La dictadura cubana está en un punto de no retorno. La presión de Washington sobre la isla aumenta y las amenazas del presidente Trump también. El mandatario aseguró que podría tomar control casi de inmediato de Cuba, incluso deslizando la posibilidad de utilizar el avanzado portaviones ISS Abraham Lincoln como elemento de presión frente a un régimen señalado por décadas de represión, control total del Estado y una crisis económica que tiene a la población al límite.
Miguel Díaz Canel, en tono desafiante, aseguró que se defenderá militarmente pese a tener un equipo militar obsoleto que reduce sus posibilidades de defensa. El régimen comunista de Cuba está enfrentando su peor pesadilla a un presidente de Estados Unidos decidido a derrocarlo y a llevar la democracia de regreso a la isla. Unos arquitectos muy talentosos que están trabajando para mí.
Tienen estilo, tienen un estilo hispánico en particular y vienen originalmente de un lugar llamado Cuba, el cual estaremos tomando casi inmediatamente. No, Cuba es Cuba tiene problemas. Bueno, déjenme terminar, pero hay que terminar un trabajo primero. Al regresar de lo que al regresar de Irán, tendremos uno de los grandes portaaviones, tal vez el USS Abraham Lincoln, que venga y que pare a 100 yardas y que ellos digan, “Muchas gracias, nos rendimos en Cuba.

” Y es que según el diario USA Today, la planificación para una posible operación militar liderada por el Pentágono en Cuba se está intensificando bajo las órdenes de la Casa Blanca y de manera muy discreta se estarían preparando las operaciones por tierra, mar y aire para ingresar a Cuba. Mientras tanto, el Comando Sur de Estados Unidos difundió estas imágenes en las que se puede ver el despliegue de sistemas aéreos y submarinos no tripulados como parte de un ejercicio para localizar, rastrear y enfrentar embarcaciones de narcotráfico
capturadas o cualquier otro tipo de embarcación como buques que intente burlar el embargo a Cuba. Y es que el presidente Trump ya había mencionado que luego de dar por terminadas las operaciones militares en Medio Oriente, podría desplegar el portaaviones nuclear USS Gerald Arford en la costa cubana para presionar al régimen comunista que cuenta con una precaria defensa militar.
El jefe del régimen, Miguel Díaz Canel, manifestó su indignación en redes sociales a las más recientes palabras del presidente Trump. El presidente de Estados Unidos eleva sus amenazas de agresión militar contra Cuba a escala peligrosa y sin precedentes. La comunidad internacional ha de tomar nota y junto al pueblo de Estados Unidos determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico para satisfacer los intereses de un grupo pequeño, pero adinerado e influyente, con ansias de revancha y dominación. Ningún agresor, por poderoso
que sea, encontrará rendición en Cuba. Tropezará con un pueblo decidido a defender la soberanía y la independencia en cada palmo de territorio nacional. Y es que Washington intenta asfixiar lentamente al régimen Díaz Canel. Trump firmó una nueva orden ejecutiva que amplía las sanciones económicas contra la Habana para neutralizar sus alianzas, ampliando el bloqueo de activos y castigando aados externos de la administración represiva.
Apuntan directamente a las personas involucradas en los sectores de energía y minería del aparato represivo. Frente a la medida, el comunista aseguró que Washington exhibe lo que llamó pobreza moral. Hoy el gobierno de Estados Unidos ha anunciado nuevas medidas cooeritivas que refuerzan el brutal bloqueo genocida como evidencia de su pobreza moral y del desprecio a la sensibilidad y el sentido común de los estadounidenses y de toda la comunidad internacional.
Nadie honesto puede aceptar la excusa de que Cuba sea una amenaza para ese país. El bloqueo y su reforzamiento causan tanto daño debido a la conducta intimidatoria y arrogante de la mayor potencia militar del planeta. El régimen no recibe ayuda de Rusia que se limitó a enviar un solo buque petrolero ni de Venezuela, cuyo régimen detuvo los envíos tras la captura de Nicolás Maduro.
Lo único que puede exhibir es aún Raúl Castro envejecido. Aunque se encuentra alejado de la vida política del país, sigue siendo considerado el verdadero poder del régimen y el ejército cubano. Sin embargo, para muchos, Castro ilustró con su aparición la situación del régimen comunista, una figura simbólica, sin poder y en franca decadencia.
Pero este no es el primer capítulo en el cruce de declaraciones entre el presidente Trump y el jefe del régimen cubano. Revisamos lo que han sido las últimas semanas de tensión entre Washington y La Habana. Pero las decisiones de la administración de Donald Trump para un cambio político en Cuba escalaron en enero cuando aumentó la presión contra el régimen de Miguel Díaz Canel impidiendo la llegada de petróleo al país.
La medida incluyó también la imposición de aranceles a los países que suministren el hidrocarburo a la isla. No habrá más petróleo ni dinero para Cuba cero. Cuba debería negociar antes de que sea demasiado tarde. La presión al régimen no solo es en el ámbito económico. La operación en la que Estados Unidos capturó al dictador venezolano Nicolás Maduro generó alarma para las cabezas del castrismo.
La especulación sobre que Cuba podría convertirse en un próximo objetivo aumentó. Cuba es una nación en quiebra, lo ha sido desde hace mucho tiempo, pero ahora ya no tiene a Venezuela para apoyarla. Ya veremos qué pasa. En un tono amenazante, el jefe del régimen cubano aseguró que respondería a un operativo militar.
Incluso declaró el 2026 el año de la preparación para la defensa con ejercicios que se celebran cada fin de semana como parte de una estrategia de defensa a nivel nacional. Y la mejor manera de evitar una agresión es que el imperialismo tenga que calcular cuál sería el precio de agredir a nuestro país y eso tiene que ver mucho con la preparación que tengamos para este tipo de acciones de acciones militares.
Pese a que Trump ha puesto el foco de sus amenazas en las autoridades comunistas de la isla, abrió la puerta a la diplomacia. El gobierno cubano está hablando con nosotros y están en un gran problema. Como ustedes saben, no tienen dinero, no tienen nada ahora mismo, pero están hablando con nosotros y quizá tengamos una toma de control amistosa de Cuba.
Contra todo pronóstico, el régimen aceptó. Funcionarios cubanos han sostenido recientemente conversaciones con representantes del gobierno de los Estados Unidos. A pesar de dichos canales diplomáticos abiertos para explorar acuerdos económicos, la brecha crece. El régimen de Díaz Canel se niega a ceder el control político, mientras que Washington afirma que no aceptará menos que una transición democrática real.
No tiene que hacer ninguna concesión política, ni eso jamás estará en una mesa de negociaciones para un entendimiento entre Cuba y Estados Unidos. Pero la estrategia de Trump no solo es retórica. Ante la disminución a cero del flujo de crudo que sostiene las operaciones básicas de la dictadura, la isla vive en un constante colapso total del sistema eléctrico nacional.
la paralización del transporte y la producción de alimentos, hechos que aumentan el descontento social que el régimen intenta sofocar con represión. En Cuba aumenta la preocupación por el estado del adolescente Jonathan David Muir, de 16 años preso político del régimen. Su familia denuncia violaciones a los derechos del joven en prisión en medio de la polémica que ha generado la fotografía compartida por el castrismo en la que se le ve tocando piano en una supuesta actividad cultural dentro de la cárcel. Jonathan permanece encarcelado
