Posted in

RICARDO MAYORGA : Cumplió 52 Años y Como Vive Es Muy Triste EL MAS ODIADO DE MEXICO

Dos campeonatos mundiales, m000000es dólares. El boxeador más odiado de México en los últimos 20 años. Y ese mismo hombre, tirado en una calle de Managua con las costillas rotas, demente, sin dinero en el bolsillo y sin reconocer a su propia madre. La versión que el público mexicano conoce del matador es la versión limpia, la de un boxeador que cayó por las drogas.

Hoy vas a saber la oscura realidad, la que sus propios hermanos ocultaron durante 10 años. Es mucho más asquerosa que la que contaron. Quédate hasta el final porque hoy vas a saber qué hicieron sus dos hermanos mayores con los 8 millones de dólares que él ganó en el ring, quien le metió el crack por primera vez en una noche de Las Vegas.

¿Y por qué su propia madre Miriam en agosto del 2020 no quiso abrirle la puerta de su casa en el barrio Laureles del Sur? Su nombre es Ricardo Antonio Mayorga Pérez. El mundo lo conoció como el matador. Y para entender cómo lo destruyeron, antes tienes que ver de dónde vino. Ricardo Antonio Mayorga Pérez nació el 10 de marzo de 1973 [música] en la ciudad de Granada, Nicaragua, una ciudad colonial al este de Managua, a orillas del lago Cosibolca.

Lo recibió una partera del barrio Adelita, [música] en una casa pequeña ubicada a 20 varas al sur de las tres cruces. La casa no era de la familia, la rentaban. [música] Y a los pocos meses de haber nacido el más pequeño de los Mayorga Pérez, los padres iban a perderla por una deuda que no podían pagar. El papá se llamaba Eddie Mallorga. Tenía 31 años.

Trabajaba como taxista en Granada, manejando un viejo Datsun azul que había comprado a plazos. La mamá se llamaba Miriam Pérez. Tenía 29 años. Hacía pasteles que vendía en las calles del centro de Granada, cargándolos en una bandeja grande sobre la cabeza. 3 pesos cada pastel. Y a los tres hijos mayores, Jaime, Carlos [música] y una hermana, los había aprendido a criar entre el horno de pasteles y los recados de la calle.

Y lo que esa familia mayorga Pérez todavía no sabía esa madrugada del 10 de marzo de 1973, mientras Miriam cargaba al recién nacido contra el pecho. Era que tres meses antes Nicaragua había vivido la tragedia más grande de su historia. [música] Una tragedia que iba a obligar a la familia entera a salir corriendo de Granada y a empezar de nuevo en otra ciudad.

La tragedia había ocurrido el 23 de diciembre de 1972 a las 12:29 de la madrugada. Un terremoto de magnitud [música] 6.2 había sacudido la capital Managua, durante 30 segundos. 30 segundos que mataron a más de 10,000 personas y miles de familias nicaragüenses que habían perdido sus casas en el centro terminaron empujadas hacia los barrios marginales del sur de la capital.

Entre esos miles de familias, tres meses después del terremoto, [música] llegaron los mayorga Pérez. Habían perdido la casa de Granada por la deuda. [música] Eddie había vendido el dsun azul para pagar parte de la deuda y con lo que les [música] quedó. Alquilaron una casa de piso de tierra en un barrio nuevo que se llamaba Laureles del Sur, al sur de Managua, calles de tierra sin agua potable, sin alcantarillado y con casas levantadas con láminas de zinc y madera reciclada.

[música] Aquí, en una de esas casas de piso de tierra del barrio Laureles del Sur, el pequeño Ricardo Mallorga, [música] de apenas 3 meses de edad, iba a empezar a vivir la vida que iba a marcarlo durante los siguientes 47 años. Una vida marcada por dos cosas. La primera, los golpes que su padre Eddie le daba cada viernes a su madre Miriam.

La segunda, la sombra de un hermano mayor que iba [música] a ser al mismo tiempo su salvador y su perdición. Ese hermano mayor se llamaba Jaime Mayorga. Tenía 11 años cuando nació Ricardo. Era el mayor de los hijos varones de la familia y desde los 12 años, según contaría después a la revista nicaragüense La Prensa, en una entrevista del año 1998, Jaime se había convertido en el segundo padre del pequeño Ricardo, porque Eddie, el padre [música] real, después de mudarse a Managua sin trabajo, había caído en una depresión silenciosa

durante el día. manejaba taxis prestados durante 12 horas, llegaba a la casa a las 11 de la noche, cenaba sin hablar y se dormía sin jugar con ninguno de los hijos. Pero los viernes, según contaría Miriam al periodista Lester Sandoval del diario [música] La Prensa, Nicaragua, en agosto del 2020, Eddie era otro hombre.

Llegaba a la casa con seis o siete cervezas Toña dentro del cuerpo. Y desde el año 1975, cuando Ricardo apenas tenía 2 años, empezó a hacer algo cada viernes que iba a durar 15 [música] años seguidos. Lo que el papá Eddy Mallorga empezó a hacer cada viernes por la noche en la cocina de la casa de Laureles del Sur lo vamos a ver más adelante.

Por ahora solo guarda esa imagen porque 40 años después Ricardo Mallorga iba a hacer exactamente lo mismo en habitaciones de hotel de Las Vegas. A los 8 años de edad, Ricardo ya ayudaba a su mamá Miriam a vender pasteles en las calles del barrio. Salía con ella a las 5 de la mañana. Cargaba una bandeja chiquita sobre la cabeza con [música] cinco o seis pasteles.

Caminaba por las calles de tierra del barrio Carlos Fonseca [música] Amador y cada pastel que vendía le daba a Miriam 2 pesos. Ella le dejaba un peso de ganancia. La escuela primaria a la que asistió fue la escuela pública Miguel Bonilla Ovando, un edificio chico con paredes de bloque sin pintar y patio de tierra.

[música] El niño Ricardo no era un alumno destacado, sacaba calificaciones promedio, era callado y se metía en peleas con otros niños del barrio casi todas [música] las semanas. Peleas en las que él, a pesar de ser el más pequeño de su grupo, siempre terminaba ganando. [música] A los 9 años, Ricardo Mayorga ganó una pelea callejera contra un niño 3 años mayor que él en el patio de la escuela.

Miguel Bonilla [música] lo dejó sangrando del labio. La directora mandó llamar a Miriam y [música] a Eddie. Y lo que ocurrió esa tarde en la casa de Laureles del Sur fue la primera vez que el hermano mayor Jaime tomó una decisión que iba a cambiar la vida de Ricardo [música] para siempre. Cuando Miriam llegó a la casa esa tarde con el reporte de la [música] directora, Eddie estaba en la mesa de la cocina tomando cerveza Toña [música] Fría.

leyó el reporte y le dijo a Ricardo que esa noche le iban a poner una paliza con el cinturón. [música] Ricardo, con 9 años, sentado en el rincón de la cocina, escuchó la sentencia sin llorar. [música] Esa misma noche, antes de la cena, Jaime Mayorga, que tenía 20 años, entró a la cocina, habló en voz baja con el padre Eddie durante varios minutos [música] y al final le hizo una propuesta.

le dijo que en lugar de pegarle al pequeño Ricardo, lo dejara llevarlo al gimnasio de boxeo del barrio el sábado siguiente, que él, Jaime, ya boxeaba en ese gimnasio desde los 16 años y que si Ricardo tenía talento [música] podía sacarlo de la pobreza en cinco o 6 años. Esa frase que Jaime le dijo al padre Eddie esa noche fue la frase que decidió todo lo que vino después, [música] la fama, los 8 millones de dólares, las peleas con de la olla y trinidad y también, sin que ninguno [música] de los dos lo supiera, la destrucción completa

Read More