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El JUGADOR que CAMBIÓ la HISTORIA | Messi | Documental

La filtración de un contrato por 500 millones de euros. Tener que salir en contra de tu propia voluntad del equipo que te vio crecer e intentar ganar algo por más de 15 años y aún así tropezar una y otra vez con la misma piedra. Pero precisamente eso es lo que hace de la vida de Lionel Messi, una de las mejores películas del mundo, que solo los obstáculos le dan sentido al propósito.

Y en vida de Lionel hubo muchos que se juntaron hasta el punto de quebrarlo, pero estos ya llegaron cuando estaba un poco más grande, pues su infancia fue relativamente normal, una en Rosario, Argentina, en 1987. Su papá es Jorge Horacio y su mamá María. A los dos les encanta el fútbol, tienen cuatro hijos y Messi es el tercero.

 Ah, y por cierto, lo nombraron así por el cantante Lionel Richi. Pero la verdadera fanática del deporte es la abuela materna Celia. Ella alienta a todos sus nietos a jugar y en Lionel esa pasión resuena más que nadie. Un día, cuando Lionel tiene cuatro, su abuela Celia lo lleva un partido de barrio.

 Como falta un jugador, ella le dice al entrenador que meta a su nieto. El entrenador duda porque Lionel es muy pequeño, pero acepta. Y le dan un jersey oficial con el número 10, un número que terminará marcando el resto de su vida. En cuanto empieza el partido, Messi deslumbra y hasta mete un par de goles. Así que el entrenador lo invita a un equipo llamado Grandoli.

 Ese día su abuela le dice que será el mejor jugador del mundo. Desde que entra al Grandoli se nota que trae un talento natural. Los niños del barrio se lo pelean para tenerlo en sus equipos. Es tímido con gente nueva, pero con sus amigos es uno más y hasta los inspira en la cancha. Pues Messi no solo es bueno, también está obsesionado con mejorar.

 La escuela le interesa poco y cumple solo para poder irse a jugar. A los 6 años, Messi entra al club New’s Old Boys, donde desarrolla su talento. Su equipo recibe el apodo de la máquina del 87 por ser una generación imparable de jugadores nacidos en 1987. Pero Messi es quien definitivamente destaca, pues se dice que en 6 años anota cerca de 500 goles.

Le apasiona tanto que en su mente comienza a formarse el sueño de algún día ser profesional. Sigue los partidos de la selección argentina y jugadores como Rielme y Maradona se vuelven sus ídolos. No obstante, un gran obstáculo se interpone en ese sueño. Este se revela cuando sus padres comienzan a notar que Lionel no crece al mismo ritmo que los demás niños.

 preocupados lo llevan a un endocrinólogo, quien después de varios estudios les revela que el chico tiene un déficit de la hormona del crecimiento. Su cuerpo no produce la cantidad suficiente para desarrollarse con normalidad y si nadie hace algo, crecerá muy poco. Afortunadamente, la solución son inyecciones diarias de hormonas, pero es un tratamiento bastante costoso, aproximadamente $900 mensuales durante toda su etapa de crecimiento.

 Aún así, todos hacen un esfuerzo para poder cumplir el sueño del chico. Sus padres lo apoyan económicamente con el tratamiento. Leonel se aguanta el dolor, la incomodidad y comienza a inyectarse de forma constante. Cada día, al volver de jugar, Messi se mide en la pared junto a las marcas de sus hermanos. El problema con su condición de crecimiento es que no solamente lo aleja de alcanzar su sueño, también le trae problemas con otros niños.

 cuenta que en una ocasión, mientras iba con su bicicleta por la calle, unos niños más grandes comenzaron a molestarlo por su tamaño, lo golpearon y le robaron su bicicleta. Durante un año y medio, el tratamiento de Messi continúa gracias al apoyo del seguro y la empresa donde trabaja su padre. En una visita al médico le informan que el tratamiento está dando buenos resultados.

 Además, cuando no está jugando fútbol en la cancha, lo hace en los videojuegos cuando se reúne con sus amigos, donde siempre elige a su equipo favorito, el Barcelona. En una de esas reuniones sucede algo muy importante. Ahí Messi conoce a la prima de su mejor amigo, de la que queda flechado al instante.

 Esta chica se llama Antonela Rocuso. Y aunque de momento no hay amor como tal, a partir de ese día comienzan una bonita amistad. Pasados algunos años, Celia, la abuela de Messi y de las personas que más lo apoyó en su sueño, fallece. Un golpe muy duro para Lionel. acompañado de uno de sus mejores amigos, visita el cementerio.

 Frente a la imagen de su abuela, recuerda como ella celebraba sus jugadas, se quejaba de las faltas y, sobre todo, aquellas palabras que le dijo en su primer partido que algún día sería el mejor del mundo. Para empeorar la situación, el padre de Messi comienza a tener problemas económicos, lo que hace imposible seguir pagando el tratamiento hormonal.

 News tampoco puede ayudar a pagarlo, pues atraviesa dificultades económicas y no puede asumir un gasto fijo mensual por Lionel. El sueño parece que está por terminar hasta que aparece una luz al final del túnel. Federico Byiro, reclutador de Riverplate, uno de los clubes más importantes de Argentina y Sudamérica, decide llevar a Messi a Buenos Aires para probarse con el equipo.

 Esto a pesar de que solo estaban evaluando a chicos de 16 años. Lionel, que aún no cumple 13, juega apenas 15 minutos y deslumbra como de costumbre. Los entrenadores recomiendan ficharlo de inmediato, pero la dirigencia rechaza la idea, ya que no quieren asumir el costo por su tratamiento. Aunque incluso si River hubiera decidido asumir el riesgo, Messi necesitaba que News le entregara su pase para poder ser transferido a otro club.

 Sin embargo, Newles se lo negó rotundamente. Pero este breve paso por Riverplate no es en vano. Gracias a esa prueba, unos reclutadores del Barcelona escuchan sobre su talento y deciden recomendarlo al club catalán. Así, a finales del 2000, con apenas 13 años, Lionel y su padre viajan a España para probarse en el Barcelona.

 Al llegar a la Macía, la academia juvenil del club, Messi se prepara para un amistoso junto a otros chicos de su edad, entre ellos Ses Fábregas y Gerard Piqué. Aunque es muy tímido y los demás se burlan de su estatura, no responde con palabras, en cambio deja que su juego hable por él. Ese día marca seis goles y demuestra que su talento no conoce fronteras.

 De hecho, su nivel es tan superior que al medio tiempo tienen que cambiarlo de equipo para equilibrar el partido. Un día, el padre de Messi recibe una llamada de uno de los entrenadores de las fuerzas básicas del Barcelona. Le dice que está muy interesado en fichar a Lionel y que pronto se reunirá con los directivos del club para concretarlo.

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