Pero ya hablando en serio, ese fue el último chiste debido a que necesitamos ser heredad porque esta historia está a punto de ponerse muy fea. Así que sigamos con la narración. Ya entrada la noche, Ofelia escucha ruidos en su habitación. Al levantarse descubre que es el insecto que había visto en el bosque, el cual se transforma en un y la guía hasta el antiguo laberinto.
Fascinada, la niña recorre sus pasillos hasta encontrar unas escaleras de caracol que descienden a lo profundo de la Tierra. Ahí despierta una criatura enorme con ojos blancos, cuernos de borrego y el cuerpo cubierto de musgo. Es un fauno quien al ver a Ofelia la llama su alteza y le revela que es una princesa, hija de un rey del reino subterráneo.
Ofel insiste en que su padre era un sastre, pero el fauno continúa. Le cuenta que la luna la engendró, que la marca en su hombro lo confirma y que su verdadero padre construyó portales por todo el mundo para traerla de regreso. El que tienen frente a ellos es el último. Sin embargo, el fauno advierte que antes de volver a su trono en el mundo mágico deben asegurarse de que Ofelia no se haya vuelto completamente mortal.
Para ello deberá superar tres pruebas antes de la luna llena. Como guía, le entrega el libro de las encrucijadas que solo debe abrir cuando esté sola, pues le revelará lo que tiene que hacer. El fauno se despide y desaparece entre las sombras. Al día siguiente, Carmen le muestra a Ofelia un vestido nuevo y unos zapatos de charol para una importante escena que tendrá lugar esa noche.
La niña agradece y va a bañarse. A solas abre el libro del fauno y descubre que ahora sí tiene instrucciones para la primera prueba. Su madre la apura diciéndole que parecerá una princesa con ese vestido. Mientras se arregla, Ofelia mira la marca en su hombro en forma de luna y la idea de ser una princesa empieza a resultarle atractiva.
Ya vestida, recibe lagos de su madre y del personal de la casa. Poco después se encuentra con Mercedes y le confiesa que la visitaron unas hadas y conoció a un fauno. Mercedes, creyendo que fue un sueño, le advierte que con los faunos hay que tener cuidado. La charla se interrumpe cuando llega el capitán Vidal, pues han recibido un gran cargamento de suministros que deben guardar bajo llave en el almacén, pero como es tan importante, le pide a Mercedes la única copia.
Más tarde, él y sus soldados parten a caballo para investigar una señal de humo en el monte. Siguiendo las instrucciones del libro, Ofelia se dirige a una colina donde hay un árbol seco que alguna vez dio sombra a hombres, animales y criaturas mágicas. Ahora está marchito porque un sapo anidó en sus raíces. Como primera prueba, el libro le indica tomar tres piedras y colocarlas en la boca del animal para recuperar una llave que guarda en su vientre.
Así el árbol volverá a florecer. Decidida, Ofelia se quita el vestido y entra. Mientras tanto, la investigación del capitán rinde frutos. encuentra los restos de una fogata usada por guerriguilleros republicanos y una ampolleta de antibióticos, señal de que viajan con al menos un herido. Ofelia encuentra al sapo gigante bajo las raíces del árbol y aunque al principio siente miedo, logra obtener la llave.
Sin embargo, al salir de la madriguera, descubre que su vestido se ha ensuciado de lodo y ha comenzado a llover. Antes de que Ofelia regrese a casa, llegan los invitados a la cena, que en su mayoría son figuras importantes del régimen y de la alta sociedad de la posguerra, entre ellos el gobernador local, altos bandos militares, el alcalde del pueblo y un sacerdote, todos reunidos en torno a un gran banquete con el capitán Vidal en la cabecera.
Durante la cena, Vidal deja claro a los invitados que hace ese trabajo porque quiere que su hijo crezca en una España limpia y nueva. Afirma que los franquistas son mejores que los rebeldes y que acabará con quien sea necesario para que todos recuerden que Franco gobierna. Además, durante la cena ocurren dos momentos importantes. El primero es que Vidal humilla a su esposa delante de los demás sin permitirle que cuente la historia de cómo se conocieron.
Y segundo, se revela algo sobre el padre del capitán. Un hombre comenta que lo conoció y que según los rumores al morir en el campo de batalla rompió su reloj para que quedara marcada la hora de su muerte y su hijo aprendiera lo que significa morir con valentía. Vidal, sin embargo, responde que aunque su padre fue un gran general, esa historia es falsa, pues nunca tuvo un reloj.
Al poco tiempo, Ofelia regresa con el vestido lleno de lodo. Mercedes la lleva discretamente con su madre, quien la regaña por ensuciarse y le dice que ha decepcionado a su padre. Ofelia, en lugar de sentirse mal, sonríe. Ya más entrada a la noche, la niña vuelve al laberinto para hablar con el fauno, pero ahora se comporta de una forma sospechosa.
Le pide que guarde bien la llave porque pronto la necesitará y le entrega un pedazo de tisa, asegurándole que cuando complete las dos pruebas restantes, pasearán juntos por los jardines de su palacio. Ofelia lo interrumpe para preguntarle cómo puede estar segura de que dice la verdad. El fauno, poniendo cara de cordero degollado, responde que no tiene razones para mentirle.
A la mañana siguiente, Vidal reparte raciones de comida a los campesinos mientras sus soldados repiten en voz alta. en el nuevo gobierno de Franco, a nadie le faltará una hoguera en su casa ni pan en su mesa. En unas cuantas escenas del toro acabo de resaltar muchos puntos importantes sobre la ideología fascista y de la historia del régimen de Franco, así que hay que recapitular un poco.
Vamos a comenzar con la escena de la cena. En la mesa había invitados muy particulares y que no estaban ahí por casualidad. Teníamos a altos mandos del ejército, a un sacerdote y a hombres en cargos políticos. Después de que Franco tomó el control del país en 1936, apoyó su gobierno en tres grandes pilares. El mismo ejército que lo llevó al poder, la Iglesia Católica y la falange española tradicionalista representada por los políticos en la mesa.
De la represión militar ya hablamos y del rol de la Iglesia católica hablaremos después. Así que de momento vamos a indagar un poco en la Falange porque me parece sumamente interesante. La Falange española fue un partido político de corte fascista, ultranacionalista, autoritario y violento. Su estética y funcionamiento recordaban el fascismo europeo, uniformes azules, saludo romano con el brazo en alto, desfiles y un lenguaje cargado de simbolismo militar.
Este único partido se convirtió en el brazo político e ideológico del régimen franquista y tuvo impacto en las áreas más importantes de la sociedad. daba cobertura ideológica al franquismo, servía como aparato de propaganda y organizaba la sociedad civil a través de instituciones como el Frente de Juventudes o la sección femenina.
Esta última básicamente buscaba inculcar valores de maternidad, sumisión y servicio a la patria, pero fuera de eso la mujer no tenía un lugar. Investigando un poco, encontré una revista llamada Medina, que era difundida por la división femenina del franquismo. En la misma portada de la revista dice que es un seminario para el hogar y textualmente dice lo siguiente: “La vida de una mujer, a pesar de cuánto ella quiera disimular, no es más que un eterno deseo de encontrar a quién someterse. La dependencia voluntaria, la
ofrenda de todos los minutos, de todos los deseos e ilusiones, es el estado más hermoso, porque es la absorción de todos los malos gérmenes, vanidad, egoísmo, frivolidad por amor. 13 de agosto de 1944. Y algo un poco más perturbador es que ese mismo pasaje se reimprimió después en manuales escolares de la sección femenina.
Cuando Franco llegó al poder, impuso una serie de normas que transformaron la vida de las mujeres y de la familia en España. El matrimonio quedó en manos exclusivas de la Iglesia Católica y el divorcio desapareció por completo, de modo que los vínculos eran indisolubles. Las conductas, que se consideraban inmorales, como el adulterio o las relaciones fuera del matrimonio, pasaron a ser castigadas por la ley.
En teoría, la norma valía para hombres y mujeres, pero en la práctica, el castigo recaía, sobre todo en ellas. Una mujer casada podía ir a prisión simplemente si se descubría que pasaba la noche fuera de casa, mientras que al hombre solo se le sancionaba si mantenía públicamente otra relación en el mismo domicilio.
La mujer casada perdió gran parte de su independencia. Necesitaba el permiso del marido para poder trabajar, administrar bienes, abrir una cuenta bancaria o incluso para realizar trámites básicos de su vida cotidiana. En el hogar, el padre recuperó una autoridad absoluta sobre los hijos, lo que reforzó aún más una estructura familiar jerárquica y patriarcal.
Además, se implantó el servicio social de la mujer, una especie de instrucción obligatoria que las jóvenes debían cumplir para poder obtener un trabajo o acceder a ciertos estudios. Ahí se las formaba en lo que el régimen consideraba su verdadera misión, ser buenas esposas, madres y cuidadoras.
Aprendían tareas del hogar, costura, cocina, puericultura y moral católica, reforzando la idea de que la mujer debía vivir para el servicio de los demás. Este es el segundo rasgo característico del fascismo eterno, la transferencia de la voluntad de poder a los asuntos sexuales. Humberto Eco describe que en el fascismo existe una transferencia de la voluntad de poder al terreno sexual.
Así que además del afá de dominio político o militar, también hay un intento de controlar la intimidad y la sexualidad. De ahí que los fascistas, según eco, muestren tanto desdén hacia las mujeres como intolerancia hacia cualquier conducta sexual que se salga de la norma, pues en el fondo es una respuesta al miedo de perder la virilidad o el poder masculino, lo cual empuja a actuar de forma impulsiva y autoritaria.
Entonces, tomando en cuenta que esta era la ideología que se promovía y los valores a los cuales aspiraba en la España franquista, resulta más fácil comprender las actitudes tan machistas y déspotas de Vidal hacia su esposa. El contexto, especialmente en figuras tan fieles al régimen como Vidal, era de ver a las mujeres como piezas subordinadas en la estructura patriarcal y no como seres humanos autónomos.
La película también nos muestra esto al poner a todas las mujeres cumpliendo los estrictos roles que el régimen buscaba inculcar. Las vemos en la cocina o atendiendo el hogar, acompañando y sirviendo a sus esposos en la cena, cumpliendo el papel de ama de llaves en el caso de Mercedes y sobre todo en Carmen que representa la forma más extrema de ese modelo porque pareciera que para Vidal su única función es parir un hijo para asegurar la descendencia del capitán.
Así que en síntesis, los comportimientos de Vidal y la forma en la que se retrata el rol de la mujer es una muestra de como el fascismo manchó la vida privada, la intimidad del matrimonio y la concepción misma de la mujer. Volviendo a la escena de la cena, es importante ver que todos los grupos que mencioné antes se encontraban comiendo en una mesa larga y abundante, mientras discutían si la ración de comida para el pueblo estaba bien o les podían dar incluso menos.
Una referencia muy atinada, pues si por algo estuvieron marcados los primeros años del régimen, fueron por el hambre. Cuando Franco llegó al poder, heredó un país en ruinas tras la guerra civil. La contienda había dejado cientos de miles de muertos, ciudades enteras destruidas y un campo devastado.
Evidentemente, la economía estaba por los suelos y apenas se producía lo necesario para sobrevivir. La recuperación tardó en llegar en gran parte porque el régimen impuso una política de autosuficiencia económica, es decir, cerraron las puertas al comercio internacional, lo que empeoró la escasez de alimentos y bienes básicos.
Y como fin, para que la población no muriera de hambre, se instauraron cartillas de racionamiento que duraron hasta 1952 y eso es lo que vemos retratado en la película. De vuelta a la historia, al mismo tiempo Felia despierta y corre al libro para conocer su siguiente prueba, pero las páginas comienzan a mancharse de tinta roja.
En ese instante escucha los gritos de su madre y corre a buscarla descubriendo que sus piernas están cubiertas de sangre. Antes de continuar con el video, quería hacer un pequeño recordatorio de que esto que estás a punto de ver y todo el contenido que subo puedes encontrarlo en formato de audio exclusivamente en Amazon Music. La aplicación es gratis, así que puedes descargarla y escuchar esto mientras haces cualquier otra cosa.
Ahora sí, continuamos con el video. Afortunadamente, el doctor logra estabilizarla. Le indica a Vidal que su esposa deberá de guardar reposo absoluto y que Ofelia tendrá que dormir en otra habitación. Vidal acepta y ordena con frialdad. Cúrala, no me importa lo que necesite o lo que cueste. Más tarde, Mercedes consuela a Ofelia, pero durante la charla, la niña le confiesa que sabe que está ayudando a los rebeldes, pues escuchó una conversación con el doctor.
Mercedes se inquieta, aunque Ofelia le promete que no lo dirá a nadie. Esa misma noche, Mercedes y el doctor llevan provisiones al escondite de la resistencia. Ahí descubrimos que el hermano de Mercedes es el líder del grupo y vemos a un hombre herido al que el doctor debe amputarle la pierna. Esa noche el fauno visita Ofelia molesto porque aún no ha comenzado la siguiente prueba.
Le entrega una mandrágora que debe alimentar con leche y unas gotas de sangre cada día, prometiéndole que así su madre mejorará. También le advierte que la prueba será peligrosa, habrá un banquete y pase lo que pase no debe comer ni beber nada. Le da un reloj de arena y le dice que debe acabar antes de que la arena se termine.
Ofelia dibuja una puerta con la tisa y esta se convierte en una entrada mágica. Entra, activa el reloj de arena y comienza la prueba. En esta habitación yace una mesa con un banquete, una criatura pálida, sin ojos, con forma humana y piel flácida hasta caer. Ofelia examina el cuarto. Ahí ve que en el techo hay murales religiosos.
Se parecen muchísimo a los retablos o frescos religiosos. Estas pinturas ilustran al hombre pálido comiendo y asesinando a infantes. Al lado una pila de zapatos de lo que parecen ser sus víctimas. En una pared, Ofelia ve tres craduras donde puede usar la llave y las hadas le indican la de en medio.
No obstante, por alguna extraña razón, Ofelia usa la llave para abrir una cerradura distinta a la que le indicaron. Y esta decisión funciona, pues de la pequeña puerta saca una daga. Pero cuando estaba a punto de irse, Ofelia decide tomar un par de uvas. Las hadas tratan de evitarlo, pero ya es demasiado tarde. El hombre pálido despierta, coloca unos ojos en sus manos con llagas y le arranca la cabeza mordidas a dos de las hadas.
Enseguida comienza a perseguir Ofelia. Esta corre por su vida hasta ver la puerta. Sin embargo, Ofelia no consigue llegar. Su salida está errada y el monstruo se acerca. La chica actúa rápido, traza una nueva puerta en el techo, la empuja y consigue salir con vida. La secuencia que acabamos de ver posiblemente sea la más memorable de toda la película, pero también una de las más simbólicas.
Ya todos sabemos que a Guillermo el Toro le encantan los monstruos. Él ha dicho en varias entrevistas que una de las razones por las que le gustan es porque pueden representar cualquier cosa y en el caso del hombre pálido no fue la excepción. Para comenzar, el cuarto en el que se encuentra se asemeja mucho a un estómago, desde los colores rojos viscerales hasta las formas, siendo el pasillo inicial la tráquia y el lugar donde se encuentra el monstruo, el estómago, un símbolo de algo que devora.
Y ese ente que devora puede representar dos cosas. En primer lugar, el fascismo y en segundo, la iglesia. El tercer pilar fundamental sobre el que el régimen de Franco se levantó y un tema que ahora sí es momento de tocar. La idea de que este monstruo simbolice a la iglesia está sustentada por dos elementos.
El primero es la criatura, un hombre pálido, con la piel colgando y un cuerpo que recuerda al de un anciano muy viejo, como si representara una institución envejecida y caduca. El segundo es el entorno que nos da pistas claras. Las pinturas que decoran el techo se parecen mucho a los frescos irretablos que vemos en las iglesias y que buscan narrar de forma visual pasajes bíblicos.
A esto se suman las llagas en las manos del monstruo, que evocan directamente las heridas de Cristo en la cruz y el banquete dispuesto sobre la mesa larga que puede interpretarse como una parodia de la última cena. En conjunto, estos elementos dan la impresión de que el hombre pálido es un símbolo de la iglesia bajo el franquismo.
El acto de devorar es una buena forma de definir el papel de la iglesia durante el franquismo. Moldeaba la sociedad desde la infancia para controlar la forma de pensar, de relacionarse y de entender el mundo. La iglesia controlaba la educación, la moral y la vida privada, pues decidía qué estaba bien y qué estaba mal.
Esto también me recordó a la simbología franquista. Uno de sus principales emblemas era el yugo y las flechas, simbología de los reyes católicos. De esta forma se buscaba conectar el régimen con una idea de continuidad histórica y religiosa, además de que servía para legitimar la alianza entre iglesia y estado, ya que ambos poderes actuaban en conjunto.
Además, el hombre pálido recuerda al famoso cuadro de Saturno devorando a su hijo, que retrata al dios que se tragaba su descendencia para evitar ser destronado. La metáfora está en que aunque el franquismo creó programas dirigidos a la juventud, todos estaban pensados para doctrinar y no para liberar.
Cada niño que en esencia representa la posibilidad de un cambio era devorado ideológicamente, anulando cualquier oportunidad de que surgiera una generación nueva y libre. El fascismo no permitía que los jóvenes alcanzaran el poder, solo les daba un lugar dentro de organizaciones juveniles controladas por el régimen, cuyo fin era disciplinarlos y atarlos de por vida al sistema, nunca enseñarles a cuestionarlo ni a dirigirlo.
Por eso, en la escena del banquete, Vidal ocupó exactamente el mismo lugar que el hombre pálido, sentado como él frente a la mesa, reflejando esa misma lógica de devorar y sofocar el futuro. Y otra referencia directa y además muestra de la magnitud de esto es la pila de zapatos en el cuarto, una imagen que recuerda mucho a las escenas encontradas en los campos de concentración nacional socialistas.
Al amanecer vemos que el doctor habla con el líder de la resistencia. Este dice que pronto llegarán refuerzos y una vez que los tenga acabarán con Vidal. Ahora vemos a Vidal, quien mientras se afeita ve el reloj roto y corta el cuello de su reflejo con la navaja. Quiero que recuerdes bien esta escena porque en un momento vamos a hablar de ella.
Ofelia sigue el remedio del fauno. Coloca la mandrágora en un cuenco con leche y le da de comer sangre bajo la cama de su madre. Mientras lo hace, entran Vidal y el doctor, así que la niña se esconde. Desde ahí escucha como Vidal ordena que si en el parto hay que elegir, salven al niño antes que a la madre, pues llevará su nombre y el de su padre.
Una explosión interrumpe la charla y Vidal se marcha a atenderla. Entonces Ofelia sale de su escondita y se acerca al vientre de su madre. Le habla a su hermano por nacer, pidiéndole que no le haga daño a su madre. Y afortunadamente para Ofelia estas plegarias sumadas al ritual de la mandrágora surgen efecto, pues comienza a recuperarse.
La explosión fue provocada por la resistencia en un tren, parte de su plan para distraer a Vidal y a sus hombres. Así que mientras ellos atienden el incidente, los rebeldes aprovechan para saltar el campamento y llevarse las provisiones. Cuando Vidal regresa, descubre que la cerradura ha sido abierta con una llave, lo cual es sospechoso porque solo él tenía la única copia.
De inmediato persigue la resistencia hasta el bosque donde se desata un tiroteo. Antes de lanzarse al fuego, anima a un compañero diciendo, “Ánimo, que esta es la única forma decente de morir.” Luego mira su reloj roto para después correr a la batalla. Desafortunadamente, Vidal no es herido y consigue acabar con algunos enemigos.
Es momento de hablar del siguiente rasgo característico del fascismo eterno según Eco, y este es el de la muerte heroica. Vidal es la encarnación del fascismo arquetípico original en muchos aspectos, pero este concepto, la muerte heroica, es uno de los más importantes. Durante toda la película hemos visto que Vidal tiene una especie de obsesión con el reloj de su padre.
no puede dejar de verlo y se asegura de que siempre esté funcionando. Esto de por sí ya es raro, pero las cosas se pusieron todavía más raras, aún debido a que en la escena de hace unos minutos donde Vidal se afeitaba, vimos como simbólicamente se eliminó cortando la garganta de su reflejo. Esto no significa que Vidal odia su propia vida, sino algo un poco más profundo.
Para empezar, el reloj al ser algo heredado de su padre significa literalmente una herencia, pero no solo de un objeto. Es una herencia de creencias, comportamientos y tradiciones militares. Y esta herencia sin cuestionar de ideología, también se puede ver en la forma en la que Vidal quiere morir. Una forma supuestamente heroica, igual que la de su padre.
También quiere que su hijo sepa la hora de su muerte y lo valiente que fue. De hecho, es bastante evidente que Vidal solo se casó con Carmen para que esta le pudiera dar un hijo y más adelante veremos como el niño tampoco le importa. no lo quiere y en realidad no le interesa ser padre, solo quiere replicar la misma historia que él ve como gloriosa.
Ahora, hace unos momentos vimos una conversación de Vidal donde negó la historia de su padre, lo cual en primera instancia puede parecer un poco contradictorio, pero posiblemente lo hace porque aún no se siente a la altura del legado de este. ¿Y cuál es ese legado que Vidal quiere alcanzar a cumplir? Es precisamente la muerte heroica.
Por eso ve el espejo y de huella su reflejo, porque es lo que anhela. está impaciente por morir. Y esa es la razón por la cual Vidal todo el tiempo ve su reloj como un gesto de impaciencia, un gesto de alguien que no quiere llegar tarde algo. De hecho, los falangistas españoles tenían un lema que decía: “Viva la muerte” o “arga vida a la muerte.
” Y estas creencias heredadas sin cuestionar van a ser lo que lo van a terminar condenando a su final. Tras el enfrentamiento, Vidal logra capturar un guerrillero al que lleva el almacén para interrogarlo bajo tortura. Después de mucho dolor, consigue sacarle algo de información, pero el prisionero queda al borde de la muerte.
Por la noche, el fauno visita a Ofelia para preguntarle cómo sigue su madre. Esta le dice que está bien, pero que sucedió un accidente con sus hadas y dos de ellas murieron. El fauno sabe que no fue un accidente, sino que Ofelia rompió las reglas. Muy molesto, le dice que seguramente se equivocaron de princesa.
Le grita que ya no podrá regresar y que envejecerá como los demás hombres. Después de interrogar al guerrillero, Vidal llama al doctor para que lo revise. Pero entonces nota que las ampolletas halladas en el campamento son idénticas a las que usa el médico y empieza a sospechar de él. Antes de actuar, pasa por la habitación de Carmen y encuentra Ofelia con la mandrágora bajo la cama.
La reprende con dureza y Carmen también la regaña. Ofelia intenta explicar que aquello la había curado porque el fauno se lo indicó y le ruega a su madre que se vaya, pero Carmen harta la corta. Le dice que la vida no es un cuento de hadas, que el mundo es cruel y tarde o temprano tendrá que aprenderlo. Luego arroja la mandrágora del fuego, lo que provoca que sufre un fuerte dolor en el vientre. El parto ha comenzado.
Mientras tanto, el doctor aplica una inyección letal al guerrillero capturado para evitarle más sufrimiento. Al enterarse, Vidal se enfurece y lo cuestiona por no seguir órdenes. El doctor responde, “Obedecer por obedecer sin pensarlo es algo que solo hace gente como usted.” Herido por la respuesta, Vidal dispara por la espalda mientras el médico se marcha.
Vidal acude al parto de su esposa, pero el partero le da la peor noticia. Aunque el niño ha nacido sano, Carmen ha muerto. Una noticia que le destroza el corazón a Ofelia. La situación empeora cuando Vidal llama a Mercedes a su oficina y de forma sutil le deja ver qué sabe de su colaboración con la resistencia. Temiendo por su vida, Mercedes empaca algunas cosas y decide huir.
Antes se despide de Ofelia, quien le ruega que se vayan juntas. Ambas escapan al bosque, pero pronto son alcanzadas por Vidal y sus hombres. Ofelia es de vuelta a la casa mientras Mercedes queda capturada. Además de haber interceptado cartas con información comprometedora, Vidal la ata un poste para interrogarla. ordena a su soldado que se retire convencido de que no es más que una mujer.
Pero Mercedes, que ha escondido un cuchillo, logra liberarse, apuñalar al capitán y cortarle la boca. Luego huye hacia el bosque donde la resistencia elimina a los soldados que la persiguen y así consigue ponerse a salvo. Este es un buen momento para hablar de la penúltima característica del fascismo que se presenta en la película, el miedo a lo diferente.
Humberto Eco explica que el fascismo eterno se alimenta precisamente de ese miedo. Todo aquello que se aparta de la norma, el extranjero, la mujer emancipada, el homosexual, el disidente político o el que piensa diferente es percibido como una amenaza. El fascismo exagera ese temor hasta convertirlo en odio colectivo y en consecuencia en un motivo de persecución y control.

Dentro de este mismo punto, Eco añade cómo se organiza políticamente ese miedo. En una democracia, el individuo cuenta, tiene derechos, voz y voto. Cambio, en el fascismo, los individuos dejan de existir como sujetos. Solo hay un pueblo concebido como una masa uniforme que bajo los ojos fascistas piensa y quiere lo mismo.
Obviamente es imposible que millones de personas compartan una voluntad común. Así que surge la figura del líder que se autoproclama su intérprete, pero es una figura que impone y no toma en cuenta. Entonces, los ciudadanos no actúan por sí mismos, sino que son reducidos a representar un rol dentro de esa ficción colectiva. Así que si lo diferente genera amenaza, el fascismo necesita borrar cualquier rastro de individualidad y lo logra reduciendo a las personas a simples funciones.
Las convierte en piezas vacías dentro de un pueblo ficticio donde nadie cuenta por lo que es, sino solo por el papel que cumple. En el laberinto del fauno, esta lógica se ve con claridad en la conducta del capitán Vidal. Él no ve a Carmen como una mujer con historia y sentimientos, sino únicamente como la madre de su hijo. Si recuerdan cuando ella intentó contar en la cena cómo se conocieron, Vidal la interrumpió para que no siguiera hablando como si darle voz la convirtiera en demasiado individuo y no solo en esposa. Con Mercedes ocurrió lo
mismo. No la percibió como una persona, sino como una ama de llaves. Y con el doctor sucedió igual. no lo reconoció como alguien con principios y en lugar de eso solo lo vio como una pieza más que debía obedecer su papel sin cuestionar. Lo irónico es que precisamente este rasgo fascista, el miedo a lo diferente y la negación de la individualidad fue lo que inició la caída del capitán, ya que al reducir a todos a roles vacíos dentro de su rígida visión autoritaria, Vidal perdió la capacidad de ver que los demás podían
pensar, decidir y actuar por sí mismos. Esa ceguera lo hace vulnerable y lo condena, pues era justamente la acción individual de quienes subestimó Mercedes, el doctor y en breve Ofelia lo que ha iniciado el inicio de su ruina. Mientras tanto, Ofelia llora en su habitación hasta que el fauno aparece y le ofrece una última oportunidad siempre y cuando promete obedecerlo sin cuestionar.
Ella acepta y él le pide que lleve a su hermano recién nacido al laberinto. Ofelia obedece y con la tisa mágica abre una puerta hacia la habitación de Vidal, que se está curando la herida del rostro mientras bebe aguardiente. En ese momento llega un soldado para avisarle que los rebeldes han tomado ventaja y necesitan refuerzos.
Ofelia aprovecha su ausencia para tomar al bebé y echar unas gotas de somnífero en los tragos del capitán. Cuando Vidal regresa, bebe el trago y mira su reloj consciente de que el final podría estar cerca. Ofel intenta escapar, pero una explosión la delata. El capitán se da cuenta, aunque pronto los omníferos hurten efecto y ella logra huir.
Comienza la persecución hacia el laberinto. Afuera los rebeldes arrasan con la base, pero Vidal solo piensa en recuperar a su hijo. Ofelia llega primero y encuentra al fauno esperándola, aunque al verlo con la daga en la mano comienza a desconfiar. El fauno le dice que para poder abrir el portal deben derramar la sangre de un inocente, pero solo basta un pinchazo.
La llama a su alteza para convencerla, pero al ver que no cede, el fauno se molesta. le recuerda que prometió obedecer sin cuestionar y que es una estupidez sacrificar su derecho sagrado por un mocoso que apenas conoce. Aún así, Ofelia se mantiene firme y no obedece. Mientras la conversación sucede, Vidal llega por detrás, pero este no ve a ningún fauno, solo Ofelia hablando sola.
Se acerca, toma a su hijo y le dispara a Ofelia. La chica se mancha las manos y la ropa de sangre hasta que cae al suelo. Enseguida vemos a Vidal salir del laberinto con su hijo en brazos, pero afuera todos los rebeldes lo esperan. sabiendo que su destino está sellado, no pone resistencia y se prepara para lo que tanto anhelaba, morir.
Le entrega a su hijo a Mercedes. Después toma su reloj para asegurarse de que esté funcionando y exclama, “Decidle a mi hijo a qué hora murió su padre y decidle que yo Mercedes lo interrumpe. No, ni siquiera sabrá tu nombre.” El rostro de Vidal por primera vez cambia uno de angustia e inmediatamente después es eliminado. Mercedes entra al laberinto solo para encontrar Ofelia sin vida.
La sangre de la chica cae hasta el portal y repentinamente una luz dorada la ilumina acompañada de una voz que ordena, “Ponte de pie, hija mía.” Ofelia se levanta transformada en princesa, dándose cuenta de que está ante su padre, un rey. Este le dice que gracias a que eligió derramar su propia sangre antes de que la de un inocente ha superado la última prueba, la más importante.
El fauno aparece y le dice, “Ha elegido bien su alteza.” Y antes de llegar a la escena final, vamos a hablar del último rasgo y sobre todo de cuál es el significado de Ofelia en toda esta historia. Humberto Eco dice que otro aspecto importante del fascismo es el culto a la acción por la acción misma.
Esto es, una glorificación de actuar y obedecer. En el fascismo, la acción por sí misma se ve como algo glorioso, por lo que reflexionar, pensar demasiado o cuestionar es visto como un signo de debilidad y de poca masculinidad. Esta es justamente la manera en la que Vidal entiende el mundo. Su vida entera gira en torno a cumplir órdenes, imponer disciplina y ejecutar planes sin dudar de lo que hace.
De hecho, toda su vida y su muerte están condicionadas por esta última característica. Se le dijo qué es lo que tenía que vivir y lo hizo. Se le dijo cuál era la forma en la que tenía que morir y lo hizo. Una obediencia ciega que lo condujo a su ruina y desgraciadamente a la ruina de muchas otras personas. Y es por eso que el final de su vida resulta tan impactante.
Durante toda la película Vidal había soñado con trascender con que su hijo supiera la historia heroica de su padre con morir como un hombre grande. Pero ese plan cuidadosamente construido se hizo pedazos en un instante en una escena fuertísima. Fue la primera vez que vimos el rostro de Vidal expresar miedo y desilusión.
Ese es el rostro de alguien que ha caído en la cuenta de que todo lo que creyó sólido era en realidad un cuento de hadas, incluso más fantasioso que los que leía Ofelia. Encontraste, Ofelia encarna lo contrario a la figura del capitán. Si Vidal es la representación de la obediencia sin cuestionamiento, Ofelia es el símbolo de la duda frente a la autoridad y sobre todo de la desobediencia como una virtud.
A lo largo de la historia, una y otra vez se negó a seguir órdenes ciegamente. Por ejemplo, ensució su vestido para poder cumplir la primera tarea. Desobedeció las hadas cuando le pidieron elegir la puerta del medio. Comió de la mesa prohibida. rechazó la petición del fauno de dañar a su hermano incluso cuando había prometido obedecer sin cuestionarlo, e incluso arriesgó su propia vida para mantenerse fiel a lo que ella creía correcto.
Al final del ensayo al que nos hemos estado remitiendo, Eco propone una especie de antídoto al fascismo, pero no se trata de una simple acción para que todo quede solucionado, ¿no? Él lo llamó fascismo eterno precisamente porque el fascismo no es algo que quedó enterrado en el pasado o una ideología que solo existió en la Italia de Mussolini o la España de Franco.
El fascismo es un patrón de pensamiento y de poder que puede reaparecer bajo distintas formas en cualquier lugar, en cualquier momento de la historia. Por eso Eco lo llama ur fascismo. El prefijo ur viene del alemán y significa algo así como primordial u originario. Es decir, habla de un fascismo en su forma más básica, reducida a rasgos fundamentales que son reconocibles, aunque las formas cambien.
Entonces, si no hay una solución definitiva, ¿cuál es el antídoto que Eco propone? Pues ese antídoto son todos los valores que Ofelia encarnó a lo largo de la película. El pensamiento crítico, la capacidad de reconocer las señales, de no someterse ciegamente a una doctrina y la memoria.
Pero no solo la memoria de no olvidar a los grandes regímenes como el de Adolf, sino una memoria que nos dé la capacidad de reconocer las señales y los patrones. Pues aunque los uniformes, gestos, rostros o símbolos cambien, si somos conscientes de los rasgos esenciales, siempre podremos elegir, cuestionar y no obedecer sin pensar.
Por eso me gusta tanto el final de esta película, porque no se trata simplemente de que el mal pierda y triunfe la inocencia. Lo que realmente vemos son las consecuencias entre dos formas de vivir. Por un lado, la obediencia ciega de Vidal, que termina por destruirlo, y por otro, la decisión de Ofelia de resistir y de no someterse.
Esa decisión, aunque la llevó a la muerte en el mundo terrenal, fue la decisión correcta. Como dijo el fauno, eligió bien su alteza. Elegir no obedecer ciegamente le dio dignidad y le abrió la puerta una recompensa mucho mayor, la posibilidad de un futuro mejor. En el mundo terrenal, Ofelia exhala su último aliento.
Mercedes llora sobre su cuerpo y el narrador nos cuenta que Ofelia reinó junto a su padre con justicia y bondad por muchos siglos y que dejó detrás de sí huellas de su paso por el mundo, visibles solo para quien sepa dónde mirar. K.