Lo primero que hizo fue dejar en claro algo que en México muchos ya sabían, pero que pocos se atrevían a decir tan abiertamente. Las acusaciones que llegan desde Estados Unidos no son neutrales, no son actos de justicia desinteresada, son instrumentos de presión política, son herramientas que se usan de manera selectiva para golpear a gobiernos que no se doblan ante Washington, que no abren sus recursos naturales, que no venden su soberanía a cambio de buenas calificaciones en los medios internacionales.
Y Adán Augusto lo dijo, sin rodeos. Lo que está en juego no es solo el futuro de un gobernador. Lo que está en juego es la soberanía de México. Y eso, amigos, no es retórica, eso es política real. Porque piénsalo un momento, ¿por qué ahora? ¿Por qué en este momento específico cuando México está en medio de una renegociación de su relación con Estados Unidos bajo el gobierno de Trump? Cuando Shane Bound está resistiendo presiones enormes en temas de aranceles, de energía, de seguridad, de soberanía, ¿por qué justo ahora aparece una lista de funcionarios
mexicanos señalados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos? Es una coincidencia. En política no existen las coincidencias, existen los tiempos y los intereses. Y los tiempos aquí son demasiado precisos para ser casuales. Adán Augusto lo entiende perfectamente y por eso su respuesta no fue defensiva ni fue de disculpa.
Su respuesta fue de frente. Como él mismo lo ha dicho en otras ocasiones. La postura de Morena y del gobierno federal es clara. No van a doblegarse, no van a entregar la soberanía del país, no van a volver al modelo neoliberal que durante décadas dejó a México de rodillas ante los intereses extranjeros. Y si alguien pensaba que el caso Rocha Moya iba a dividir a Morena, que iba a generar una crisis interna, que iba a debilitar el proyecto de la cuarta transformación, hoy tiene su respuesta.
Morena no se rompe, Morena se adapta, maniobra y sigue adelante. Pero ahora volvamos al atentado porque ese ataque a la casa de Rocha Moya en Culiacán no puede analizarse de manera aislada. Hay que verlo dentro de un contexto mucho más amplio y mucho más inquietante. La casa que fue atacada esta mañana del sábado 9 de mayo es una residencia de tres pisos ubicada en la colonia Las Quintas.
En la calle Lago de Cuitzeo, los vecinos reportaron fuertes detonaciones a las 10:30 de la mañana. Cuando llegaron las autoridades encontraron la fachada perforada, casquillos de alto calibre en el suelo, daños en paredes y ventanas. Los responsables ya se habían dado a la fuga. Por fortuna, la casa estaba deshabitada.
No hubo víctimas, pero el mensaje era tan claro como una declaración de guerra. ¿Y quién manda ese mensaje? Esa es la pregunta que todo mundo está haciéndose hoy y aquí es donde los medios de comunicación de oposición empezaron a hacer su trabajo sucio. Porque en lugar de investigar, en lugar de hacer periodismo real, lo que hicieron fue lanzar la narrativa más conveniente para sus intereses.
Ya fueron los chapitos por Rocha Moya. Así lo titularon. con esa facilidad, con esa irresponsabilidad, con esa frivolidad política que caracteriza a los medios que no sirven al pueblo, sino a los poderes que los financian. Y hay que preguntarse algo muy importante. ¿A quién le conviene esa narrativa? ¿A quién le sirve que México crea que fue el crimen organizado quien atacó la casa de Rocha? Analicemos esto con cabeza fría, porque el análisis político requiere dejar de lado las emociones y pensar con lógica. Si Rocha Moya tiene
nexos con el crimen organizado, como acusa Estados Unidos, ¿por qué el crimen organizado querría silenciarlo ahora? ¿Qué gana el narco atacando a alguien que supuestamente era su aliado? La lógica criminal no funciona así. El crimen organizado no ataca a quienes les son útiles. El crimen organizado ataca a quienes representan una amenaza.
Y Rochamoya, en su postura actual de apertura total a la investigación, de disposición a entregar información, de no esconderse tras el fuero, no representa una amenaza para el crimen organizado, representa una amenaza para quienes no quieren que esa información salga a la luz. ¿Ves a dónde vamos? Porque lo que Adán Augusto planteó hoy y lo que muchos analistas cercanos a Morena están señalando, sin decirlo explícitamente, es que en este caso hay actores que no son narcos, que no son criminales del tipo tradicional, pero

que tienen tanto o más poder que cualquier cartel y que también tienen razones muy concretas para querer que Rocha Moya no hable, para querer que Rocha Moya no llegue a ninguna instancia donde pueda dar información comprometedora para querer que la narrativa sea simple, conveniente y sin matices. El narco lo mató.
Fin de la historia. Nadie pregunta más. Y si quieres seguir descubriendo lo que realmente está pasando detrás del poder en México, suscríbete ahora mismo, porque la verdad tiene que seguir saliendo a la luz y este canal es uno de los pocos espacios donde eso ocurre sin censura y sin línea editorial vendida. Hay otro elemento en esta historia que los grandes medios pasaron por alto, pero que es fundamental para entender el cuadro completo.
El día anterior al ataque, el canal Latinus, ese medio que siempre aparece justo donde más conviene a los intereses de la oposición, estuvo merodeando la casa de Rocha Moya. Sus reporteros fueron a Badirahuato, la ciudad natal del gobernador. Filmaron la estatua de bronce que tiene en el palacio municipal.
Grabaron su nombre en estructuras del malecón. Construyeron una narrativa visual diseñada para ridiculizar, para humillar, para reducir a Rocha Moya a un personaje corrupto y narcisista. Y al día siguiente esa misma casa fue atacada. ¿Es una coincidencia? Ya dijimos que en política no existen las coincidencias. El papel de medios como Latinus en esta historia no puede ignorarse porque los medios de comunicación no solo informan, los medios construyen realidades, los medios marcan objetivos, los medios crean las condiciones para que ciertos

hechos se interpreten de una manera y no de otra. Y cuando un medio va a rodear la casa de un funcionario eh acusado por Estados Unidos, la firma, la muestra públicamente y al día siguiente esa casa es atacada. La pregunta no es si hubo relación, la pregunta es qué tipo de relación hubo y quién coordinó qué.
Adán Augusto al romper el silencio hoy no solo habló sobre Rocha Moya, habló sobre algo mucho más estructural. habló sobre el patrón de ataque que se está usando contra Morena y contra el proyecto de la cuarta transformación en este momento específico. Y ese patrón tiene varios elementos identificables.