Posted in

EN NAVIDAD, UN TAXISTA POBRE LLEVÓ A UN HOMBRE GRATIS… ERA JESÚS Y ÉL LO HIZO MILLONARIO

El hombre extendió una mano. En la palma había una marca, no sangrante, pero visible. Una herida antigua y luminosa.

Julián cayó de rodillas.

No fue una decisión. Sus piernas simplemente dejaron de sostenerlo.

—Señor…

La palabra salió de su boca como un llanto.

El hombre se acercó y puso una mano sobre su hombro.

—Levántate. No he venido para que me temas.

Julián sollozó.

—Perdóname. Te dije que te bajaras. Te hablé mal. Dudé de ti.

—Los hombres desesperados a veces gritan al cielo. El cielo no se ofende por las heridas de sus hijos.

—Mi familia se rompe.

—Lo sé.

—Voy a perderlo todo.

—No todo.

—No tengo nada.

Jesús, porque Julián ya no podía llamarlo de otra manera, miró el pesebre.

—Tienes manos que no roban, un corazón que aún se compadece y una familia que necesita verte levantarte, no fingir que no caes.

—Pero necesito dinero.

Read More