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APOCALYPTO: La Cacería Humana que OBSESIONÓ a Mel Gibson

APOCALYPTO: La Cacería Humana que OBSESIONÓ a Mel Gibson

Como el director más polémico de Hollywood logró que una cacería humana en la selva, sin actores conocidos y hablada en maya, se volviera un fenómeno global. Todo empezó con una obsesión, capturar la adrenalina pura de una civilización al borde del abismo. Pero lo que hizo de apocalipto un éxito no fue solo su ritmo frenético, fue la audacia de Gibson para filmar lo que nadie se atrevía.

 Hoy analizamos su producción extrema. los mensajes ocultos en su violencia y por qué en esta historia el miedo no es una opción, es el veneno que debes arrancar de tu corazón para poder sobrevivir. Para entender apocalipto, primero hay que entender a quién estaba detrás de la cámara. Mel Gibson no empezó su carrera en la cima de Hollywood, sino en el cine australiano de finales de los 70, en el que pasó de ser un joven actor de teatro a un fenómeno mundial casi de la noche a la mañana gracias a la crudeza de su interpretación en Mad Max. Durante los

80 y 90s Mel se convirtió en la definición de superestrella, equilibrando el carismas de sagas como arma letal con un talento interpretativo que lo hacía imparable. Pero fue en 1995 cuando Mel Gibson decidió dejar de seguir las reglas de otros para empezar a imponer las suyas. Con Braveart no solo protagonizó una épica historia, sino que también se puso detrás de las cámaras para dirigir a miles de extras en los campos de batalla de Irlanda.

 A diferencia de otros directores estrellas, Mel se ganó el respeto de su equipo al estar literalmente en el barro con ellos, coordinando batallas masivas con un nivel de violencia y realismo que el cine comercial no se atrevía a mostrar. Una vez estrenada, el éxito fue arrollador y aunque la película fue criticada por sus imprecisiones históricas, el público y la crítica quedaron hipnotizados por su fuerza visual.

 La industria tuvo que rendirse ante él. La película se llevó cinco premios Oscars, incluyendo mejor película y mejor director. Gibson ya no era solo una cara bonita, era un autor con una firma clara, el sacrificio, el dolor físico y la épica de lo imposible. Pero Mel no se quedó tranquilo tras este logro. Casi 10 años después llevó su visión a un nivel que en Hollywood nadie esperaba.

 Con la pasión de Cristo decidió filmar el sacrificio más grande de toda la historia y lo hizo bajo sus propios términos. Sin estrellas famosas, con diálogos exclusivamente en arameo y latín y con un nivel de crudeza visual que rozaba lo insoportable. Los grandes estudios le cerraron las puertas calificando el proyecto como invendible y demasiado polémico.

 Pero sin dejarse intimidar, Gibson invirtió 30 millones de dólares de su propio bolsillo. El resultado no fue solo una película, fue un terremoto espiritual y cultural. A pesar del boicot mediático, el público llenó las alas de cine convirtiéndola en la película independiente más taquillera de todos los tiempos y que seguro todos vimos alguna vez en Semana Santa.

 Pero más allá del dinero, la pasión consolidó su metodología de trabajo, la búsqueda de la verdad visceral a través del sufrimiento y la autenticidad total. Tras el éxito de la pasión, Mel tenía algo que casi nadie tiene en el cine, independencia total y presupuesto infinito. Pero en lugar de volver a las comedias románticas, decidió alejarse aún más del sistema, obsesionándose con una idea.

 Cómo se ve el fin del mundo desde los ojos de una civilización que acaba de perder todo. Quería filmar una persecución pura, una lucha por la supervivencia en el corazón del mundo maya. Así que con la confianza de quien ya ha vencido la industria dos veces, Mel se internó en las selvas de Veracruz para empezar el rodaje más caótico y ambicioso de toda su carrera.

Pero llevar a cabo esta titanica aventura no sería una tarea fácil. Gibson tenía tres puntos que cumplir si quería un éxito rotundo. El primero, un escenario creíble. Después, actores que representasen la cultura con solo verlos. Y por último, lograr que el equipo no sea el que termine casado en esta historia.

 Para lo primero, Mel Gibson junto con Farhad Saafiña, el coproductor y coguionista, pasaron meses en Centroamérica, Guatemala, Honduras y México buscando el mejor lugar para grabar, pero finalmente decidieron que el rodaje se llevaría a cabo por completo en México, específicamente en el estado de Veracruz. Las locaciones principales fueron la selva de Catemaco por la densidad de su flora y Paso de Ovejas, donde se construyó la enorme ciudad maya.

 Además, en el proceso visitaron sitios arqueológicos reales para tener un mayor acercamiento a la cultura y contrataron a lingüistas para traducir el guion al mayay yucateeko, insistiendo en que el idioma era un componente esencial de la película. Con el lugar [música] ya definido y el guion terminado, ahora tocaba encontrar a los actores, ¿verdad? Pues antes de esto había un gran problema que solucionar, uno serio.

 Básicamente, tras terminar el guion, Mel se lo ofreció a distintas productoras y grandes estudios, pero la respuesta siempre era la misma. No estamos convencidos. Una película de acción subtitulada y sin estrellas de Hollywood era una apuesta demasiado arriesgada. Finalmente, al no encontrar apoyo, fue que Gibson decidió autofinanciar la mayor parte de los 40 millones dólar a través de su empresa Icon Productions.

 Ahora sí, es hora de buscar a los actores de la cinta. Y para entender qué es lo que buscaba, primero hay que saber de qué se trata la misma. En Apocalipto seguimos a Garraha, el hijo de cielo pedernal, pertenecientes a una tribu de cazadores en Yucatán. Su vida era tranquila, casaban, comerciaban y se divertían. A este tipo le pusieron polvo pica pica en las bolas solo para jigeiarse.

Un hijo de Como decía, todo era paz y tranquilidad. Incluso tenía un hijo y otro estaba en camino con su esposa siete. Pero ahora quizás te preguntes por qué no te conté quiénes interpretaban a los personajes. Y es que este es uno de los puntos fundamentales de la producción. Los actores eran desde poco conocidos hasta completamente desconocidos y fueron elegidos por su aspecto físico.

 Tenía que notarse el origen maya para Rudy. Yo Blood fue su primer trabajo y uno de los motivos principales para elegirlo era que tenía una gran capacidad física como corredor y bailarín de Po Bow. Dalía Fernández, la actriz de siete, tampoco había hecho películas antes. A pesar de esto, la actuación de ambos es una maravilla.

 Pero volviendo a la cinta, como les dije, todo parecía ir bien, hasta que sorpresa, una mega banda de cazadores humanos aparecen y no solo los cagan piñas a todos, sino que también empiezan a atraparlos uno a uno. Por suerte, Garra Jaguar se despierta antes del ataque y logra esconder a su familia en una cueva. Esta secuencia es simplemente infernal.

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