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¡ESCÁNDALO! Así SE DESCUBRIÓ la TRAICIÓN de PIQUÉ a SHAKIRA: “Fui a CONTARLE TODO… y se HUNDIÓ”

Buenas, familia del salseo. Agárrense los pelucos porque hoy en chismisión vamos a hacer historia, título en pantalla y en mayúsculas porque esto lo merece.  Escándalo mundial. Así se descubrió la traición de Piqué a Shakira con Clara Chia. Fui a contarle todo y se hundió.  Para, para, para.

 Si estás aquí flipando como yo, si ya tienes el móvil ardiendo de tanto mandar capturas al grupo, entonces este  canal es tu nueva religión. Si odias quedarte fuera del chisme, suscríbete ya y activa la campanita porque en Chismevisión  contamos lo que otros solo susurran. Dale al botón rojo ahora mismo que esto solo acaba de empezar.

 Si habéis leído bien, hoy no venimos con rumores de bar, no venimos con según fuentes, hoy venimos con la bomba atómica que Jordi Martín soltó hace nada en el podcast Cara a Cara con Rotner y que ha dejado al planeta entero con la mandíbula desencajada y el grupo de WhatsApp echando humo. Imagínate la escena. Mundial de Sudáfrica 2010.

 Wakuaca sonando en todos lados. Shakira moviendo las caderas como si el mundo fuera suyo porque lo era. Y de repente aparece un defensa del Barça con cara de niño de comunión que se cree que puede comerse el mundo. Gerard Pique, el mismo que ahora lleva más cuernos que el salón de trofeos del Madrid. Pum.

 Romance de película, fotos en la grada, te quiero en redes, hijos, casa en esplugues, parejita perfecta que hasta Hacienda les aplaudía, hasta que dejó de aplaudir y empezó a multar. Porque claro, mientras Shakira pagaba 20 millones a Hacienda con una sonrisa de  tranquis, es por mis niños, Piquya estaba pensando en otra cosa y no precisamente en renovar con el Barça.

  Estamos hablando de Clara Chia Martí, la publicista de Cosmos. Sí, la empresa del mismo Piqué  que pasó de servir cafés en reuniones a servirle otra cosa en la cama. Ascenso vertical, nunca mejor dicho, pero vamos al meollo porque aquí no hemos venido a repasar la biografía de nadie. El bombazo real llega cuando Jordi Martín, el paparachi más temido de  España, el mismo que ha pillado a Rocíito en Bragas y a Antonio David con la mano en la masa, decide que ya está harto de ver como Piqué se ríe de todo el mundo. dos meses siguiendo al

futbolista como si fuera su sombra, gastándose una pasta gansa en gasolina, cafés y atención, sobornando a un empleado de cosmos para que  le pase horarios, rutas, sitios donde Piqué se veía con clara a  escondidas. Imagínatelo, Jordi camuflado detrás de un contenedor en el polígono industrial de Cornellá con el teleobjetivo más largo que la lengua de Belén Esteban  esperando el momento y de repente, pum, pique baja del coche.

 Clara también se dan un morreo de los que quitan el hipo y se meten mano como dos adolescentes en el cine. Click. La foto que valía oro. Jordi cuenta que en ese momento escuchó la quinta sinfonía de Beethoven en su cabeza y yo escuché el sonido de la cuenta bancaria llenándose. Pero bueno, pero aquí viene lo más heavy, lo que nadie se atrevías a contar hasta ahora.

  Jordi no vendió las fotos directamente. ¿Qué hizo este genio del mal?  el sobre con las pruebas, plantarse delante de Tonino Mevak, el hermano de Shakira, el que siempre ha sido el escudo de la familia. y soltarle.  Mira esto, tu cuñado es un sinvergüenza y tu hermana está destrozada. Y según Jordi, literal, Tonino se  hundió.

 Cara de funeral, manos temblando, el mundo cayéndose encima.  Fui a contarle todo y se hundió palabras textuales.  ¿Os dais cuenta del nivel de plot twist? El paparachi, que podría haberse forrado vendiendo la exclusiva, decide primero destrozar emocionalmente al hermano de Shakira para que la familia reaccione.  Esto es mejor que Netflix,  Vamos a meternos de lleno en el momento más brutal de toda esta historia, la reunión entre Jordi Martín y Tonino Mébar.

 Porque esto no fue un, oye, te paso unas fotitos por WhatsApp. Esto fue un encuentro clandestino digno de película de espías cutres.  Jordi cuenta que quedó con Tonino en un bar de las afueras de Barcelona. De esos  que no tienen ni nombre, solo un neón roto. Llega Tonino pensando que va a tomar un café tranquilo con un periodista  amigo y se encuentra a Jordi con una carpeta negra encima de la mesa,  cara de póker y un Siéntate que te va a dar un infarto. Abre la carpeta.

 Foto uno, Piqué y Clara besándose en el coche. Foto dos, mano de Piqué dentro de la camiseta de Clara en un parking. Foto tres, los dos entrando en un hotelito discreto de la Costa Brava. Y así  hasta 30 imágenes que valen más que todo el sueldo anual de un milurista.  Tonino, según Jordi, se quedó blanco como la camiseta del Madrid en Champions.

 Se le cayó el alma a los pies, dice literal. Empezó a temblar, pidió un vaso de agua, se le saltaron las lágrimas. Las lágrimas, familia. El hermano duro de Shakira llorando en un barcutre porque su cuñado, el padre de sus sobrinos, era un auténtico cabrón. Y aquí viene lo más fuerte. Tonino le pregunta a Jordi, “Eh, ¿qué hacemos ahora? ¿Qué hacemos ahora?” Como si Jordi fuera el terapeuta familiar.

 Y Jordi, con todo el morro del mundo, le suelta el plan maestro. Mañana se sacas a Shakira con los niños al parque. Que la vean rota pero digna. Yo estaré ahí con la cámara. Vamos a hacer que Piqué quede como el mayor hijo de  del planeta. Al día siguiente, Zas, fotos de Shakira en Miami abrazando a Milan y Sasha, ojos hinchados, cara de me han destrozado, pero sigo siendo Shakira.

 Jordi las vende por 50,000 € solo a Hola. y el resto del mundo paga fortunas por publicarlas. Piqué pillado en bragas, metafóricamente, Clara convertida en la villana oficial y Shakira elevada a los altares de las mujeres traicionadas. Estrategia maestra. Pero espera, ¿qué hay más? Jordi confiesa que antes de las fotos ya tenía pruebas de Chats. Sí, Chats.

 El empleado sobornado le pasaba capturas de mensajes de Piqué a Clara,  tipo “Te he echo de menos, aunque esté con ella” mientras Shakira estaba grabando en Los Ángeles. O sea, el nivel de sinvergüenza es  PhD con mención honorífica. Y mientras tanto, Shakira en ese momento tenía at su padre en la UCI, mudándose a Miami, lidiando con la prensa, con Hacienda, con todo, recibiendo la noticia como un mazazo en la nuca.

 Jordi dice que cuando Tonino se lo contó, Shakira no gritó, solo dijo, “Okay, hagamos la foto, fría como el hielo. Esa es nuestra reina. Ahora vamos a hablar de la tercera  en discordia, la que pasó de ser una publicista normalita a la mujer más odiada de habla hispana, Clara Chia Martí. ¿Quién  era Clara antes de esto? Nadie.

 Una chica de Sabadel, morena, mona,  con carrera de publicidad, que entró a trabajar en cosmos porque casualidad conocía a gente o porque Piqué la vio en una fiesta y dijo, “Pues esta me la quedo de community manager y de lo que surja, porque sí, familia.” Clara empezó organizando eventos de la empresa del novio de Shakira mientras todavía vivía con ella.

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