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MILEI Rompe un RÉCORD HISTÓRICO Después de 27 Años y los KUKAS No Lo Pueden Creer r

MILEI Rompe un RÉCORD HISTÓRICO Después de 27 Años y los KUKAS No Lo Pueden Creer r

Argentina va camino a romper otro récord histórico y esta vez no es por inflación, no es por pobreza, no es por las cosas que durante años nos tuvieron acostumbrados los cucas, esta vez es por producción, por trabajo, por campo argentino, laburando como nunca. La cosecha de girasol está marcando la mayor producción de los últimos 27 años y hay grandes posibilidades de que termine siendo el récord histórico absoluto del país.

 Sí, como lo escuchas, desde 1999 que no se veía algo parecido y todavía falta terminar de cosechar, así que el número final puede ser todavía más impresionante. Pero eso no es lo más fuerte de todo esto, porque cuando entiendas el contexto internacional, cuando veas qué está pasando con los precios, con las exportaciones, con los países que tradicionalmente dominaban este mercado, te vas a dar cuenta de que estamos frente a una oportunidad histórica que no se va a repetir en mucho tiempo.

Y lo más importante, vas a entender por qué los medios ensobrados, los operadores de siempre y toda la runfla zurda, están haciendo todo lo posible para que esto no sea tapa de los diarios, para que esto no se hable, para que esto pase desapercibido. Porque claro, cuando las noticias son malas y se le pueden pegar al gobierno, ahí sí están en todos lados, ahí sí lo gritan a los cuatro vientos.

 Pero cuando hay logros, cuando el país produce, cuando el campo rompe récords, ahí se hacen los distraídos, ahí miran para otro lado, ahí cambian de tema. Vamos a meternos de lleno en este tema porque la realidad es que lo del girasol es apenas una parte de un fenómeno mucho más grande que está pasando con el campo argentino en esta campaña gruesa que está terminando.

 Y cuando juntes todas las piezas del rompecabezas vas a entender por qué este momento es absolutamente histórico para nuestro país. Empecemos por los números crudos, por los datos duros que no admiten discusión. Argentina está cosechando este año más de 3 millones de hectáreas sembradas con girasol. 3 millones de hectáreas.

 ¿Escuchaste bien? Eso es una superficie gigantesca. Es como si tomaras provincias enteras y las cubrieras de girasol de punta a punta. Y la proyección de producción está en torno a los 6,6 millones de toneladas. Para que tengas un parámetro, el récord histórico absoluto del país fue de 7,1 millones de toneladas allá por 1999, hace más de un cuarto de siglo.

 Estamos a un pasito, a un suspiro de superar ese número que parecía intocable. Y ojo, porque las cifras que te estoy dando son proyecciones con la cosecha todavía en marcha, o sea, el número final podría ser todavía mayor. A fines de este mes vamos a tener la confirmación definitiva, pero los productores ya están hablando de que perfectamente podemos estar frente al mayor pico de producción de girasol en toda la historia de Argentina, toda la historia.

 Pero acá viene la parte que te va a dejar pensando, porque no solamente aumentaron las hectáreas sembradas, no solamente la producción está reventando los registros históricos, sino que además los precios internacionales también están en niveles récord. Es decir, el productor argentino está cosechando más girasol que nunca y encima cobrando más caro por kilo que nunca. Es la combinación perfecta.

 Es el escenario soñado por cualquier país agroexportador. Más volumen y mejor precio al mismo tiempo. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste algo así de la economía argentina? Y ahora bien, lo que nadie te contó es por qué estamos frente a esta oportunidad única. Y acá la cosa se pone interesante de verdad, porque tiene que ver con lo que está pasando en el otro lado del mundo.

 Hace 5 años Ucrania producía aproximadamente el 30% de todo el girasol del planeta. 30%, casi un tercio del mercado mundial estaba en manos ucranianas. Hoy Ucrania produce apenas el 20%. cayó 10 puntos enteros por la guerra, por los problemas logísticos, por la imposibilidad de exportar como antes, por todo lo que vos ya sabés que viene pasando en esa zona del mundo desde hace años.

 ¿Y quién está ocupando ese lugar que dejó vacante Ucrania? Adiviná, Argentina. Nuestro país está aprovechando el contexto internacional como nunca antes. Europa, que era cliente histórico de Ucrania, ahora está mirando para el sur, está mirando para Argentina, está pidiéndole girasol al productor argentino porque necesita abastecer su demanda interna y los ucranianos no pueden cumplir como antes.

Y esto se traduce en algo concreto, en algo que ya está pasando ahora mismo mientras vos estás escuchando esto. El 85% de toda la producción de girasol de esta campaña ya está anotada, ya está registrada en exportaciones, 85%, es decir, prácticamente todo lo que se cosechó ya tiene comprador, ya tiene destino, ya entró en el circuito comercial internacional.

Eso significa dólares entrando al país, significa actividad económica, significa trabajo, significa movimiento, significa todo lo que durante décadas nos negaron. Pero esperá que esto se pone todavía mejor, porque hay que entender qué hace Argentina con todo ese girasol, porque acá no se trata solamente de cosechar y mandar la materia prima sin ningún valor agregado, como nos quieren hacer creer algunos que repiten clichés.

 sin fundamento. De los más de 6,000000es de toneladas que se van a producir este año, aproximadamente 1,1 millones de toneladas se exportan como verano directo. El resto, la enorme mayoría, se procesa acá en Suelo Argentino, generando industria, generando empleo, generando valor agregado. Ese girasol procesado se transforma en aceite de girasol, que es uno de los productos estrellas de la canasta exportadora argentina.

 Pero también, y acá viene un dato que muy pocos conocen, el aceite de girasol está metido en un montón de productos que vos consumís todos los días sin saberlo. Las papas fritas que comprás en el kiosco, los snacks que te llevas cuando vas a juntarte con amigos, un montón de productos industriales que vemos en las góndolas del supermercado todos los días.

 Muchos de ellos están hechos con aceite de girasol argentino. O sea, el girasol está atravesando un montón de cadenas productivas, está sosteniendo industrias enteras, está generando puestos de trabajo en todo el país y todo eso está creciendo, todo eso está expandiéndose, todo eso está rompiendo récords. Ahora bien, hay algo que tenemos que decir y que es importante porque el productor argentino no la tiene fácil, ni siquiera en este escenario favorable porque sembrar girasol no es lo mismo que sembrar soja, no es lo mismo que sembrar maíz. La soja

es tal vez el cultivo más resistente, el que tiene el paquete tecnológico más accesible, el más sencillo de manejar para el productor promedio. El girasol, en cambio, es un cultivo mucho más arriesgado. La flor del girasol es muy pesada y eso significa que cualquier viento fuerte, cualquier tormenta, cualquier lluvia importante, en el momento equivocado puede tirarte abajo la cosecha entera.

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