Posted in

El DOBLE que le robó TODO a Pedro Infante: Casa, Esposa y Vida

Presentación importante. No puedo cancelar. Pero algo dentro de él gritaba. No subas a ese avión. No lo hagas. Lo ignoró. Siempre ignoraba esa voz. 13 de abril, 11 de la mañana. Estudios Posa Films. El productor Ismael Rodríguez recibió llamada alarmante. Pedro canceló. ¿Qué? Canceló la presentación de Mérida.

 Dice que está enfermo. Ismael explotó. No puede cancelar. Hay 5,000 personas esperándolo. Hay patrocinadores, hay contratos. Si no va, perdemos 200,000 pesos. El asistente Julián tragó saliva. Dice que no puede, que está al borde del colapso. Ismael colgó el teléfono, pensó rápido. Hacía tres meses había contratado un doble para escenas peligrosas en Tisoc. Rafael Mendoza.

Parecido increíble a Pedro. con maquillaje correcto, con bigote pintado, era indistinguible. Llamó a Rafael. Ven ahora. Tengo trabajo para ti. Rafael llegó en 20 minutos. Era actor desconocido, 38 años, desesperado por dinero. ¿Qué necesita, señor Rodríguez? Necesito que seas Pedro Infante por tr días.

 ¿Qué significa eso? Significa que vas a Mérida en su lugar. Saludas, cantas dos canciones playback, firmas autógrafos y regresas. Te pago 10,000 pesos. Rafael no podía creerlo. Y si alguien nota, nadie notará. He visto tu trabajo. Eres idéntico. Y Pedro está escondido en su casa. Nadie sabrá. Rafael dudó solo un segundo. Acepto. Perfecto.

 El avión sale mañana a las 3 de la tarde. Prepárate. 14 de abril. Pedro despertó sintiéndose culpable. Cancelar no era su estilo. Llamó a Ismael. Ismael, sobre Mérida, creo que sí puedo ir. Ya está resuelto. Pedro, descansa. ¿Qué quieres decir? Conseguí reemplazo temporal. Nadie notará tu ausencia. Pedro sintió algo extraño en el estómago.

 ¿Quién? Rafael Mendoza, tu doble. Es perfecto. Pedro, confía en mí. Pedro colgó. Deberí. Pedro colgó. Debería sentirse aliviado, pero sintió miedo. Miedo extraño, irracional, como si enviando un doble estuviera tentando al destino. Llamó a Rafael esa tarde. Rafael contestó nervioso. Señor infante. Pedro, llámame Pedro.

 Mira, sobre mañana quiero que tengas cuidado. Claro, señor. Con el avión. Ese avión, el canstelashen, a veces tiene problemas. Lo sé. He volado en el contigo. Rafael había sido su doble en escenas aéreas. Conocía el avión. Solo ten cuidado. Sí, Pedro, estaré bien. Es solo ida y vuelta. Algo en la voz de Rafael era tranquilizador, calmado.

 Más calmado que el propio Pedro en meses. Nos vemos cuando regreses dijo Pedro. Nos vemos, confirmó Rafael. Fue la última conversación. 15 de abril de 1957, 2:45 de la tarde. Aeropuerto de la Ciudad de México. Rafael subió al avión vestido exactamente como Pedro Infante. Traje oscuro, sombrero, lentes oscuros, bigote perfecto.

 El piloto capitán Víctor Vidal lo saludó. Listo, Pedro. Vamos a Mérida. Rafael solo asintió. No habló. Pedro nunca hablaba mucho antes de volar. El avión despegó a las 3:12 de la tarde. Vuelo tranquilo las primeras dos horas. Rafael iba sentado junto a la ventana mirando nubes. Pensaba en los 10,000 pesos.

 Pensaba en su esposa María, en sus hijos. Con ese dinero pagaría deudas, compraría ropa nueva, tal vez hasta un carro usado. Estaba soñando cuando sintió turbulencia. Fuerte. El avión se sacudió violentamente. Rafael se agarró del asiento. Capitán, está bien, solo turbulencia pasará. No pasó. El avión empezó a perder altitud. Las alarmas sonaron, el motor derecho falló.

 Luego el izquierdo. Rafael vio por la ventana humo negro saliendo del ala. Dios mío. El capitán gritó. Vamos a caer. Prepárense. Rafael cerró los ojos. Pensó en María, pensó en sus hijos. Pensó en Pedro Infante, el verdadero en casa a salvo. Qué irónico. Pensó. Voy a morir siendo alguien que no soy. El avión se estrelló en un campo cerca de Mérida.

4:47 de la tarde. Explosión masiva, fuego por todas partes. El capitán Vidal murió al instante. El copiloto también. Rafael Mendoza fue expulsado del avión por la explosión. Cayó a 20 m de distancia, inconsciente, sangrando, quemado, pero vivo. Respirando. Los campesinos llegaron corriendo. Vieron el avión en llamas, vieron cuerpos y vieron a un hombre tirado en el pasto.

 Alguien gritó, “Es Pedro Infante. Dios mío, es Pedro Infante. Lo cargaron con cuidado. Lo llevaron al pueblo más cercano. Un doctor rural lo revisó. Está vivo, pero grave. Tiene trauma en la cabeza, quemaduras, fracturas. Hay que llevarlo a un hospital. Llamaron ambulancia. Lo trasladaron a Mérida.

 Llegó al hospital a las 7 de la noche. Los doctores lo estabilizaron. El director del hospital llamó a Ciudad de México. Tenemos a Pedro Infante aquí. Está vivo, pero crítico. La noticia explotó. Radio, periódicos, televisión. Pedro Infante se estrelló. Está vivo. Estado crítico. Irma Dorantes recibió la llamada, gritó, lloró, tomó el primer vuelo a Mérida, llegó al hospital corriendo.

 ¿Dónde está mi esposo? Los doctores la llevaron a terapia intensiva. Rafael estaba en cama, vendado, inconsciente, irreconocible bajo las vendas. Irma se sentó junto a él, tomó su mano. Pedro, mi amor, estoy aquí. No te vayas. Por favor, no te vayas. Rafael no respondió. Estaba en coma. Los doctores dijeron que probablemente despertaría en días, tal vez semanas.

 Irma se quedó a su lado día y noche. Mientras tanto, en Ciudad de México, Pedro Infante el Verdadero escuchó las noticias. se quedó paralizado. Rafael se estrelló. En mi lugar debí ser yo en ese avión. Debí ser yo muriendo. La culpa lo destrozó. Llamó al hospital. Preguntó por Rafael, pero usó el nombre Pedro Infante. La enfermera dijo, “Su esposa está con usted, señor Infante. Está estable.

” Pedro colgó confundido. Su esposa. Irma está. Pedro colgó confundido. Su esposa Irma está con Rafael. ¿Creen que Rafael es yo. Pánico total. Llamó a Ismael Rodríguez. Ismael, tenemos problema masivo. Lo sé, Pedro. Rafael se estrelló. Está vivo, pero Irma está con él. Cree que es yo. Necesitamos decirle la verdad. Silencio largo del otro lado.

Ismael. Pedro, escúchame con mucho cuidado. No podemos decir nada. ¿Qué? Si decimos que Rafael es el doble, la prensa nos destroza. Dirán que pusimos un impostor en peligro. Habrá demandas, escándalos. Los estudios se hunden. Ismael, un hombre casi muere por mí. No me importan los estudios. Debería importarte. Tu carrera también se acaba.

Read More