocidas del cine de oro mexicano, la diva de Chihuahua, la belleza del norte que conquistó la pantalla de toda Latinoamérica. Pero detrás de la

pantalla, en los rodajes, en los camerinos, en las fiestas a las que ella casi nunca iba, porque en sus propias palabras citadas por Milenio, el vicio pudiera ser el hombre, empezó a pasar lo que pasa con todas las divas hermosas y jóvenes del cine de oro. Los hombres empezaron a aparecer y no eran hombres cualquiera, eran los hombres más famosos de México.

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¿Conocías a Elsa Aguirre como la última diva viva del cine de oro mexicano? ¿Sí o no? Esa estadística la quiero leer. El primer hombre que entró en la vida sentimental de Elsa Aguirre fue ni más ni menos, el divo charro más grande que ha dado México, Jorge Negrete. Sí, el mismo Jorge Negrete del expediente número siete de las tumbas de la fama.

El hombre que murió en 1953 en Los Ángeles, California, a los 42 años por una várice reventada en el esófago. El hombre que se casó con María Félix después de romper con Elsa. El hombre que en sus últimos meses de vida recibió la visita inesperada de Elsa en el hospital y le aceptó las disculpas que ella vino a darle. era 1949.

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