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ALITO ARRINCONADO: Zenyazen lo reta a hacerse antidoping

Por eso Carlos Mancilla no aparece en el relato como un actor. En la noticia que analizamos se le presenta como alguien cercano al estilo de choque prista, incluso como porro de alito. Según la versión del narrador. Esa palabra es fuerte, es una acusación política. un dato judicial sirve para entender como Morena y sus aliados comunicaes no como un diputado que debate, sino como un provocador que busca hacer enojar a los adversarios para ti propio sentido hoy está poniendo ordenad de destruir el debate democrático a favor de la ley cuandoes del son

señalados por empujar, provocar o generar confrontaciones. Morena devuelve el golpe diciendo altercado en plena sesión de la Cámara de Diputados. El legislador veracruzano de Morena y el prista protagonizaron un intercambio de reclamos durante una jornada legislativa que ya acumulaba más de 29 horas de discusión continua.

Videos difundidos en redes sociales muestran el momento en que ambos diputados encaran la discusión, mientras otros legisladores y el personal de recinto intervienen para evitar que la confrontación suba de tono. Tras el incidente comenzaron a circular versiones en redes sociales que señalaban que el ex secretario de educación de Veracruz presuntamente se encontraba en estado inconveniente, algo que el propio morenista rechazó.

Sin embargo, este episodio volvió a colocar a Senas Escobar en tendencia, generando una ola de reacciones por los usuarios en redes sociales. Esto cuando el morenista asegura que Carlos Mancilla es un provocador, que fue él quien golpeó al senador Noroña y al diputado Reginaldo en sesiones anteriores en el Senado y la Cámara de Aparece porque Alito grite  más fuerte, sigue ahí, pesa, persigue, condiciona y Morena lo sabe.

Cada vez que Alito aparece como protagonista, el  oficialismo intenta convertirlo en símbolo del pasado. No lo discute solo como dirigente actual, lo presenta como representación del viejo régimen. Y esa es una batalla muy difícil para el PRI, porque aunque tenga argumentos contra Morena, su mensajero principal genera resistencias.

¿Puede Alito denunciar excesos de Morena? Sí puede hacerlo sin que le recuerden el historial del PRI, ¿no? Y antes de continuar, si esto que estás viendo te resulta útil  para entender la política que los medios no explican, suscríbete al canal. Cada semana seguimos desarmando estas historias pieza por pieza. Ahora vamos a ordenar la línea de tiempo porque el conflicto tiene varias capas y conviene  ir paso a paso.

A principios de la atención legislativa, el ambiente en la Cámara ya venía cargado. Morena y sus aliados defendían su mayoría mientras la oposición buscaba resistir, retrasar, exhibir o presionar. En ese contexto, cualquier movimiento podía encender el pleno. No era un día cualquiera de trámite,  era uno de esos momentos en que los legisladores no solo hablan para los presentes, sino para las cámaras, para redes y para sus bases.

¿Qué pasa cuando todos saben que están siendo grabados? Que cada gesto se vuelve actuación política. Después aparece el momento de la confrontación. Según la narración de la noticia, Carlos Mancilla habría ido a increpar  a Senasen Escobar. Se habla de insultos, provocación, tensión física y un intercambio que  pudo escalar.

Señasen, según su versión, no habría iniciado el conflicto, sino que respondió a una provocación. La oposición, en cambio, intentó instalar otra lectura que él estaba alterado o fuera de control. Hasta aquí podría parecer una pelea menor, pero lo que pasó a continuación cambió todo. Horas después empiezan a circular versiones de que Señas habría estado presuntamente borracho o drogado.

Se menciona el termo como elemento visual  de sospecha. ¿Qué llevaba ahí? ¿Alcohol, café? ¿Era una acusación con base o una insinuación política? La respuesta de Señasen fue directa. dijo que era café, que él toma muchas tazas al día y que incluso, según su versión, el termo fue revisado por autoridades de la mesa. Y aquí aparece una pregunta inevitable.

Si el señalamiento era tan grave, ¿por qué no se presentó una prueba inmediata? Luego viene el giro narrativo. Señen, ya no solo se defiende, contraataca. Dice que si quieren hablar de pruebas, que se hagan antidoping todos. una contra un diputado de Morena con público nacional como cambia el centro de se vuelve material de redesistas y medios afines.

Unos hablan de provocación prian de conducta alterada de Morena, unos muestran el reto de antidoping como valentía, otros muestran la confrontación como evidencia de desorden. El contexto completo se vuelve secundario. Lo importante es quién logra imponer el encuadre fue víctima de una provocación. que  nada fueillando arrastrado a una polémica que hogares mexicanos más tarde intenta reforzar su imagen personal habla de su origen en la lucha magisterial su paso por movimientos sociales de su relación con la transformación política,

de su disciplina deportiva del boxeo del físico y de los deportes de contacto Ese detalle puede parecer anecdótico, pero no lo es. Sirve para construir un personaje, no un político frágil, no un burócrata de escritorio. En plena sesión de la Cámara de Diputados. El legislador veracruzano de Morena y el priista protagonizaron  un intercambio de reclamos durante una jornada legislativa que ya acumulaba más de 29 horas de discusión continua.

Videos difundidos en redes sociales muestran el momento en que ambos diputados encaran la discusión, mientras otros legisladores y el personal de recinto intervienen para evitar que la confrontación suba de todo. Tras el incidente comenzaron a circular versiones en redes sociales que señalaban que el ex secretario de educación de Veracruz presuntamente se encontraba en estado inconveniente, algo que el propio morenista rechazó.

Sin embargo, este episodio volvió a colocar a en Escobar en tendencia, generando una ola de reacciones por los usuarios en redes sociales. Esto cuando el morenista asegura que Carlos Mancilla es un provocador, que fue él quien golpeó al senador Noroña y al diputado Reginaldo en sesiones anteriores en el Senado y la Cámara de Diputados.

Defensiva  en un terreno que él no eligió. Ahora entremos al núcleo del conflicto y aquí hay tres capas. La primera capa es lo que dicen públicamente desde la versión de la oposición. Señen  habría tenido una conducta inapropiada en la cámara. Lo señalan como  alterado. Hablan de presunto estado inconveniente y piden explicación.

Desde esa mirada, el problema no es Mancilla ni alo, sino la forma en que un diputado de Morena reaccionó en el pleno. El mensaje opositor sería, “Ellos  tienen mayoría y aún así actúan con violencia.” Es un argumento diseñado para pintar a Morena como arrogante, descontrolada y abusiva.  Desde la versión de Señas y sus simpatizantes, la historia es  completamente distinta.

Él habría sido provocado. Mancilla habría llegado a insultar, a retar, a generar tensión. El termo no contenía alcohol, sino café. La acusación de estar borracho o drogado habría sido  una campaña para desviar la atención de la provocación. Y el  reto de antidoping sería una forma de decir, si van a acusar, demuestren.

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