Posted in

LOZOYA NO PUDO ESCAPAR: HARFUCH REVELA LAS PROPIEDADES OCULTAS Y LOS MILLONES DE ODEBRECHT g

LOZOYA NO PUDO ESCAPAR: HARFUCH REVELA LAS PROPIEDADES OCULTAS Y LOS MILLONES DE ODEBRECHT

¿Cómo es posible que un solo hombre haya logrado ocultar una fortuna que podría alimentar estados enteros de México? Mientras Emilio Lozoya disfrutaba decenas de lujo y vinos de miles de dólares, creía que sus rastros estaban borrados bajo capas de empresas fantasma, pero cometió un error fatal. Subestimó a Omar García Harfuch.

En este momento, una carpeta clasificada acaba de salir a la luz y no son solo los millones de Odebreche. Arfuts ha rastreado una ruta de mansiones invisibles, obras de arte que valen fortunas y vuelos privados que conectan con los sótanos más oscuros del viejo poder mexicano. Prepárate porque hoy vamos a abrir la caja negra que Lozoya intentó enterrar y lo que encontramos dentro va a dejar sin aliento.

 Fue director de Pemex. fue el hombre más joven en llegar a ese puesto en la historia moderna de México. Fue parte del círculo íntimo de Enrique Peña Nieto. Fue durante 4 años y medio una de las 10 personas más poderosas del país. Y hoy en esta carpeta que nadie había podido abrir hasta esta noche está todo lo que quiso esconder.

 En este video te voy a contar cuatro cosas que casi nadie sabe sobre Emilio Lozoya y la caja negra que abrió cuando la fiscalía lo alcanzó. Cuatro cosas que te van a cambiar la forma en que ves el sexenio de Peña Nieto, la reforma energética y el nombre Odebrecht, que escuchaste tantas veces sin entender del todo qué significaba.

 Y te voy a avisar cuando llegue cada una. La primera, la casa. No es una casa cualquiera, es una mansión en una de las colonias más caras de la Ciudad de México. Y cuando te diga cómo la pagó, vas a entender que no estamos hablando de un empresario exitoso. Estamos hablando de un funcionario público al que, según la Fiscalía General de la República, le llegaron sobornos internacionales mientras se firmaba la reforma más importante de la energía mexicana en medio siglo.

 La segunda, el arte, porque resulta que en México, entre la élite corrupta existe una manera de lavar dinero que casi nadie entiende del todo. Una manera elegante, silenciosa, fiscalmente opaca. Se llama obra de arte. Y cuando veas los nombres de los artistas que aparecieron vinculados a este caso, Dali, Picasso, figuras latinoamericanas de primer nivel, vas a entender que había un mundo paralelo en el que los millones sucios se convertían en lienzos invaluables colgados en paredes discretas.

 La tercera, y aquí te pido que le subas el volumen, los vuelos, los jets privados, las reuniones en Suiza, en Brasil, en Madrid, en Ginebra, las mesas de restaurantes donde una botella de vino cuesta más que tu renta mensual y los hombres que se sentaban del otro lado de esas mesas, porque esta no era una corrupción local, era una corrupción con uso horario mundial.

 Y la cuarta y esta te va a dejar sin piso. Es la libreta, la lista, los nombres. Cuando la fiscalía lo alcanzó y Lozoya entendió que no había salida, hizo lo único que un hombre en su posición podía hacer para salvarse a sí mismo. Entregó a los que estaban arriba, denunció a secretarios, denunció a excandidatos, denunció a figuras que tocaron el círculo íntimo del propio presidente que lo había nombrado.

 Y esa lista, esa lista todavía está generando ondas en la política mexicana del presente. Así que ponte cómodo, porque esta no es la historia de un burócrata caído en desgracia. Esta es la historia de cómo funciona por dentro la corrupción mexicana de nivel uno, la que no vemos, la que no nos cuentan, la que solo cuando alguien tropieza sale a la luz.

Para entender cómo un hombre llega a tener una casa como esa, una lista como esa, una caída como esa, hay que regresar al principio, hay que regresar a un apellido, a una familia y a un país que en los 90 se estaba reinventando a sí mismo con prisas y con vicios que todavía no hemos terminado de pagar. Emilio Ricardo Lozoya, Austin nació en la ciudad de México en 1974.

hijo de Emilio Lozoya Talman y de Hilda Austin. Y ese apellido paterno, guárdatelo bien, porque en la historia de México de los últimos 40 años, los Lozoya Talman han estado cerca de cada decisión energética importante. Emilio Lozoya Zalman, el padre fue secretario de energía, minas e industria paraestatal en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari a principios de los 90.

 O sea, el hombre que firmó buena parte de los cambios estructurales del sector energético mexicano de aquella era. Era el mismo hombre que le puso a su hijo como nombre el suyo propio. Y ese hijo 30 años después iba a tomar las decisiones más grandes del sector energético mexicano del siguiente sexenio. Pero para que entiendas lo que significa ese apellido, tienes que entender quién era el padre.

 Emilio Lozoya Talman no era cualquier funcionario. Fue uno de los tecnócratas de confianza del círculo salinista. Antes de secretario de energía había pasado por la Secretaría de Programación y Presupuesto. Esa dependencia desaparecida que en los 80 y 90 decidía cómo se gastaba cada peso del herario mexicano.

 Trabajó con Pedro Aspe, trabajó con Carlos Salinas, trabajó con el hermano oscuro de la historia reciente, ese grupo reducido de economistas formados en universidades de la EV League estadounidense que en los 80 se hicieron con el control de la política económica mexicana. Durante el sexenio de Salinas del 88 al 94, Lozoya Talman estuvo adentro de las decisiones más importantes.

 La apertura comercial, la negociación del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, la privatización masiva de empresas paraestatales, ferrocarriles, ingenios, minas, siderúrgicas, bancos. El sector energético, aunque Pemex seguía siendo estatal, empezó a reestructurarse desde adentro, a abrirse a contratistas privados, a firmar esquemas de servicios, a preparar el terreno décadas antes para lo que vendría después.

 Todas esas decisiones que en su momento se vendieron como modernización iban a tener consecuencias que México todavía está pagando. Y el hombre que firmó parte de esas decisiones 30 años después iba a ver a su propio hijo imputado por el caso de corrupción energética más grande de la historia reciente del país. Pero hay algo más.

 Y esto es lo que casi nadie recuerda, porque Emilio Lozoya Talman, el padre también fue mencionado en el caso Odebrech. Léelo otra vez. El padre no solo le heredó al hijo el apellido y la conexión con el sector energético. Según las investigaciones posteriores del caso, el padre también fue vinculado en las carpetas de la Fiscalía General de la República por supuestos movimientos relacionados con el mismo entramado brasileño.

Read More