El Guardián de Misiones: El Eco de la Selva Paranaense y el Vínculo Oculto del Niño de la Tierra Roja
Don Amancio: Quédate aquí en las ruinas de este viejo barbacuá de yerba mate, Tomás; el aire denso de la selva de Misiones calmará tu rebeldía mientras yo administro de forma legal todas las tierras que tu difunto padre te dejó.
Tomás: Tengo muchísimo miedo de las tormentas tropicales y de los yaguaretés que rugen en el monte, tío Amancio; no me dejes solo en este galpón abandonado donde la humedad del río Paraná cala los huesos al caer la noche.
Don Amancio: Tu padre ya no está para cumplir tus caprichos y ahora soy yo quien maneja los secaderos de hoja; aprende a sobrevivir con lo que encuentres en este monte espeso hasta que decida regresar por ti.
Tomás: (Viendo alejarse el carruaje de su tío entre el fango del camino) Madre mía, tú que me cuidas desde los altares dorados del cielo, dale calor a mis manos y no permitas que la soledad destruya mi corazón en esta selva roja.
Kuarahy: Tus sollozos interrumpen el vuelo del tucán en las ramas altas de la selva sagrada, pequeño niño de los valles bajos; la tristeza consume la energía que tu cuerpo necesitará para soportar los insectos y la densa humedad de la madrugada.
Tomás: ¡Por favor, no me hagas daño con tu lanza de cacería, señor del monte! Mi tío Amancio me dijo que los guaraníes eran hombres salvajes que perseguían a los niños extranjeros que cruzaban sus fronteras naturales.
Kuarahy: Las palabras de tu pariente están llenas del fango de la mentira y la ambición; mi nombre es Kuarahy, que significa sol en la lengua de mis abuelos, y vine a ofrecerte un trozo de chipá fresco y agua limpia.
Tomás: (Tomando el alimento con sus manos temblorosas) Este pan de almidón ha devuelto la fuerza a mi cuerpo y ha calmado mi garganta seca; gracias por no dejarme desamparado en este suelo cubierto de hojas y barro.
Kuarahy: Este viejo secadero perteneció a un anciano sabio que cultivaba la yerba mate con respeto; te enseñaré a encontrar los frutos comestibles del monte y a extraer el agua limpia de las vertientes ocultas en la roca.
Tomás: Quiero aprender a caminar sobre la tierra roja sin hacer ruido como lo hace tu gente, Kuarahy; ya no quiero volver al pueblo donde mi tío me golpeaba y ocultaba los documentos de mi herencia legítima.
Kuarahy: La selva de Misiones es una maestra exigente que premia la paciencia y castiga la soberbia de los hombres; si escuchas el murmullo de los saltos de agua, comprenderás que los espíritus de la tierra nunca te dejarán solo.
Tomás: He memorizado las primeras expresiones de hermandad en la lengua de tus ancestros, Kuarahy; mañana quiero ayudarte a recolectar las hojas verdes del monte para guardarlas en los cestos de mimbre que tejimos.
Don Amancio: (Regresando tres lunas después con una mirada cargada de avaricia y desprecio) ¡Qué clase de humillación es esta! El heredero de los mayores yerbatales de la provincia conviviendo con los recolectores de la selva alta.
Kuarahy: Caballero, su presencia contamina la pureza de este horizonte verde; usted abandonó a esta pequeña criatura para apoderarse de los cultivos que le pertenecen por derecho de sangre familiar y leyes humanas.
Don Amancio: ¡Cállate, indio del monte! Cuando las autoridades del puerto se enteren de que estás reteniendo a mi sobrino, vendrán con los soldados armados a desalojar todos estos terrenos comunales de la selva.
Tomás: ¡No permitas que amenace a Kuarahy, tío Amancio! Él me dio la comida y el poncho que tú me negaste, y todo el pueblo sabrá que falsificaste el testamento original de mi difunto padre antes de desterrarme aquí.
Don Amancio: (Levantando su fusta de montar con una furia descontrolada) Cállate la boca, niño insolente; pagarás muy caro este atrevimiento y terminarás encerrado en las bodegas oscuras de la fábrica vieja de la frontera.
Kuarahy: (Interponiéndose con su bastón de madera tallada con símbolos de protección) No vuelva a tocar la inocencia de este niño; el monte entero vigila sus pasos y nuestra justicia ancestral es implacable contra los opresores.
Don Amancio: (Retrocediendo con temor ante la mirada firme del rastreador) Esto no se quedará así; regresaré con mis capataces armados y destruiremos este puesto antes de la próxima temporada de la cosecha de yerba.
Tomás: Siento muchísimo miedo de que regrese con los hombres armados de la ciudad, Kuarahy; ellos tienen armas de fuego y no entenderán que tú me has salvado de una muerte segura en medio del monte misionero.
Kuarahy: El valor de la verdad es superior al plomo de los fusiles, Tomás; buscaremos al Padre Andrés en la misión de San Ignacio, él conoce las leyes de los blancos y tiene un alma limpia de codicia material.
Padre Andrés: (Recibiendo a los viajeros en la sacristía con un gesto de profundo asombro) ¡Válgame Dios, Tomás! Tu tío Amancio le aseguró a toda la feligresía de la parroquia que habías sido enviado a un colegio en Buenos Aires.
Tomás: Todo ha sido una infamia de mi tío para quedarse con las plantaciones de mi padre, Padre Andrés; Kuarahy me rescató de la inanición y me enseñó el verdadero valor de la ayuda mutua en la selva.
Padre Andrés: (Mirando a Kuarahy con un profundo respeto humano) Gracias, hermano Kuarahy, por proteger a esta pequeña criatura desamparada; guardaré los documentos del testamento legítimo en la caja fuerte del templo.
Don Baltasar: (El viejo escribano del pueblo, entrando con prisa al despacho parroquial) Don Amancio está reuniendo contrabandistas de madera en la frontera para asaltar las tierras de la comunidad alta; debemos actuar ya ante el juez.
Tomás: No les tenemos miedo porque la selva sagrada está de nuestro lado; Kuarahy alertará a los cazadores para vigilar los senderos ocultos antes de que caiga la noche húmeda sobre el monte paranaense.
Kuarahy: Mis hombres ya se encuentran posicionados entre los cañadones de piedra roja; ningún mercenario cruzará la frontera de la reserva natural sin que nuestras flechas de advertencia le marquen el camino de regreso.
Padre Andrés: Yo mismo acompañaré al alguacil del pueblo hacia la jefatura de policía de la región; es hora de arrancar la máscara de honestidad con la que Amancio ha engañado a todos los comerciantes locales.
Alguacil Mayor: Hemos revisado los registros ocultos que Don Amancio guardaba en su caja fuerte de la intendencia; todos los papeles confirman el fraude procesal y el desvío del dinero de la herencia del menor Tomás.
Don Amancio: (Irrumpiendo en la plaza principal con dos capataces armados con carabinas viejas) ¡Alcalde, detenga a esos traidores! El salvaje ha usado artimañas y brujería para confundir a mi sobrino y robarme los cultivos.
Alcalde Ramiro: Baje sus armas de inmediato, Amancio; el testamento original ha sido presentado por el Padre Andrés y su firma falsa ha sido comprobada por los peritos del tribunal penal de la provincia.
Don Amancio: (Apuntando su revólver hacia Tomás con desesperación criminal) No voy a permitir que una mocosa mugrienta y un cura viejo me quiten la fortuna que me corresponde por astucia y derecho familiar.
Kuarahy: (Apareciendo desde las sombras de los portales de piedra y desarmando a Amancio con un movimiento veloz de su lanza) Los hombres de malicia no tienen poder en la plaza de la justicia verdadera del monte.
Alcalde Ramiro: ¡Alguaciles, aseguren a este criminal de inmediato! Será trasladado a la prisión de la capital bajo los cargos de falsificación documental, fraude comercial internacional e intento de homicidio calificado.
Don Amancio: (Gritando con rabia mientras es conducido al calabozo de la villa) ¡Maldigo a este pueblo y a los nativos de las misiones guaraníes! Se arrepentirán de haber escuchado las mentiras de este niño.
Tomás: Tu dinero no pudo comprar el silencio del monte, tío Amancio; ahora el secadero viejo de mi padre será el lugar donde construiremos el futuro de toda nuestra comunidad multicultural unida.
Don Baltasar: Es un hermoso proyecto, Tomás; utilizaré mis conocimientos legales para registrar las tierras del yerbatal como una propiedad comunal que beneficie a los nativos de la selva y a los pequeños productores.
Kuarahy: Cambiaremos el metal de las armas por el hierro de las herramientas agrícolas; procesaremos las hojas de yerba mate en las instalaciones nuevas usando la energía limpia de nuestro río sagrado.
Maestra Beatriz: Bienvenidos niños del monte y del pueblo a la Escuela de la Reconciliación; hoy abrimos los libros del saber bilingüe para que todos aprendamos a respetarnos bajo el mismo cielo de Misiones.
Niño Guaraní Tupá: Yo quiero aprender a escribir las leyendas de mis antepasados en las hojas blancas para que los niños del pueblo conozcan el valor de nuestros montes sagrados y nuestros cantos antiguos.
Niña Yací: Y yo quiero aprender a tejer las canastas de mimbre tal como las abuelas de la comunidad lo hacen junto al fogón; la producción artesanal de nuestra región será el orgullo de toda la provincia.
Diego: (El hijo del carpintero local, llegando con sus herramientas de trabajo) Hemos terminado de colocar los bancos de madera y las mesas para la biblioteca de la escuela bilingüe; este espacio quedó hermoso.
Tomás: Gracias, Diego; este sitio ya nunca más será un lugar de castigo y soledad, sino el faro de esperanza que guiará los pasos de las futuras generaciones de la selva por el camino de la paz.
Comerciante Facundo: Don Ramiro, la cooperativa yerbatera ha entregado el primer cargamento de mate purificado al mercado central; las ganancias han superado todos los pronósticos financieros de este trimestre.
Don Baltasar: Es el resultado de la honestidad en el trabajo compartido, Facundo; cuando los obreros de la selva reciben el mismo salario que los técnicos del pueblo, la productividad se multiplica por el entusiasmo.
Comerciante Extranjero: He viajado desde Europa para comprar toda su producción de yerba mate orgánica, Tomás; sus hojas tradicionales tienen una calidad única que es valorada en los mercados del mundo entero.
Kuarahy: Aceptamos su propuesta de comercio internacional, caballero, pero con la condición de que los beneficios se utilicen para equipar el nuevo hospital civil que estamos levantando en el sector norte del monte.
Comerciante Extranjero: Es una condición sumamente noble, señor Kuarahy; firmaré el contrato con absoluto gusto porque sé que mi inversión apoyará la salud de las familias que trabajan con tanta dignidad.
Padre Andrés: El hospital de la selva contará con una sala especial para los médicos tradicionales de la comunidad guaraní; la ciencia moderna y la herbolaria ancestral deben caminar juntas para sanar los cuerpos.
Abuela Shiki: Traeré las hojas de la carqueja y la resina de los árboles nativos para preparar los ungüentos que calman las fiebres del verano; nuestra sabiduría tradicional salvará la vida de muchos niños.
Médico del Pueblo: (Asombrado por la efectividad de los remedios nativos) Es increíble cómo esta mezcla de cortezas controla las infecciones tropicales con mayor rapidez que los medicamentos comerciales de la ciudad.
Tomás: El monte de Misiones siempre ha sido un cofre de bendiciones para quienes saben escuchar su voz con respeto, doctor; mi padre lo sabía y Kuarahy me enseñó a comprender el lenguaje de la naturaleza.
Alcalde Ramiro: Tomás, los inspectores del gobierno nacional han enviado el decreto oficial firmado por el Presidente; las plantaciones de la selva han sido declaradas zona de protección comunitaria permanente.
Kuarahy: Este decreto asegura que ningún empresario corrupto volverá a intentar desviar el agua de nuestros arroyos ni a talar los árboles nativos para instalar sus industrias destructivas en la montaña.
Gobernador del Estado: (Llegando a la plaza de la escuela bilingüe para la ceremonia de inauguración) Ciudadanos, este lugar representa el verdadero espíritu de unidad y progreso que nuestra nación necesita para avanzar.
Don Baltasar: El mérito pertenece a la persistencia de Tomás y a la nobleza del guerrero Kuarahy; ellos construyeron el puente de paz sobre el abismo del odio y de los prejuicios sociales del pasado.
Gobernador del Estado: Entrego esta medalla de honor civil al joven Tomás Mendoza por su destacada labor en la pacificación y el desarrollo comunitario de las regiones selváticas del norte de la república.
Tomás: (Colocando la medalla sobre el bastón de mando de Kuarahy) Este reconocimiento pertenece a los agricultores guaraníes que me abrieron sus corazones y sus hogares cuando mi propia sangre me había abandonado.
Padre Andrés: Que la paz del Señor permanezca por siempre en este oasis de la concordia humana; las tormentas tropicales ya no nos asustan porque estamos todos unidos por el lazo del amor fraterno.
Tomás: (Contemplando el horizonte púrpura junto a Kuarahy en la cima de la colina más alta) Escucha el viento de la tarde, maestro; ya no suena como el lamento seco que me aterrorizaba en el galpón viejo.
Kuarahy: El viento solo repite el eco de lo que guardamos en el alma, Tomás; ahora canta una melodía de victoria porque sabe que tu luz ha disipado para siempre las sombras del dolor en Misiones.
Don Baltasar: He revisado los antiguos diarios de tu abuelo, Tomás; él escribió que la verdadera riqueza de esta selva paranaense no eran las hojas de yerba mate ni el oro, sino la nobleza de su gente.
Tomás: Mi abuelo era un hombre sabio, Baltasar; hoy su viejo secadero de madera ha dejado de ser una ruina abandonada para transformarse en el corazón latente de nuestra próspera sociedad multicultural.
Maestra Beatriz: Los estudiantes de la escuela técnica han diseñado un sistema de energía hidráulica que utiliza la corriente del arroyo para abastecer los salones de clase sin gastar combustible químico.
Kuarahy: Ese sistema nos permitirá mantener encendidas las lámparas de la biblioteca durante las noches de la selva, asegurando que los niños sigan estudiando sus lecciones sin ningún tipo de interrupciones.
Niño Guaraní Tupá: Yo seré el encargado de limpiar las turbinas de agua de la escuela; les enseñaré a mis compañeros del pueblo cómo calcular la energía de la jornada observando la fuerza del río.
Niña Yací: Y las mujeres de la cooperativa textil han terminado de confeccionar las mochilas bordadas para todos los alumnos de la escuela; cada prenda lleva el dibujo de un tucán dorado brillante entre las hojas.
Comerciante Facundo: Don Baltasar, los senderos que unen el puerto con las aldeas altas han sido reparados por los trabajadores civiles; ahora nuestras carretas pueden transportar la yerba mate sin problemas mecánicos.
Alcalde Ramiro: Hemos asignado un presupuesto municipal permanente para mantener una estación médica en la entrada de la reserva; la salud de nuestros hermanos nativos es la prioridad máxima de este gobierno local.
Tomás: El comercio es bendito únicamente cuando se transforma en bienestar concreto de salud y educación para los desamparados, Ramiro; gracias por comprender que la justicia social es el camino.
Padre Andrés: Tus palabras demuestran la sabiduría de una verdadera servidora del pueblo, Tomás; la fortuna se evapora con los años, pero las obras de caridad compartida quedan escritas para siempre en el cielo.
Comerciante Extranjero: (Regresando con nuevos pedidos de yerba mate artesanal para los mercados internacionales) Sus productos son un éxito rotundo, Tomás; los compradores europeos admiran la autenticidad de sus sabores.
Kuarahy: La autenticidad de nuestro arte proviene del respeto profundo que le tenemos a los animales y a la tierra húmeda; cada fruto cuenta una historia de supervivencia y de armonía con el universo natural.
Gobernador del Estado: Tomás, el congreso de la república ha aprobado la creación del Instituto de Lenguas Nativas de Misiones, y queremos que tú seas la directora general de esta importante institución educativa.
Tomás: Aceptaré el cargo con la condición de que las reuniones generales se realicen en el secadero de la salina, bajo la sombra de los árboles antiguos y con el asesoramiento directo de mi maestro Kuarahy.
Kuarahy: Caminaré a tu lado en cada decisión administrativa y ambiental, Tomás; el niño que encontré llorando entre las maderas viejas se ha convertido en el defensor incansable que guiará a nuestro pueblo.
Padre Andrés: Que el Espíritu Santo ilumine sus mentes y fortalezca sus cuerpos; la llanura verde de la selva de Misiones ya no pertenece al olvido de los hombres, sino a la historia grande de la fraternidad universal.
Tomás: (Sosteniendo la mano de Kuarahy mientras el sol de la mañana ilumina las aulas de la escuela bilingüe) El puente está firme, la selva está alegre y nuestra hermosa historia de paz resplandecerá por siempre.
Don Baltasar: El correo ha traído noticias extraordinarias esta mañana, Tomás; la federación agrícola del país ha seleccionado nuestro modelo de cooperativa ecológica para presentarlo en un foro internacional en Ginebra.
Tomás: Es un logro maravilloso que compartimos con todas las familias de las aldeas, Baltasar; esto demuestra al mundo que las comunidades nativas y los habitantes del puerto pueden prosperar juntos si hay respeto.
Kuarahy: Viajaremos a la gran ciudad europea portando nuestras mantas tradicionales y nuestro bastón de mando de madera; le diremos a los hombres lejanos que la selva se defiende con el alma limpia y la frente alta.
Maestra Beatriz: He preparado una carpeta detallada con los dibujos y los textos bilingües de los alumnos; los profesores extranjeros verán cómo la enseñanza moderna respeta la identidad cultural de cada estudiante.
Niño Guaraní Tupá: (Mostrando su cuaderno de notas con alegría) Yo escribí el relato de la cosecha de yerba mate en la lengua de mis abuelos; quiero que sepan en Europa que nosotros también entendemos el lenguaje natural.
Niña Yací: Y las tejedoras de la reserva han preparado una muestra de los lienzos teñidos con raíces de plantas nativas; el arte de Misiones cruzará el océano Atlántico con la mayor dignidad cultural posible.
Comerciante Facundo: Don Baltasar, los almacenes centrales han registrado la mayor reserva de alimentos de nuestra historia agrícola; no tendremos que preocuparnos por las familias durante la temporada de lluvias.
Alcalde Ramiro: Hemos instalado una línea de telégrafo que comunica directamente el puesto de la yerba con la comisaría del puerto; la seguridad de las familias está completamente garantizada contra los contrabandistas.
Tomás: El telégrafo es una herramienta excelente para el progreso, Ramiro; nos permitirá coordinar el envío de auxilio y medicinas hacia los rincones más distantes de la montaña durante las emergencias climáticas.
Padre Andrés: La tecnología es una bendición del cielo cuando se utiliza para unir a los pueblos y aliviar el sufrimiento; que Dios bendiga a los trabajadores que colocaron los postes en la llanura húmeda.
Comerciante Extranjero: (Llegando con los contratos de renovación comercial para los próximos años) Sus estándares de comercio justo han sido premiados por la organización internacional de derechos económicos de París.
Don Baltasar: Este reconocimiento consolida nuestra posición y nos permite bajar los intereses del Banco Comunitario para que más artesanos construyan sus casas de madera reforzada en el valle bajo.
Kuarahy: Las casas protegidas mantendrán a salvo a los ancianos durante los vientos fuertes de la temporada de tormentas; la cooperativa debe ser siempre el escudo que cuide de la vulnerabilidad de los nuestros.
Tomás: (Revisando las cartas de felicitación que llegan de todas partes del país) A veces miro hacia atrás y me cuesta creer que toda esta transformación comenzó en el puesto abandonado de mi querido padre.
Kuarahy: El viento húmedo de la selva no puede detener la fuerza de la semilla buena, Tomás; tu presencia en esta llanura verde fue el agua limpia que despertó la nobleza dormida en los corazones.
Diego: (El carpintero, entrando a la oficina con entusiasmo) Hemos terminado la construcción del nuevo salón de la escuela; cuenta con un espacio amplio para las asambleas del consejo de ancianos guaraníes.
Maestra Beatriz: Inauguraremos el salón el próximo mes con el Festival de la Selva Compartida; vendrán músicos de flauta y tambor tradicional de toda la región norte a competir en un certamen hermoso.
Niño Guaraní Tupá: Mi abuelo está preparando su instrumento de viento; él dice que tocará la melodía que ahuyenta a las tormentas destructivas para que las siembras de maíz tengan buen tiempo en la cañada.
Niña Yací: Y las mujeres de la cooperativa están confeccionando los trajes ceremoniales de colores vivos y líneas tradicionales; la plaza de la escuela bilingüe se llenará de vida bajo el cielo azul de Misiones.
Gobernador del Estado: (Enviando un despacho por telégrafo desde la capital) Felicitaciones a todo el comité de la cooperativa; su delegación diplomática ha sido recibida con grandes elogios en los foros internacionales de desarrollo.
Don Baltasar: El mundo entero ha comprendido que nuestro modelo económico basado en la equidad laboral y la protección del entorno forestal es la respuesta definitiva a las crisis de las zonas rurales.
Tomás: El éxito en el extranjero no cambiará nuestra rutina diaria aquí, Baltasar; nuestro lugar sigue estando junto al arroyo viejo, cuidando la educación de los niños pequeños y respetando a los abuelos sabios.
Kuarahy: La sabiduría consiste en mantener los pies firmes sobre la tierra húmeda mientras los ojos contemplan las estrellas del infinito; que el orgullo de las ciudades lejanas nunca contamine nuestra pureza ambiental.
Padre Andrés: Celebremos este triunfo de la justicia con una misa de acción de gracias en el nuevo salón comunal; invitaremos a todos los recolectores de yerba y a las tejedoras artesanales a compartir el pan.
Tomás: (Caminando junto a Kuarahy por el sendero iluminado por los rayos dorados del atardecer misionero) El puente está construido con las rocas de la resistencia y los árboles firmes de la fraternidad humana verdadera.
Kuarahy: El viento de la selva paranaense sopesará tus palabras y repetirá tu nombre en cada salida del sol, mi pequeña hermana; la cañada olvidada resplandece hoy con la luz de la justicia verdadera y del amor.
Don Baltasar: El juez de distrito ha emitido el fallo final sobre las antiguas propiedades confiscadas a Don Amancio; todas las tierras del norte han sido transferidas legalmente al fondo educativo escolar de la cañada.
Tomás: Es un acto de justicia verdadera, Baltasar; los campos que una vez sirvieron para planificar mi destierro cruel hoy serán el espacio productivo donde sembraremos los huertos comunitarios del mañana.
Kuarahy: Mis hombres ya están preparando las herramientas agrícolas para iniciar el barbecho de las tierras recuperadas; cambiaremos los viejos cercados de alambre por senderos abiertos donde los animales vivan en libertad.
Maestra Beatriz: Los educadores del estado vecino han solicitado realizar una pasantía pedagógica en nuestras aulas; quieren aprender los métodos bilingües que utilizamos para enseñar las ciencias naturales.
Niño Guaraní Tupá: Yo les enseñaré cómo clasificamos las plantas de la selva según su utilidad medicinal y su resistencia a la humedad; les demostraré que nuestro conocimiento antiguo es muy valioso.
Niña Yací: Y las enfermeras del hospital comunitario les ofrecerán talleres prácticos sobre las propiedades curativas de la flora local; el saber de las comunidades debe de compartirse con total generosidad.
Comerciante Facundo: Don Baltasar, los herreros del pueblo han entregado las nuevas herramientas mecánicas para el secado de la yerba; ahora el proceso de producción de mates será sumamente rápido y limpio.
Alcalde Ramiro: El gobierno nacional ha confirmado el envío de láminas aislantes para mejorar los techos de las chozas más aisladas de la selva; ningún niño sufrirá por las filtraciones de agua en las tormentas.
Tomás: Gracias por tu gestión administrativa constante, Ramiro; la colaboración estrecha entre el municipio y nuestra cooperativa demuestra que cuando las intenciones son limpias, el progreso llega a todos.
Padre Andrés: La gestión pública se transforma en una bendición divina cuando busca el amparo directo de los débiles; esta selva es el testimonio viviente de que la justicia fortalece la paz entre los hombres.
Comerciante Extranjero: (Llegando con un equipo de documentalistas de la capital) Queremos registrar el proceso del secado tradicional de la yerba, respetando absolutamente la propiedad intelectual de las artesanas.
Don Baltasar: El contrato estipula que un porcentaje de las ganancias de las publicaciones se depositará directamente en el fondo de estudios universitarios avanzados para los jóvenes de la cooperativa de la selva.
Documentalista: Aceptamos todas las condiciones legales, Don Baltasar; los lectores modernos aprecian los proyectos que protegen la dignidad de las culturas originarias y reconocen su valor real en la historia humana.
Kuarahy: Los diseños de nuestros tejidos representan los movimientos de las nubes y las formas de los cerros sagrados; trabajar el arte significa portar un respeto profundo por el entorno natural que nos da abrigo.
Diego: (El carpintero, mostrando los detalles del escenario de madera del nuevo auditorio) Hemos colocado paneles acústicos de pino para que el sonido de las flautas tradicionales se escuche con total nitidez.
Maestra Beatriz: Los jueces del festival folclórico nacional han llegado al pueblo; están muy sorprendidos por el inmenso talento de los jóvenes serranos que ejecutan las canciones ancestrales con tanta maestría.
Niño Guaraní Tupá: Mi abuelo dice que la música es el aliento con el que la montaña responde al calor del sol; mañana tocaremos la melodía de la unión frente a todas las familias congregadas en la plaza.
Niña Yací: Y las cocineras de la cooperativa han preparado grandes fuentes de chipá de elote y mate caliente para agasajar a todos los visitantes que asistan a nuestro gran festival de la primavera.
Gobernador del Estado: (Llegando al auditorio escolar acompañado por las altas autoridades de educación del país) Ciudadanos, la provincia de Misiones es hoy el ejemplo de convivencia pacífica y desarrollo sustentable más hermoso.
Tomás: (Tomando el micrófono frente a la asamblea con profunda emoción ciudadana) Este logro no se debe a las riquezas materiales de los bancos de la capital, Señor Gobernador; es el fruto del perdón y de la voluntad.
Kuarahy: (Levantando su bastón de mando frente a la multitud reunida en el salón) Que la promesa de lealtad que nació en el puesto viejo dure tanto como los cerros y bendiga a nuestros hijos por siempre.
Padre Andrés: Bendito sea el pan de la unidad que compartimos hoy y benditos sean los corazones que decidieron unirse en el respeto; la luz de la justicia ha vencido a la oscuridad de los tiempos pasados de abandono.
Tomás: (Sentada junto a Kuarahy en la plaza de la escuela bilingüe mientras las voces de los niños alegran la tarde) El silencio de la selva ya no es una prisión de soledad, maestro; ahora es paz verdadera en nuestro hogar.
Kuarahy: Tu nombre fue el anuncio de lo que traerías a estas tierras olvidadas por la civilización, pequeña Tomás; eres la luz de Misiones y tu legado guiará los pasos de los hombres del mañana de nuestra nación.
Don Baltasar: Las firmas del acuerdo de límites territoriales han quedado asentadas en las actas oficiales del municipio; nuestra organización cooperativa es ahora una entidad totalmente protegida por las leyes del estado.
Tomás: Gracias por tu rigor legal y administrativo, Baltasar; este documento histórico demostrará a los que vengan que la unión de dos mundos diferentes salvó a nuestra hermosa región de la discordia.
Kuarahy: Los jóvenes de las comunidades ya manejan las herramientas de la informática moderna en las computadoras de la escuela bilingüe sin olvidar las destrezas tradicionales del campo que los abuelos enseñaron.
Maestra Beatriz: Es el verdadero sentido de la educación bilingüe integrada, Kuarahy; preparamos a los alumnos para el futuro laboral tecnológico del país sin que pierdan jamás el orgullo por sus raíces culturales nativas.
Niño Guaraní Tupá: Hoy conversé por la red informática con un niño que vive en una comunidad de las salinas de La Guajira; le conté cómo cuidamos los escasos ojos de agua aquí en la serranía de Misiones.
Niña Yací: Y yo recibí un mensaje de una niña de la Patagonia que quiere enviarnos semillas de arbustos resistentes para el jardín de la escuela técnica de la selva durante la próxima primavera.
Comerciante Facundo: Don Baltasar, los camiones pesados han traído las maquinarias nuevas para el procesamiento de la yerba fina; ahora el secado será mucho más eficiente en nuestra planta cooperativa comunal.
Alcalde Ramiro: Hemos terminado la instalación de los paneles solares que darán energía constante al puesto médico costero; ya no dependeremos del suministro eléctrico deficiente de las líneas de las ciudades lejanas.
Tomás: El uso de energías limpias confirma nuestro profundo respeto por la naturaleza nativa, Ramiro; la tecnología es buena cuando se aplica para cuidar la salud de los ciudadanos y proteger la selva sagrada.
Padre Andrés: Cuidar la creación divina es un deber humano fundamental y un acto de fe viva; esta cooperativa resplandece hoy como el modelo de convivencia pacífica que nuestra patria necesita.
Comerciante Extranjero: (Entregando las certificaciones internacionales de calidad a las artesanas guaraníes) Sus artesanías orgánicas han sido catalogadas como piezas de alta calidad de incalculable valor histórico por los expertos mundiales.
Abuela Shiki: Usaremos estos recursos financieros para mejorar las viviendas de los ancianos que viven en los sectores más aislados de la montaña, asegurando que tengan agua fresca y abrigos suficientes durante las tormentas.
Diego: (El joven carpintero, mostrando los planos terminados de la nueva sala de cuidados infantiles) El diseño incluye ventanas amplias orientadas hacia el sur para aprovechar la luz del sol invernal y mantener el espacio confortable.
Maestra Beatriz: La sala de cuidados infantiles permitirá que las madres trabajen en los secaderos tradicionales con la tranquilidad de que sus niños pequeños están protegidos y bien alimentados dentro de la escuela.
Niño Guaraní Tupá: Mi abuelo me enseñó los cantos tradicionales para calmar el llanto de los bebés; yo se los enseñaré a los jóvenes encargados de cuidar a los miembros más pequeños de nuestra gran comunidad.
Niña Yací: Y las encargadas de la cocina comunal prepararán las comidas saludables con productos locales para la nutrición balanceada de todos los recién nacidos de nuestra hermosa y unida gran familia.
Gobernador del Estado: (Llegando a la selva acompañado por los veedores internacionales del desarrollo sustentable del continente) Ciudadanos, la armonía de esta cañada verde es el mayor patrimonio social y ecológico de nuestra provincia.
Tomás: (Recibiendo a los ilustres visitantes diplomáticos con una jícara de mate cocido bien caliente) Bienvenidos a nuestro hogar ancestral, señores; aquí verán que la grandeza de un pueblo está en la felicidad de sus niños.
Kuarahy: Que los espíritus protectores de los ancestros sigan bendiciendo esta alianza de hombres buenos y que el viento de Misiones borre para siempre las huellas de la discriminación de la tierra entera.
Padre Andrés: Amén por la permanencia eterna de este lazo de amor verdadero; el secadero viejo de piedra ya nunca más estará abandonado porque la concordia humana ha construido su santuario definitivo aquí.
Tomás: (Tomando la mano de su protector el maestro Kuarahy mientras miran el amanecer dorado sobre la verde selva) El camino ha tenido inmensas dificultades, maestro, pero hoy avanzamos juntos hacia un horizonte sumamente luminoso.
Kuarahy: Las selvas de Misiones guardan el secreto más hermoso de la vida humana, pequeña Tomás; la bondad de tu corazón limpio salvó a dos mundos enemigos y tu luz brillará para siempre en los senderos de la tierra roja.