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SHAKIRA Destroza a Periodista que la Llamó “EXÓTICA y SIN TALENTO” – 8M Lo Vieron EN VIVO

Esta noche tiene como invitada especial a Shakira, quien está en París para la premier europea de su documental biográfico y promocionando su nuevo álbum que promete romper récords de ventas en el mercado francófono. Delaru es conocido en Francia por su estilo intelectual europeo. Algunos lo llaman pretencioso, otros lo consideran el último bastión del periodismo cultural serio.

Sus entrevistas son analizadas en círculos académicos citadas en revistas literarias y tienen ese aire de superioridad cultural que caracteriza a cierto sector de la élite parisina que se cree guardiana del buen gusto mundial. 3 minutos antes de salir al aire, anuncia el director de piso mientras los técnicos realizan los últimos ajustes de cámara y sonido.

Dearue se acomoda su bufanda de cachemira azul marino. Sí, usa bufanda dentro del estudio, es su marca personal y sonríe con esa seguridad que solo dan los años de creer que tu opinión es más válida que la de otros. En su cabeza ya tiene estructurada la entrevista. Será cortés al principio hará preguntas sobre la música pop latina y luego, cuando Shakira esté relajada, lanzará esas observaciones filosóficas sobre la industria del entretenimiento que tanto le gusta hacer, posicionándose como el intelectual que analiza el fenómeno del

estrellato desde una perspectiva europea y cultivada, pero esta noche iba a aprender una lección que nunca olvidaría. En el camerino BP del tercer piso, Shakira termina de prepararse con la ayuda de su equipo de styling internacional. Viste un conjunto de Balma en color negro con detalles dorados que le da un aire de elegancia poderosa pero accesible, perfectamente calculado para la audiencia europea.

Su cabello rubio cae en ondas naturales sobre sus hombros y sus ojos color miel muestran esa mezcla única de calidez mediterránea y determinación empresarial que ha conquistado al mundo durante más de 25 años de carrera. Implacable. Lista. Jack, le pregunta Antonio, su manager europeo desde hace 15 años, quien conoce cada matiz de su personalidad y ha estado presente en miles de entrevistas a lo largo de su carrera.

Siempre lista, Antonio, responde Shakira en ese español colombiano que nunca ha perdido, sin importar cuántos años haya vivido entre Miami, Barcelona y ahora nuevamente en movimiento constante, aunque algo me dice que este periodista va a ser interesante. Leí algunas de sus entrevistas anteriores y su intuición era correcta, pero lo que estaba a punto de suceder superaría todas sus expectativas y se convertiría en un momento histórico de la televisión.

A las 21 horas exactas, horario estelar francés, las cámaras se encienden y la música tema del programa. Una composición de jazz moderno muy parisina llena el elegante estudio decorado con estética minimalista y toques de art deco. Delaru emerge detrás de su escritorio de diseño escandinavo como un profesor universitario a punto de dar una cátedra magistral saludando hacia las cámaras con esa familiaridad estudiada que solo tienen los veteranos de la televisión cultural europea.

Buenas noches, mis amigos, declama con su acento parisino refinado. Soy Laoren de la Rui y esta noche tenemos algo especial en nuestro programa. Con nosotros una de las artistas latinas comercialmente más exitosas de todos los tiempos con más de 9 millones de discos vendidos en todo el mundo. Ganadora de múltiples premios Grammy Shakira.

Los aplausos del público, una audiencia selecta de intelectuales, artistas y elite cultural parisina llenan el estudio con esa educación europea que es más medida que efusiva. Shakira entra con esa gracia natural que la ha caracterizado desde sus inicios en Barranquilla, saluda al público con calidez genuina, sonríe a las cámaras y se acerca a Delarué para el saludo protocolar europeo.

Dos besos en las mejillas. Shakira, bienvenida a París, bienvenida al programa”, dice Dearue mientras la guía hacia el sofá de invitados de terciopelo gris. “Gracias, Laurent, es un placer estar aquí”, responde ella en perfecto francés, uno de los seis idiomas que domina con fluidez, sorprendiendo inmediatamente a de la ru, cuyas cejas se elevan ligeramente.

Los primeros 12 minutos transcurren con aparente normalidad civilizada. Dearue pregunta sobre el documental, sobre el proceso creativo del nuevo álbum, sobre la evolución de la música latina en el mercado global. Shakira responde con inteligencia, elocuencia y ese carisma que ha cautivado a millones, hablando fluidamente con toques ocasionales de francés que encantan a la audiencia parisina.

Habla de su fundación educativa Pies Descalzos, que ha construido escuelas para más de 30,000 niños en Colombia. Menciona su trabajo con UNICEF durante casi dos décadas. Discute la fusión de ritmos árabes, latinos y occidentales en su música. Todo parece ir perfectamente bien, pero entonces Delaru decide mostrar su verdadero estilo periodístico.

“Shakira, has tenido, ¿cómo decirlo? Un éxito comercial extraordinario, dice del Arue, recostándose en su silla con esa postura que adoptan los intelectuales europeos cuando van a hacer una observación profunda. Pero déjame preguntarte algo con, digamos, honestidad filosófica. Shakira anota inmediatamente el cambio de tono.

Sus años de experiencia en miles de entrevistas le han enseñado a detectar cuando un periodista está a punto de lanzar una pregunta problemática. Su lenguaje corporal se ajusta sutilmente, se sienta un poco más erguida. Sus manos se entrelazan con elegancia pero firmeza sobre su regazo. Por supuesto, Laurent responde con una sonrisa profesional que no llega completamente a sus ojos.

¿No crees? De la Rue hace una pausa dramática. disfrutando su momento de profundidad intelectual, que una parte significativa de tu éxito viene de, como lo digo delicadamente, de ser, digamos, una fantasía latina exótica para el mundo occidental. Me refiero a la sensualidad, los movimientos de cadera, la estética tropical.

El estudio se congela por un microsegundo, pero Delaru no se detiene ahí. Continúa completamente inconsciente de la bomba que acaba de activar. Lo que quiero decir es, eres talentosa naturalmente, pero ¿no es verdad que eres en esencia muy afortunada? Afortunada de haber nacido con ese look latino, ese atractivo exótico, esa imagen sensual que el mercado occidental quería exactamente en el momento correcto.

Y ahí está la reducción completa de tres décadas de trabajo a suerte por ser exótica. Eso fue lo que activó algo en Shakira que el mundo rara vez había visto antes. Los ojos de Shakira se endurecen imperceptiblemente. Durante 25 años ha lidiado con estereotipos, con preguntas ignorantes, con gente que reduce la cultura latina a clichés y caricaturas.

Pero nunca, nunca en televisión europea de alto perfil, con 8 millones de espectadores viendo en vivo, alguien había sido tan explícitamente reductivo y ofensivo, disfrazándolo de análisis intelectual. En ese momento, Shakira toma una decisión. No va a sonreír educadamente y dejar pasar el comentario como han hecho tantas artistas latinas antes que ella para mantener la paz y no parecer difíciles.

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