Posted in

Mónica lo dejó porque era pobre, sin saber que se convertiría en millonario.

Papá, me duele. Sí, me imagino. Ya, ya cállate ya, por favor. Ya no. Mamá, por favor, no te vayas. Suéltame. No, mamá. Ma Mónica, cálmate, mijo. A ver, a ver, pon la mano, mijo. Ponga la mano. Ponga la mano. Tómesela, tómesela. A ver. Ay, Dios mío santo. A ver, aquí me espera, mijo, eh. Aquí me espera.

Ahorita vengo, voy a hablar con su mamá. Mónica, hombre. No, espérate, Mónica. Ia, por favor. Ira, ya un trabajo acá en los pajar. ¿Qué estás haciendo? Estoy harta, harta de vivir en la miseria. Pero, pues, ¿a dónde vas a ir o qué? Voy a la ciudad con un hombre que sí sabe valorarme y que sí va a saber darme la vida que yo merezco. Mónica, ¿te ayudas a subir tu maleta, hermosa? Sí, mi amor.

No, hombre, Mónica, Palomita, pues piensa en nosotros y en el niño, hombre. ¿Cómo quieres que me quede al lado de un hombre que no tiene ni para comprarle las medicinas a su hijo? Óica. El niño, el niño es cuando más nos ocupe ahorita. Mira. Así es la vida y algún día lo entenderás. Quítate. No, no, pues no voy a dejar que te vayas, hombre.

Más patético no puede ser. Que te quites, dije. Mónica. E, ya la escuchaste, campesino, ¿eh? Ahora está conmigo, así que lárgate. Papá, me siento muy mal. Mi gorreón, a ver. Ay, caray. No, pues mucha febrea, mijo. A ver. No, sí hay que llevarte el doctor. Ay, cálmate, mijo. No, no, no, no, mi hijo. Ay, Dios mío. Ay, mi hijo. Ay, ay, no.

Ah. Doctor, doctor, no le cierre. Espéres attiende. No, no, no, no. Ya, ya. Lárguese, lárguese de aquí. Doctor, por favor, es que mi hijo se siente muy mal y véalo, por favor, atiéndalo. Ah, no. ¿Y quién me va a pagar las las consultas? ¿Quién me va a pagar las medicinas? Y todo lo que me debes. A ver, ¿quién me lo va a pagar? Doctor, pues ahorita no traigo dinero, pero le prometo que le pago la quisena.

No, es que me debes muchísimo dinero. Definitivamente o se van de aquí o me voy yo. Por culpa de ustedes, campesinos mugrosos, me quiero largar de aquí. Así que por favor no se me acerquen de nuevo. Adiós. Y si no, voy a llamar a la policía. Eres hembre. Ay, hijo. No, no, espérate, espérate, hombre. A ver, a ver. No. Ay, hijo.

Respírale, respira. Respira. No puedo, respira. Si puedes, hombre. Ay, no me hagas esto, mijo. Al día siguiente. Bueno, bueno, gracias a Dios que me contestas. ¿Quién habla? ¿Cómo que pues, José, tu hermano? Ah, mi hermanito el campesino. ¿Qué quieres, hermano? Fíjate que pues ando aquí apurado con unas cosas del niño y fíjate que está muy malo.

Este, ocupo unos pesitos ahí para llevar a mi hijo al hospital que está muy grave. Sí, sí, ya sabía. Tú nada más me llamas para pedirme dinero. Bueno, mira, si no fue una emergencia, no te estaría molestando, hombre. Ándale, por favor, te lo suplico. Ayúdame. Vas a salvar a tu sobrino. Híjole, pues qué triste, no más que fíjate que no tengo ni un peso.

Son mentiroso, hermano. Si el otro día el primo Jorge me dijo que te compraste un carro nuevo. No es mío, es de la empresa, ¿entiende? Y que no anda aquel de chismoso, ¿eh? Por favor, hermano, te lo suplico. Es más, te prometo que te pago pronto. Pagármelo. ¿Y cómo si sigue siendo un mugroso campesino? Yo por eso me fui del pueblo, eh, para no ser un mediocre como tú.

Y por favor ya no me estés llamando. Okay, entendiste. No, espérate, Rogelio, no me cuelgues. Espérate. Bueno, bueno, papá, ¿y qué íbamos a hacer? Ay, gorreón, pues has de disculparme, pero nos vamos a ir para la ciudad. Pero papá. Nunca hemos ido allá. Pues ya sé, pero pues hay que confiar en nosotros, ¿no? Escúchame bien, gorrión.

Si queremos salir de esta, no podemos quedarnos aquí no más quietos. que confiar en que todo nos va a salir bien. Días después, pues ya llegamos, mijo. Gran ciudad. Papá, yo tengo mucho miedo. Nunca hemos venido aquí. Pues sí, mijo, pero usted no se apura, mi gorrión. Mire, andando juntos no nos va a pasar nada. Está tranquilo, ¿eh? ¿Qué pasa? ¿Traes hambre o qué? Sí, yo también.

A ver si me sobró algo de los boletos del camión. Sí nos alcanza. Eso no se apure, mijo. Ahorita seguimos. Ya nos ayude. Ire. Secate de allá. Se pase que se ve buena onda. Véngase. Por supuesto, licenciado. Las gráficas que le envié muestran el ascenso en mi desempeño. Las ventas han subido gracias a mí.

¿Sabe qué? Permítame un segundo, por favor. Le marco enseguida. Sí. Ey, ey, ey, ey. Oigan, fíjese que este mijo y yo venimos del campo, eh, es la primera vez que estamos aquí en la ciudad y pues lo malo que no tenemos pues ni un cinco para ni para un taco, pues ahí queríamos ver si nos echaba la mano con algo. No, no les pienso dar limosna a un par de mugosas con ustedes.

Tampoco nos tiene por qué hablar así, ¿eh? A ver, yo te hablo como se me pegue la gana. Escúchame bien. Yo soy un empresario exitoso y trabajo en una de las empresas más grandes de esta ciudad. En cambio, ustedes, par de mugrosos, nada más este niño. Huele más a cementerio que otra cosa. Ya mejor váyanse a dar lástima otro lado.

No, por favor. Mira que te lo pido, por favor, mijo. Vayas a jugar un rato para allá. No vayas a tocer otra vez. ¿Qué? ¿Que me vas a atacar con tu machete o qué? Óigame bien. A mí me puede hablar como usted quiera, pero chamaco ha pasado por muchas cosas. A ver, ¿te lo tengo que repetir o qué? Mira, estos lentes son de diseñador, valen más que todo lo que tú traes o este chamaco.

Sí, sí, así es. La operación con los accionistas ya se cerró totalmente. Sí, sí, sí. ¿Cómo? Ah, no te preocupes. Claro, claro. Voy para allá. Permíteme. Sí, sí, sí. Permíteme. Soy superior a ti, así que yo te trato como yo quiera. Estaba bueno. Con permiso. No, no, no, no, no. Todavía no acabo contigo.

Me hiciste perder mi llamada. ¿Qué quieres? Pues qué quiero que todos los campesinos como ustedes se larguen de la ciudad porque nada más nos estorban. Mire, enina como me ve. Yo vine para acá pues a buscar una mejor vida y de paso salvar a mi chamaco que está enfermo. No te hubieras molestado porque el tuberculoso este no dura más de dos días, así que lárguense de aquí.

Ojalá que lo que dijo este cate pues no sea cierto, hombre. Hazme el favor, ya estoy aquí. Te prometo que le voy a echar ganas, hombre. Y mi gorrión, cuídamelo mucho. Es lo único que tengo, papá. Voy, gorreón. Ah, caray. Esa maleta, ¿de quién será o qué? No sé, me la acabo de encontrar ahí. Hombre, pues a ver. Hijo, pues retrato dinero, hombre.

Read More