El 25 de noviembre de 1949, Barraza Corrujedo fue asesinado en la ciudad de Chihuahua de un tiro en el pecho que le disparó un sujeto llamado Pedro Zúñiga, alias perro rabioso. El móvil del crimen fue la venganza, ya que con anterioridad Barraz había matado a Aurelio Zúñiga, hermano de su asesino. Así terminó a los 50 años de edad la vida de uno de los tiradores que mataron a Panchovilla.
José Ruperto Vara Gamboa, tirador material. José Ruperto Baragamboa, nacido en la población del Carmen, Durango, el 27 de marzo de 1901, formó parte del grupo de tiradores que ejecutaron a Pancho Villa. Bara Gamboa era hijo de la pareja formada por Francisco Bara Aragón y Hermenejilda Gamboa Soto, siendo presentado en el registro civil de Villa Ocampo, Durango.
José Ruperto era sobrino político de Liberado Martínez, también integrante del complot contra Villa, quien vivía en concubinato con Merced Gamboa Soto, tía materna de Vara Gamboa. José Ruperto empezó a cebar su odio contra Villa después de que el Centauro del Norte, en una de sus muchas tropelías, matara a su padre en la población de Siénaga del Norte en el municipio chihuahüense de Allende.
Después de este suceso, José Ruperto se incorporó a las denominadas defensas sociales y el 15 de noviembre de 1919 participó en la captura del General revolucionario Felipe Ángeles en el pueblo de Valle de Olivos, Chihuahua. Hermene Hilda Gamboa Soto, madre de José Ruperto, también indignada por la muerte de su esposo a manos de los hombres de villa, se colocó como trabajadora doméstica en la casa de la hacienda del Centauro del Norte, convirtiéndose en informante de los complotados.

El primero de abril de 1924, 9 meses después del asesinato de Villa, José Ruperto, quien había ingresado al ejército, recibió el grado de subteniente de infantería bajo las órdenes del general Juan Walberto Amaya, responsable de la 34 jefatura de operaciones militares acantonada en la ciudad de Puebla.
Después Gamboa se estableció en la localidad duranguense del Salto, donde se casó en ceremonia civil con María del Carmen Chaires García, oriunda del pueblo de Tepaguanes, Durango. José Ruperto Vara Gamboa, murió el 14 de mayo de 1934, a los 33 años de edad, cuando fue valiado en el campo de la cueva de la localidad uranguense de Pueblo Nuevo en circunstancias poco claras.
Librado Martínez, tirador material. Más de un siglo después de su ocurrencia, el asesinato de Pancho Villa continúa cubierto de interrogantes e incógnitas, especialmente en torno a quienes fueron los verdaderos autores intelectuales de la emboscada perpetrada el 20 de julio del año 1923. Pasadas las 8 de la mañana del último día en la vida de Pancho Villa, un comando de nueve tiradores acbilló el automóvil en el que viajaba el célebre líder revolucionario mexicano Caminosa Hacienda de Canutillo.
La mayoría de los tiradores eran campesinos que habían tenido que empuñar las armas durante la revolución por obligación, necesidad o altruismo. gente que había combatido tanto a favor como en contra del villismo, algunos de ellos deseosos de saldar deudas de sangre y vengar agravios cometidos por el famoso guerrillero.
La consigna de los comprometidos en el complot contra Villa era matarlo o morir en el intento. El comando ejecutor salió al paso del vehículo desde dos casas distintas que ocupaban en la calle Gabino Barreda. Ya sabían que Villa iba al volante de su vehículo porque uno de los complotados situados en el lugar cercano se había enjuagado la cara con un pañuelo rojo que era la señal convenida.
150 balazos fueron disparados en 3 minutos de nutrida balacera utilizando rifles y revólveres del ejército mexicano, según se estableció después. El comando actuó con precisión quirúrgica y Villa ni siquiera tuvo tiempo de sacar su Smith and Weston calibre 44.40. El centauro del norte recibió más de 10 balazos, pero el peor fue una bala expansiva que alcanzó su corazón.
Solo fue 12 años después, en 1935, cuando se conocieron los nombres de los tiradores. José Barraza Corrugedo, Román y José Guerra Enrquez, Juan López Sainp Pardo, José Ruperto Vara Gamboa, José Sainp Pardo Chavira, Militón Lozoya y Librado Martínez recibieron entre 300 y 500 pesos de pago por el trabajo.
Losya se alzó en armas varias veces entre 1929 y 43 hasta que murió en 1954 en la ciudad de México. Librado Martínez sobrevivió hasta 1971. Cuando murió trabajaba en Parral como velador. José Sainz Pardo Chavira, tirador material. Miguel Trillo, secretario de Villa, corrió con la mala suerte de que su cuerpo se quedó atascado en la portezuela del vehículo cuando intentaba huir, convirtiéndose en un fácil blanco para los tiradores, legando una imagen que recorrió el mundo.
Villa había sufrido cinco atentados antes, de modo que la posibilidad de ser asesinado siempre lo acompañaba. Según su biógrafo Frederick Catz, después de la firma de los acuerdos de paz en 1920, siempre que salía, Villa era escoltado por un grupo de 50 de sus mejores hombres de armas. Sin embargo, el paso del tiempo y el exceso de confianza fueron haciendo su trabajo de relajamiento y el día que lo mataron en su Dodge Brothers Turing de 1922 solo lo acompañaba un grupo de siete escoltas.
Sobrevivieron solamente el capitán Rafael Medrano y el jefe de escoltas, Ramón Contreras. Villa nunca pensó que atentarían en su contra en la ciudad. Esperaba que lo asesinaran en automóvil o a caballo, pero en campo abierto. Dice el historiador chihuahüense Reyesel Mendoza Soriano. El autor del libro La emboscada destacó los problemas de imprecisión de los disparos contra un vehículo en movimiento.
Jesús Salas Barraza, uno de los perpetradores, señaló, “Hay que neutralizar al chóer porque si no lo matamos primero pueden resultar heridos. Se nos escapan y ahí ya no la contamos. Resultó que Villa iba de chóer. El general sabía que su vida peligraba, pero en esos días ya no se comportaba como un guerrero, sino como un hombre relativamente pacificado, señala el autor de Villa Bandolero, Jesús Vargas Valdés.
Tras 10 años de luchas contra otros caudillos que consideraba dictadores, Díaz, Herte y Carranza decide vivir fuera de la guerra, agrega al historiador mientras intentaba desarrollar un proyecto agrícola e industrial en Canutillo, migrando hacia un liderazgo social. De los integrantes del comando tirador, José Sain Pardo Chavira fue uno de los más longevos, muriendo pacíficamente en su cama en la ciudad de Chihuahua a los 91 años de edad en 1991.
Juan López Sainpardo, tirador y señalero del atentado. Juan López Sainpardo actuó como señalero del grupo de complotados. Estaba parado en la esquina de la avenida Juárez con la calle Mesa con el propósito de dar una señal que indicara a los asesinos con algunos segundos de anticipación de qué lado iba Villa en el automóvil.
Cuando el auto alcanzó la altura de la calle Mesa, López Sain se quitó el sombrero con la mano izquierda, como quien saluda, una señal que indicaba que Villa iba al volante. Cuando los tiradores vieron la señal de López, supieron que Villa iba en el puesto del conductor y todos concentraron sus primeras descargas en dirección al lugar del chóer.
Para mayor mala suerte del centauro, el auto tuvo que minimizar la velocidad para cruzar una zanja y después se desató el infierno. Varios miembros del comando ejecutor tenían cuentas pendientes con Villa. Juan López Einpardo habría sufrido la muerte de su hermano Ángel y de Jesús Franco, su primo hermano, así como de otros familiares a manos de los huestes de Villa, que también habían asesinado a un hermano y dos tíos de José Barraza.
El primer huracán de fuego salió detrás de unas pacas de alfalfa en las que estaban parapetados los tiradores con rifles. Inmediatamente del segundo escondite salió otra lluvia de fuego desde la alejada posición en la que se encontraba. López Sain se echó a correr hacia el automóvil, ansioso de propinarle él también algunos balazos a villa con su pistola y tomar cumplida venganza de sus familiares muertos.
Balas expansivas y comunes brotaron de ocho rifles en descargas sucesivas y más de 100 disparos acbillaron los cuerpos de Villa y sus acompañantes y la carrocería del vehículo. José Guerra Enríquez, tirador material. Al igual que su hermano Ramón, José Guerra Enríquez fue un campesino al que los avatares de la guerra revolucionaria llevaron por los caminos de la violencia hasta terminar formando parte del comando de tiradores que ejecutó a Pancho Villa.
Román fue el único de los miembros del grupo atacante que murió en la emboscada y su hermano José lo arrastró hasta una de las casas que habían ocupado los complotados. José Guerra Enrique fue uno de los últimos complotados en morir, ya que en la década de 1970 aún vivía en el pueblo de San Fernando en Durango. En una entrevista dada al periódico El Sol de Durango en los años 1970, José Guerra Enríquez dijo al mando de Militón Lozoya, también duranguense, que nos capitaneaba y que además era nuestro patrón, para él trabajamos la tierra.
Nos dedicamos durante más de un mes a espiar, vigilar y acechar todos los movimientos de villa, sus viajes, sus actividades, en fin, todo lo que hacía en espera del momento propicio para matarlo. Al día siguiente de la muerte del centauro del norte, el diario El Siglo de Torrión, publicó una editorial señalando, Villa fue una amenaza nacional.
Fue un individuo que nació para lo que fue. Un habilísimo guerrero exclusivamente mexicano, un organizador con grandes dotes, un vengativo y feroz hombre de armas, un irreflexivo, un impulsivo, un primitivo que amó el lacre olor de la sangre y los espectáculos feroces del incendio, la batalla, las ciudades rendidas y asoladas por las turbas ebrias de matanza y de pillaje.
La columna editorial añadió con respecto a Villa, nació para jefe de la división del norte y si las circunstancias lo hubieran requerido, hubiese organizado otra chusma y hubiera alterado el orden otra vez, de extremo a extremo de la República, como en 1914. Jesús Herrera Cano, autor intelectual y financiador del complot, administrador del timbre en Torrión.
Jesús Herrera Cano era el administrador del timbre fiscal por parte del gobierno en la ciudad de Torrión y fue uno de los autores intelectuales y financiadores del complot. que terminó en la muerte de Pancho Villa. Herrera Cano reclutó a Militón Lozoya para que a su vez este reclutara los tiradores que ejecutaron a Villa.
Falleció en Torreón en los años posteriores al crimen y nunca fue juzgado por su participación en el asesinato. Según la novela histórica La sangre de al río de Raúl Herrera Márquez, nieto de Luis Herrera Cano, este visitó a Álvaro Obregón el 26 de marzo de 1923 para decirle, “Vengo a informarle que voy a matar a Francisco Villa.

Tengo todo preparado, pero necesito asegurarme de que mi gente pueda actuar con libertad. Acuartéleme la tropa en Parral. Oh, si se puede, mándala fuera de la ciudad. También le quiero pedir inmunidad. Según el relato, la respuesta de Obregón fue que el papel de su gobierno era pacificar, no aumentar la violencia. De acuerdo con esta versión, cuando Obregón despidió a Herrera en la puerta de su despacho, le habría dicho, “En lo que esté a mi alcance, ni a usted ni a los suyos les va a pasar nada.
” Obregón había combatido al lado de Maclovio y Luis Herreracano, hermanos de Jesús, y se habían hecho mutuas promesas de velar por sus familias si alguno de ellos moría. Según esta narración, Obregón no solo conocía el plan para matar a Villa, sino que no hizo nada para impedirlo y ofreció protección a su organizador.
Gabriel Chávez, comerciante y ganadero de Parral. Enlace del complot. Gabriel Chávez fue un ganadero y comerciante de Parral que actuó como enlace entre los planificadores y los ejecutores directos del asesinato de Pancho Villa. El asesinato de Villa conmocionó a la población de Parral y en el año 2017 se realizó una escenificación del atentado mortal en el marco de las jornadas villistas que puso en evidencia los contradictorios sentimientos con los que los parralenses continúan recordando la emboscada que acabó con la vida del centauro del
norte. La obra teatral convertida en atracción turística narra la vida aventurera y violenta de Villa desde que era un adolescente en el estado de Durango hasta su asesinato el 20 de julio de 1923 en una calle de Parral. Cerca de 4,000 personas abarrotaron las calles por las que circuló el automóvil de Villa antes de ser acrevillado a balazos y los gritos contra los actores tiradores proferidos por buena parte del público indicaron que la mayoría de los parralenses rechazaban la manera brutal como había sido asesinado uno de sus
habitantes más famosos a pesar de las tropelías que cometió en vida. El montaje representó cómo, siendo un adolescente, Doroteo Arango, nombre de nacimiento de Pancho Villa, asesinó al hacendado que había agredido íntimamente a su hermana. pasando a ser vida de bandolero para salvarse de una muerte segura si caía en manos de las autoridades.
Los actores que interpretaron a Jesús Salas Barraza, presunto autor intelectual del crimen, a Melitón Loya, reclutador de los tiradores, y a Gabriel Chávez, enlace en el atentado, también se llevaron sus buenas rechiflas. En la vida real, Chávez se perdió en la historia, desconociéndose el lugar, fecha y circunstancias de su muerte.
En 1923, Félix Lara Medrano era un coronel del ejército mexicano que comandaba la guarnición de Parral. El día del atentado contra Villa, el coronel Lara Medrano sacó la tropa de la ciudad supuestamente para que no hubiera posibilidades de una intervención militar que impidiera la muerte del centauro del norte, la captura de sus asesinos.
Para sacar la tropa de la ciudad, Lara Medrano pretextó un entrenamiento de campo para las próximas celebraciones del 16 de septiembre, aniversario de la independencia mexicana. Según el libro La sangre al río de Raúl Herrera Márquez, su abuelo Luis Herrera Cano, presunto autor intelectual del magnicidio, visitó al presidente Obregón para avisarle que pensaba matar a Villa, pidiéndole el favor de que el día del atentado sacara la guarnición militar de la ciudad de Parral.
Lara Medrano, nacido en San Juan, estado de Sinaloa en 1880, había combatido en la Revolución Mexicana al lado de Francisco Madero, integrándose después al ejército constitucionalista de Venustiano Carranza. Tras el golpe de estado de Huerta y la decena trágica. Respaldó el plan de agua prieta proclamado por calles contra Carranza e recibió el mando de la guarnición de Parral.
Después de la muerte de Villa fue ascendido primero a general de brigada y más tarde a general de división. El general Félix Lara Medrano falleció en 1945 en la ciudad de México. Joaquín Amaro Domínguez, sospechoso de la autoría intelectual. José Joaquín Amaro Domínguez fue un militar mexicano nacido en 1889 en la hacienda de Corrales de Ábrego del municipio zacatecano de Sombrerete.
Combatió desde soldado raso en la Revolución Mexicana cuando se alzó en armas contra el golpe de estado de Huerta, siendo un oficial decisivo en la victoria de la revolución constitucionalista en Michoacán. En abril de 1915 comandó la quinta división del ejército constitucionalista de Álvaro Obregón que derrotó a la división del norte de Pancho Villa en la batalla de Celaya.
En 1920 se adhirió al plan de Agua Prieta, siendo ascendido a general de división y designado jefe militar del estado de Chihuahua. Cuando se produjo el atentado mortal contra Pancho Villa, era jefe de operaciones militares en el norte, por lo que se hizo sospechoso de haber participado en el complot que condujo al asesinato del centauro del norte.

Tras la muerte de Villa continuó ocupando altos cargos, siendo secretario de guerra y marina durante los gobiernos de Plutarco, Elías Calles, Emilio Portes Gil y Pascual Ortiz Rubio entre 1924 y 1931. Desde 1931 hasta 1935 fue director del heroico colegio militar. Fue precandidato presidencial en las elecciones de 1934, pero se retiró de la contienda ganada finalmente por Lázaro Cárdenas.
Tras la expulsión de calles del país por parte de Cárdenas, recibió una licencia indefinida en el ejército. Murió a consecuencia de una cirrosis hepática en Pachuca de Soto, Hidalgo, el 15 de marzo de 1952 a los 62 años de edad. Álvaro Obregón Salido, presidente de México en 1923, autor intelectuales según Cats, Taibo II y Aguilar Camín.
Si bien habían sido compañeros de luchas en los comienzos de la Revolución Mexicana, el distanciamiento entre los líderes revolucionarios puso a Pancho Villa y Álvaro Obregón en bandos diferentes. En la batalla de Celaya de 1915, Obregón derrotó a Villa obteniendo una victoria decisiva para el constitucionalismo.
Varios historiadores y muchos mexicanos comunes creen que el autor intelectual del asesinato de Villa fue Obregón. Obregón gobernó México entre 1920 y 1924, pero probablemente ya albergaba aspiraciones reeleccionistas cuando llegó al gobierno. Sabía que tendría que transferir el poder a su leal lugar teniente Plutarco Elías Calles en 1924, pero quizá más adelante podría realizar su sueño de volver a la presidencia.
Y muertos Madero, Zapata y Carranza. El único hombre capaz de impedírselo era el bizarro incontrolable Pancho Villa. En efecto, cuando finalizaba el periodo de calles, Obregón comenzó su maniobra para modificar la Constitución y optar a la reelección y fue efectivamente reelecto en las elecciones presidenciales del primero de julio de 1928.
Solo que 16 días después lo mataron en el restaurante La Bombilla de la Ciudad de México antes de haber jurado como presidente por segunda vez. orquestó Obregón el asesinato de Villa para limpiar el camino hacia su reelección. Es verdad que Villa ya parecía un hombre retirado y al margen de la gran política cuando fue asesinado y es posible que lo mataran en un complot cuyo único móvil era la venganza personal.
El centauro del norte había cometido tantas atrocidades que enemigos con sed de venganza eran los más que le sobraban. Sin embargo, muchos afirman que Obregón consideraba un peligro a Villa, incluso retirado. Plutarco Elías Calle, secretario de Gobernación en 1923, autor intelectual según el testimonio de Librado Martínez.
Librado Martínez, uno de los tiradores durante el asesinato de Pancho Villa, declaró que el autor intelectual de la muerte del Centauro del Norte había sido Plutarco Elías Calles, entonces secretario de Gobernación del presidente Álvaro Obregón. Ciertamente, Calles tenía motivos para ver a Villa mejor muerto que vivo.
Cuando Villa fue asesinado, ella solo tenía la promesa de Obregón de designarlo como su sucesor. Este fue el primer dedazo que marcó la política mexicana durante más de siete décadas a lo largo del siglo XX. Pero Calle sabía también que la política mexicana era demasiado impredecible y que mientras no estuviera sentado en el despacho presidencial como presidente, no podía dar la batalla por ganada.
De manera que no resulta descabellado pensar que orquestara el asesinato de Villa en connivencia con Obregón o Sinella. Como secretario de Gobernación tenía el poder suficiente para hacerlo. Además, si para Obregón Villa seguía siendo un peligro incluso retirado, lo mismo podía pensar calles. Esperamos que este video te haya sido útil.
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Recuerda, un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Yeah.
norte. La obra teatral convertida en atracción turística narra la vida aventurera y violenta de Villa desde que era un adolescente en el estado de Durango hasta su asesinato el 20 de julio de 1923 en una calle de Parral. Cerca de 4,000 personas abarrotaron las calles por las que circuló el automóvil de Villa antes de ser acrevillado a balazos y los gritos contra los actores tiradores proferidos por buena parte del público indicaron que la mayoría de los parralenses rechazaban la manera brutal como había sido asesinado uno de sus
habitantes más famosos a pesar de las tropelías que cometió en vida. El montaje representó cómo, siendo un adolescente, Doroteo Arango, nombre de nacimiento de Pancho Villa, asesinó al hacendado que había agredido íntimamente a su hermana. pasando a ser vida de bandolero para salvarse de una muerte segura si caía en manos de las autoridades.
Los actores que interpretaron a Jesús Salas Barraza, presunto autor intelectual del crimen, a Melitón Loya, reclutador de los tiradores, y a Gabriel Chávez, enlace en el atentado, también se llevaron sus buenas rechiflas. En la vida real, Chávez se perdió en la historia, desconociéndose el lugar, fecha y circunstancias de su muerte.
En 1923, Félix Lara Medrano era un coronel del ejército mexicano que comandaba la guarnición de Parral. El día del atentado contra Villa, el coronel Lara Medrano sacó la tropa de la ciudad supuestamente para que no hubiera posibilidades de una intervención militar que impidiera la muerte del centauro del norte, la captura de sus asesinos.
Para sacar la tropa de la ciudad, Lara Medrano pretextó un entrenamiento de campo para las próximas celebraciones del 16 de septiembre, aniversario de la independencia mexicana. Según el libro La sangre al río de Raúl Herrera Márquez, su abuelo Luis Herrera Cano, presunto autor intelectual del magnicidio, visitó al presidente Obregón para avisarle que pensaba matar a Villa, pidiéndole el favor de que el día del atentado sacara la guarnición militar de la ciudad de Parral.
Lara Medrano, nacido en San Juan, estado de Sinaloa en 1880, había combatido en la Revolución Mexicana al lado de Francisco Madero, integrándose después al ejército constitucionalista de Venustiano Carranza. Tras el golpe de estado de Huerta y la decena trágica. Respaldó el plan de agua prieta proclamado por calles contra Carranza e recibió el mando de la guarnición de Parral.
Después de la muerte de Villa fue ascendido primero a general de brigada y más tarde a general de división. El general Félix Lara Medrano falleció en 1945 en la ciudad de México. Joaquín Amaro Domínguez, sospechoso de la autoría intelectual. José Joaquín Amaro Domínguez fue un militar mexicano nacido en 1889 en la hacienda de Corrales de Ábrego del municipio zacatecano de Sombrerete.
Combatió desde soldado raso en la Revolución Mexicana cuando se alzó en armas contra el golpe de estado de Huerta, siendo un oficial decisivo en la victoria de la revolución constitucionalista en Michoacán. En abril de 1915 comandó la quinta división del ejército constitucionalista de Álvaro Obregón que derrotó a la división del norte de Pancho Villa en la batalla de Celaya.
En 1920 se adhirió al plan de Agua Prieta, siendo ascendido a general de división y designado jefe militar del estado de Chihuahua. Cuando se produjo el atentado mortal contra Pancho Villa, era jefe de operaciones militares en el norte, por lo que se hizo sospechoso de haber participado en el complot que condujo al asesinato del centauro del norte.