Posted in

VICENTE FERNÁNDEZ: Por ESTO la familia lo DEJÓ MORIR… 18 días de AGONÍA que CALLARON

A los 16 años, Vicente Fernández ya cantaba profesionalmente en mariachis pequeños de Jalisco. A los 20 años ya tenía su primer disco. A los 23 años ya había firmado contrato con CBS Records y a los 29 en 1969 ya era el sucesor declarado oficial de Pedro Infante y Jorge Negrete dentro de la música ranchera mexicana.

Las canciones que lo hicieron eterno empezaron a salir una detrás de otra. Volver, Volver. En 1972, la ley del monte, el rey acá entre nos mujeres divinas por tu maldito amor. Una catarata de éxitos que durante cinco décadas no se interrumpió. Vicente Fernández llenó plazas de toros que nadie había llenado antes.

Llenó estadios en Estados Unidos donde la mayoría del público no hablaba inglés sino español. Llenó Madison Square Garden cinco veces. Cinco, pocos cantantes mexicanos lo habían logrado y ninguno con tanta consistencia. Pero la trayectoria artística es la versión oficial. La versión que se cuenta en biografías y en programas especiales de televisión.

Lo que el archivero archiva es la otra, la versión que pasa por los rincones que la familia nunca quiso contar. Vicente Fernández se casó en 1963 con María del Refugio Abarca Villaseñor Cuquita, la esposa que iba a estar con él los siguientes 58 años de su vida. La esposa que iba a soportar lo que toda mujer un ranchero mexicano famoso del siglo XX tuvo que soportar las infidelidades documentadas, los embarazos de otras mujeres reconocidos públicamente, los hijos extramatrimoniales aceptados después y sobre todo las decisiones difíciles que

cada familia ranchera mexicana tradicional tiene. tiene que tomar cuando el patriarca empieza a fallar físicamente. Cuquita iba a ser la pieza central de todo esto. Sin Cuquita, los 18 días de coma de agosto de 2021 hubieran sido distintos, probablemente más cortos, probablemente con decisiones distintas, pero con Cuquita ahí las decisiones siguieron una lógica que solo se entiende sabiendo quién era esa mujer.

Cuquita era profundamente católica. Cuquita creía en la providencia divina. Cuquita pensaba que cualquier decisión de adelantar la muerte de su esposo era pecado mortal. Y Cuquita, durante los 18 días del coma, fue la voz que paró cada conversación familiar donde alguno de los hijos planteó la pregunta, la pregunta que ningún hijo quiere hacer, pero que en estas situaciones siempre llega, ¿hasta cuándo lo seguimos manteniendo? Si llegaste hasta aquí, dale a like ahora, suscríbete al canal y déjame en los comentarios.

¿Tú harías la misma pregunta que se hicieron los hijos del charro o también te paralizarías como cuquita? Porque a continuación vamos a entrar a la noche del 6 de agosto de 2021. La noche que cambió la historia de la familia Fernández. La noche que empezó la cuenta atrás de 18 días, año 2021. Vicente Fernández tiene 81 años.

Hace 3 años, en 2018, le habían diagnosticado el síndrome de Guillin Barré, una enfermedad neurológica autoinmune que ataca el sistema nervioso periférico. La enfermedad no era terminal en sí misma. Pero había debilitado profundamente sus músculos. Vicente Fernández, el hombre que durante seis décadas había llenado plazas de toros cantando a pleno pulmón, ya no podía caminar sin ayuda, ya no podía vestirse solo, ya no podía bañarse sin asistencia, pero su mente seguía intacta.

hablaba con sus hijos, daba órdenes al personal del rancho, veía noticieros en la televisión y según los testimonios de las enfermeras que lo cuidaban, mantenía una característica que había definido toda su vida. mantenía el orgullo, el orgullo del charro de Genitán, que prefería morir antes que mostrarse débil ante nadie.

Y ese orgullo, esa noche iba a ser parte del problema. La noche del 6 de agosto de 2021. La versión oficial dice que Vicente Fernández intentó levantarse solo de la cama hospitalaria que se cayó al suelo, que el golpe le provocó traumatismo cervical y que las consecuencias fueron irreversibles. Esa es la versión oficial, la versión que firmaron los médicos, la versión que Vicente Junior presentó en conferencia de prensa días después.

La versión que toda la familia sostuvo durante el coma y después. Pero hay otra versión, una versión que circuló entre el personal del rancho en los meses siguientes. Una versión que ningún periódico publicó porque todos los testigos firmaron acuerdos de confidencialidad antes de declarar oficialmente. Y una versión que el archivero va a presentar aquí, marcándola como versión, no como hecho probado.

Esa versión dice lo siguiente: “Vicente Fernández no se cayó solo. Esa noche, alrededor de las 11 de la noche hubo una discusión en la habitación, una discusión entre Vicente y una de sus enfermeras de turno. Vicente, según la versión, había pedido que lo levantaran para ir al baño. La enfermera, siguiendo protocolo médico, le había dicho que tenía que esperar al cambio de turno porque no podía moverlo sola.

Vicente se enojó. Vicente, en pleno orgullo de charro, decidió levantarse solo a demostrar que podía. Y Vicente, débil por el guillán Barré, cayó al suelo. La enfermera, sola en la habitación, asustada, no llamó inmediatamente al médico de guardia. Llamó primero a Cuquita. Cuquita, según la versión, llegó a la habitación.

vio a su esposo en el suelo, consciente pero inmovilizado, y antes de llamar al médico, según la versión más cruda, dijo una frase que el personal repitió en privado durante meses. No pueden saber esto. Eso fue lo que dijo. No pueden saber esto. ¿Por qué Cuquita habría dicho esa frase si su esposo estaba simplemente herido por una caída? Las posibilidades son varias.

Algunas dicen que Cuquita quería proteger la imagen del charro orgulloso. No quería que se supiera que se había caído por su propia testarudez. Otras dicen que Cuquita sabía que esa caída iba a desencadenar exactamente lo que se desencadenó. Otras más oscuras dicen que hubo algo más en la habitación esa noche, algo que la familia tuvo que ocultar, quizás un objeto roto, quizás una conversación previa interrumpida, quizás algo que el público no podía saber.

El archivero no afirma ninguna de estas versiones como hecho. El archivero solo registra que durante los siguientes 18 días, la familia Fernández mantuvo un control mediático extremadamente férreo sobre todo lo que se decía de la habitación del charro, que el personal médico fue reducido a un círculo de tres personas de confianza, que las cámaras de seguridad de esa habitación específica, según las versiones del personal del rancho, fueron desactivadas durante las primeras 72 horas posteriores a la caída y que cuando finalmente

Vicente Fernández falleció el 12 de diciembre de 2021, después de 4 meses de hospitalización entre el rancho y el hospital Country 2000 de Guadalajara, la versión oficial fue siempre la misma, la misma frase, una frase preparada. murió rodeado de su familia en paz como él quería. 3 meses y medio después del 6 de agosto.

Tres meses y medio en los que la familia Fernández vivió un infierno privado del que nunca dieron detalles completos. Y aquí es donde empieza la parte más cara del expediente. Vamos a hablar de los tres hijos. Vicente Junior, Gerardo y Alejandro. Porque sin entender la dinámica entre estos tres hombres, no se entiende lo que pasó durante los 18 días de coma ni en los meses siguientes.

Read More