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El zarpazo nocturno

Parte 1: El zarpazo nocturno

El silencio de las doce và media de la noche en aquel piso de Carabanchel era casi absoluto.

Solo se escuchaba el zumbido lejano và monótono del compresor del aire acondicionado del vecino del tercero.

La habitación principal estaba sumida en una penumbra rota únicamente por un hálito de luz azulada.

Esa claridad eléctrica provenía de la pantalla de un teléfono móvil de última generación.

Chema estaba completamente hundido en su lado del colchón, de perfil, tapado cho đến el cuello con el nórdico de rebajas.

Su respiración era corta và contenida, la típica de quien intenta pasar completamente desapercibido en la selva doméstica.

Pensaba, ingenuo de él, que Sandra se había quedado dormida hacía más de una hora tras el segundo capítulo de la serie turca.

Sandra permanecía inmóvil a su lado, con la espalda vuelta hacia él, estática como una esfinge de escayola.

Sin embargo, sus ojos estaban abiertos như dos focos halógenos en mitad de una autopista sin iluminar.

Ella controlaba cada sutil movimiento de las sábanas và cada variación del brillo de la pantalla en la pared blanca.

Chema deslizó el dedo pulgar por el cristal líquido, emitiendo un imperceptible roce carnal contra la superficie.

En la pantalla de su Instagram aparecía la foto de una entrenadora de fitness de Miami vestida con un conjunto de licra rosa.

La muchacha posaba frente a un espejo de gimnasio con una sonrisa que desafiaba todas las leyes de la gravedad và de la decencia ordinaria.

Chema, en un acto de pura inercia dactilar, pulsó dos veces seguidas sobre el centro de la imagen.

Un corazón rojo, gigante và brillante, brotó en mitad de la pantalla antes de desaparecer de forma sutil.

No contento con eso, abrió la sección de comentarios và seleccionó el emoticono de la llama de fuego.

Puso tres fueguitos seguidos, uno detrás de otro, formando una pequeña hoguera digital en el perfil de la desconocida.

Justo cuando su dedo iba a pulsar el botón de enviar, el universo conocido se colapsó dentro de la estancia.

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