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🇲🇽🚨ZACATECAS EN ALERTA: SEDENA DESCUBRE BASE EN PLAZA DE TOROS CLAUSURADA: CJNG TÚNELES COMO ESCAPE

El último toro que pisó la arena de la plaza de toros monumental de Zacatecas lo hizo un domingo de octubre de 2016. Era un toro de lidia de 500 kg negro saíno, con los cuernos abiertos y la mirada de un animal que sabe que va a morir, pero que va a cobrar el precio de su muerte con lo que pueda destrozar antes de caer.
El torero lo mató con una estocada que el público aplaudió de pie. El toro cayó de rodillas en la arena, resopló una última vez y se desplomó con el peso muerto de medio tonelada de músculo y hueso que ya no obedece a nada. Las mulillas se lo llevaron arrastrando por la puerta de arrastre. El público salió por las gradas, el torero salió por el burladero y la plaza se quedó vacía, vacía para siempre, porque esa fue la última corrida que se celebró en la Monumental de Zacatecas.
El ayuntamiento clausuró la plaza 3 meses después por falta de mantenimiento estructural y riesgo para la seguridad de los asistentes. Las gradas de concreto tenían grietas, los accesos estaban deteriorados, las instalaciones sanitarias no funcionaban y el costo de la rehabilitación estimado en 45 millones de pesos superaba con creces lo que el Ayuntamiento estaba dispuesto a invertir en un espectáculo que cada año atraía menos público y generaba más controversia.
La plaza fue clausurada, cerrada con candados y abandonada. Durante 8 años, la monumental de Zacatecas fue pudriéndose bajo el sol del altiplano con la lentitud de las cosas que nadie cuida. Las gradas se agrietaron más, la arena se llenó de maleza, los burladeros de madera se pudrieron con la lluvia y los túneles subterráneos que conectan la arena con los corrales de toros, con la enfermería y con los vestidores de los toreros, se convirtieron en refugio de ratas, murciélagos y el olor a humedad de los espacios que el aire no ventila. El CJNG
convirtió la plaza de toros en una base de operaciones para 89 sicarios que vivían dentro de las instalaciones. Almacenaban armas en los corrales de toros. Operaban un centro de comunicaciones desde la enfermería y usaban los túneles subterráneos de los toreros como rutas de escape que conectaban la plaza con tres puntos de salida fuera del perímetro de la propiedad. Los túneles de toreros.
Quiero explicar qué son porque si no conoces la arquitectura de una plaza de toros, no vas a entender por qué el CJNG eligió esta plaza y no cualquier otro edificio abandonado. Una plaza de toros de categoría como la monumental de Zacatecas tiene un sistema de túneles subterráneos que conectan la arena con las dependencias que la rodean.

Los túneles existen por razones prácticas y de seguridad. El primero es el túnel del arrastre, el pasadizo por donde las mulillas arrastran al toro muerto desde la arena hasta el desolladero, fuera de la vista del público. El segundo es el túnel de la enfermería, el corredor por donde los camilleros sacan a los toreros heridos desde la arena hasta la enfermería de la plaza, que en las plazas de primera categoría tiene quirófano y está equipada para atender cornadas graves.
El tercero es el túnel de cuadrillas, el pasadizo por donde los toreros y sus cuadrillas acceden a la arena desde los vestidores sin cruzarse con el público en las gradas. La monumental de Zacatecas tiene los tres túneles y tiene un cuarto que no aparece en los planos públicos. Un túnel de evacuación de emergencia que fue construido en los años 70 cuando la normativa de seguridad exigió que las plazas de toros tuvieran una ruta de escape alternativa en caso de estampida del público o de colapso estructural.
El túnel de evacuación sale de debajo de las gradas del lado norte, cruza bajo la explanada de acceso a la plaza y emerge en una boca de alcantarilla en una calle a 150 m del perímetro de la propiedad. Cuatro túneles subterráneos. Cuatro rutas de escape que el CJNG descubrió, limpió, reforzó e integró en su sistema de defensa con la misma lógica con la que usaron los pasadizos de la Hacienda de Hidalgo y los túneles del acueducto de Michoacán.
Si las fuerzas de seguridad rodean el perímetro, los mandos desaparecen por abajo mientras los combatientes resisten arriba. Zacatecas, el estado más disputado de México en los últimos 5 años. El territorio donde el CJNG y el cártel de Sinaloa pelean una guerra que ha convertido al estado en el campo de batalla más sangriento del país.
Zacatecas pasó de ser un estado tranquilo, conocido por sus minas de plata coloniales, su centro histórico declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO y su festival de folklore a hacer un estado donde los cuerpos aparecen colgados de los puentes, donde las carreteras son zonas de emboscada y donde los pueblos del desierto se vacían porque los habitantes huyen de una violencia que el gobierno no puede controlar.
La monumental de Zacatecas está en la periferia de la capital del estado, en una zona donde las colonias populares se mezclan con terrenos valdíos y con la infraestructura deportiva y cultural que los gobiernos construyeron en las décadas de prosperidad y que la crisis fiscal abandonó.
La plaza de toros, un lienzo charro clausurado, un centro deportivo a medio construir. Toda esa infraestructura está ahí cerrada, abandonada, disponible para quien quiera usarla. El CJNG eligió la plaza de toros por tres razones. La primera es la estructura. Una plaza de toros es un recinto circular de concreto con muros exteriores de 6 m de altura, sin ventanas, con accesos controlados y con una capacidad interior que puede albergar a cientos de personas.
Es una fortaleza por diseño. Las plazas de torren para contener dentro a miles de personas y a animales de 500 kg. Así que sus muros son gruesos. Sus puertas son pesadas y su perímetro es un círculo cerrado sin puntos débiles. La segunda razón son los espacios interiores. Una plaza de toros tiene, además de las gradas y la arena, una cantidad de espacios subterráneos y periféricos que el público nunca ve.
los corrales de toros, los chiqueros donde se encierra a cada toro antes de soltarlo a la arena, los vestidores de los toreros, la enfermería, la capilla donde los toreros rezan antes de salir al ruedo, las oficinas de la empresa taurina, los almacenes de equipo y los túneles que conectan todo. Son cientos de metros cuadrados de espacios cerrados ocultos a la vista exterior protegidos por los muros de la plaza.
La tercera razón son los túneles, los cuatro túneles subterráneos. Daban al CJNG, lo que ningún otro edificio abandonado de Zacatecas les daba. Rutas de escape preexistentes que salen del perímetro de la propiedad y que emergen un vehículo puede estar esperando. No tuvieron que excavar túneles. Los túneles ya estaban ahí construidos con dinero público, con ingeniería profesional, con revestimiento de concreto, con iluminación eléctrica y con puertas de acero en cada extremo. Listos para usar.
Quiero hablar de cómo el CJNG adaptó cada espacio de la plaza de toros, porque la transformación revela la capacidad del cártel para ver uso militar donde otros venarra. Los corrales de toros fueron convertidos en dormitorios. Los corrales de la Monumental son recintos de concreto de unos 4x 5 m con paredes de 2,5 m de alto, con puertas de acero y con un piso de concreto que se puede lavar con manguera.
Están diseñados para contener toros bravos de 500 kg que envisten todo lo que ven. Lo que puede contener un toro bravo puede contener a tres o cuatro personas con colchonetas y mochilas. La plaza tiene 18 corrales, 18 recintos de concreto que el CJNG equipó con colchonetas, cobijas, ganchos para mochilas y enchufes conectados a los generadores eléctricos que instalaron en la arena.
Tres personas por corral en los más pequeños, cuatro o cinco en los más grandes. 68 combatientes dormían en los corrales donde los toros esperaban su turno para morir. Los chiqueros, los compartimentos más pequeños donde se encerraba el toro individualmente justo antes de soltarlo a la arena, fueron usados como celdas de castigo, 2 met por metro y medio, sin luz, sin ventilación, con una puerta de acero que se cierra desde afuera.
Los detenidos que declararon después del operativo confirmaron que los mandos del CJNG encerraban en los chiqueros a los combatientes que desobedecían órdenes, que intentaban desertar o que cometían faltas disciplinarias. El castigo era de 24 a 72 horas encerrado en un chiquero os

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