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David Benavidez se burla de Harfuch en entrevista… ¡y la jugada que hace lo deja helado!

En una sala de conferencias de Las Vegas, un campeón mexicano soltó una burla que cruzó la frontera en menos de 6 horas. Para él fue puro show frente a las cámaras. Lo que no imaginaba era que a más de 2,000 km en una oficina silenciosa del centro de la Ciudad de México, alguien escuchaba sin mover un músculo y ya estaba acomodando piezas que ningún reflector iluminaría hasta que fuera demasiado tarde.

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Y el llamado monstruo mexicano llegaba a la conferencia con la sonrisa de quien todavía no termina de aterrizar. Traía puesta una sudadera negra con el logo de su gimnasio, lentes oscuros sobre la cabeza y una cadena gruesa que se hundía en el cuello cuando hablaba. Sobre la mesa, los dos cinturones recién ganados brillaban como espejos bajo las luces de los reflectores.

A su derecha, su padre y entrenador, José Benavidez Señor, asentía con los brazos cruzados. Esa postura de quien ya conoce a su hijo y sabe cuándo se va a desbocar. Que tengan buen día, raza, arrancó David acomodándose el micrófono. Sé que tienen muchas preguntas, así que vamos al ruedo. ¿Quién la avienta primero? Las manos se levantaron al instante.

Periodistas de ESPN, de DACN, de Fox Deportes, de TV Azteca, de Record. Los corresponsales mexicanos estaban en la primera fila, libreta en mano, esperando una declaración fuerte. Llevaba 11 días la victoria y todavía no se había sentado a hablar tranquilo con la prensa de habla hispana.

Un periodista canoso con credencial colgada de TV Azteca Deportes levantó la mano. Se llamaba Andrés Sandoval, de los reporteros viejos, de los que cubren boxeo desde antes de que David supiera anudarse los tenis. David, primero una felicitación, empezó Sandoval con voz pausada. Histórico, lo del sábado, campeón en tres divisiones, primer boxeador en hacerlo en 168, 175 y 200 libras si te ponen el otro cinturón crucero.

Eso ya está dicho. Pero quería preguntarte algo distinto. Tu familia tiene raíces en Sonora. Tu apellido pesa allá. ¿Qué le mandarías a decir al gobierno mexicano sobre lo que está pasando con los cárteles con la violencia? Esta semana hubo una explosión en Teekamac. Hay agentes heridos en Morelos. El secretario García Harfuch está bajo presión.

¿Qué piensa David Benavidez de todo eso? El salón se quedó un poco más callado de lo que estaba. Las preguntas serias en esas conferencias eran como invitados incómodos. Nadie las espera. Pero cuando llegan, todos las observan. David se acomodó en la silla, sonrió de lado y se tomó un trago largo de su botella de agua antes de soltar el primer punch.

Mira, Andrés, primero te agradezco la pregunta y te digo algo, hermano. A mí me duele lo que pasa en México. Yo crecí escuchando a mi papá hablar de Hermosillo, de Sonora, de la familia que tenemos allá. Esa sangre no se borra, aunque uno nazca en Phoenix. Esa sangre es la que me sube los brazos cuando peleo.

Por eso me dicen bandera roja, ¿no? Por la bandera que me cuelgan al cuello cuando gano. Hizo una pausa midiendo a la sala. Sabía que tenía la atención de todos. Y David Benavidez, cuando tiene la atención de todos no la suelta fácil. Pero te voy a ser honesto, a mí lo que veo en las noticias me parece que allá están haciendo un mal trabajo.

Yo prendo el televisor y veo al secretario ese, ¿cómo se llama? Harfuch. El que le dicen el Batman. Yo lo veo en pura conferencia. Mucha corbatita, mucha cámara, mucho. Estamos coordinando esfuerzos, pero la gente sigue muriéndose en la calle, las familias siguen llorando. Y yo me pregunto, ¿de qué sirve un Batman si no sale de la Baticueva? risas en la sala, algunas las suficientes para envalentonarlo.

No, hermano, en serio, siguió David riéndose él mismo. Yo soy del barrio. Yo crecí en Phoenix, donde la policía sí entra al barrio bravo, donde la sí se baja del carro, donde se hacen las cosas. Allá no, allá pura foto, puro Twitter. Te digo una cosa, raza, y lo digo con todo respeto. Si a mí me ponen media hora con esos sicarios, con esos jefes de plaza, yo en una semana limpio la cancha, sin firmar papeles, sin diplomáticos, sin operativos coordinados, a los chingadazos, porque yo soy monstruo y los monstruos no piden

permiso. Hubo aplausos sueltos, carcajadas más fuertes. Su padre a su lado bajó un poco la mirada como midiendo si debía intervenir o dejar correr. José Benavidez señor conocía a su hijo. Sabía que el adrenalina post pelea le duraba semanas y que cuando se subía a esa cresta era difícil bajarlo. Andrés Sandoval, el periodista, ajustó los lentes y volvió a la carga con la calma de quien ya sabe que le sacó la cuerda.

Y si te tocara hablar directo con el secretario Harfuch, ¿qué le dirías? David soltó la carcajada. Que se aviente. En serio, que se aviente. Yo no le tengo miedo a nadie. Aquí los puños son los puños. En el ring no hay corbatas. Le digo, “Maestro, deje el escritorio. Dejé la conferencia de las 11 de la mañana. Agarre la patrulla y métase. Yo no necesito antifaz, hermano.

Yo doy la cara. y le diría también, “Deje el cuento del Batman para los caricaturistas. Aquí en Estados Unidos a Batman lo conocemos como personaje de Marvel, digo de DC.” Se rió de su propio error. Como personaje de cómic, allá no se necesita Batman, allá se necesita policía. Pura policía con huevos, eso le diría.

La conferencia se ríó. El equipo de Showtime en una esquina ya tenía la cámara enfocada cerrada en el rostro de David. El productor mandaba señas. Graben, graben, esto es oro. En el celular de un asistente del MGM, el clip ya estaba siendo cortado para subirlo a las redes oficiales del evento. En menos de 20 minutos, esa pequeña pieza de menos de 90 segundos estaría en el aire.

Y en el aire iba a quedar muchas horas más. Eran las 11:40 de la mañana, hora del Pacífico. En México eran la 1:40 de la tarde. El primer post que rebotó fue de una cuenta de noticias deportivas mexicana, El Octágono, que tenía ya casi un millón de seguidores. Subieron el video con un texto corto.

Benavidez explota contra García Harfuch. Que se aviente. Que deje el escritorio. A los 12 minutos el clip llevaba 30.000 reproducciones. A la hora, 200.000. Para las 4 de la tarde, los canales de noticias en México ya estaban transmitiéndolo en bucle. Foro TV lo abrió con un cintillo rojo. Milenio lo subió a su sitio web con un titular más sobrio.

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