Si promediamos 100,000 pesos por película, eso representa 5 millones de pesos ganados en cine durante su carrera, sin contar regalías por retransmisiones en televisión que le generaban ingresos pasivos durante décadas. Comerciales y patrocinios. Durante los años 80, Lucha Villa hizo comerciales para marcas importantes. Fue imagen de tequilas, de refrescos regionales, de ropa vaquera.
Cada campaña publicitaria le pagaba entre 500,000 y 2 millones de pesos. hizo al menos cinco campañas importantes entre 1980 y 1990, generando entre 2.5 y 10 millones de pesos adicionales. Total, en su mejor época, 1975 a 1990, sumando todas las fuentes de ingreso, Lucha Villa ganaba entre 100 y 200 millones de pesos anuales durante su apogeo a mediados de los años 80.
En pesos actuales ajustados por inflación, eso equivale a ingresos de entre 20 y 40 millones de pesos anuales. Durante sus 36 años de carrera activa, 1961 a 1997, Lucha Villa acumuló una fortuna estimada de 150 millones de pesos de la época, equivalente a aproximadamente 300 millones de pesos actuales.
Sus propiedades. Con los millones que ganó, Lucha Villa invirtió inteligentemente en bienes raíces que le generaban patrimonio sólido y seguridad financiera. Casa principal en Ciudad de México, colonia del Valle en 1968. Cuando ya era una estrella consolidada, Lucha compró una casa de dos pisos en la colonia del Valle, una de las zonas residenciales más exclusivas de la Ciudad de México en esa época.
La propiedad estaba ubicada en la calle Matías Romero Esquina con municipio Libre. Era una casa de estilo californiano con 400 m² de construcción en un terreno de 600 m². La casa tenía cinco recámaras, cada una con baño privado, sala amplia con ventanales grandes, comedor formal con capacidad para 12 personas, cocina integral equipada, cuarto de servicio, garaje para cuatro autos, jardín trasero con árboles frutales y una terraza en el segundo piso.
Lucha la decoró con muebles finos traídos de Guadalajara, con cuadros de pintores mexicanos y con una vitrina enorme donde exhibía todos sus trofeos, discos de oro y reconocimientos. La casa le costó 850,000 pesos en 1968, una fortuna en esa época. Pagó 300,000 pesos de enganche y el resto lo financió a 5 años con pagos mensuales de 12,000 pes.
Para 1973 ya había terminado de pagarla completamente. En valor actual esa propiedad valdría entre 35 y 50 millones de pesos, considerando la plusvalía de la colonia del Valle. Departamento en Polanco. En 1982 compró un departamento de lujo en un edificio nuevo de la colonia Polanco, la zona más cara de la Ciudad de México. Era un pento en el piso 12 con 280 m², tres recámaras, terraza con vista al bosque de Chapultepec, dos lugares de estacionamiento y amenidades como alberca, gimnasio y salón de eventos.
lo compró en 4.5 millones de pesos y lo rentaba a ejecutivos extranjeros en 35,000 pesos mensuales, generándole ingresos pasivos de 420,000 pes anuales. Ese departamento hoy valdría entre 25 y 35 millones de pesos. Rancho en San Luis Potosí. A finales de los años 80, cuando ya estaba pensando en su retiro, Lucha compró un rancho de 50 haáreas en las afueras de la ciudad de San Luis Potosí.
El rancho tenía casa principal de adobe y Teja con cuatro recámaras, cocina rústica con fogón de leña, sala con chimenea, corrales para ganado, establos para caballos, pozo de agua natural y tierras de cultivo. Lo compró en 8 millones de pesos. Era su refugio, el lugar donde pasaba temporadas largas cuando no tenía presentaciones, donde criaba caballos y ganado como hobby.
Es en este rancho donde vive actualmente junto a su familia desde su retiro en 1997, casa en Guadalajara. En 1975 compró una casa en la colonia Chapalita de Guadalajara para tenerla como base cuando hacía giras por la región del Bajío. Era una casa mediana de tres recámaras que le costó 450,000 pes. La vendió en 1988 en 3.
2 millones de pesos, obteniendo una ganancia extraordinaria por la plusvalía. Sus carros de lujo. Lucha Villa amaba los autos lujosos y siempre manejó los mejores vehículos disponibles en México durante cada época de su carrera. Cadilac El Dorado, 1975. Su primer auto de verdadero lujo fue un Cadilac Dorado blanco perla con interiores en piel roja que compró nuevo en 1975.
Costó 280,000 pes. Una fortuna en esa época cuando un Volkswagen Sedá costaba 28,000 pes. El Cadilac era una declaración de estatus. Tenía aire acondicionado, asientos eléctricos, estéreo de ocho tracks donde Lucha escuchaba sus propios discos y un motor V8 de 8.2 2 L que rugía cada vez que pisaba el acelerador.
Lo manejó durante 8 años hasta que lo cambió en 1983. Lincoln Continental. En 1983 compró un Lincoln Continental nuevo en 680,000 pes. Era negro brillante con techo vinílico blanco, un estilo muy popular en los años 80. Tenía asientos de piel color crema, cristales polarizados, teléfono Carfone, una tecnología exclusiva para millonarios en esa época y un sistema de sonido Bosé con cassette.
Este Lincoln lo usó para ir a presentaciones importantes y eventos formales. Siempre llegaba con chóer vestido de traje y corbata que le abría la puerta. Mercedes-Benz 560 Cell en 1988, en el punto más alto de su carrera, compró un Mercedes-Benz 560, el plateado importado de Alemania. le costó 2.8 millones de pesos, incluyendo los impuestos de importación que en esa época eran altísimos.
Era el auto más lujoso que se podía comprar en México. Tenía motor V8, suspensión neumática, control climático dual, asientos con memoria eléctrica y un nivel de refinamiento que ningún autoamericano podía igualar. Lucha lo presumía en las fotos de las revistas de espectáculos. Fue el último auto que compró antes de su retiro, Ford Bronco.
Para usar en su rancho de San Luis Potosí, compró una Ford Bronco 1990 color verde oscuro. Costó 450,000 pes. No era un vehículo de lujo, sino de trabajo, pero era top de línea con tracción 4×4, motor V8, aire acondicionado y asientos de piel. Lo usaba para supervisar el rancho, para ir al pueblo y para pasear por las terracerías.
Durante su carrera, Lucha Villa tuvo también un Chevrolet Impala 1969, un Pontiac Grand Prix 1977 y varios autos más de gama alta. Su colección de vehículos durante toda su vida tuvo un valor acumulado de aproximadamente 8 millones de pesos de la época, equivalente a 15 millones de pesos actuales. Su estilo de vida, lujos, joyas y vestuario.
Lucha Villa vivía como una reina, no solo por sus propiedades y autos, sino por su estilo de vida cotidiano que reflejaba su estatus de superestrella. Vestuario de presentación. Lucha mandaba hacer todos sus vestidos de gala con diseñadores exclusivos de la Ciudad de México y Guadalajara. Cada vestido de lentejuelas bordado a mano para presentaciones en palen costaba entre 15,000 y 35,000 pesos en los años 80 tenía más de 100 vestidos en su guardarropa.
Gastaba aproximadamente 500,000 pesos anuales solo en vestuario de presentación. Joyas. Lucha amaba las joyas de oro y las piedras preciosas. Tenía collares de oro de 18 kilates, pulseras, aretes, anillos. Su colección de joyas fue evaluada en aproximadamente 5 millones de pesos. Tenía una esclava de oro macizo que le regaló un empresario tapatío en 1976, valuada en 200,000 pesos de la época.
Tenía aretes de diamantes que usaba para eventos formales valuados en 800,000 pes. Cada vez que viajaba a Guadalajara compraba joyas nuevas en las joyerías más exclusivas del centro. Viajes internacionales. Lucha viajaba frecuentemente a Estados Unidos, tanto por trabajo como por placer. Se hospedaba en hoteles cinco estrellas.
En Las Vegas se quedaba en el Caissar Palace que costaba $250 la noche en los años 80. En Los Ángeles se hospedaba en el Beverly Hills Hotel. Compraba ropa de diseñador en las boutiques de Rodeo Drive. En un solo viaje de compras en 1986, gastó $1,000 en ropa y zapatos, restaurantes y vida social.
En la ciudad de México cenaba frecuentemente en los restaurantes más elegantes y caros. El Ambassaders, el Bellinguen, el Champs Elisees, el Focolare. Gastaba entre 3000 y 8000 pesos por cena para ella y sus invitados. Salía a cenar al menos dos veces por semana. Tomaba vino francés importado que costaba pes la botella.
Personal de servicio. En su casa de Valle tenía dos empleadas domésticas de planta, un jardinero que iba tres veces por semana y un chóer personal que ganaba 25,000 pesos mensuales en los años 80. Solo en nómina de personal gastaba aproximadamente 80,000 pesos mensuales, el Ariel y el reconocimiento como actriz.
En 1972, Lucha Villa protagonizó Mecánica Nacional, una comedia dirigida por Luis Alcoriza que se convertiría en una de las películas más importantes del cine mexicano moderno. La cinta narraba las aventuras de una familia de clase media que viaja en caravana al Gran Premio de México de automovilismo. Lucha interpretaba a Chabela, una mujer coqueta y descarada que seduce al protagonista.
Mecánica nacional fue un fenómeno cultural. Permaneció más de 7 meses en cartelera en distintas salas del país, algo extraordinario para la época. Recaudó más de 15 millones de pesos en taquilla. La crítica la elogió como una de las mejores comedias mexicanas de todos los tiempos. Décadas después, la película fue ubicada en el lugar 74 entre las 100 mejores películas en la historia del cine mexicano.
En 1973, Lucha Villa ganó el premio Ariel como mejor actriz por su actuación en mecánica nacional. era el equivalente mexicano del Óscar. Lucha se paró en el escenario del Palacio de Bellas Artes a recibir su trofeo vestida con un traje de lentejuelas plateadas que había mandado hacer especialmente para la ocasión.
El vestido costó 25,000 pes, el equivalente a 500,000 pesos actuales. Era pura ostentación, puro glamour, pura lucha villa. En 1978 protagonizó el lugar sin límites, dirigida por Arturo Ripstein y basada en la novela de José Donoso. Lucha interpretó a la japonesa, la encargada de un establecimiento nocturno en un pueblo pequeño. Era un papel complejo, dramático, muy alejado de las comedias rancheras que la habían hecho famosa.
Su actuación fue magistral. Ganó su segundo premio Ariel, esta vez como mejor actriz de reparto, consolidándose como una actriz seria y respetada más allá de sus películas comerciales. En los años 80 y principios de los 90 continuó haciendo cine. Lagunilla Mi Barrio 1 y su secuela Lagunilla 2 fueron grandes éxitos de taquilla.
En 1993 protagonizó Lolo, un drama dirigido por Francisco a Tier que le valió el premio Ace en Nueva York como mejor actriz. Su última película fue el fiscal de hierro 4 de enero de 1995, apenas dos años antes de su retiro forzado. La reina de los palenques. Mientras hacía cine, Lucha Villa nunca dejó de cantar.
Durante los años 70 y 80 se convirtió en la reina indiscutible de los palenques mexicanos. Un palenque es un recinto donde se realizan espectáculos tradicionales y presentaciones musicales durante las ferias regionales. En los años 70, los palenques eran los eventos más importantes de cada región y los cantantes que se presentaban ahí ganaban fortunas.
Lucha Villa fue la primera mujer en cantar en el Redondel, en el centro del Palenque y no desde el balcón como lo hacían todas las demás cantantes. El público lo pedía a gritos. Querían ver a la grandota de Camargo de cerca. Querían sentir su voz potente retumbando en el pecho. Lucha imponía condiciones.
Ella cantaba en el redondel o no cantaba. Durante la década de 1970, Lucha Villa ganaba entre 150,000 y 300,000 pesos por presentación en palenques grandes. En los palenques de las ferias más importantes, como la de San Marcos en Aguascalientes, la de León en Guanajuato o la de Zacatecas, su caché llegaba hasta 500,000 pesos por noche.
Hacía entre 80 y 120 presentaciones al año. Solo en presentaciones en palenquaba entre 12 y 36 millones de pesos anuales durante los años 70, el equivalente a 250 millones de pesos actuales anuales en su mejor época. Además de los palenques, se presentaba en teatros, centros nocturnos, festivales y eventos privados.
cantaba en celebraciones de empresarios adinerados que le pagaban 200,000 pesos por interpretar cuatro o cinco canciones. Hacía giras por Estados Unidos, donde la comunidad mexicana la adoraba y llenaba auditorios de 5,000 personas en Los Ángeles, Chicago, Houston y San Antonio. En esas giras ganaba dólares y los traía a México para cambiarlos a pesos con una ganancia extraordinaria por el tipo de cambio favorable de la época.
La tragedia médica que cambió todo. El domingo 24 de agosto de 1997, Lucha Villa se sometió a un procedimiento estético en el Hospital Muguersza de Monterrey, Nuevo León. El procedimiento estaba a cargo del cirujano plástico Eugenio Paxelli. Lucha tenía 60 años y quería verse mejor para continuar con sus presentaciones.
Era una intervención estética considerada rutinaria que miles de mujeres se realizaban cada año sin inconvenientes. Pero algo salió terriblemente mal durante la anestesia. Lucha sufrió una grave complicación médica en medio del procedimiento. El equipo médico aplicó maniobras de emergencia. Su organismo presentó una reacción crítica.
Y durante varios minutos su cerebro no recibió suficiente oxígeno. Cuando finalmente lograron estabilizarla, el daño ya estaba hecho. Lucha cayó en un estado de inconsciencia profunda. Fue trasladada a la unidad de cuidados intensivos donde permaneció conectada a soporte vital. Los médicos informaron a su familia que el pronóstico era reservado.
Podría no despertar nunca. Y si despertaba, probablemente tendría daño neurológico permanente por la falta de oxígeno. Los medios de comunicación se agolparon en el hospital. Ventaneando, el programa de espectáculos más visto de México reportaba diariamente el estado de salud de la cantante.
La familia consideró trasladarla a Houston para recibir mejor atención médica, pero los doctores dijeron que era demasiado riesgoso moverla. El domingo 31 de agosto de 1997, 9 días después del incidente, Lucha Villa reaccionó, abrió los ojos, movió las extremidades de forma voluntaria, respondió a estímulos. Su vida ya no corría peligro, pero el daño neurológico era una realidad.
Tenía afectaciones en el óvulo frontal y el óvulo temporal que comprometían su capacidad de hablar, su memoria y sus funciones motoras. Durante los meses siguientes, Lucha tuvo que volver a aprender a hablar, a leer y escribir literalmente desde cero, como si fuera una niña pequeña. Tuvo terapias intensivas de rehabilitación.
Viajó a Cuba, donde recibió tratamiento médico en el Centro Internacional de Restauración Neurológica y presentó mejoría en su capacidad de memoria, concentración y uso de lenguaje, pero nunca volvió a ser la misma. Quedó con secuelas permanentes, dificultades motrices, problemas de lenguaje, lagunas de memoria.
Lo más doloroso de todo es que la voz que había hecho temblar escenarios durante 36 años ya no pudo volver a cantar. La grandota de Camargo, la reina de los palenques, la voz más potente de la música ranchera mexicana, había quedado silenciada para siempre. Su retiro y vida actual en SPS. Desde 1997, Lucha Villa vive retirada de los reflectores en su rancho de San Luis Potosí, cuidada por sus hijas.
María José Rengifo, una de sus hijas, ha dado declaraciones ocasionales a la prensa explicando que su madre continúa con terapias de rehabilitación, que vive en paz, que camina muchísimo y que mantiene buena condición física, considerando las secuelas de la tragedia médica. En 2006 recibió un homenaje en el Festival Internacional de Cine de Chihuahua, al que asistió acompañada de su familia.
En 2009 se develó una estatua de bronce en su honor en su natal Camargo, Chihuahua. La estatua mide 6 m de alto y pesa 6 toneladas. Fue realizada por el escultor local Carlos Espino. La placa que adorna la estatua dice: “En homenaje a Lucelena Ruiz Bejarano, Lucha Villa, homenaje en su tierra para siempre.
Aquí está mi gallo de oro, retador de los valientes. La cantante Aida Cuevas le hizo un homenaje interpretando algunos de los éxitos de lucha. Ana Gabriel lanzó el material discográfico Renacer, honor a quien honor merece como tributo a la grandota de Camargo. Vicente Fernández, Pepe Aguilar, Alejandro Fernández y otros grandes del género han reconocido públicamente la influencia de Lucha Villa en sus carreras.
En 2013, su hija María José explicó a la prensa. Ella continúa con sus terapias. El diagnóstico de mi mamá fue uno desde el comienzo y lo importante es apoyarla siempre para que pueda seguir avanzando. Vive muy en paz, hace sus actividades, camina muchísimo, incluso más que cualquiera de nosotros. Tiene buena condición y la veo bellísima y entera a la edad que tiene.
Actualmente se está trabajando en una serie biográfica sobre la vida de Lucha Villa, aunque su hija no ha querido ofrecer detalles hasta tener listo el proyecto. En redes sociales circuló en 2022 una fotografía de lucha en silla de ruedas junto a una de sus amigas más cercanas, lo que generó una ola de cariño y buenos deseos de sus fans que nunca la han olvidado.
La historia de Lucha Villa es la historia de una mujer extraordinaria que convirtió un accidente del destino en una carrera legendaria. Esa noche de 1960, cuando la prospecto femenina no llegó y Lucelena Ruiz Bejarano, tuvo que pedir prestado un vestido para cantar, el destino de la música ranchera mexicana cambió para siempre.
Lucha Villa ganó 300 millones de pesos durante su carrera. Tuvo propiedades lujosas en el Valle y Polanco. Manejó Mercedes-Benz y Cadilax. Vivió como una reina durante cuatro décadas, pero más importante que el dinero y los lujos fue el impacto cultural que tuvo. Lucha Villa rompió moldes, desafió estereotipos, abrió puertas para las mujeres en un género musical dominado por hombres.
Su retiro forzado en 1997 fue una tragedia que le arrebató la voz, pero no pudo arrebatarle el legado. Aunque Lucha ya no puede cantar, su voz sigue viva cada vez que alguien pone uno de sus discos. Cada vez que un mariachi toca amanecí en tus brazos. Cada vez que un palenque lleno grita su nombre. Lucha Villafue, es y será para siempre la grandota de Camargo, la ronca de Chihuahua, la reina de los palenques.
Una mujer que demostró que el talento no tiene género, que la voz no tiene que ser dulce para ser hermosa y que una niña de pueblo puede conquistar a un país entero si tiene el valor de tomar las oportunidades cuando se presentan. Espero que hayas conocido mejor a Lucha Villa, la mujer que revolucionó la música ranchera con su voz grave y potente, tanto como yo disfruté preparar este recorrido por su vida.
Si conoces alguna anécdota adicional sobre su carrera, sus películas o su legado, déjamela en los comentarios. Y ahora te pregunto a ti, ¿cuál te pareció el detalle más conmovedor de la vida de Lucha Villa? Y si te gustan estas historias sobre los grandes de la música mexicana, no te pierdas nuestros otros videos. Dale click, suscríbete y activa la campanita para no perderte ningún video, porque lo que viene está de no creerse.