Cientos de miles de personas salieron a las calles de Jerusalén el jueves para protestar contra los intentos de eliminar la exención del servicio militar para los estudiantes religiosos jardíes de Israel. Ahora bien, ¿por qué está pasando esto y por qué está pasando justo ahora? Pues lógicamente, amigos, porque las guerras no se luchan solas, sino que necesitan soldados.
Y actualmente se estima que las fuerzas de defensa de Israel andan un poquito cortas de efectivos y que necesitan reclutar al menos 12,000 nuevos soldados de forma urgente para cubrir los puestos vacantes. Y claro, una de las maneras para conseguir este objetivo es reforzar el servicio militar, que en Israel es obligatorio para casi todo el mundo, excepto en la práctica para algún que otro grupo muy concreto. Y sí, exacto.

Uno de estos grupos, el más importante de todos, de hecho, es el de los judíos ultraortodoxos o como también se les conoce, los jarvíes. En un momento os vamos a contar por qué esto es así. La cuestión es que hace unos días empezó a tramitar una posible futura ley que cambia las normas de reclutamiento para el servicio militar.
Una ley que busca acabar con buena parte de las exenciones de las que gozan los jardíes hoy en día y fijar con ello una serie de cuotas de jóvenes ultraortodoxos que tendrán sí o sí que servir en las fuerzas armadas. Además, la propuesta también contempla sanciones más duras contra quienes no quieran cumplir con esa obligación.
Eh, bueno, es que de hecho autoriza incluso a la policía a perseguir activamente a los objetores y todo esto llega además bajo un contexto tremendamente complicado, porque veréis, en los últimos meses se ha intensificado mucho la presión contra los hurtos ortodoxos que se niegan a cumplir el servicio militar obligatorio.
Y, de hecho, se han enviado miles de citaciones e incluso se ha encarcelado a decenas de objetores y eso con las leyes actuales, no con las que se están tramitando que serán mucho más duras. Solo el 5% de 24,000 judíos ultraortodoxos respondieron a las órdenes de reclutamiento en 2024, funcionario israelí. Hay 411 objetores de conciencia arrestados y 43 con prohibición de salir de Israel, según un oficial militar.
Para que os hagáis una idea, solo desde junio del 2024, es decir, en poco más de un año, unos 78,000 estudiantes de las Yesiba ultraortodoxas han recibido su primera orden para presentarse las oficinas de las FDI. Y a ver, para los que no lo sepáis, las yesiva son escuelas tradicionales dedicadas al estudio intensivo del Talmud y la Torá, los dos textos más sagrados del judaísmo.
Y bueno, esto es importante porque bajo la cosmovisión de los jardí su deber primordial es el estudio de la Torá hasta el punto de que consideran que integrarse en la sociedad secular amenaza su identidad religiosa. Bien, la cuestión es que durante décadas muchos hombres jaredíes han evitado el servicio militar obligatorio a los 18 años inscribiéndose en yesibas hasta alcanzar los 26, que es la edad de la exención militar.
Y así con esta treta es como muchos han evitado tener que servir en las fuerzas armadas. Fijaos, ¿recordáis las 78,000 citaciones que mencionábamos hace un momento? Pues bien, de todo ese volumen de llamadas a filas para 40,000 personas ya ha pasado la fecha límite para tener que inscribirse las FDI. Pero sin embargo, en la práctica menos de 3,500 han respondido al requerimiento y de esas 3500 menos de 1000 se han alistado y apenas 153 han unido a unidades de combate.
Es decir, para entendernos que menos del 0,4% de los jóvenes ultraortodoxos que deberían haberse alistado en el último año han terminado en unidades de combate. El resultado pues que el reclutamiento no ha servido para nada. Y amigos, todo esto supone un problema cada vez más grande para el futuro de Israel. Pero, ¿sabéis qué? Creo que aquí tenemos que detenernos un momento porque para entender lo que está pasando y por qué es realmente tan importante, hay algunas cosas que tenemos que dejar muy claras. Atentos.
Veréis, para los que no lo sepáis, cuando se creó el Estado de Israel en 1948, se estableció una especie de acuerdo social por el cual los hombres que se dedican a tiempo completo al estudio de los textos sagrados judíos gozan de una exención de facto. A esto se le llamó torato o manuto, que significa literalmente el estudio de la Torá es su trabajo.
Pero claro, el problema es que cuando se creó Israel, los ultraortodoxos apenas eran una comunidad muy pequeña, pero hoy, sin embargo, son más de uno de cada 10 ciudadanos israelíes y su número, como ya os hemos dicho, no para de crecer y crecer y crecer. Y bueno, para colmo, lógicamente todo esto ha ido a peor desde que estalló la guerra de Gaza en octubre de 2023.
¿Que por qué? Pues porque este conflicto volvió a poner el tema de la exención a los jaredíes en el centro del debate público, entre otras cosas, porque claro, a ver, poneos un momento en la piel de un israelí no ultraodoxo, ¿qué pensaríais si a ti te toca servir en las fuerzas armadas e ir a la guerra mientras tienes compatriotas que dicen, “Ah, no, eso no va conmigo.
Yo me dedico a estudiar la Torá y no tengo que cumplir con el ejército. Suerte con la guerra. Dime, ¿qué pensarías?” No sé, creo que la respuesta es muy sencilla. Probablemente no te gustaría un pelo. Y sabes qué, eso es exactamente lo que está pasando en Israel. El resultado, pues que todo este tema lleva años generando una profunda brecha social.
La sensación cada vez más generalizada es que en Israel se están desarrollando dos sociedades cada vez más divididas y separadas entre sí. De hecho, bueno, es que para muchos analistas esto se está convirtiendo ni más ni menos que en la madre de todas las amenazas para el Estado hebreo. Y aunque Netanyahu prometió que su gobierno aprobaría una ley para acabar al menos en parte con estas exenciones, hasta ahora no ha cumplido su promesa y no lo ha hecho.
Seguramente porque uno de los partidos de su propia coalición de gobierno es precisamente un partido ultraortodoxo y ahí no termina todo. Paraacmó, entre un creciente cabreo popular, entre una promesa incumplida y la necesidad de sumar apoyos políticos, la Corte Suprema recientemente ha emitido una resolución que pide que este tema, el de las exenciones de los jardíes, se solucione ya de una vez por todas, lo que, por supuesto, ha hecho saltar todas las alarmas entre la comunidad ultraortodoxa, una población que, como os digo, no para de crecer.
Fijaos, en Israel ya hay aproximadamente 1,4 millones de judíos ultraortodoxos, lo que viene a suponer aproximadamente el 13% de toda la población. Pero como veis, la cifra no solo es que crezca, es que se está disparando hasta el punto de que para el año 2065 podrían ser ya entre un tercio y la mitad de toda la población del país.
Y precisamente por eso muchos consideran que este es el verdadero gran problema, el gran reto para el Estado hebreo. Uno mucho más importante que Irán, el conflicto palestino, las relaciones con los países árabes o lo que haga o no haga bbola en Líbano. Ahora bien, ¿por qué se dice que el auge de los ultraortodoxos puede ser un problema para el futuro del Estado hebreo? Pues amigos, se dice porque esto no solo va de los reclutamientos en el ejército, para nada.
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De hecho, eso podríamos decir que es poco más que la anécdota. El problema ultraodoxo va muchísimo más allá hasta el punto de que Israel podría terminar convirtiéndose en un estado totalmente diferente al que conocemos hoy en día. Así que decidme, ¿qué os parece si nos metemos de lleno a conocer a esta numerosa, pero al mismo tiempo desconocida comunidad? ¿Podrían los ultraortodoxos poner realmente en jaque al Estado de Israel? ¿Qué influencia va a tener esta comunidad en el futuro de este país en los próximos años? Pues amigos, amigas, ahora mismo lo vamos a
ver. Pero antes de entrar de lleno en materia, os recomiendo echarle un vistazo al último vídeo de Si lo hubiera sabido, el canal con el que Mutuctivos pretende dar a conocer las principales tendencias económicas y financieras que se están produciendo en todo el mundo. En su último vídeo, que por cierto está siendo una locura de views, nos cuentan cómo está cambiando el panorama energético mundial y cómo América Latina se está convirtiendo ni más ni menos que en el nuevo Golfo Pérsico. Ojo con esto.
Os dejo el enlace en la descripción y en los comentarios. Y bueno, en cualquier caso, echadle un vistazo al canal porque la verdad creo que os vais a encontrar temas muy pero que muy interesantes, desde la computación cuántica a la crisis del Reino Unido pasando por la nueva moda nuclear, lo que está pasando con el litio o como Polonia ya crece más que China. Así que echadle un vistazo.
Insisto, tenéis link en la descripción y en los comentarios. Y hecho esta punta, amigos, ahora sí vamos de lleno con el gran reto que supone la comunidad ultraortodoxa de Israel. Atentos. El problema jardí. [música] Israel es el único país de todo el planeta donde el judaísmo es la religión mayoritaria.
Concretamente, más de siete de cada 10 israelíes son judíos. Pero bueno, entiendo que hasta aquí nada nuevo, ¿verdad? Sin embargo, la cosa cambia cuando rascamos un poquito más, porque evidentemente no todos los judíos son iguales. Dentro del judaísmo hay varias ramas y diferentes niveles de compromiso. Y no hablo solo de diferencias teológicas, sino también de cómo de en serio se toman la religión, porque claro, en Israel pasa como en cualquier otro país del mundo.
Hay creyentes, es decir, hay judíos que apenas pisan una sinagoga y otros que no dan un paso sin consultarlo primero con un rabino. Y a ver, la mayoría de los judíos en Israel son mayormente laicos. que estos suponen más de la mitad de toda la población. Estos judíos mantienen algunas prácticas religiosas y, bueno, a veces ni eso, pero en cualquier caso su existencia no gira en torno a la Torá.
Y luego, por otra parte están los otros, los ultraortodoxos, que hacen de la religión el centro de su vida y que es un grupo que cada vez, como os decía antes, es más y más y más numeroso. Lo que básicamente significa una cosa, que la sociedad israelí se está fracturando a marchas forzadas en dos extremos opuestos. Amigos, los ultraortodoxos son ya una comunidad tan grande que de facto han formado una especie de sociedad paralela al Israel moderno que seguramente muchos tengáis en mente.
Y es que a los ultraortodoxos le resulta muy pero que muy ajeno el Israel que respeta la igualdad de las mujeres, el que cada año celebra el mayor orgullo eTBI de Oriente Medio o simplemente el que separa la religión del funcionamiento del Estado. Y ojo, porque el problema con los ultraortodoxos en Israel tiene al menos tres ejes diferentes.
El problema social y cultural, la influencia económica y la cuestión militar. En cada uno de estos campos, la sociedad se está separando cada vez más en dos mitades, los que podríamos decir que aportan al Estado y los que no. Pero para entenderlo mejor, vamos a ver sus implicaciones paso a paso.
Así que si os parece empecemos por el primer eje, por el problema social y cultural. Atentos. Bien, los ultraortodoxos son algo así como un vecino que sabes que está, pero ni te lo cruzas en el ascensor ni paga las cuotas de la comunidad. Y es que veréis, el término haredy significa literalmente el que tiembla ante Dios. Y esa idea, la de temer a Dios antes que al mundo, es la que impregna cada aspecto de su vida.
De esta forma, mientras la mayoría por ahora de los israelíes viven inmensos en una cultura occidentalizada, globalizada, con universidades, redes sociales, cine, música moderna, tecnología y fuerzas armadas, el universo Jeredí se mueve con otra lógica totalmente distinta, la del aislamiento espiritual. Hablamos de algo que va mucho más allá de simples estilos de vida.
Esto es un conflicto cultural profundo, una especie de lucha por el tipo de Israel que tiene que existir. Los jardíes viven agrupados en barrios propios con fronteras sociales claras. Hablamos de barrios como, por ejemplo, el de Mea Sharim en Jerusalén o Benei Braak cerca de Telavid. En este último lugar incluso hay unos grandes almacenes solo para mujeres para evitar que estas se mezclen con los hombres.
Algo que igual podrías esperar, no sé, de Arabia Saudí, pero no de Israel, ¿verdad? Pues así están las cosas. De hecho, en estas zonas las calles están llenas de carteles que piden modestia, que prohíben la entrada de coches en Shabbat y que recomiendan a las mujeres vestir recatadas. Bueno, es que hasta existe un control social sobre la apariencia y las mujeres que se vistan inmodestamente pueden ser incluso reprendidas públicamente.
Sí, insisto, hablamos de Israel, no de un país integrista islámico. En barrios como Mea Sharim hay carteles que prohíben la entrada de turistas con ropa que consideran impropia y tienen una especie de policías comunitarios para hacer cumplir las normas. [música] Son modos de vida tan diferente que muchos jaredíes rechazan tener televisión e internet en casa y si lo tienen su uso tiene que estar sujeto a filtros religiosos.
Muchos no usan teléfonos móviles y los que lo usan emplean unos móviles especiales coser con filtros, sin internet e incluso sin cámaras. Las tiendas tienen que vender productos certificados por su propio rabinato y sus periódicos evitan imágenes de mujeres y noticias deportivas o de entretenimiento. Incluso sus escuelas, hospitales y servicios sociales están gestionados por instituciones comunitarias, aríes y no estatales.
El resultado es que hablamos de un aislamiento social casi total. ¿Veis ahora cuál es el problema? Recordad lo que os decíamos antes, este tipo de comunidades están creciendo el doble de rápido que el resto de la población israelí y para dentro de apenas cuatro décadas podrían ya suponer hasta la mitad de la población. ¿Cómo demonios se gestionaría un país con dos sociedades tan distintas? ¿Puede haber siquiera un mismo gobierno? ¿Realmente podremos hablar de un Israel cohesionado? ¿Qué influencia política tendrán los jaredíes? ¿Impondrán las
limitaciones a las mujeres en todo el país? Pensad en lo que está ocurriendo con la educación. Los niños de las familias jaredíes apenas estudian matemáticas y ciencias a nivel muy básico, porque en la mayoría de sus estudios giran en torno a la Torá con todas las limitaciones que ellos suponen.
Pues amigos, este es justo el conflicto que ya está surgiendo. Y claro, si protestas multitudinarias como la que os contábamos al comienzo del vídeo ya están ocurriendo cuando apenas suponen un 13% de la población, imaginad lo que pasará cuando sean el 30 o el 50% y empiecen a hacerse cada vez con más cotas de poder. que claro, como os podéis imaginar, cada vez que el estado intenta fijar normas de igualdad o laicidad, ellos lo interpretan como un ataque directo a su modo de vida, como una especie de imposición por parte de quienes representan al judaísmo laico
contra su visión de la religión judía. Y esto tarde o temprano se va a traducir en algo que poco a poco ya está pasando, el auge de partidos políticos ultraortodoxos que defienden sus intereses como el Shass o el del judaísmo unido de la Torá. Y es que claro, dado su crecimiento demográfico, en cada elección su peso electoral va a ser mayor.
En la futura composición de laet, el parlamento israelí, cada vez tendrán más peso los ortodoxos y los ultraortodoxos. Y ojo que incluso hay una rama de los jedíes, la conocida como Nure y carta, que directamente son antisionistas, es decir, que rechazan siquiera la idea de que exista un estado de Israel. De hecho, es posible que algunos de ellos igual los hayáis visto protestando contra la guerra de Gaza y en favor de Palestina.
Y es que, amigos, aunque os parezca increíble, todo esto existe y no hace más que demostrar que hay un problema de cohesión muy importante en el mismo corazón de Israel. Pero ojo, porque este no es el único problema, todavía hay más. Estos ultraortodoxos simplemente no aportan nada o muy poco a la economía israelí, pero sin embargo son el grupo que proporcionalmente más ayudas y subsidios estatales recibe.
Y os preguntaréis, ¿cómo es esto posible? Pues muy sencillo, antes os decíamos que buena parte de los hombres jardíes se dedican en cuerpo y alma a estudiar los textos sagrados judíos toda su vida y eso es incompatible con la gran mayoría de empleos formales. De hecho, más del 50% de los hombres jaredíes mayores de 25 años no trabajan y más de la mitad de las familias ultraortodoxas viven por debajo del umbral de la pobreza, lo cual, por cierto, pone a las mujeres ultraortodoxas en una situación tremendamente difícil. Son ellas las que
tienen que encargarse de trabajar fuera de casa en sectores como la educación, la salud o en ciertos puestos administrativos, al mismo tiempo que se encargan de la familia y que sufren muchísimas limitaciones. Y ojo, porque no hablamos de familias pequeñas precisamente. Lo normal estas comunidades es tener entre seis y ocho hijos, que es de hecho lo que explica por qué están creciendo tanto en número.
Y muchos diréis, “¿Cómo puede mantenerse una familia en estas condiciones?” Pues paradójicamente el estado que muchas veces rechazan es el mismo que les mantiene. Un estudiante de Yesiba puede recibir unos 200 al mes directamente del estado, más ayudas indirectas a la vivienda, el transporte, becas para los hijos y demás.
En Israel no es raro que una familia típica jaredí con entre seis y ocho hijos puede acumular fácilmente más de $,500 mensuales en ayudas si lo combinan con algún empleo, subsidios para guarderías y asignaciones familiares. Para que os hagáis una idea, solo en ayudas para guarderías pueden llevarse hasta $400 al mes por niño menor de 3 años.
Y todo ello acompañado de desgravaciones fiscales y un sinfín de pequeñas ayudas adicionales. Para entendernos en la práctica, esto significa que hay una población muy productiva y cualificada, con buenos trabajos y buena formación, y otra que se limita a estudiar religión, que no está preparada ni quiere saber nada de su desarrollo profesional, que tiene malos empleos o que directamente no trabaja.
Y como os digo, la cosa va peor. Por eso el gobierno últimamente ha estado intentando poner límites a muchos de estos subsidios. El problema es que cuando lo intenta, los jardíes se lanzan a las calles a protestar y en algunos casos no precisamente de forma pacífica. Pero aún así la Corte Suprema dictamina que las subvenciones de seguridad social para los estudiantes de Yesiba Jaredíes deben terminar.
Los tribunales israelíes cada vez están emitiendo más resoluciones en contra de muchos de los subsidios que reciben los ultraortodoxos por considerarlos injustos para el resto de los israelíes. De hecho, algunos subsidios que antes eran generales se han restringido solo para las familias en las que ambos padres tengan un trabajo.
Pero claro, el problema es que a medio y largo plazo estos sectores van a tener poder suficiente para imponer sus intereses y ahí será cuando empiecen los problemas de verdad. Pero amigos, todavía no hemos terminado. Todavía nos queda echar un vistazo al problema que hay con las fuerzas armadas, que es lo que ha provocado estas protestas masivas que os contaba al principio.
Y ojo, porque esto para los jardíes es una línea roja todavía más radical que el hecho de que les quiten los subsidios. En las protestas de hace unos días había un lema que se repetía hasta la extenuación. Preferimos morir antes que ser reclutados en las FDI. Igual esto a muchos os puede parecer muy radical e incluso insolidario con el resto de israelíes que sí que tienen que apechugar con el servicio militar obligatorio.
Pero bajo la cosmovisión ultraortodoxa el tema es totalmente primordial. Y no porque sean unos egoístas que quieren escabullirse del ejército para que mueran otros por ellos. Que a ver, evidentemente seguro algún caso de esto sí que hay, pero en general ese no es el motivo, ¿no? La cuestión es que para ellos en Israel hay dos tipos de soldados.
Los que llevan uniforme y los que se visten de negro con barba, tirabuzones y libros sagrados bajo el brazo. Y es que para los jardíes estudiar la Torá no es solo una vocación espiritual, es una forma de defender a la nación judía, una especie de misión espiritual tan legítima como patrullar la frontera y eso como mínimo.
Esta es precisamente la idea del Torato Manuto que os mencionábamos antes, por la que el estudio de la Torá es su ocupación. Y es que según esta interpretación religiosa, la supervivencia del pueblo judío no depende de su fuerza militar, sino de su pureza espiritual. De esta forma, cada rezo, cada página estudiada es un escudo invisible que protege a la nación.
Ahora bien, esto no es solo teología, también es política, cultura, historia y, sobre todo identidad. Muchos jaríes ven al ejército incluso como una amenaza existencial a su forma de vida. Un entorno laico donde hombres y mujeres conviven, donde la autoridad rabínica no existe y donde se promueven los valores nacionales y patrióticos antes que los religiosos.
Vamos, que es justo lo contrario de lo que enseñan en sus comunidades. Por ese motivo se llegó a crear un batallón dentro de las FDI para los judíos ultraortodoxos, el batallón Nets Juda. Pero ni con esas los niveles de reclutamiento han mejorado. Y todo esto sin olvidar que para algunos jedíes el Estado de Israel es un proyecto ilegítimo, porque para muchos jeredíes el verdadero estado judío solo llegará cuando llegue el Mesías.
Y fundar uno antes de tiempo es algo así como rebelarse contra Dios. Por eso los sectores más radicales como Neture y Carta, que también os mencionábamos antes, no solo rechazan el servicio militar, sino que colaboran incluso con movimientos antisionistas. Y luego para colmo también hay otra razón más. Los jóvenes ultraortodoxos se casan muy temprano y tienen familias grandes, así que un servicio militar de dos o tr años le rompe por completo ese ciclo de vida.
Bien, el resultado de todo lo que hemos visto, un conflicto que no deja de crecer y que hace que cada vez más israelíes se pregunten, pero bueno, es justo que miles de jóvenes vayan al ejército mientras otros alegan simplemente que rezar ya es suficiente. Es justo que sufraguemos el estilo de vida de quienes no quieren contribuir con su trabajo.

Amigos, amigas, este es el gran debate. El Estado de Israel tiene un problema que se va a ir haciendo más y más y más grande con el paso del tiempo y la forma sobre cómo abordarlo no está nada clara. Pero mientras esto ocurre, las preguntas son para ti. ¿Piensas que Israel debería conservar los privilegios de los jardíes para evitar un conflicto social? O, en cambio, se les debería forzar a aportar al Estado como el resto, tanto en lo económico como en lo social y en lo militar.
¿Qué futuro pensáis que le espera a Israel con todo esto que os hemos contado? Dejándonos por aquí abajo vuestras opiniones y bueno, a ver qué es lo que pensáis. Y ahora, si este vídeo os ha resultado interesante, por supuesto, no olvidéis darle like y suscribiros al canal si es que todavía no lo habéis hecho. Y muy importante, no olvidéis echarle un vistazo al último vídeo de si lo hubiera sabido, 100% recomendable.