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RABINO JUDÍO VISITÓ LA TUMBA DE CARLO ACUTIS POR SU HIJA… LO QUE PASÓ CAMBIÓ SU VIDA PARA SIEMPRE

Pero honestamente, a veces yo también tenía esas preguntas, especialmente después del holocausto. ¿Cómo puede el pueblo que Dios eligió, el pueblo con quien hizo pacto eterno en el Sinaí, ser casi exterminado? ¿Dónde estaba Dios en Auschwitz? Estas preguntas mantienen despiertos a rabinos en la noche, aunque no lo admitimos públicamente.

En mi comunidad en Brooklyn, yo era rabino respetado. Tenía mi propia sinagoga pequeña. Enseñaba Torá a adultos, preparaba chicos para barits ba, realizaba bodas, circuncisiones, funerales. Seguía estrictamente todos los mandamientos. Cashrut. Las leyes dietéticas nunca comiendo cerdo o mariscos.

Shabbat, guardando el sábado desde la puesta del sol del viernes hasta la salida de tres estrellas. El sábado noche, sin trabajar, sin usar electricidad, sin manejar las leyes de pureza familiar. Nida, los tiempos de oración tres veces al día. El estudio diario de Torá, todo perfectamente. Pensaba que si vivía rectamente, si cumplía los mitzbot, si enseñaba Torá correctamente, entonces Hashem me bendeciría.

Que eso era el trato, el brit, el pacto. Nosotros obedecemos, él bendice. Pero entonces vino la prueba más grande de mi vida. En marzo de 2025, Miriam, que tenía 17 años, comenzó a sentirse cansada constantemente. Moretones aparecían en su piel sin razón. Tenía fiebres inexplicables. La llevamos al doctor pensando que era anemia o deficiencia de vitaminas.

Hicieron análisis de sangre. El doctor nos llamó con urgencia. Necesito que vengan a mi consultorio inmediatamente. Fuimos ese mismo día. Él tenía expresión grave. Su hija tiene leucemia linfoblástica aguda. Cáncer de la sangre, es agresiva. Necesitamos comenzar quimioterapia inmediatamente. El mundo se detuvo.

Ripka comenzó a gritar. Yo me quedé paralizado. Miriam. Mi Miriam dulce que estudiaba con pasión, que ayudaba en casa, que cuidaba a sus hermanos menores, que tenía toda la vida por delante, tenía cáncer. ¿Cuál es el pronóstico? Pregunté con voz temblorosa. Si respondemos bien al tratamiento, 70% de sobrevivencia. Si no responde, no terminó la frase, pero entendimos.

Comenzamos quimioterapia de inmediato, ciclos brutales. Miriam perdió su cabello hermoso que siempre cubría con Tichel Pañuelo, como corresponde a chica judía modesta. Perdió peso, se puso pálida. débil, pero mantenía su espíritu. Aba Hashem tiene un plan. Voy a estar bien. Pero después de tres ciclos de quimioterapia, los doctores hicieron nuevos análisis.

Las células de leucemia no estaban respondiendo, de hecho estaban multiplicándose. “Necesitamos tratamiento más agresivo”, dijeron. Trasplante de médula ósea. Buscamos donante compatible. Ninguno de sus hermanos era compatible. Buscamos en registro internacional, encontramos donante parcial en Israel.

Pero mientras organizábamos el trasplante, la condición de Miriam empeoró rápidamente. Junio de 2025, los doctores nos llamaron. Su hija está en fase terminal. El cáncer se ha extendido, ya no responde a ningún tratamiento. Le damos tal vez tr meses, lo sentimos mucho. Si todavía estás conmigo, si algo dentro de ti te dice que no dejes de escuchar, comparte este vídeo.

Porque lo que voy a contar ahora sobre cómo una chica judía de 17 años enfrentando muerte leyó sobre santo católico italiano en internet, sobre cómo ella insistió que fuéramos a Asís, aunque sabía que era contra nuestra tradición. sobre cómo yo, como padre quebrado, decidí poner el amor por mi hija por encima de las reglas religiosas.

Eso es lo que va a mostrarte que a veces Dios trabaja de formas que nuestras tradiciones no anticipan. Miriam estaba en cama de hospital en Mount Sinai, en Manhattan. Tenía laptop. Pasaba tiempo investigando en internet sobre tratamientos alternativos, curaciones milagrosas, cualquier cosa que pudiera ayudar. Un día me llamó emocionada. Aba, necesitas ver esto.

Me mostró artículos sobre Carlo Acutis, adolescente católico italiano, que murió en 2006 a los 15 años de leucemia. Igual que ella, su cuerpo estaba incorrupto, preservado milagrosamente después de 19 años. Estaba haciendo milagros, especialmente curando niños con cáncer. Había cientos de testimonios documentados.

Aba, quiero ir a verlo. Miriam, sabes que no podemos. Es santo católico. Ellos adoran a Yeshua. Usé el nombre despectivo que judíos ortodoxos usamos para Jesús. Nosotros no creemos en él, no creemos en santos. Sería traición a nuestra fe. Aba dijo con lágrimas, me estoy muriendo. Los doctores me dieron 3 meses. 3 meses.

Aba, no voy a cumplir 18. No voy a casarme, no voy a tener hijos, no voy a vivir. ¿Qué tenemos que perder? Si hay aunque sea pequeña posibilidad de que este santo pueda ayudarme, ¿no deberíamos intentar? Su argumento me destrozó porque tenía razón. ¿Qué tenía que perder? Consulté con otros rabinos en mi comunidad.

Ellos dijeron, “Moshe, no puedes ir a lugar cristiano. Esa bodazara idolatría. Mejor que tu hija muera en santidad, que viva por medios impuros. Esas palabras me enfurecieron. ¿Cómo pueden decir que es mejor que mi hija muera? Consulté con mi RAV, mi mentor espiritual, Rav Schmuel, hombre de 80 años sabio y compasivo. Él me dijo algo que nunca olvidaré.

Mos en Talmud Yoma 85b está escrito que Piku Nefesh, salvar una vida. Toma precedencia sobre casi todos los mandamientos, incluyendo Shabbat. Si hay posibilidad de salvar la vida de tu hija, entonces debes intentarlo. Incluso si significa entrar temporalmente al lugar cristiano. Ve, pero mantén tu corazón en Ashem.

No adores sus ídolos, solo pide por tu hija. Ashem entenderá. Con esa bendición decidimos ir. Era finales de junio de 2025. Miriam estaba muy débil para viajar, pero insistió. Conseguimos permiso médico, la transportamos en silla de ruedas, volamos de New York a Roma. El viaje fue agotador para ella, pero nunca se quejó. Llegamos a Roma, descansamos un día en hotel, luego tomamos tren a Asís.

Dos horas de viaje, yo vestido en mi traje negro tradicional jasídico con mi sombrero y mi barba. Miriam con su tichel cubriendo su cabeza sin cabello. La gente en el tren nos miraba curiosos. Judíos ortodoxos yendo a ciudad católica. Llegamos a Asís en la tarde, ciudad antigua, hermosa en Colina. Fuimos directo al santuario del despojamiento.

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