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¡MEGHAN EN LA RUINA! Pierde Juicio Millonario contra Netflix y debe $20M

¡MEGHAN EN LA RUINA! Pierde Juicio Millonario contra Netflix y debe $20M

Hola, amigos. ¿Qué tal? Soy Isabel del Castillo. Bueno, lo que os traigo hoy me tiene absolutamente conmocionada, aunque francamente se veía venir porque algunos tienen la cara muy dura de verdad. Mis fuentes me susurran que el ambiente en los pasillos de palacio es de un silencio absoluto ante lo que acaba de ocurrir.

 Hace apenas 15 días, aquel fatídico 4 de mayo, se vivió un drama judicial en Los Ángeles, que es al parecer el golpe de gracia definitivo para Megan Markel. Imaginaos la escena. A media mañana en un tribunal de California se decidía el destino de alguien que lo tuvo todo. Dicen que Netflix va por todas y le reclama nada menos que 20 millones de dólares por esa cláusula de moralidad que supuestamente Megan habría vulnerado tras sus problemas con la justicia.

Lo que me parece más fuerte, y me he quedado de piedra al saberlo, es que su propia abogada, Loria Hernández la dejó prácticamente tirada apenas 17 días atrás, justo antes de que empezara este proceso. Y mientras todo esto pasaba en Estados Unidos, Megan estaba en su celda en el Reino Unido, totalmente ajena a que su imperio financiero se estaba desmoronando para siempre.

 Sinceramente, amigos, creo que estamos ante el último clavo en su ataúd económico. Si pierde esto, se acabó. Será insolvente de por vida. Yo me pregunto si esto es justicia o simplemente el karma que no espera nadie. A ver qué pensáis vosotros, pero yo os voy a contar todos los detalles de cómo tres palabras de un juez pueden destruir un futuro de oro.

 Pues fijaos cómo se pusieron las cosas en ese tribunal. La secretaria anunció el caso número 26 CB04821 y el ambiente se volvió gélido. Netflix Corporation contra Megan Markel. La jueza Margaret Chen, con una expresión de pocos amigos, dio paso a una sesión que olía a tragedia desde el primer minuto.

 Marcus Bradford, el abogado de la plataforma, se levantó con una seguridad que asustaba porque sabía perfectamente que tenía a la duquesa contra las cuerdas. Lo primero que soltó Bradford fue un recordatorio de la cruda realidad. Megan no estaba allí para defenderse porque según cuentan las malas lenguas y los registros oficiales, está bajo custodia en el Reino Unido enfrentando cargos de espionaje, fraude y conspiración, casi nada.

Y para rematar el cuadro, su abogada, Gloria Hernández se levantó con una cara de agotamiento que lo decía todo. Parecía que no había dormido desde que estalló el escándalo. Confirmó ante la jueza que había presentado su renuncia el pasado 3 de mayo, hace apenas un par de semanas, porque es imposible defender a alguien que no te coge el teléfono.

Imaginaos la escena. tu propia abogada, admitiendo que no tiene ni idea de qué hacer porque su cliente ha desaparecido del mapa tras las rejas. Pero a ver, que aquí lo que realmente quema es el dinero. Bradford fue directo al grano y pidió que se dicte sentencia ya mismo por una suma que marea, 20 millones de dólares.

 Según explicó, entre 2020 y 2023, Megan firmó varios contratos con Netflix que incluían esa famosa cláusula de moralidad. Ya sabéis, esa letra pequeña que dice que si te portas mal o te ves envuelta en líos criminales que manchen la reputación de la empresa, te cierran el grifo y tienes que devolver hasta el último céntimo.

 Y aquí viene lo más fuerte, lo que me parece verdaderamente repugnante, si llega a confirmarse. Poco antes de terminar abril, concretamente el día 30, Netflix se enteró por una investigación del mismísimo Mi5 británico de que Megan llevaba años grabando en secreto conversaciones privadas de la familia real. sin consentimiento.

Un auténtico trabajo de espionaje en el corazón de palacio. Por si fuera poco, descubrieron que un ejecutivo de la propia Netflix, un tal David Morrison, estaba compinchado con ella para comprar ese material ilegal. A Morrison lo pusieron en la calle Ipsofacto, pero el nombre de la plataforma ya estaba arrastrado por el fango.

 Apenas dos días después de ese descubrimiento, el 2 de mayo, el FBI procedió a su arresto y posterior extradición. Un golpe maestro de las autoridades que dejó a Megan fuera de juego. Netflix, que no da puntada sin hilo, terminó todos los contratos ese mismo 30 de abril y le exigió el reembolso total de los 20 millones.

 ¿Y qué ha hecho ella? Nada. ni un céntimo, ni una respuesta, ni una mínima defensa. Por eso ahora Netflix no quiere esperar más y exige que la justicia actúe con todo el peso de la ley. Vaya con la duquesa, se le ha acabado el cuento de hadas de la forma más estrepitosa posible. Y es que fijaros bien en el panorama, porque lo que ocurrió en esa sala de vistas fue sencillamente el fin de una era.

 La jueza Chen, con esa mirada que te hiel la sangre se dirigió a Hernández, la abogada de Megan. y le soltó la pregunta del millón. ¿Tenía algo lo que fuera para oponerse a la moción de Netflix? Y bueno, LHernández fue para verlo. Se levantó despacio, como quien arrastra el peso del mundo, y soltó la bomba. No tenía nada, ni instrucciones de su clienta, ni argumentos, ni una triste excusa a la que agarrarse.

 Admitió, con una honestidad que asusta que los hechos eran tal cual los describía Netflix. Al parecer, la señora Merkel fue arrestada, se enfrenta a cargos criminales y eso, nos guste o no, hace saltar por los aires la famosa cláusula de moralidad. Vamos, que la dejó vendida en pleno directo. La jueza Chen, que no daba crédito, arqueó una ceja, o sea, estaba concediendo la victoria al gigante del streaming así, sin más.

Y Hernández, midiendo cada palabra para no hundirse ella también confesó que no tenía defensa legal ni fáctica. Es que claro, aunque hubiera querido inventarse algo, la realidad es tozuda y los hechos, según cuentan, son indiscutibles. El silencio que siguió en la sala se podía cortar con un cuchillo, todos aguantando la respiración.

Fueron solo 47 segundos, pero os aseguro que para Megan debieron de ser una eternidad de angustia. Entonces la jueza habló con una frialdad absoluta. Repasó los contratos, las pruebas del arresto y esos cargos que cuelgan sobre la cabeza de la duquesa. La conclusión fue un hachazo. Megan firmó.

 Megan se metió en líos y Netflix tiene todo el derecho del mundo a recuperar su dinero. Y ahí vino el golpe de gracia, la cifra que marea solo de oírla. Sentencia a favor de Netflix por 20 millones de dólares más otros 347,000 por los gastos del juicio. Vaya tela. Poco después, la jueza pronunció esas tres palabras que han sentenciado el destino de Megan para siempre.

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