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MHONI VIDENTE REVELA EL “DEMONIO OSCURO” que estaba DETRÁS DE JOAN SEBASTIAN y SUS HIJOS

Y a los 14 ingresó al seminario conciliar de San José en Cuernavaca. Ahí compuso una misa completa, una misa entera con todas sus partes, con toda su estructura litúrgica. Un adolescente componiendo música sacra en un seminario del centro de México. Y paradójicamente fue esa experiencia la que le reveló que su camino era el sacerdocio.

Fue la música misma la que le dijo que tenía que salir de ahí. A los 17 años abandonó el seminario. Su abuela apoyaba que se hiciera sacerdote, pero su padre, don Marcos, se opuso porque reconoció el talento musical de su hijo. Y así salió José Manuel Figueroa Figueroa del mundo de lo sagrado con años de formación espiritual a cuestas con el conocimiento de cómo funciona el bien.

Y como dice Moni, quien conoce el bien también conoce su opuesto. Y quien le da la espalda a uno, abre la puerta al otro. El que estudia para sacerdote y luego le da la espalda a Dios, ese camino no queda libre, dijo Moni con esa seguridad que no deja espacio para el debate. Alguien más lo ocupa y ese alguien cobra intereses.

Siempre cobra intereses. Y entonces empezaron los años de sombra, los años que casi nadie recuerda porque no hay fotos de esa época, no hay entrevistas, no hay anécdotas gloriosas que contar. Son los años del fracaso, del anonimato, de tocar puertas que no se abrían. José Manuel llegó a la Ciudad de México y tocó puertas en todas las disqueras que encontró.

Disco Sorfeón lo rechazó sin siquiera escucharlo bien. Otros ni se molestaron en recibirlo. Y entonces se fue a Chicago. Chicago, un joven mexicano de la sierra de Guerrero en el frío de Chicago, vendiendo autosunda mano, haciendo comerciales de radio por $50 cuando los conseguía, cantando en presentaciones esporádicas donde a veces le pagaban y a veces no.

años así, años en que un hombre se pregunta si se equivocó de camino, en que la desesperación puede llevar a tomar decisiones que en circunstancias normales nunca se tomarían. Y fue en esos años, dice Moni, cuando algo cambió. algo en la energía de Joan Sebastián, algo en su disposición, algo en lo que estaba dispuesto a aceptar a cambio de salir de esa oscuridad.

Las cartas no dicen exactamente cuándo ni exactamente cómo, pero dicen que en algún punto de esos años de nadie algo entró y que lo que entró no vino solo a ayudar, vino a cobrar también. El punto de inflexión llegó cuando una noche, mientras trabajaba en el centro vacacional Oxtepec cantando por el sistema de altavoces, apareció alguien, una mujer que llegó buscando hospedaje, que mientras hacía su reservación escuchó esa voz por los altavoces y se detuvo.

Esa mujer era Angélica María, la cantante y actriz. Y Angélica María quedó convencida de lo que acababa de escuchar. Le buscó, le encontró y le dio el teléfono del productor Eduardo Magallanes. Una mujer que llegó a hacer una reservación y que sin saberlo cambió el destino de la música mexicana. Casualidad. Moni dice que tampoco esa palabra existe y luego vino Jesús Rincón, productor de discos Capitol.

El primer disco, El sencillo descartada, que vendió 12000 copias principalmente en Ciudad Obregón, Sonora. Un comienzo modesto, pero un comienzo. Y luego de repente un promotor lo llamó para cantar en Texas. con un salario de $1,000 diarios de $50 por comercial a 1000 por noche. Así de rápido, así de inexplicable, así de sospechoso, según las cartas de Mony.

En 1977 tomó la decisión que Mony señala como la más cargada de significado de toda su vida. Cambió su nombre. No fue solo una decisión comercial ni artística, fue algo que él mismo envolvió en misticismo desde el principio. Su nombre real era José Manuel Figueroa Figueroa. Decidió llamarse Joan Sebastián porque quería homenajear los llanos de San Sebastián, donde trabajó de niño, y porque Yan significa libre y Sebastián significa amante.

Pero lo más revelador fue el cambio de la u por la o en Juan. Una hermana suya que creía en la numerología, le sugirió ese cambio para que el nombre tuviera exactamente 13 letras. 13 letras. Su número de la suerte, decía. El número que mandó grabar en su guitarra en forma de corazones. El número que tatuó en su identidad para siempre.

Moni se detiene mucho en el 13, no porque sea el número del [ __ ] en sí, sino porque quien elige ese número como escudo, como bandera, como sello personal, está enviando una señal muy específica al universo. El 13 es la carta de la muerte en el tarot. No la muerte literal, sino la transformación profunda, el final de algo para que nazca otra cosa.

El número de la última cena, el número que en muchas culturas marca el límite entre un mundo y otro. Y Joan Sebastian lo eligió conscientemente, lo celebraba, lo lucía como si fuera un contrato firmado a la vista de todos. El 13 no es mala suerte para todos”, explicó Mony. Pero cuando alguien lo elige conscientemente, cuando lo talla en su guitarra, cuando lo convierte en el sello de su identidad, eso tiene un significado.

Eso es una declaración. Y las fuerzas oscuras escuchan esas declaraciones, las escuchan y las aceptan [carraspeo] como si fueran un contrato. Y entonces llegó el éxito de golpe, sin escalas, como si alguien hubiera abierto una llave que antes estaba soldada con hierro. En 1977 firmó con el sello Musart y debutó con El Camino del amor que vendió 127,000 copias de golpe.

Una canción suya, Sembrador de amor, fue elegida por un grupo argentino para el Mundial de fútbol de 1978 en Argentina. Las puertas que antes ni se abrían ahora se abrían de par en par. Los productores que antes ni lo atendían, ahora lo buscaban. Y las canciones, las canciones seguían saliendo una tras otra, sin pausa, como si alguien le abriera una llave dentro de la cabeza y no pudiera cerrarla.

En los años 80 grabó con el Mariachi Vargas de Tecalitlán, el más legendario de México. Luego, por sugerencia de su propia madre, grabó con banda la costeña y ese disco cambió todo. Se le atribuye a Joan Sebastian haber popularizado la música de banda a nivel nacional, un género que existía, pero que estaba encerrado en ciertas regiones, y él lo sacó al mundo.

¿Cómo lo hizo un hombre de la sierra de Guerrero que había estudiado para sacerdote? ¿Cómo se convierte alguien así en el pionero de un movimiento musical entero? Mony tiene su respuesta. y no es la que uno esperaría escuchar, porque hay algo que la gente que lo conoció de cerca siempre mencionaba con un escalofrío que no lograban disimular.

Joan Sebastian no solo componía rápido, Joan Sebastian componía en cantidades que a los propios profesionales de la industria les costaba creer. Más de 1000 canciones a lo largo de su vida, 12,000 versiones grabadas por otros artistas en todo el mundo. 854 canciones registradas ante la Sociedad de Autores y Compositores de México.

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