Un Caso Tan MACABRO Que la Policía Necesito Terapia
El día de hoy te presento el caso de Fusco Sano, una niña a la que le robaron su libertad y su vida. Pero sin más dilaciones, leyenda, recuerda que te habla tu amigo Tesla y te conectas a Tes Misterios. El 13 de noviembre de 1990, una niña de
tan solo 9 años regresaba a casa después de su jornada académica y de asistir a un partido de béisbol escolar. En Japón es normal que los niños en edad de escolaridad se movilicen a sus respectivos centros educativos y a su residencia sin la compañía de un familiar o de un adulto. Lo cierto es que ese día la niña no regresó a casa.
Horas más tarde, aproximadamente a las 7 pm, la madre de Fusco se dirigió apresurada y nerviosa a la comisaría de Sanjo de la prefectura de Nigata y denunció la pérdida de su hija. Al día siguiente, centenares de personas se solidarizaron con la madre de Fusá Cosano e iniciaron su búsqueda. Muchos de ellos recordaron y asociaron la desaparición de la niña con el secuestro de Megumi Yokota.
Desaparecida en 1977, Yakota fue secuestrada en el mismo lugar y en las mismas circunstancias mientras volvía a casa después de salir de la escuela. Egumiyota, de 13 años, fue una de las 17 víctimas de secuestros planeados y cometidos por el gobierno de Corea del Norte. Una trágica historia que la madre de Fusco Sano y toda la comunidad recordó con terror e indignación.
El día 15 de noviembre, 107 miembros del cuartel general para casos desconocidos de niñas de escuela primaria, policía antidisturbios de la prefectura y el equipo móvil de investigación iniciaron un exhaustivo proceso de búsqueda. Los investigadores registraron viviendas abandonadas y contenedores en los municipios circundantes. Además, la policía elaboró una lista de personas que tuvieran antecedentes de abuso y habitaran en la zona.
Sin embargo, cuando interrogaron a los posibles sospechosos, todos tenían cuartadas comprobables. También se distribuyeron volantes con la fotografía de Fusaco Sano y datos de su desaparición. A pesar de que se recibieron muchas llamadas, ninguna resultó ser confiable. La única pista que tenían es que la niña se había perdido fuera de la carretera principal y que el secuestrador conocía muy bien la zona.
La búsqueda se redujo a 80 personas y lamentablemente el 25 de diciembre se suspendió. El rostro que estás viendo en pantalla es el de Nobyuki Sato. El día 13 de noviembre de 1990, este hombre se desplazó en su auto por un camino agrícola en la ciudad de Shanjo. Es en este lugar donde observó a una pequeña con su uniforme escolar caminando distraída, totalmente inocente de la tragedia que estaba a punto de sucederle.
Nobuyuki Sato estaba decidido a raptar a la pequeña, así que detuvo el vehículo, saltó sobre la niña y amenazó a la pequeña con un cuchillo que parecía estar dispuesto a clavar en su cuerpo si no seguía sus instrucciones. Después de amarrar a la niña de pies y manos y poner una cinta adhesiva en su boca, la metió en el baúl del vehículo.
Irónicamente, el hombre la llevó a su residencia ubicada en Kashiwasaki a tan solo 200 m de un cobán, que son los puestos de policía en los que se puede encontrar a una gente a cualquier momento del día y a 55 m del lugar donde había sido secuestrada. Pero antes de continuar con el caso, quiero que veas qué clase de hombre se escondía detrás del rostro que acabas de ver.
Sato nació el 15 de julio de 1962 en la ciudad de Kashiwasaki, Japón. Su padre, de 57 años era un hombre viudo con cinco hijos. Se había desempeñado como conductor y alcanzó su independencia económica cuando abrió una pequeña agencia de taxis. La madre de Nobuyuki trabajaba en una compañía de seguros y decidió casarse, aunque el hombre le doblaba la edad.
4 años más tarde nació el pequeño Nobuyuki, un niño amado y consentido. Sin embargo, con el pasar de los años se convirtió en un adolescente con complejos y conflictos psicológicos. Al parecer, el chico fue objeto de burlas por parte de sus compañeritos por tener un padre tan mayor. Y es que realmente parecía el abuelo, algo que el chico canalizó en ataques de ira contra sus progenitores, convirtiéndose en un adolescente rebelde e insolente.
Al parecer, Nobuyuki heredó de su padre un trastorno llamado germofobia o misofobia, es decir, miedo intenso a las bacterias, suciedad, gérmenes o virus ligado a trastorno obsesivo compulsivo. Cuando Sato cumplió 19 años, echó a su propio padre a la calle porque, según él, no tenía ninguna conexión emocional con este y lo consideró un estorbo.
En este punto, la madre de Sato no realizó ninguna acción para impedir este abominable acto, pues la mujer le tenía miedo a su propio hijo. En una oportunidad, el joven quemó un altar budista y casi incendia la casa. Su madre logró que Sato fuera ingresado en un hospital para recibir ayuda. Después de un mes fue dado de alta y su conducta empeoró.
Satu consiguió un empleo en una fábrica de piezas de automóviles y su madre pensó que todo marcharía bien. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que Sato abandonara su empleo, jurando nunca más volver a trabajar por un incidente con una telaraña. Su fobia cada vez era más fuerte, hasta el punto que Sato no compartía el baño con su madre por temor a infectarse con los gérmenes.
Entonces hacía sus necesidades en bolsas plásticas que dejaba en el pasillo del segundo piso y luego sacaba al basurero fuera de su casa. Además, el hombre le manifestó a su madre que deseaba independizarse, así que le exigió que ampliara la casa. Y aunque la madre gastó mucho dinero para darle gusto a su hijo, los trabajos quedaron inconclusos porque Sato no permitió que el maestro de obra ingresara a su cuarto por el temor a la suciedad y a los gérmenes.
El 13 de junio de 1989, Obuyukisato fue arrestado y fue sentenciado a un año de sentencia de cárcel suspendida. Esto significa que un juez tiene la opción de suspender parte o la totalidad de la pena bajo libertad condicional. El joven fue entregado a la madre con la condición de que ella lo cuidara y lo guiara.
Las autoridades estimaron que el nivel de reincidencia del delito tenía una probabilidad muy baja. En este punto se supo que Sato estuvo acechando en la puerta de un colegio de primaria a un grupo de niñas. Finalmente intentó acercarse a una niña de 9 años, pero la pequeña comenzó a gritar y fue auxiliada por compañeros y un trabajador de la escuela.
Cuando la policía llegó, Satu aseguró que se trataba de una broma. fue arrestado por conducta indecente. Aunque es posible que su pretensión fuera secuestrar a la niña, lo cierto es que fue dejado en libertad para que un año más tarde cumpliera su cometido, secuestrar a la pequeña Fusco Sano. Dos meses después de este incidente, Sato recibió la noticia del fallecimiento de su padre.

Lejos de sentir arrepentimiento, se sintió fortalecido para maltratar aún más a su progenitora. Retomando el caso de la pequeña secuestrada, Nobuyuki Sato condujo hasta su vivienda después de raptar a la niña. Estacionó su vehículo en la parte trasera e ingresó a la niña por una puerta que conectaba al segundo piso y la dejó atada sobre su cama.
Luego movió el auto hacia la principal puerta de la casa e ingresó saludando a su madre con absoluta normalidad. En este punto debo decir que Sato no tenía el más mínimo respeto por su madre, simplemente no quería ser cuestionado. La relación con su progenitora estaba muy deteriorada. Sato la intimidó con actos sádicos que incluían prohibiciones, violencia, gritos, golpes.
Hasta llegó a utilizar una pistola paralizante contra su propia madre. Entonces, ¿qué le esperaría a la pequeña Fusaku en manos de su despiadado secuestrador? Cuando el hombre subió a su cuarto, sentenció a la niña con estas palabras: “No puedes salir de esta habitación a partir de ahora. Vivirás conmigo. Estaré aquí todo el tiempo.
Si tratas de huirte, mataré y te enterraré en las montañas o arrojaré tu cuerpo al mar donde nadie pueda encontrarte.” En este punto se me hace un nudo en la garganta. No me imagino el dolor y la angustia de esta pequeña al iniciar un camino de muerte en vida, una sentencia que duraría 10 años y 2 meses. El verdadero horror había comenzado para la pequeña, quien debió permanecer atada de pies y manos 24 horas al día durante varios meses.
Sato actuó con absoluta libertad, ya que su madre no podía subir al segundo piso bajo la amenaza de recibir una paliza. Tatu aprovechaba cuando su madre no estaba en casa para bajar a la niña al baño, siempre con los ojos vendados. Además, se encargaba de cortar el cabello de la niña y le permitía ducharse una vez al año. Con el pasar del tiempo, el secuestrador dejaba el cuarto abierto y a la niña desatada.
Pero el comportamiento de Sato no se debía a un sentimiento de compasión o empatía hacia la niña. Simplemente el hombre había ejercido tanta violencia física y psicológica sobre la pequeña que sabía que no intentaría escaparse. El hombre golpeaba a la niña hasta dejarla inconsciente. Además, sometía a la pequeña con su arma de electrochoque.
El perturbado Nobuyuki Sato utilizó a la niña como saco de boxeo para practicar artes marciales y obligaba a la niña a morder una manta para soportar el dolor y reprimir sus gritos. Fusco aceptó su destino y desarrolló un trastorno disociativo para desconectarse de sí misma y de sus recuerdos.
La amnesia, la pérdida de sensibilidad y la despersonalización le ayudaron a sobrellevar los continuos maltratos y humillaciones. A medida que la niña de 9 años fue creciendo, Sato le daba su propia ropa que robaba en almacenes y algunos artículos de uso personal para Fusaco. En cuanto al desarrollo físico de la niña, fue muy deficiente debido a la mala nutrición.
Si bien es cierto que la alimentó tres veces al día, el valor nutritivo de las sopas instantáneas era muy eficiente. Aunque en pocas ocasiones la alimentó con la comida preparada por su madre. Durante sus últimos años de cautiverio le permitió escuchar la radio y ver televisión para que grabara las carreras de caballos.
Sato era un apostador empedernido de las carreras ípicas. Existe un dicho popular que reza. No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista. Pues la madre de Sato, ahora con más de 70 años no aguantó más las vejaciones a las que fue sometida durante tanto tiempo. Y aunque ya había recurrido varias veces al centro de salud de Kashiwasaki para buscar ayuda, después de varios intentos logró una visita a su vivienda.
La madre denunció la agresividad de su hijo y los continuos golpes a los que fue sometida, los cuales se evidenciaron en su cuerpo y rostro. Cuando los funcionarios entraron a la vivienda, llamaron a Sato desde la primera planta y aunque Sato les escuchó, hizo caso omiso al llamado. Los funcionarios entraron a su cuarto y el hombre protagonizó un ataque de ira y agresividad, por lo que debió ser sometido con una tranquilizante.
Mientras lo bajaban a la primera planta y llenaban formatos de ingreso al hospital, uno de los funcionarios se percató de algo que se movía debajo de una manta. El hombre se sorprendió cuando al levantar la manta observó a una mujer joven extremadamente delgada y pálida que solo pedía que la dejaran en la habitación.
La madre de Sato se mostró muy sorprendida porque aseguró que nunca supo de la existencia de la chica y aseguró que ignoraba que viviera en su propia casa. Fusako fue llevada al hospital debido a su deplorable estado de salud, pues presentaba atrofia muscular en sus piernas debido a la falta de ejercicio etericia como consecuencia de un problema hepático.
Lamentablemente, Fusco Sato, ahora con 19 años presentaba un color amarillento en su piel y en la parte blanca de sus ojos debido a la ictericia y a la falta de luz solar. Además, después de realizar pruebas psicológicas la edad mental de Fusaco, la joven presentó un desarrollo psicológico de una niña de 9 años.
Finalmente, Fusco dijo, “Fui secuestrada cerca a mi escuela porque un hombre me subió un coche y me retuvo durante 9 años.” Cuando le tomaron las huellas digitales se dieron cuenta de que se trataba de Fusako y los medios de comunicación publicaron la noticia. La familia de la joven estaba sorprendida y cuando vieron a la niña no la pudieron reconocer.
Su estado de salud era lamentable. Fusaku afirmó que su secuestrador nunca abusó íntimamente porque decía que ella era su amiga y parte de su familia. Después de que el 6 de septiembre del 2001 Nobuyuki Sato fuera declarado mentalmente apto para enfrentar los cargos, fue condenado a un máximo de 15 años en la prisión de Chiva.
Fue liberado en 2015 y fue encontrado muerto en 2017. Finalmente, la policía fue cuestionada por su falta de eficacia durante la investigación. El jefe de policía de la prefectura nigata, Koji Kobayashi, no se presentó para supervisar el rescate de Fusco Sano. Al parecer tenía un juego de Alma que no podía aplazar y fue apartado de su cargo.
Y hoy verás uno de esos casos que consideraría de los más espantosos que he desarrollado en este canal. Así que leyendas, sin más dilaciones, recuerda que te habla tu amigo Tesla y te conectas a Tes Misterios. Para el caso de hoy, quiero que regresemos a mayo del año 1999 y nos situemos en Hong Kong.
Una vez tengamos claro el contexto, procedo a presentarte a Funk, una chica de 13 años, quien entró a una estación de policía bastante asustada y con voz cortante le dijo a la primera persona que se cruzó dentro de la estación que alguien la estaba persiguiendo y que sentía que su vida corría peligro. Sin embargo, los oficiales tenían ciertas sospechas sobre ella luego de parecerles bastante espontáneo la confesión que ella estaba haciendo y además porque era muy niña.
Ahora bien, los oficiales quedaron aún más desconcertados cuando decidieron preguntarle de quién estaba huyendo, a lo que la chica respondió de forma contundente que de un fantasma de una mujer joven que había sido asesinada y la estaba atormentando a ella. Además, completó diciendo que si deseaban ella los podía llevar al lugar donde ella fue asesinada.
Los oficiales, un poco perplejos por la confesión de la chica, decidieron ir con ella al lugar que terminó siendo un complejo de apartamentos en Coulón, un área muy diversa y popular en Hong Kong. Sin embargo, las autoridades no estaban preparadas para lo que encontrarían ahí adentro. Los oficiales entraron junto a la chica a un espacio que estaba lleno de sangre por todo el suelo y manchas de sangre en las paredes, pero sin lugar a dudas lo más desagradable era el fetiolor a carne podrida que emanaba los rincones del lugar. Así que la pregunta amende obvia
era misteriosa. ¿De quién era esa sangre? La víctima posteriormente fue identificada como fanji de apenas 23 años de edad. Una mujer que trabajó en la vida nocturna dentro de un club y que naturalmente llevó una vida bastante complicada, que la condujo a optar por ese trabajo. Desde pequeña fue criada en un ambiente muy hótil para una niña.
Sus padres la abandonaron, razón que la condujo a un orfanato donde las palabras cariño y afecto no significaban nada. Su poca socialización la hizo una niña enajenada de su propia realidad y cuando llegó a la adolescencia se convirtió en una mujer adicta la menta anfetamina y se dedicó a vender su cuerpo para mantenerse a sí misma.
Todo esto lo comenzó a hacer una vez dejó el orfanato a la edad de 16 años. Unos años después, en 1996, la chica contrajo matrimonio del cual tuvo un hijo. Su matrimonio no fue ni de lejos una relación sana. Todo el tiempo andaban discutiendo y las cosas iban de mal en peor. Ambos tenían tendencias a terminar con todo, incluyendo sus vidas.
De vez en cuando, sus discusiones hacían que los vecinos llamaran a la policía. Al año siguiente, la mujer conoció a un hombre llamado Chamlock, quien frecuentaba sus servicios íntimos. En un principio el intercambio era monetario, pero entre cita y cita la chica fue conociendo un poco más a su cliente y supo que este se relacionaba con poderosos traficantes y fue cuando comenzó a intercambiar sus servicios por sustancias.
Y pese a que Fan G era consciente del peligro que representaba interactuar con su cliente, ella decidió ignorar el riesgo y comenzó a ser más lanzada, llegando al punto de robarle su billetera en la que tenía guardado cerca de $20,000 de Hong Kong. Sin embargo, este se daría cuenta con rapidez y le terminó exigiendo no solo el dinero que le intentó hurtar, sino que además le pidió intereses que podrían calcularse en unos $10,000 adicionales.
La mujer pudo regresar el dinero hurtado, pero por obvias razones no tuvo la opción de pagar dichos intereses. Y esto es algo que no es muy bien aceptado en las reglas criminales, que era, a fin de cuentas lo que este hombre representaba. Apenas Cham escuchó que la chica no tenía cómo devolverle el dinero, decidió extorsionarla y desde ese punto comenzó a administrar todo el dinero que la chica ganaba en sus turnos íntimos con otros clientes.
Sin embargo, como puedes intuir, este solo sería el inicio de un verdadero calvario para la chica, porque intentó robar a la persona equivocada. Ahora bien, regresemos un poco al comienzo. ¿Recuerdas el apartamento al que la niña llevó a la policía y en donde encontraron las manchas de sangre? Pues bien, ese lugar era propiedad de Cham y ese era el sitio predilecto para que este hombre junto a susuaces cometieran sus más oscuras fechorías.
Y digo esto con bastante énfasis porque allí sucedió uno de los crímenes que más me ha dejado sin aliento, así que considero necesario hacer esta pequeña advertencia. El hombre hizo que la mujer le pagara todo el dinero, incluyendo los intereses. Administraba todo su dinero y la sometía a maltratos constantes en las que invitaba a sus amigos para que hicieran parte de este horrido espectáculo.
Y pese a que las cuentas parecían haberse saldado, por lo menos económicamente, Cham decidió hacer de ella su reclusa por haberle faltado al respeto y haber deshonrado su honestidad. Y acá es cuando nos enteramos de que a Funk, la chica del comienzo, es en realidad la novia de Cham y no sabía que su pareja pagaba por servicios íntimos y mucho menos que tenía como reclusa a una de ellas.
Pero si recuerdas bien el comienzo de este caso, hay algo aún más inquietante. A Fonk tenía apenas 13 años, mientras que Cham tenía 34 años. Así que es probable que esta diferencia de edad no corresponda a una decisión autónoma y genuina y más bien a Fonk sea otra de las víctimas de este terrible hombre. Los dos cómplices de todas las fechorías de Cham eran Li Shing Shw y Liun.
Y los tres pasaban horas maltratando a la víctima con todo tipo de vejaciones. Todos los días incluían maltrato físico y emocional. Conocían muy bien cómo herir a la víctima. Mientras los días pasaban, los agresores comenzaron a intensificar más los maltratos, al punto que llegaron a prohibir beber agua. Y en su lugar, la mujer debía comer eses fecales de sus agresores.
Después provocaron innumerables quemaduras en la mujer con plástico, con cera de vela e incluso pusieron aceite hirviendo en sus heridas mientras la mujer gritaba del dolor sin recibir ayuda de nadie. Los hombres, simultáneamente del maltrato, iban consumiendo sustancias y mientras más sentían los efectos de lo que consumían, más excedían con la tortura hacia la mujer, quien vulnerable no podía hacer nada más que suplicar por su vida en medio de un indescriptible dolor físico.
Cuando la mujer caía desmayada del dolor, los agresores paraban y se ponían a jugar videojuegos mientras esperaban a que se despertara. Cuando iban a dormir o tenían que salir, la incrustaban a un gancho desde los pies para que no se escapara. Y así transcurría el tiempo de la víctima entre agresiones y sufrimiento. El 15 de abril, los tres cómplices salieron de fiesta después de haber pasado varias horas la noche en una discoteca, embriagándose, decidieron regresar al apartamento donde tenían cautiva a su víctima. Sin embargo, cuando llegaron,
su sorpresa fue mayúscula cuando descubrieron que el cuerpo de la chica estaba completamente inerte y frío. Cuando los agresores notaron que estaba muerta, entraron en pánico y no tenían muy claro qué debían hacer en ese momento. Era como si algo les dijese que era demasiado tarde para intentar remendar algo de sus terribles acciones.
Finalmente, la pregunta estaba sobre la mesa, qué iban a hacer con el cuerpo y nuevamente la mente horrida y perversa de estos tipos estuvo a fuego alto. Movieron el cuerpo de la víctima hasta la bañera. Una vez allí, decidieron hacer pedacitos el cuerpo de la víctima con la idea de que de esa manera iba a ser más fácil esconder el cuerpo de la chica.
Cuando terminaron de hacer eso, pusieron todos los pedazos de la mujer en una olla que posteriormente pusieron a hervir en la estufa hasta que se fuera disolviendo poco a poco. Según reportes forenses posteriores, los criminales utilizaron los mismos recipientes con los que habían hecho fideos momentos antes de la muerte.
Algo muy curioso de todo es que cuando la policía encontró el apartamento, estaba a su vez lleno de decoración del personaje de Hello Kitty y no se sabe muy bien porque este tipo de decoración estaba dentro del lugar. O bueno, eso creían de alguna manera, pero aquí hay una razón aún más inquietante. El torso y las piernas de la víctima fueron puestos a hervir a fuego alto hasta que toda la piel y el músculo se desprendiera por completo del hueso.
Y una vez la cabeza estaba hecha puro cráneo, decidieron poner ese cráneo dentro de una muñeca de y lo cosieron a la felpa del muñeco. Más adelante, el grupo de acusados diría que de hecho la víctima trabajaba con ellos y para ellos de forma voluntaria y nunca se le obligó a hacer alguna cosa en contra de su voluntad.
Según ellos, el cargo de la joven era de seguridad y que en la noche de los hechos sufrió una sobredosis que terminó con su vida mientras ellos estaban afuera en las discotecas. Finalmente, los hombres fueron arrestados gracias a la denuncia que hizo la niña a Funk cuando se dirigió a la estación policial diciendo que el fantasma de una mujer la perseguía.
Asimismo, durante la escena del crimen, las autoridades recuperaron órganos de la víctima un diente y, como les dije anteriormente, el cráneo de la víctima que estaba cocido a Helo Kiri. Lamentablemente, porque encontraron tan pocos restos de la mujer para los investigadores fue imposible determinar con exactitud cuál fue la causa de la muerte de la víctima.
Por esta razón fue que el jurado encargado del caso determinó que Cham y sus dos cómplices eran culpables de homicidio involuntario y encarcelamiento ilegal. De hecho, debido a la falta de restos, el jurado no pudo culpabilizar a los hombres de haber torturado a la mujer hasta su último día. Aún así, los tres acusados del caso fueron condenados a cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional en los primeros 20 años de condena.
Algo que llamó bastante la atención del caso es que ninguno de los acusados se mostró arrepentido durante la audiencia. De hecho, se notaban bastante tranquilos pese a la gravedad del crimen. El examen psiquiátrico que se les practicó reveló que los tres tenían psicopatía y que probablemente siempre serán un peligro para las demás personas.
Algo de no creer es que dentro de los delitos imputados no se hizo mención específica a la tortura y el desmembramiento. Tampoco durante el juicio se hizo mención alguna sobre la relación de uno de los implicados con una mujer de 13 años, quien se presume que también era víctima del hombre. Lo más desgarrador es que la mujer asesinada tenía un esposo, quien tuvo que afrontar la horrible pérdida de su esposa en manos de tres despiadados que pasarán el resto de sus vidas en la cárcel.
El complejo de apartamentos donde sucedieron los hechos fue demolido en el año 2012 después de que un inversionista haya adquirido el lote y haya tomado esa decisión. Y antes de su destrucción, muchos de quienes vivían ahí aseguraban que sentían la actividad paranormal de la chica que murió en esas horribles circunstancias.
A principios de 2007, un chico llamó a sus padres del campamento en el que estaba para pedirles que no entrasen su cuarto, advirtiéndoles que su pse había muerto y que no le dio tiempo a deshacerse de él. les dijo además que no se preocupasen por nada, que él al día siguiente limpiaría la pecera y que todo estaba bien.
La familia no pudo evitar desconfiar de esta llamada tan extraña. Sospecharon aún más cuando comenzaron a percibir un olor putrefacto. El origen del inmundo olor era del cuarto de su hijo. Cuando entraron se dieron cuenta que el olor no era proveniente de la pecera, sino de su armario. La curiosidad de los padres los hizo descubrir un siniestro secreto que guardaba su hijo en su propia habitación.
En el distrito de Shibuya, ubicado en Japón, vivía una familia muy próspera. Los Mutu era una familia compuesta por un matrimonio el cual había tenido tres hijos que destacaban en gran parte por su inteligencia. Desde una edad muy temprana superaban todos los estándares de la cultura nipona. No había asignatura que no pudieran aprobar.
Eran tan aptos en todos los sentidos que obtuvieron bonos. Los tres siempre fueron chicos que sacaban buenas notas, dadas las grandes exigencias por parte de sus padres, dado que querían mantener una buena reputación e imagen en la familia. Querían además que sus hijos fueran un reflejo de excelencia, algo que es muy común en las generaciones de la familia Mutuo.
La odontología era algo que pasa de generación en generación en la familia. Los abuelos de los tres hermanos originalmente eran quienes llevaban a cargo una clínica en la ciudad de Shibuya. Sus padres la heredaron, se forjaron como dentistas y así fue como ellos inculcaron en sus hijos esa misma tradición familiar con la intención de que en un futuro se pudiese ampliar el negocio.

Los padres, además, invertían mucho en bienes raíces, compraban propiedades, las reformaban y luego las vendían, siendo esa su mayor fuente de ingresos. Los mutu eran considerados una familia de un alto nivel socioeconómico, por lo que la exigencia a sus hijos llegaba al punto de no aceptar menos que la perfección. Es aquí que los padres pondrían énfasis en los estándares más altos posibles, sin imaginarse que pronto esto tendría consecuencias desastrosas.
El hermano mayor de los tres, Yukimuto, fue el más prometedor para ser el heredero perfecto y sus padres estaban muy orgullosos de él en el 2006. Comenzó su formación para ser dentista. Sus notas eran las mejores de la facultad. Sin embargo, sus hermanos nunca fueron ni la sombra de lo que él era. Sus notas eran muy inferiores a lo que los padres esperaban como mínimo de ellos.
A pesar de que ellos luchaban y peleaban por cumplir con los estandares, por más que se esforzaron, nunca hicieron sentir orgullosos a sus padres. Sus notas siempre eran bajas, nunca subían. A punta de refuerzos y de un cambio de colegio por idea de los padres, fue que ambos lograron salir de milagro de la secundaria.
Pero aún con este esfuerzo, sus notas nunca los hicieron capaces de entrar a la universidad. Su rendimiento luego de la secundaria fue tan bajo que no pudieron mínimo apuntarse al examen de acceso, lo cual causa una gran vergüenza y deshonra para la familia, pues para este punto es claro que ellos evalúan la calidad de una persona a través de algo tan intangible como una calificación, descuidando que a veces importa más la calidad del ser humano que los números calificativos, muy propios de entornos educativos y competitivos. La hermana menor de ellos,
Asumi Muto, nació el 13 de junio de 1986. A pesar de que era alguien dedicada a sus estudios, lo que ella realmente quería era continuar con el negocio de sus padres de la compra y venta de bienes raíces. Aunque tenía sus propias ideas, tenía un gran deseo por continuar en este entorno tradicional, pero pronto surgió un sueño dentro de ella.
Asumi descubriría una pasión por la actuación. Ella sabía que sus padres nunca lo aceptarían, por lo que decidió que ocultaría su pasión y dedicación por la actuación como un secreto ante su familia. Pudo salir de la secundaria con buenas notas, suficientes para estudiar programación. Al momento de cumplir 18 años, no lo pensó dos veces, armó sus maletas y se fue de la casa.
Sus padres nunca entendieron el por qué se fue sin decir a dónde, por qué o con quién. Al poco tiempo, sus padres descubrieron lo que estaba ocultando. Su hija había optado por un papel en una película. Al mismo tiempo, se sintieron orgullosos, pero traicionados. Asumi había conseguido su sueño. Estaba en camino para convertirse en una actriz famosa.
Pensaba que el futuro era prometedor. Los padres estaban felices de ver el papel que había conseguido, pero en cuanto se enteraron quedaron aterrados. Su hija participaría en la adaptación de bajo presupuesto del anime Cream Lemon. Los padres no quedaron nada conformes. La película obtuvo una clasificación para mayores de 15 años, por lo que contiene escenas de carácter digestivo, lo cual hizo que sus padres pegaran un grito al cielo.
Y fue aún peor cuando se enteraron que Crim Lemon se centraba en una trama de relaciones incestuosas entre dos hermanastros. Asumi intentó calmar a sus padres. Les quiso aclarar que por algo debía empezar. que sí quería ser una gran actriz, debía comenzar con papeles no tan agradables, aunque tenía un trabajo como modelo con el cual iba juntando dinero poco a poco.
Con sus palabras, logró calmar a sus padres. Asumi no ganaba tanto dinero, tenía algunas ofertas, pero no le iba muy bien, por lo que muy pronto se vio obligada a volver a vivir a su casa. Sin embargo, sus padres le pusieron una condición, retomar su carrera profesional a lo que ella aceptó. Su hermano mayor no era el más emocionado de todos.
Se encontraba confundido. No entendía por qué a su hermana se le perdonaba todo lo que había hecho. Sin embargo, a él se le machacaba para que trabajara y fuera el orgullo de la familia. no respetaba su idea de no seguir la tradición. A pesar de esto, Asumi tenía un deseo de competir con su hermano mayor por ser la mejor odontóloga de la familia.
Asumi sabía que no podía competir con su hermano, dado que él lo hacía con mucha pasión. Ser odontólogo era su vocación, por lo que ella cambió de carrera rápidamente con la intención de reforzar la relación con sus padres. hacía esto para ganarse el afecto de sus papás. Esto no le trajo sino problemas a Yuki, mientras que si él cometía algún error, se le denominaba como inútil y en cambio a Sumi podía hacer lo que quiera.
Lo que más le enfurecía a Yuki es que aunque su hermana se escapó a los 18 años y su mente parecía más una deshonra, su inteligencia le hacía sacar buenas notas. Ella siempre era premiada, pero él siempre era castigado. Su envidia pronto se convirtió en odio. Yuki no le dirigía la palabra, buscaba la manera de meterla en problemas para que sus padres se enfadaran con ella.
De esta forma, nunca la vio como una hermana, sino como un trozo de carne despreciable. Yuki se comportaba de manera lujuriosa con ella. La miraba de forma lasva. Pronto, los sentimientos de Yui lo convirtieron en un muchacho con pensamientos turbios y antisociales. Se alejó de sus amigos del colegio y dejó de hablar con su propia familia.
Llegaba a su casa y directamente se metía en su cuarto. Pasaba horas encerrado. Sus padres pensaron que si lo dejaban pasar unas vacaciones por Japón por las fechas navideñas, volvería a ser ese chico de actitud positiva y dedicado. Fue entonces que los padres empezaron las reuniones a partir del 30 de noviembre y tuvieron planes hasta el 30 de diciembre.
El plan era pasar el 29 por la noche en una cena todos juntos y en la mañana irían camino a Fukushima a visitar los panteones de los abuelos. Pasarían con sus primos y sus tíos hasta el 3 de enero. Aunque su plan tendría un pequeño inconveniente, dos de los hermanos no tenían interés en el plan. tenían que prepararse para un campamento de estudios próximo a esas fechas.
Asumi no tenía tampoco un gran interés por pasar las fiestas con ellos, dado que le aburría estar con la familia. Ella tenía más interés en quedarse en casa. Yuki expresó que les parecía injusto que lo quisieran obligar a planes con el pretexto del bienestar y el honor de la familia. En cambio, la actitud de su hermana de no ir era por perezosa, diciendo que a Sumi embargo, ese argumento solo enfadó más a su madre y tras dejarlo con la palabra en la boca, la mujer se fue a dormir.
Los padres salieron yuki aún estaba encerrado en su cuarto. Asumi se sentía culpable y no quería dejar pasar este suceso. Sin más, se dirigió al cuarto de su hermano para aclarar la situación. Asumi le pidió a su hermano que le dejara claro el por qué él la odiaba tanto. Fue entonces que él, sin dudarlo, continuó insultando, haciendo énfasis en la vergüenza que le causaba a su familia y lo mucho que deshonra el apellido, diciéndole que no valió la pena siquiera que intentara estudiar odontología.
Es entonces cuando Yuki perdió la cordura y aquí empieza la parte sangrienta. El hermano tomó una espada de madera que usaba para practicar kendo con la cual golpeó en repetidas ocasiones la cabeza de su hermana. Asumi trató de defenderse, pero su hermano procedió a tomar una toalla y ponerla alrededor de su cuello.
Yuki había visto en un programa que las personas suelen morir por estrangulamiento por 180 segundos, pero a pesar de que tuvo a su hermana por casi el doble del tiempo, esta seguía viva. Luego de su fallido intento de cortar la respiración a su hermana, arrastró su moribundo cuerpo hasta la bañera. procedió a deshacerse de todas las pruebas.
Limpió la sangre que había quedado de los golpes que le dio en su cabeza. Procedió a tomar un cuchillo y un cerrucho, con los cuales dejó en pedacitos a su hermana sin piedad. Algunas partes las trituró en la cocina y el resto de partes las metió en bolsas de basura. Bolsas las cuales escondió en su cuarto.
Pasó toda la tarde del 30 y 31 de diciembre limpiando su desastre. fue el primero de enero que hizo sus maletas hacia el campamento, dejando escondido su macabro hecho en su propio armario. La familia Multo regresaba a casa desde Fukushima. ya hasta había olvidado la fuerte discusión que tuvieron con sus hijos previo a su viaje.
En cuanto llegaron a la casa, su hermano les llamó y les dijo que por ningún motivo entraran a su cuarto, dado que su pez murió y dejó la pecera sobre su escritorio. Agregó que por falta de tiempo no pudo hacer aseo, pero recalcó que no era necesario que entraran a limpiar, que él lo haría en cuanto regresara.
Las alarmas se encendieron cuando el olor llegaba hasta el comedor. El olor era fatal. Por más que abrían las puertas, el olor no desaparecía. Su padre decidió hacer caso omiso a lo que su hijo dijo. Entró a la habitación y el olor lo llevó hasta su hermario. Allí encontró las bolsas de basura. Al tomarlas se dio cuenta que contenían algo extraño.
Al abrir las bolsas descubrió los restos humanos de Asumi, por lo que llamó inmediatamente a la policía. A las pocas horas se señaló como el autor del asesinato a Yuki mantuvieron en secreto esto hasta que el día en el que Yuki regresó a casa. El 4 de enero, varios agentes lo esperaban en su residencia para arrestarlo. La psicóloga Makoto Oda declaró que le parecía sospechoso el comportamiento de su hermano.
Observó que no había relación alguna para que el hermano tuviera deseos incestuosos hacia su hermana. Por la información que tenía, nunca encontró un túnel o un conducto que lo llevara a cometer tales actos, aunque muchos sabían que la emoción negativa hacia su hermana era la principal razón de su instinto asesino. Los padres lograron encontrar un buen abogado para que lo defendiera.
Sin embargo, el caso era indefendible por las pruebas encontradas. Yuki en ese entonces era incapaz de diferenciar entre el bien y el mal. Al momento que Yuki pudo declarar en el juicio, admitió que no entendía ni qué había hecho ese día. Todo fue tan repentino e iracundo que no era consciente de nada, por lo que la psicóloga lo determinó como un crimen realizado bajo enajenación mental.
Se le determinó como mentalmente inestable, por lo que se le desligó de toda responsabilidad legal. Sin embargo, la fiscalía lo negó y recalcó punto por punto los hechos de ese día y los crímenes que había cometido. En ningún momento mostró remordimiento. Sabía lo que había hecho y durante mucho tiempo el caso sufrió grandes atrasos y pasó por muchos baches.
Existieron diversas reuniones hasta en mayo del 2008, periodo en el que la sentencia tuvo muchos cambios. No fue sino hasta el 12 de mayo que los fiscales pidieron una pena de 17 años de cárcel. Junto a ello, terapia mental para Yuki. Ante las declaraciones de la psicóloga recalcando la carente salud mental de Yuki, el 27 de mayo se le redujo su pena a 7 años, aunque en abril de 2009 su sentencia fue nuevamente cambiada, por lo que se alargó hasta 12 años y en el 2021 Yuki quedó en libertad.
Actualmente no se tiene mayor información de él, pero se dice que ronda libremente por las calles de Tokio. Hasta aquí va el video de hoy, mi querida leyenda. Si te gustó, déjame saber con un misterioso like y un cósmico comentario. Recuerda seguirme en todas mis redes sociales para que tú y yo estemos aún más en contacto.
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