Él decidió mezclar el nombre de su padre Gabriel con el de su maestro en el albergue Juan, para juntarlo y presentarse como Juan Gabriel. 1971, su debut profesional, su primer álbum llamado El alma joven. Con solo 21 años estrenaba a Juan Gabriel con una canción que, a pesar de ser su debut, hasta el número uno de todo el país. No tengo dinero.
No tengo dinero ni nada que dar. Lo único, en cuestión de semanas pasó a estar dentro de la cárcel más segura de todo el país, a tener la canción número uno de todo el país y hasta llegar a traducirla. Se lanzó esa misma canción en inglés, francés, italiano, alemán y hasta en japonés. Lo buscaban desde Televisa para ser presentado en Siempre en domingo.
Ese programa era el boleto de oro. Si te invitaban a cantar ahí, tu carrera se iría a la cima. A partir de salir en Siempre en Domingo, Luis Miguel, Timbiriche, Yuri, Emanuel, Ana, Gabriel se convirtieron en figuras nacionales. Juan al cantar por primera vez para el canal 2 de Televisa al estrellato. La disquera RSA encontró en él una mina, la gallina de los huevos de oro.
Lo hicieron firmar una serie de contratos que lo obligarían a sacar nuevo álbum casi cada 6 meses. A veces de boleros, a veces pop. También mariachi, probablemente estoy pidiendo demas. Todas las letras compuestas por él, involucrado en la producción, es decir, estaba en el 100% de la música que lanzaban.
Le consiguieron una gira por todo México y hasta por Sudamérica. Llegaba el dinero a él y entonces decidía contactarse de nueva cuenta con su familia. le mandaba fotos y cartas a sus hermanos desde Chile, Perú, Venezuela o donde estuviera. Viajó de regreso a Ciudad Juárez para comprarle una casa a su madre. Y es aquí donde se empieza a ver esa sencillez que siempre lo diferenció de todos los artistas.
A él lo abandonaron, lo dejaron solo. Nadie lo acompañó, ni su padre, ni sus hermanos, mucho menos su madre. Y en lugar de cuando se hiciera famoso y millonario los abandonara, ahora él a ellos, decidía mandarles regalos, darle un hogar a su madre, regresar a la Ciudad de México a trabajar. Para esos momentos en nuestro país, los ídolos eran los machos.
Vicente Fernández, Javier Solís, don Antonio Aguilar, José Alfredo Jiménez. Y ahora resultaba que un tipo amanerado con voz más similar a la de una mujer que a la de un verdadero hombre estuviera cantando mariachi. Esto provocaba una crítica masiva por parte del mexicano machista. Cada que Juanga aparecía en Siempre en domingo más y más críticas pidiendo que hasta lo quitaran del aire.
En siempre en domingo no programos, programo talento. 24 años famoso, rico, rodeado de nuevos amigos y de nueva cuenta, tragedias. Si no fue suficiente con la cárcel, con el abuso del sacerdote o el haber vivido internado en un albergue, ahora su madre fallecía. cuando él solamente tenía 24 años, cuando finalmente le había podido dar una vida digna comprándole su casa, doña Victoria dejaba Alberto huérfano de padre y madre, deprimido, vulnerable y sensible como era él.
Decidió buscar en su carrera un papel de madre, alguien que ensupla ese hueco. Fue así que conoció a María de la Paz. Ella se convirtió en su manager, su amiga, su consejera, básicamente su madre. se encargaba de toda la parte artística, los horarios, las grabaciones, sus vestimentas y también de su parte sentimental, de su vida privada.
Fue tan importante para él que hasta canción le escribió. María de la paz. Podríamos decir que su talento fue exprimido en su totalidad. Componía para él y para muchos otros. Ana Gabriel, Daniela Romo, para el príncipe de la canción. Ya lo pasado pasado. Y por supuesto que también con Rocío Durcal, una cantante española brillante de lo mejor en esas épocas, misma que fue una de sus grandes amigas y a la que le entregó su canción más personal.
Tras la muerte de su madre, Juanga escribió un tema dedicado a ella llamado Amor eterno. Amor eterno. Llegaba el inicio de los años 80s y junto con él su mejor momento como letrista y como músico. ¿Hasta cuándo volverá? Tal vez te quise lo mismo que tú. A veces letras y ritmos que provocan tristeza.
Otros cuantos que hasta se sienten sarcásticos que sí o sí te ponen a bailar. Vamos al No, no, no. Eso. Dame solo un beso tuyo de lado lo orgullo que no deja que te acerques un poquito a mí. Dentro de la música de Juan Gabriel, muchos se encierran, se encasillan en solo las letras, la forma de componer. Yo, en su canción más famosa, quiero destacar otros dos puntos que me parece hacen también a Juan Gabriel un fenómeno.
Además de las letras, su voz con sus característicos gritos. querida, por lo que quiera. Y como segundo punto, los arreglos musicales, las trompetas, los violines, los sintetizadores. Juanga se llegó a convertir en parte esencial de la cultura mexicana, uno de nuestros máximos representantes, un ídolo absoluto en Sudamérica, laureado siempre en Perú o en Venezuela.
El taquillero más grande de México en todos los palenques y polémica. Era cantante, bailarín y misterio. Se hablaba siempre en las calles de por qué era así, si era o no homosexual. Millones en específico hombres decidían escucharlo por amanerado, por afeminado. Pero siempre que existía la posibilidad salían a defenderlo amigos o amigas suyas, argumentando que ese era el personaje.
Una cosa Juan Gabriel, otra muy diferente Alberto. Hasta que en 1985 lo traicionaron y fuertemente. Un gran amigo suyo, con quien convivía casi diario, decidió publicar un libro llamado Juan Gabriel y yo. Él relata muchas de sus experiencias vividas con Alberto, sobre todo contando anécdotas que tenía el cantante con otros hombres, prácticamente afirmando que él era homosexual, comprobándolas con una serie de fotos que incluyó dentro de ella.
Todo este escándalo generado alrededor del libro, de las fotos y hasta de las críticas de la prensa, de los programas de televisión o los periódicos lo hizo cansarse y apartarse. Se compró un rancho en Estados Unidos, en la ciudad de Santa Fe, Nuevo México, para irse a vivir allá, abandonando por un rato su música.
compró una escuela en su ciudad, en Juárez, para adaptarla y convertirla en una casa hogar para niños, en un orfanato. Le puso como nombre Semyase. Revivió su infancia a través de ellos. Les contrató maestros preparados, teniendo clases de música obligatorias, formando un coro con puros alumnos del Syace. Apoyó también a Carlos Salinas de Gortari en su campaña presidencial, sobre todo en el estado de Chihuahua, en su estado, para que lograra ganar la presidencia de México.
Desaparecido, entre comillas, desde 1986 y hasta 1990, donde volvía con una de las mayores controversias de su vida. Juan Gabriel en el mes de mayo se presentaría en el Palacio de Bellas Artes, el recinto más prestigioso de todo el país, el que fue construido por don Porfirio Díaz. El edificio probablemente más hermoso que tiene México, donde se presentaban óperas, eventos de danza, obras de teatro.
Ahora ese mismo recinto tendría a un cantante popular, a un y amanerado dentro de su inmueble. Quemaban sus discos, dejaban de consumir su música, querían censurarlo, solo dedicados a destruir su carrera. La supuesta élite mexicana. Los supuestos hombres de cultura decían que esto era una aberración a nuestras artes. Aseguraban que Porfirio Díaz se retorcería en su tumba al saber que Juan Gabriel estaría cantando en su recinto.
Alberto sabía de todo esto, pero también sabía de sus capacidades. Conoce al mexicano, sabe perfectamente que entre nosotros no nos deseamos el éxito. Y si es que lo deseamos, creamos que sean exitosos, pero no tanto como nosotros. Es decir, todas estas críticas partirían de una envidia, de un celo.
Lo que sí era una realidad es que se tomó un riesgo gigante al invitarlo a cantar en semejante palacio, en un punto clave para nuestro país, en la Alameda central, en el centro histórico de la Ciudad de México, en el mismo lugar donde él dormía cuando recién llegó a la capital. Ahora, ese mismo lugar tendría cuatro noches seguidas para Juan Gabriel.
Teniendo en cuenta el recinto donde cantaría, se preparó como nunca antes. Contrató al mejor mariachi posible a la Orquesta Sinfónica Nacional. y fiel a su forma de ser, fiel a lo que Juanga era, mandó a hacer dos trajes de luces muy juanga, uno blanco con lentejuelas, uno negro con dorado. Agotó todas las entradas, la mayoría del público asistiendo vestidos de traje sumamente formales con el morvo de ver qué podría hacer este cantante, si mataría las bellas artes o las honraría.
Saltaba al escenario y Juanga hizo lo que solo Juanga podría. Si es más fácil esperar que tú me quieres, Dios nunca se volvieron realidad. Convocó el coro de su casa hogar semace para que cantaran junto con él. Todas las mañanos se fue a cambiar y al regresar con ese mítico y hoy icónico traje negro de luces, la canción que volvió locos a todos.
Te quiere, no te quiere, no te quiero ver. Fueron 26 minutos solamente de ese tema en el que la orquesta y el mariachi junto con su baile historia. Show, espectáculo, un hombre que manejaba el escenario como ningún otro, quien decidió romper esa barrera de ser un recinto en el cual solo se va a contemplar para que pudieran todos disfrutar.
Todo mundo de pie, todo mundo descansar un ratito. Noche redonda que fue cerrando con aquel tema que le entregó a Rocío Durcal, el cual le compuso a su madre y que en Bellas Artes se logró inmortalizar. Tal vez este es su mejor poema, lo mejor que ha escrito. Como quisiera me atrevo a decir que este es el concierto más importante que se ha hecho en nuestro país, porque Bellas Artes es parte de nuestra esencia, es de lo más sagrado que tenemos y a partir de este momento, con el silencio de todos aquellos que lo criticaban, también él
se convirtió en parte de nuestra esencia. Son más de 36 años desde esa primera presentación. y se sigue escuchando diariamente. Es ese concierto parte de nuestra cultura, en donde se le vio completamente entregado, cantando con la voz y hasta con el cuerpo, transmitiendo y contagiando toda esa energía para que los que sepan bailar bailen y los que no también bailen.
Los que sepan cantar y los que no canten. Los machistas homofóbicos sumados al show, las mujeres entregadas a él, la esposa del presidente en sí, México entero, el país conmovido por este controversial concierto que resultó en un punto de partida en su vida. Dejamos por un momento lo artístico adentrándonos en su privacidad, la cual siempre buscó mantener para él y le fue imposible.
Se dice que tenía una obsesión por las señoras y no me refiero desde el punto de vista erótico o sexual, sino desde la admiración. Siempre estaba rodeado de ellas, en específico de María Félix, la doña, siempre hablando de su madre o de su manager, María de la Paz. Cargaba con libretas a todos lados y para desestresarse dibujaba y siempre dentro de sus dibujos, señoras.
Les hablé en un inicio de Jesús Salas, quien fue su primer amigo en el DF. Él se mantuvo hasta ese momento como su mejor amigo, al igual que su hermana Laura. Alberto se acercó con ella, la invitó a vivir con él para así formar una familia. Concibieron a través de una fecundación inv vitro a Iván y adoptaron a otros tres niños.
Se fueron a vivir junto con él al rancho en Santa Fe. Pudo cumplir su sueño de ser padre y claro, esto siempre una gran controversia. Entonces, Juan Gaés o no es gay. Si es gay, ¿cómo es que tuvo hijos? ¿Quién es la madre? Y estas preguntas se las hacían a él directamente. ¿Y por qué no se casó? No me casó porque no me da la gana. Y ella no se lo pidió nunca.
No, porque somos muy amigos y yo creo que es mejor ser amigos para toda la vida. Que cuatro de sus hijos eh, bueno, son cuatro sus hijos que uno de ellos fue concebido por inseminación artificial. Podría ser lo que usted quiera, pero es mi hijo. Pasó 8 años enteros sin grabar nueva música.
Para entender la línea del tiempo, en el 84 lanzó Querida. En el 86 su último álbum. 87 compró la casa hogar, 90 bellas artes, 91 su manager. Su nueva madre, María de la Paz, decidió tomarse un descanso. Dejó de ser su representante y para estos momentos, entre 1992 y 93, pelea con la disquera. Unas demandas de años enteros en las que él solicitaba que le devolvieran los derechos de sus canciones, sobre todo de las principales. Noa Noa, querida.
Buenos días, señor sol, inocente, pobre amigo. Todas esas canciones le dejaban a la disquera casi ,000 al año. Llegaron a un acuerdo en el cual le proponían un nuevo contrato. En 7 años, Juanga va a grabar siete discos y después de cada álbum que él vaya grabando le devuelven 50 canciones.
Así hasta llegar a los 7 años de contrato y hasta que se le devuelvan todos esos temas que él quería de regreso. sus abogados accedieron. Ya estaba todo listo para firmarse. Juanga dijo, “No fue tanto el tiempo que pelearon. Fueron tan grandes las demandas y era tan grande su peso que finalmente la disquera se dio y le regresaron todo su catálogo, más de 500 canciones de vuelta en el patrimonio del cantante.
Entonces sí accedía a una nueva firma con Sony para regresar en 1994 con el álbum Gracias por esperar, dedicado enteramente a su gente, agradeciéndoles tanto tiempo sin canciones nuevas. El tema principal de ese disco compuesto para aquellos que no le querían devolver lo que realmente le pertenecía. Pero qué necesidad para qué tanto problema.
El divo de Juárez devuelta a los escenarios, a los estudios, a las giras ahora globales. Y es que en España también había ganado bastante popularidad, sobre todo por la música que le hacía a la Durcal, con quien se reencontró para lanzar un nuevo álbum en conjunto, el cual llamaron Juntos otra vez.
Se habló de una gira planeada entre ellos dos, pero surgió un tema económico, un tema de egos, el cual provocó que su relación se desgastara, se dejaran de hablar, muriera la amistad. Turcal Juanga, 1997, 47 años de edad, muy cambiado físicamente, mucho más famoso, eso sí, el mismo personaje, el mismo tipo entregado a su público que se volvió a presentar en el Palacio de Bellas Artes, ahora sin algún solo oponente de que lo haga, igual de espectacular que la vez anterior.
decidió con el paso del tiempo cada vez aparecer menos en televisión, sin ceder entrevistas, peleado con Televisa, enfocado en su música y en sus hijos. Dejaron el rancho de Santa Fe para mudarse a Florida, donde asistí a la escuela a recoger a sus hijos como un padre completamente normal. Su nuevo problema o su nueva razón de volver a ser entrevistado, un conflicto con Hacienda, tanto en México como en Estados Unidos.
grandes deudas de impuestos, de incumplimientos de contratos, demandas a sus promotores. Perdió casas, perdió muchas de sus propiedades, millones de dólares y de pesos. Le sugirieron dar la cara para contestar muchas de estas dudas que tenía la gente y sobre todo para publicitarse para que esos discos sean comprados de nueva cuenta y así pudiera sanar sus deudas.
¿Hay una deuda con con el IRS? Pues sí, debe haber alguna deuda, pero todo se paga. trabajando, ¿no? El problema es que siempre que algún periodista se enteraba que lo tendría de frente, preparaba preguntas incómodas, morbosas, a las cuales él con mucha clase contestaba sin dar la respuesta que buscaban, pero haciendo entender claramente lo que buscaba expresar.
Juan Gabriel es gay. Dicen que lo que se ve no se pregunta, mijo. Estos problemas fiscales escalaron de sobremanera en el 2005. Cuando viajaba a Ciudad Juárez para darle un concierto a toda su gente, recién aterrizó arrestado. Para su fortuna, rápidamente arreglaron el conflicto, tuvieron que pagar 5 millones de pesos.
Lo lograron liberar provocando un retraso en su concierto, presentándose hasta las 3:30 de la mañana. Su público ahí lo esperaba. Y es que esto hacía aún más humano a la figura. El que cantaba No tengo dinero al inicio, el que en un futuro sí tuvo, pero lo perdió. un modelo de negocio muy mexicano. Y no lo digo desde el sentido negativo, al contrario, justo esto me parece que es gran parte de su éxito, que él se sentía identificado con el pueblo y el pueblo con él.
No existía esta barrera o este distanciamiento que habitualmente se tiene, en el que el artista tiene que ser ese tipo que no sonríe, que voltea la cara, que niega un saludo. Juan Gabriel, a pesar de llegarlo a tener todo, seguía siendo ese mismo tipo que no olvidaba dónde nació, dónde creció y de dónde es. Con permiso. ¿Qué tal que yo fuera así? Así me va la mujer.
Llegó al sexto piso, quitó el pie del acelerador, le bajó al ritmo y aunque el físico ya era cada vez más un problema, siguió bailando, siguió cantando, volviendo a su casa a Bellas Artes para dejarnos su última presentación en su mejor escenario. Yo quiero agradecer mi amor porque me haces llorar y te burlas de mí.
Si sabes tú a no. A sus años le dio una fuerte neumonía en la que duró prácticamente dos meses enteros hospitalizado. Él pedía que lo dejaran libre, que lo dejaran morir. Él nunca creyó en la medicina. Lo llegaron a intubar. Le dijeron que era muy probable el que no podría volver a cantar.
Finalmente salió del hospital en Las Vegas, consciente de que sus días en la tierra estaban contados, decidió terminar su vida haciendo lo que más le gustaba, cantando. Y como siempre tuvo este sentimiento de admiración por amigos suyos, decidió unir fuerzas para lanzar un álbum de duetos. ¿Cómo te encuentras? Bien, mejor. ¿Y tú? Si tú estás bien, yo estoy mejor.
Te admiro. Me caes bien. Tú también estás listo para continuar. Pues claro que sí. Grabó con muchísimas celebridades. Juanes, Laura Pausini, Vicente Fernández, Emanuel, Alejandra Guzmán, El Buqui, Julión Álvarez, Natalia La Furcate. Es una joya total. Vale completamente escucharlo de pies a cabeza.
y fue tan exitoso que terminó por lanzar los Duúo uno y los Duúo 2. Digamos que estos fueron sus álbumes de despedida, en donde revivió sus canciones de hace más de 40 años, donde pudo compartirlas con la gente a la que él admiraba. Su salud seguía muy delicada, le tocaba hacerse chequeos muy frecuentes y él decidía no asistir. Llegó un momento en el que le tenían que reemplazar una válvula en el corazón para evitar recaídas o infartos.
Nunca quiso, nunca lograron convencerlo de volver a ver al doctor. Él sabía, estaba muy consciente que no cambiarse esa válvula podría ser el fin, así que decidió tomar la cámara, grabarse y decir adiós. Vean ustedes mis arrugas, mis ojeras, mis canas, ¿verdad? Así es de de de de cruel el tiempo.
Miren, antes yo no tenía ojera. Bueno, amores, ya me quiero despedir. Su último show fue en la ciudad de Los Ángeles. Cerró con un mensaje en las pantallas que decía, “Felicidades a todas las personas que están orgullosas de ser lo que son.” Y a los dos días se reportaba desde su departamento en Santa Mónica, California, que Alberto Aguilera Baladés, de 66 años, sufrió un infarto agudo de miocardio y murió.
Probablemente ninguna frase resumió mejor quién fue Juan Gabriel. El mismo día de su muerte tenía un concierto programado. Semanas después se presentarían el Zócalo ante cientos de miles de personas. Estaba consciente de que podría morirse, pero no le importaba. Eso fue lo único que conoció desde niño, desde el internado en Juárez, dejando a su familia, llegando con solo 16 años a la Ciudad de México dentro de la cárcel, persiguiendo el mismo sueño, vivir de su música, de sus letras, de su arte.
Y aunque su muerte conmocionó al país entero, se siente como si siguiera aquí. Y sí, sé que este es el típico discurso que vemos en redes sociales o el mismo que nos enseñó la película de Coco, donde una persona realmente no muere hasta que es olvidada. Pero con él, con Alberto, con Juanga, en verdad se siente así.
Más de 700,000 personas asistieron a Bellas Artes a despedirlo y aquí seguimos. Los que fueron y los que no fuimos, porque Juan Gabriel, el divo de Juárez, se ha convertido en parte de nuestra esencia. Sus canciones para mí son imposibles de ignorar. Siempre que escucho esas trompetas finales de así fue a cerrar los ojos y sentir. Siempre que veo videos suyos bailando desde bellas artes me pone la piel chinita, me hace llorar, me llena de orgullo, incluso sin haberlo conocido.
Porque para mí, Juan Gabriel es el máximo representante de lo que significa ser mexicano, un tipo humilde que superó cualquier circunstancia, que fue criticado, apedreado, señalado y sin embargo silenció a todos poniendo el nombre de nuestro país en lo más alto. Ver a un hombre cantar, bailar y moverse en Bellas Artes levantando al público más exigente o supuestamente refinado que hay, me hace pensar, esto es México.
Él es mi gente, mi pueblo. Me hace decir, “Viva México.” Por eso es que Juan ha conectado con millones de personas, porque en sus canciones, con sus frases y en sus palabras, nos enseñó que el tiempo puede sentirse oro si están contigo. El mismo tiempo puede ser cruel y no perdonar. Puedes tener de tu amor eterno un triste recuerdo sin haber ido a Juárez bailar y sentir el no.
Puedes no tener dinero, pero sí amor para dar. Nos enseñó que del pasado no se vive, porque el presente es lo único que tenemos y en el futuro, pues en el futuro estaremos muertos. Nos enseñó que lo que se ve no se pregunta. Y es que hay veces que ni preguntar vale la pena, porque él nos enseñó que las personas que más valen la pena son las que se sienten orgullosas de ser lo que son.
Eso fue Juan Gabriel, eso fue Alberto, un poeta, un filósofo, un profeta, un símbolo, un artista hecho y derecho, un exponente, un representante, un ídolo y sobre todo un verdadero y auténtico mexicano. Gracias por haber visto esta crónica completa. Si llegaste hasta aquí, apóyanos dándole clic al botón de suscribirse.
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