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DIZZY Gillespie: rodeado de HEROÍNA y MUERTE… El dolor OCULTO del gigante del JAZZ

 La familia Gilespi se hundió en una pobreza todavía más profunda. Y el niño que antes jugaba con los instrumentos de su padre, ahora tenía que aprender a tocarlos en serio. Si quería escapar de los campos de algodón que se tragaban la vida de todos los negros de Cherao. Empezó con el trombón, pero sus brazos eran demasiado [música] cortos para alcanzar las posiciones bajas.

 Así que un vecino le prestó una trompeta y ahí fue cuando el universo encajó. Aprendió solo escuchando los ecos que venían de las iglesias [música] y de los gramófonos de los pocos vecinos que podían permitirse uno, imitando el estilo de Roy Eldrich con una obsesión que rozaba la locura. No era solo talento, era una necesidad biológica de sacar fuera toda la presión que sentía en el pecho en un pueblo donde por ser negro no podías ni siquiera mirar a los ojos a un policía blanco [música] sin arriesgarte a terminar en una zanja.

Pues la música no era un arte para él en ese momento. Era un billete de salida de un lugar donde el destino más probable era la servidumbre o el hinchamiento. A los 12 años ya era capaz de tocar cosas que los músicos adultos de la zona no comprendían, pero lo hacía con una agresividad y una velocidad que delataban su urgencia por irse, [música] por quemar etapas, por dejar atrás el polvo de Carolina del Sur.

 La oportunidad llegó en forma de una beca en el Instituto Laurenburg en Carolina del Norte. un lugar donde por fin pudo estudiar teoría musical de forma académica, aunque siempre mantuvo esa rebeldía autodidacta que lo hacía único. Allí fue donde empezó a perfeccionar su oído absoluto y su capacidad para desmenuzar las armonías más complejas, pero también fue donde comprendió que el mundo exterior no iba a ser más amable que su padre.

 Eh, mientras estudiaba, tenía que trabajar limpiando suelos y aguantando los insultos de una administración blanca que lo veía como un experimento social más que como un genio en potencia. Es curioso como mucha gente piensa que Dizy era simplemente un tipo divertido por naturaleza, cuando en realidad su sentido del humor era una táctica de guerra psicológica que perfeccionó durante esos años de formación.

Dizzy Gillespie - Trumpet, Songs & Bebop

 Si te ríes de ti mismo antes de que los demás se rían de ti, les robas el poder. Si actúas como un loco impredecible, el sistema no sabe dónde encajarte y por un momento te deja en paz. Ese es el origen de su apodo, Dizy, el mareado, el tipo que siempre estaba haciendo alguna tontería, pero que cuando se ponía la trompeta en los labios era capaz de silenciar a una habitación entera con una sola nota.

 En 1935, con la gran depresión asfixiando al país, su familia decidió mudarse a Philadelphia buscando una vida mejor. Y Dizy se lanzó de lleno a la escena musical de la ciudad. Era un joven de 18 años con una técnica asombrosa y una arrogancia que le servía [música] de escudo. Se presentaba en los clubs locales y desafiaba a los trompetistas veteranos, ganándose una reputación de tipo difícil pero brillante.

 No tardó mucho en conseguir su primer trabajo serio en la orquesta de Franky Fairfax, donde conoció a músicos que lo introdujeron en el circuito profesional. Pero lo que Dy encontró en Philadelphia y luego en Nueva York no fue el paraíso de la libertad artística que había imaginado, sino una jungla de asfalto donde el racismo era más sutil, pero igual de letal y donde una nueva sombra empezaba a largarse sobre los clubs de jazz, [música] la droga.

 En esa época el uso de la marihuana era común entre los músicos, pero algo mucho más oscuro estabas a punto de entrar en escena. DC veía como algunos de sus compañeros empezaban a faltar a los ensayos o a empeñar sus instrumentos por unos pocos dólares. Y aunque él se mantenía limpio, el ambiente ya empezaba a estar cargado de una toxicidad que lo acompañaría el resto de su carrera.

 El salto a Nueva York en 1937 fue el momento en que Dzi Gilespi entró de verdad en el vientre de la bestia. consiguió un puesto en la orquesta de Teddy Hill y pronto se encontró viajando a Europa, donde por primera vez experimentó lo que era ser tratado como un artista y no como un ciudadano de segunda clase. Esa experiencia fue fundamental porque le dio una perspectiva global del racismo americano.

 Eh, comprendió que el trato que recibía en su país no era algo natural ni inevitable, sino una construcción perversa diseñada para anularlo. Al volver a los Estados Unidos, su rabia interna había crecido, pero también su determinación de cambiar las reglas del juego musical. [música] Se unió a la banda de Callowy, uno de los directores más exitosos del momento.

Pero la relación fue explosiva desde el principio. Callowy quería entretenimiento seguro y comercial. DC quería innovación radical y libertad técnica. El conflicto terminó en un incidente legendario donde una pelea en el escenario acabó con Dsy, supuestamente pinchando a Callow con una navaja tras ser acusado injustamente de lanzar un escupitajo.

 Aunque Dy siempre mantuvo que él no fue quien lo lanzó, ese momento marcó su reputación como un rebelde peligroso, alguien que no se iba a doblegar ante los jefes, fueran negros o blancos. Fue durante estos años finales de la década de los 30 cuando DC empezó a frecuentar el Minton’s Playhouse en Harlem, un pequeño club que se convertiría en el laboratorio donde nació el BBOP.

 Allí, lejos de la mirada de los críticos y de los directores de banda comerciales, se reunía [música] con otros jóvenes inconformistas como el pianista Telonius Monk y el batería Kenny Clark. Pero sobre todo fue allí donde se cruzó por primera vez con un saxofonista de Kansas City que hablaba el mismo lenguaje armónico que él, pero con una melancolía que Dy todavía no terminaba de descifrar. Charlie Parker.

La conexión entre ambos fue instantánea y aterradora. Eran como dos mitades de un mismo cerebro musical. Dice aportaba la lógica, la estructura y el conocimiento teórico profundo. Parker aportaba el [música] fuego, el lirismo y una capacidad de improvisación que parecía venir de otra dimensión. Juntos decidieron que el jazz ya no sería una música para bailar, sino una música para escuchar, [música] un arte intelectual que exigiera respeto.

 Pero mientras construían este nuevo mundo, el mundo real de Harlem se estaba desmoronando. La Segunda Guerra Mundial había atraído una atención racial insoportable y la heroína estaba empezando a filtrarse en los clubs [música] de la calle 52 como un gas venenoso. veía con horror como sus amigos más cercanos [música] empezaban a transformarse bajo el efecto de la H.

 El Baby Bob era una música de una velocidad y una complejidad extremas y muchos músicos creyeron erróneamente que la droga les daría la resistencia o la claridad mental necesaria para tocarla. [música] Eh, pero Dzy sabía que era al revés. Él necesitaba estar lúcido para mantener el control sobre esas armonías que desafiaban la gravedad.

 Aquí es donde empieza el verdadero dolor oculto de su vida, tener que ejercer de niñera, de protector y de testigo mudo de la destrucción de su propia generación. Mientras él se encargaba de negociar los contratos, de escribir los arreglos y de asegurarse de que las bandas llegaran a [música] tiempo, tenía que sacar a Charlie Parker de callejones oscuros, pagar sus fianzas o ver cómo se dormía en mitad de [música] un set porque se había pasado de dosis.

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