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La SECRETARIA de Fidel Castro CONFIESA – Las CARTAS del Che Que NUNCA Fueron Enviadas

 

En ese momento nadie sabía que Celia Sánchez, la secretaria más cercana a Fidel Castro, había escondido durante 42 años las cartas más explosivas que el Cheegevara escribió, pero nunca envió. Lo que ella finalmente dejó revelado destruiría para siempre la imagen del revolucionario perfecto que el mundo conocía. Enero de 2020, La Habana, Cuba.

Silvia Sánchez Núñez, de 67 años, rompe los sellos de una caja metálica que estuvo cerrada durante cuatro décadas. Dentro encuentra tres sobres amarillentos y una nota de su tía Celia. Han pasado 40 años desde mi muerte. Ha llegado el momento de que el mundo conozca lo que Ernesto realmente pensaba.

 Estas cartas nunca fueron enviadas porque él me lo pidió. Ahora tú decides qué hacer. Silvia abre el primer sobre con manos temblorosas. Está dirigido a Aleida March, la esposa del Che. La carta comienza con palabras devastadoras. Mi amor, cuando leas esto, estaré lejos, tal vez muerto. Quiero que sepas algo que nunca tuve el valor de decirte.

Silvia siente un nudo en la garganta. Su tía Celia había sido la mujer más poderosa de Cuba después de Fidel, la guardiana de todos los secretos. Pero esto era diferente. Silvia mira la segunda carta dirigida a los hijos del Che. Luego la tercera, la más gruesa, para Fidel Castro en el sobre le. Hermano, me obligaste a elegir entre mi conciencia y tu revolución.

 Pero lo más impactante era que Celia no solo guardó estas cartas, documentó todo en su diario secreto. Las conversaciones privadas, las lágrimas, las decisiones imposibles entre 1957 y 1965. Para entender por qué El Che escribió estas cartas, primero hay que saber quién era Celia Sánchez. No era solo una secretaria, era la arquitecta invisible de la revolución, la mujer que conocía cada secreto, cada mentira.

 Era la única que podía hablar con franqueza a Fidel y al Che sin temor. Febrero de 1957. Sierra maestra. Celia, de 37 años, conoció al Che cuando él resultó herido en combate. Una bala le rozó el brazo. Celia lo encontró sentado contra un árbol sonriendo. Compañera, no se preocupe. He sobrevivido a cosas peores. Mientras vendaba su herida, escuchó al argentino hablar de su visión de América Latina, del hombre nuevo, de un continente libre.

 Esa noche Celia escribió en su diario. Hoy conocí a un hombre que cree en lo que dice. Ernesto es puro, tal vez demasiado puro para este mundo. Durante dos años en la sierra, Celia y El Che forjaron una amistad profunda. Celia veía en él lo que quería ser. Incorruptible, idealista. El Che veía en ella alguien que entendía el precio de la revolución.La Carta Que Fidel Castro NUNCA Envió al Che -- 49 Años Después Su  Secretaria REVELA Todo - YouTube

Cuando triunfaron en 1959, Fidel nombró a Celia, su secretaria personal. El Che bromeaba, “Ahora eres la segunda persona más poderosa de Cuba. Ten cuidado, el poder corrompe.” Entre 1959 y 1963, Celia fue testigo de todas las reuniones importantes. Su trabajo oficial era tomar notas. Su trabajo real era ser consejera, mediadora, guardiana de secretos.

 Iselia comenzó a ver algo que pocos notaban, la grieta entre el Che y Fidel. En público seguían siendo hermanos. En privado, las tensiones crecían. El Che criticaba las concesiones a los soviéticos. Fidel consideraba al Che peligrosamente ingenuo. Octubre de 1962. Crisis de los misiles. Celia presenció la primera confrontación seria.

 El Che argumentaba que Cuba debía estar dispuesta a usar armas nucleares contra Estados Unidos. Prefiero ver a Cuba en cenizas atómicas antes que traicionar la revolución. Fidel lo miró con decepción profunda. “Che, tú estás dispuesto a sacrificar a todo el pueblo por principios abstractos. Yo debo pensar en la supervivencia real de millones.

” Esa noche, Celia encontró al Che caminando solo bajo la lluvia. ¿Crees que Fidel ha cambiado o yo nunca lo entendí? Celia no supo responder porque ambos habían cambiado. Fidel se volvió político, pragmático. El Che se radicalizó más. Creo que están caminando en direcciones opuestas, dijo. Finalmente el Che asintió.

 Lo peor es que sigo amándolo como hermano, pero ya no respeto sus decisiones. Diciembre de 1964, el Che dio un discurso en la ONU criticando abiertamente a la Unión Soviética sin consultar a Fidel. Cuando regresó en enero de 1965, Celia fue al aeropuerto. Fidel, por primera vez en años no fue. Esa ausencia lo dijo todo.

 Días después, Fidel llamó a Celia a su oficina. caminaba furioso. Ese argentino va a destruir todo. Los soviéticos me presionan. Puedo controlar a mi propia gente respiró profundo. El Che actúa por principios, comandante. Los principios no alimentan al pueblo. Celia. ¿Cuándo lo entenderá? Lo que estás viendo ahora no es nada comparado con lo que sucedió la noche del 3 de marzo de 1965, 11:47 de la tarde.

 Celia trabajaba tarde cuando escuchó gritos del despacho de Fidel. Reconoció las voces Fidel y el Che. Se acercó silenciosamente, no para espiar, sino porque su instinto le advertía algo terrible. Ya no reconozco tu revolución, Fidel, decía el che voz quebrada. Esta no es la Cuba por la que luchamos. Entonces vete. Nadie te obliga a quedarte, respondió Fidel con frialdad, silencio largo.

 Luego el Che, más calmado, pero infinitamente triste. Eso quieres que me vaya. Quiero que dejes de sabotear mi gobierno. Gobernar es diferente a luchar en montañas. No, Fidel, gobernar no significa traicionar principios, pero tú elegiste ese camino. Celia corrió a su escritorio justo cuando la puerta se abrió.

 El Che salió, rostro rojo, ojos brillantes. Al verla se detuvo. ¿Hace cuánto estás ahí? Acabo de llegar. ¿Está todo bien? El Chela estudió con sus ojos penetrantes. Sonrió con tristeza. No, compañera, nada está bien y nada volverá a estarlo. Se dio vuelta, pero se detuvo. Celia, ¿puedo pedirte algo? Lo que necesites, che.

Necesito usar tu oficina esta noche, escribir cartas y que nadie lo sepa. Confío en ti, Celia. Sintió un nudo en la garganta. Siempre puedes confiar en mí. El Che caminó hacia la oficina de Celia. Fidel apareció momentos después, rostro con ira y tristeza mezcladas. ¿Viste al Che? Pasó hace un momento. Parecía alterado.

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