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Descubrí que mi compañero de equipo presentaba mi trabajo como suyo ante todos los directivos de Barcelona

Descubrí que mi compañero de equipo presentaba mi trabajo como suyo ante todos los directivos de Barcelona

Parte 1

La primera vez que vi a Sergio robarme una idea, pensé que había sido un accidente.

La segunda vez, me convencí de que simplemente era uno de esos tipos desesperados por agradar a los jefes. Barcelona estaba llena de gente así. Sonreían demasiado. Te daban palmaditas en la espalda mientras revisaban si tu nombre aparecía más grande que el suyo en una presentación.

Pero la tercera vez…

La tercera vez lo vi proyectar MI trabajo en una pantalla gigante frente a todos los directivos de la empresa mientras decía, con una tranquilidad casi criminal:

—Después de semanas sin dormir, finalmente encontré la solución.

Casi me atraganto con el café.

No era una metáfora. Literalmente me atraganté.

El café salió disparado por mi nariz mientras todo el auditorio aplaudía como si Sergio acabara de descubrir la vacuna contra el cáncer.

Y ahí estaba yo. Sentado en la última fila. Con una acreditación de visitante porque recursos humanos todavía no actualizaba mi contrato. Mirando cómo ese imbécil acababa de presentar tres meses de mi vida como si fueran suyos.

Tres meses.

Tres meses trabajando hasta las dos de la mañana. Tres meses comiendo sándwiches horribles de máquina expendedora. Tres meses escuchando a mi madre decir por videollamada:

—Hijo, te estás quedando calvo del estrés.

Y Sergio… Sergio aparecía con su barba perfectamente recortada, su camisa blanca de influencer financiero y esa sonrisa de “soy humilde pero sé que soy increíble”.

La sala explotó en aplausos otra vez.

Yo sentía el corazón golpeándome el pecho.

—Qué cabrón… —murmuré.

La peor parte no fue el robo.

La peor parte fue que lo estaba haciendo delante de Laura Vidal.

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