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Por ESTO la DOCTORA POLO Firmó el Documento que la Destruyó 13 Años Después

Para muchas mujeres de tu generación, mi gente,  la doctora Polo fue la primera mujer que apareció en una pantalla diciéndoles que merecían respeto, que podían denunciar, que podían  irse, que no tenían que aguantar. En comunidades donde las madres habían aguantado golpes en silencio durante décadas  para no romper la familia, esa señora cubana gritándole a un hombre maltratador en cámara, fue casi una revolución doméstica y ella lo sabía.

Lo dijo muchas veces en muchas entrevistas con palabras parecidas a estas, que su programa era el primer divorcio público  al que muchas mujeres asistían, que cada caso que cerraba era una mujer en su casa diciéndole a su marido  que ya no más. El programa empezó el 2 de abril del año 2001  en Telemundo con el nombre de sala de parejas.

Solo casos de pareja al principio, esposos infieles, esposas  estafadas, suegras metidas, hijos peleando  herencias. La fórmula era simple. Las dos  partes contaban su versión. La doctora Polo decidía y los participantes firmaban un contrato de arbitraje obligatorio, es decir, lo que ella resolvía era legalmente vinculante.

La gente respetaba la sentencia porque legalmente tenía  que respetarla. Enero del 2005 el programa cambió de nombre. Se llamó Caso Cerrado con  la doctora Ana María Polo. Se abrió a todo tipo de  conflictos y se convirtió en un fenómeno continental para que te hagas una idea de la dimensión real de lo que hablamos.

El programa  estuvo al aire de 2001 a 2019. Casi 19 años seguidos.  Grabaron 1578 episodios.  1578. Recuerda ese número porque más adelante vas a  entender por qué importa tanto. Se vio en más de 20 países, Marruecos, Sudáfrica, España, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Costa Rica,  Panamá, Nicaragua, México, Estados Unidos.

La doctora Polo misma lo dijo en una entrevista que dio años después que ella nunca dimensionó hasta dónde llegaría el programa. En 2010,  Caso Cerrado recibió una nominación al premio Daytime Emi en la categoría de programa legal sobresaliente. Fue la primera vez en la historia de los EMI que un programa en español de una cadena estadounidense recibió una nominación la primera vez.

Eso no fue  casualidad, eso fue 20 años de trabajo construyendo audiencia. Y aquí viene un dato que te va a impactar. Según varios reportes internacionales,  la doctora Polo llegó a ganar alrededor de 6 millones de dólares al año  por conducir caso cerrado. 6 millones 500,000 al mes. Esto último no lo confirmó ella oficialmente, hay que decirlo,  pero es la cifra que la mayoría de los medios  reportaron en su época de mayor éxito.

Anota ese número en tu mente. Cuando lleguemos a la demanda vas a entender por qué los 2 millones que pidió  Marlenqui duelen menos por la cantidad y más por de dónde venían.  Mujeres, escúchenme un momento.  Esa señora que tú veías en pantalla con su traje negro, con su sillón de cuero, ganando 6 millones al año, había empezado la vida siendo la hija de un exiliado cubano  que perdió todo por huir de Fidel Castro.

Esa mujer no nació en una familia de televisión. Esa mujer llegó ahí arrastrándose y el precio que pagó por llegar es parte de lo que explica por qué terminó firmando lo que firmó en ese hospital en 2003.  Ana María Cristina Polo González nació el 11 de abril de 1959 en La Habana, Cuba. 3 meses antes de su nacimiento, Fidel Castro  había tomado el poder en la isla.

El padre de Ana María, Joaquín Polo, era  empresario, un hombre que había construido todo desde abajo, negocios  prósperos, propiedades, una vida hecha con el trabajo de toda su juventud. Castro le quitó todo en menos de 2 años. Los soldados llegaban sin avisar, tocaban la  puerta, presentaban papeles y lo que era tuyo dejaba de serlo en cuestión  de segundos.

Sin negociación, sin tribunales, sin nada. Joaquín Polo tomó la decisión más difícil de su vida. Vio como amigos suyos resistían y desaparecían. Vio como otros se quedaban y se pudrían en la pobreza y entendió que él no podía proteger a su familia quedándose en la isla. Eligió huir. Eligió a su hija pequeña por encima de todo lo que había construido.

En 1961, cuando Ana María tenía 2 años, la familia Polo abandonó Cuba. Para siempre. Imagínate eso, mi gente. Se piensa que los niños no recuerdan. Se piensa que a los 2 años uno no registra nada. Es  mentira. El trauma se guarda en el cuerpo, en la sensación de que nada es seguro,  en la ansiedad que te llega sin aviso y no sabes por qué.

Ana María Polo cargó con ese exilio toda su vida,  aunque no lo recuerde conscientemente. La familia llegó a Puerto Rico. Joaquín empezó desde cero por segunda vez. negocios, contactos,  recomenzar todo a los 40 y tantos años, sin  red, sin capital, con una niña pequeña en brazos y una esposa de Elia González, que lloraba en silencio por una isla que ya no existía  como ellos la recordaban.

Y Ana María creció ahí en Puerto Rico  durante 12 años aproximadamente. Estudió en la Academia del Perpetuo Socorro.  Cantaba en el coro. En 1975,  formando parte del coro jubilé, le tocó cantar en la basílica de San Pedro frente  al Papa Pablo VI en las celebraciones del año santo.

Tenía  16 años y aunque suene a una postal bonita, esa fue una de las pocas alegrías de aquella etapa, porque Puerto Rico al principio los recibió. Pero después los empezó a expulsar. La xenofobia contra los cubanos creció lentamente año tras  año. Primero fueron miradas, después  comentarios, después insultos y al final violencia.

La propia Ana María lo contó así  con sus palabras exactas. en una entrevista de 2014 que está en archivos públicos y te leo la cita textual entre comillas,  ¿por qué importa? Puerto Rico vivió una época muy difícil donde empezaron a odiar mucho al extranjero y especialmente al cubano.

Puerto Rico se sintió  en algún momento que el cubano invadía su país, que le quitaba su trabajo. Y siguió diciendo también textualmente:  “Nos pasaron cosas bastante terribles. A mi papá le mataron a su contador puertorriqueño en la empresa y había un cartel que decía: “Váyanse cubanos cochinos, y vamos a la escuela con guardaespaldas.

Léelo otra vez, mi gente. Léelo despacio.” A esa niña, que terminaría siendo la jueza más famosa de la televisión hispana, le mataron al contador de la empresa de su  padre por trabajar con cubanos. Y a partir de ese día tuvo que ir a la escuela con guardaespaldas.  Niña de 8, 9, 10 años, escoltada por hombres armados  como si fuera hija de un presidente.

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