Posted in

MARTA SAHAGUN: Por ESTO Tenía HECHIZADO a Vicente Fox… Sus Hijos Saquearon Pemex Entero

Porque en el México de los años 70 y 80 era lo normal. Una mujer no dejaba al marido. El marido la dejaba o se moría y entonces ya, pero no al revés. Lo que pasó dentro de Marta durante esos años de matrimonio, nadie lo sabe del todo. Lo que sí se sabe es lo que pasó cuando salió de ese matrimonio. Cuando Marta llegó al equipo de Fox en 1995, ya tenía 42 años.

ya había sido derrotada en la única elección a la que se había presentado por su cuenta, la alcaldía de Celaya, en 1994. Ya tenía tres hijos jóvenes que mantener y tenía algo más. tenía una ambición que ningún miembro del equipo había visto antes en una mujer. La describen quienes trabajaron con ella en comunicación social del gobierno de Guanajuato como obsesiva, metódica, inagotable.

Llegaba a las oficinas a las 7 de la mañana, se iba a pasada la medianoche y siempre, siempre donde estuviera Vicente Fox, ella estaba detrás. a media distancia, tomando notas, anticipando lo que el gobernador iba a necesitar antes de que él mismo lo supiera. Vicente Fox lo contó él mismo, muchos años después a en una entrevista con Jordi Rosado en 2022.

Lo dijo con sus palabras y con risa, como si todavía no se diera cuenta del todo de lo que había pasado. Cuando llegó a Los Pinos, dijo, “Martita decidió que quería vivir en Los Pinos.” Y entonces dijo Fox en sus propias palabras, “Ahora sí, ya me agarraron.” Esa frase la dijo Entre Carcajadas. 20 años antes, cuando Lilian de la Concha todavía esperaba la reconciliación, esa misma frase tendría una lectura mucho más oscura, porque Marta había decidido y a partir del momento en que Marta decidía algo, el resto del mundo se acomodaba alrededor

de su decisión. El 29 de noviembre de 2000, dos días antes de tomar posesión, Vicente Fox nombró a Marta Saagú, coordinadora de comunicación social y vocera de la Presidencia de la República. Era la primera vez en la historia de México que una mujer ocupaba ese cargo desde Los Pinos. La prensa lo celebró.

Hablaron de modernidad, de cambio, de paridad de género. Hablaron de la nueva era que estaba comenzando. Lo que nadie dijo en voz alta, lo que muchos sabían pero callaban, era que la nueva vocera del presidente y el presidente eran amantes desde hacía años. que en Los Pinos no había llegado solo una funcionaria, había llegado encubierta detrás de un cargo formal, la nueva pareja del jefe del Estado mexicano.

Y entonces empezaron a pasar cosas que las primeras damas de México nunca habían hecho. Marta no caminaba detrás del presidente como Cecilia Oxeli, la esposa de Carlos Salinas. Tampoco se quedaba de espectadora discreta como Nilda Patricia Velasco, la esposa de Ernesto Cedillo. Marta caminaba al lado de Fox o le tomaba la mano frente a las cámaras.

Le susurraba al oído antes de que él contestara las preguntas de los reporteros. En los actos oficiales, cuando alguien le hacía una pregunta protocolaria al presidente, Fox a veces se volteaba a verla a ella antes de responder. Olga Awornat, que cubrió esa transición desde adentro, lo describió con una imagen que se le quedó grabada.

Hasta entonces, las primeras damas caminaban por detrás. Marta le agarraba de la mano y caminaba a su lado. “Fue un cambio de época”, dijo Warnat. “Pero también fue, y esto Warnat lo escribió mucho después, el primer aviso de que algo no estaba bien. Porque una primera dama que toma decisiones en lugar del presidente entra en un terreno para el que la Constitución mexicana ni siquiera tiene nombre.

Y entrar a un terreno sin nombre es la forma más rápida que existe de escribir tu propia historia sin reglas. Esa mujer ya desde el primer mes en Los Pinos era la jefa. Y dentro de la residencia presidencial, los hijos del presidente, los cuatro hijos adoptados que Vicente había tenido con Lilian lo notaron antes que nadie.

Ana Cristina Fox, la mayor, era ya una mujer adulta cuando su papá llegó a la presidencia. Había crecido en el rancho San Cristóbal, montando los caballos, ayudando a su mamá en la casa hogar. se llevaba mal con Marta desde antes y cuando Marta se mudó a Los Pinos, cuando empezó a tomar decisiones que correspondían al presidente, cuando empezó a recibir visitas en la residencia oficial, sin que el equipo presidencial supiera de qué se trataban, y a Ana Cristina y sus tres hermanos hicieron algo que muy pocos hijos de

presidente han hecho en la historia de México. sentaron a escribir una carta, una carta dirigida a su papá. En esa carta, según contó después la periodista Olga Warnat en su libro La jefa, los cuatro hijos de Vicente Fox le explicaban a su padre lo que estaban viendo con sus propios ojos dentro de la residencia presidencial.

Le contaban de los rituales que Marta hacía, de los hombres extraños que entraban por las noches, de las cosas que encontraban en los jardines a la mañana siguiente, cocos partidos, velas a medio quemar, restos de plumas. Esa carta, según la investigación de Warnat, nunca llegó a manos de Vicente Fox. Algunos exfuncionarios de Los Pinos, gente leal al presidente, supieron de la existencia de la carta antes de que se entregara y se reunieron con los cuatro hijos.

Les dijeron, según el testimonio recogido por la periodista, que su padre seguramente no les iba a creer, que estaba demasiado enamorado, que sería peor para ellos hablar. Y los cuatro hijos asustados decidieron guardar la carta. Nunca se entregó y nunca se supo qué decía exactamente. Pero algo de lo que esa carta contenía sí se filtró.

Y lo que se filtró fue tan grave que dos décadas después los expedientes de la propia Cámara de Diputados de México siguen guardando los nombres y los detalles. Lo que esa carta contenía tenía que ver con un hombre vestido de blanco que cruzaba los jardines de Los Pinos a las 2 de la mañana con dos cocos en las manos. el padre Campos y lo que pasaba dentro de la cabaña presidencial cuando él llegaba.

Ni para entender de dónde salió el padre Campos, hay que entender otra cosa. Primero, hay que entender que Marta Saagún, antes de ser la mujer más poderosa de México, antes de tomar el café del desayuno con el presidente, había vivido una infancia y una juventud marcadas por dos cosas que casi nunca aparecen juntas.

la fe católica más estricta, esa de las hermanas teresianas, esa de las madrugadas rezando el rosario y al mismo tiempo una atracción profunda por lo esotérico, por las prácticas que la Iglesia oficial condenaba, por las cosas que se hacían a escondidas en los pueblos del vajío, cuando alguien quería que algo cambiara y no podía cambiarlo con misas.

Esto lo documentó José Gil Olmos, periodista de la jornada con más de 15 años cubriendo política mexicana en su libro Los brujos del poder, anda publicado por Random House Mondadori en 2008. Gil Olmos tardó 4 años investigando esa historia. habló con excaboradores de Marta, habló con personal de servicio de Los Pinos, habló con dos santeros que aseguraron haber sido contratados por la primera dama. Y lo que reconstruyó es esto.

Read More