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La Sorprendente vida de Juan Gabriel y su Mansión | Desgracias, Herencia, Secretos

Hay una casa en Ciudad Juárez, [música] en la calle 16 de septiembre, que fue construida en los años 40 por un empresario llamado Manuel Mora. Don Manuel contrató a un arquitecto famoso de la Ciudad de México, Eduardo Furken Meneces, para que le diseñara una residencia en estilo colonial californiano con columnas elegantes, ventanas amplias, elementos del barroco español y del churrigueresco mexicano.

Don Manuel era un romántico, así que pidió que en la recámara principal hubiera un balcón especial. porque le gustaba llevarle serenata a su esposa Emma en sus cumpleaños. La casa fue habitada por la familia Mora durante más de 40 años. Era una de las residencias más hermosas de Ciudad Juárez. Pero en 1984, los hijos de la familia Mora vendieron la propiedad y el comprador fue alguien que nadie habría podido predecir.

Un hombre cuya madre había trabajado como sirvienta en esa misma casa. Un niño que durante años había visto como su madre limpiaba pisos, lavaba platos y obedecía órdenes de los dueños de esa residencia. Un niño que creció sabiendo que su madre era la empleada doméstica y que esa casa hermosa con balcón y columnas y jardines no era suya, nunca sería suya.

jamás podría ser suya, excepto que sí lo fue, porque ese niño se convirtió en Juan Gabriel y cuando tuvo el dinero suficiente, lo primero que hizo fue comprar la casa donde su madre había sido sirvienta. No cualquier casa, esa casa, la misma casa donde Victoria Baladés, su madre, había agachado la cabeza durante años para poder alimentar a sus hijos.

Juan Gabriel la compró, la remodeló con respeto a su arquitectura original, la llenó de recuerdos, de reuniones con amigos y artistas de música y la convirtió en su residencia más querida en todo el mundo. Hoy esa casa es un museo. Las cenizas de Juan Gabriel descansan [música] ahí y cada cumpleaños del cantante, los fans se reúnen al pie de ese mismo balcón que don Manuel construyó para cantarle serenata a su esposa y ahora le cantan las mañanitas a Juan Gabriel.

Las serenatas siguen. Solo cambió el destinatario. Pero esa no fue la única propiedad de Juan Gabriel. Fue dueño de más de 150 propiedades en México y [música] Estados Unidos. Hoy vamos a conocer la vida completa de Juan Gabriel como nunca te la han contado. Vamos a descubrir como un niño abandonado en un internado a los 5 años, cuya madre lo visitó una sola vez, se convirtió en el compositor más grande que ha dado América Latina.

Vamos a conocer su paso por la cárcel más temida de México, acusado falsamente de robo. Vamos a entender como un muchacho que cantaba por monedas en un bar de mala muerte llamado Noa Noa terminó llenando el Palacio de bellas Artes y el zócalo de la Ciudad de México con 350,000 personas. Vamos a hablar de sus amores, de sus hijos, de los $ millones de dólares que dejó como fortuna, de la herencia que generó una batalla legal entre sus propios hijos.

Y vamos a conocer los detalles de esa mañana del 28 de agosto de 2016 en Santa Mónica, California, cuando el corazón más grande de la música mexicana dejó de lativ. Comencemos desde el principio, desde Parácuaro. Alberto Aguilera Baladés nació el 7 de enero de 1950 en Parácuaro, Michoacán, un pueblo de campesinos en tierra caliente.

Era el menor de 10 hijos de Gabriel Aguilera Rodríguez y Victoria Baladés Rojas. 10 hijos. El último, el que nadie esperaba, el que nadie pidió. Su padre Gabriel era campesino. Un día trabajando en el campo provocó un incendio de pastizales que se salió de control. El estrés y la culpa de ese accidente afectaron gravemente su salud mental.

Gabriel fue diagnosticado con un trastorno psiquiátrico y trasladado a la Ciudad de México, donde lo internaron en el hospital psiquiátrico de La Castañeda, una institución famosa por sus condiciones inhumanas. Nunca se supo con certeza que fue de él. Algunos testimonios dicen que murió ahí dentro, otros dicen que se escapó.

Juan Gabriel nunca conoció a su padre, nunca lo vio, nunca escuchó su voz. Lo único que tuvo de él fue su nombre, Gabriel, que décadas después incorporaría a su nombre artístico. Este hecho lo inspiró para escribir la canción de Sol a Sol, una de sus composiciones más personales. Con Gabriel internado y desaparecido, [música] Victoria quedó sola con 10 hijos que alimentar.

Emigró primero a Patzingán, luego a Morelia y finalmente se estableció en Ciudad Juárez, Chihuahua, la ciudad fronteriza donde buscaría trabajo como empleada doméstica. La frontera era esperanza para los que no tenían nada. Era la promesa de dólares al otro lado, de trabajo en las maquiladoras, de una vida miserable que la del campo michoacano.

Pero la realidad de Victoria en Juárez fue brutal. Fue paracaidista en una colonia irregular. Construyó con cartones su primera vivienda en los desiertos que rodeaban la ciudad. Trabajaba limpiando casas ajenas mientras sus hijos mayores se sumaban a la mano de obra de las fábricas maquiladoras.

Apenas ganaban para sobrevivir. Y entonces Victoria tomó la decisión que marcaría a Alberto para siempre, la decisión más dolorosa de su vida y de la vida de su hijo. Lo internó en la escuela de mejoramiento social para menores, conocida como el tribunal. Alberto tenía 5 años. 5 años cuando su madre lo dejó en un internado y se fue, no porque no lo quisiera, porque no podía con él, porque 10 hijos eran demasiados para una mujer sola que limpiaba casas ajenas por monedas, porque a veces el amor no alcanza cuando el hambre es más grande. Alberto pasó 7

años en ese internado, 7 años sin su madre, 7 años en una institución estricta para menores vulnerables, donde la disciplina era rígida y las condiciones eran duras. Su madre lo visitó una sola vez, una en 7 años. El propio Juan Gabriel lo recordó décadas después con una frase que parte el alma. Dijo que no sabían qué hacer con él, pero que después no sabían qué hacer sin él.

Porque cuando se convirtió en el artista más exitoso de México, cada mes su familia iba a su casa a recoger la ayuda económica que les mandaba. El niño, que fue un estorbo, se convirtió en el sustento de todos. Los años en el internado fueron duros de maneras que Alberto Rara vez describió con detalle. En la serie Hasta que te conocí se sugieren episodios de violencia y abuso psicológico por parte de otros internos.

Era un lugar para menores vulnerables, pero también para menores con problemas de conducta, lo que significaba que Alberto convivía con niños que venían de circunstancias muy diferentes a las suyas. Algunos eran huérfanos como él, abandonados por familias que no podían mantenerlos.

Otros eran niños que habían cometido infracciones y que traían consigo una agresividad que se descargaba sobre los más débiles. Alberto era de los más débiles. Era pequeño, callado, sensible. El tipo de niño que en un ambiente así se convierte en blanco fácil. En algún momento de esos años, Alberto intentó escaparse. Logró salir del internado y anduvo en la calle hasta que una señora lo encontró desamparado y consiguió que un periódico y una estación de radio anunciaran que había un niño llamado Alberto que pedía la presencia de su mamá. Victoria lo

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