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25 Estrellas de Hollywood con los peores temperamentos de todos los tiempos

25 Estrellas de Hollywood con los peores temperamentos de todos los tiempos

de fin. ¿Qué pasa cuando el encanto de Hollywood se apaga y el verdadero carácter sale a la luz detrás de sonrisas perfectas y premios dorados se esconden estallidos de ira, miedo en los sets? [risas] Y secretos enterrados durante años. Estas son las estrellas con los peores temperamentos de todos los tiempos y el número tres lo cambia todo.

Sian Pen. Mucho antes de ganar Oscars y respeto crítico, Sean Pen ya era temido. En los años 80 su nombre no solo aparecía en carteleras, sino en informes policiales. Mientras Hollywood lo veía como un joven rebelde con talento, los paparazzi lo conocían como una amenaza real. Durante su tormentoso matrimonio con Madona, Pen declaró la guerra a los fotógrafos.

 En uno de los episodios más oscuros fue acusado de colgar a un paparasi desde el balcón de un hotel [música] nueve pisos sobre el suelo. En otro fue arrestado tras golpear brutalmente a un fotógrafo [música] en un set pasando 33 días en prisión. Pero la violencia no se limitó a la prensa.

 En el rodaje de Casual [música] Teas of War, Pen llevó el método a un nivel inquietante. Según testigos, acosaba psicológicamente a su compañero Michael J. Fox fuera de cámara llamándolo por el nombre de su personaje y susurrándole insultos para mantener la atención [música] real. Para algunos era compromiso artístico, para otros simple abuso.

Lo más perturbador es que el patrón nunca desapareció. En 2009, décadas después de aquellos escándalos, Pen volvió a ser acusado de agresión y vandalismo contra otro fotógrafo. El tiempo no había suavizado su carácter. Con los años, Hollywood cambió el relato. La ira pasó a llamarse intensidad, la violencia pasión creativa.

 Películas como Mystic River y Milk lo transformaron en un actor respetable. Pero la pregunta persiste incómoda. ¿Se puede separar el arte del miedo que deja a su paso quien lo crea? Christian Bale. Cuando se piensa en Christian Bale vienen a la mente transformaciones extremas y actuaciones legendarias. American Psycho.

 Batman, [música] un actor dispuesto a destruir su cuerpo y su mente por un papel. Pero en 2009, durante el rodaje de Terminator Salvation, esa intensidad cruzó una frontera peligrosa y dejó al descubierto un temperamento [música] que pocos estaban preparados para ver. Todo comenzó con algo mínimo, [música] una escena cargada de tensión, silencio absoluto en el set.

 Y entonces el director de fotografía Shane Herbot [música] entró brevemente en la línea de visión de Bale. Un error técnico, nada más, pero para Bale fue el detonante de una explosión histórica. Durante casi 4 minutos, el actor lanzó una tormenta [música] de gritos y obsenidades. Más de 40 insultos encadenados con una furia tan brutal [música] que el equipo quedó paralizado.

 Amenazó con abandonar la producción. exigió que despidieran a Hwood de inmediato. Su voz afilada y descontrolada rebotaba por el set mientras nadie se atrevía a intervenir. No fue un arrebato pasajero, fue una rabia sostenida [música] intimidante, incluso cuando el director intentó calmarlo.

 Cuando el audio se filtró a la prensa Hollywood quedó en shock. Veteranos de la industria acostumbrados a egos difíciles admitieron que pocas veces habían escuchado algo tan violento. Bale se disculpó públicamente atribuyendo el episodio a una confusión entre el método y la realidad. Pero tras bastidores miembros de otros rodajes comenzaron a hablar en voz baja.

Historias similares, el mismo patrón, el mismo miedo. Y aún así nada se detuvo. Los directores siguieron llamándolo. Los estudios siguieron apostando por él porque cuando Bale actúa el resultado es innegable. [música] La pregunta sigue flotando en el aire, incómoda y sin respuesta.

 ¿Hasta dónde está dispuesto Hollywood a perdonar cuando el talento es tan extraordinario? Edward Norton fue alguna vez uno de tus actores favoritos. Si sí, deja un comentario con el número uno. Si no, comenta cero. Russell Crow. Russell Crow convirtió la ira en su sello personal. En pantalla, esa intensidad lo llevó a la cima con Gladiator.

 Fuera de ella se transformó en un riesgo constante. En 2005, una simple llamada fallida desde un hotel de Nueva York desencadenó el escándalo definitivo incapaz de contactar a su esposa Crow. [música] Bajó al lobby y lanzó un teléfono con violencia al rostro del conserje Néstor Estrada. Minutos después, el ganador del Óscar estaba [música] esposado, fotografiado y camino a los tribunales.

Pero el arresto no fue un hecho aislado. En Hollywood, su temperamento ya era leyenda. Durante el rodaje de Gladiator, el mismo filme que lo consagró Crow paralizaba jornadas enteras si no le gustaba la comida o exigía cambios de guion a último minuto. El director Ridley Scott tuvo que maniobrar con extremo cuidado para completar la película.

En 2002, en los premios BAFTA, su furia volvió a estallar cuando recortaron su discurso. Crow acorraló al productor Malcolm Gary contra una pared y lo amenazó a gritos. A partir de entonces, las aseguradoras comenzaron a exigir cláusulas especiales para cubrir el riesgo Crow. Y aún así, Hollywood siguió apostando por él, porque cuando esa furia se canalizaba frente a la cámara, el resultado era hipnótico.

Para la industria, el precio de su carácter explosivo [música] parecía aceptable mientras siguiera entregando actuaciones inolvidables. Edward Norton. Edward Norton siempre fue visto como el actor inteligente de Hollywood. brillante, intenso, obsesivo con los detalles, un artista que no solo interpretaba personajes, sino que quería controlarlos desde el guion hasta el montaje final.

 Pero con el tiempo, esa reputación de genio comprometido empezó a transformarse en algo mucho más problemático. El punto de quiebre llegó con The Incredible Hulk. Para el público, [música] Norton era un Bruce Banner introspectivo y serio. Detrás de cámaras el caos. Norton se limitó a actuar. Reescribía escenas sin permiso, discutía constantemente con el director y exigía privilegios creativos que ni las mayores leyendas de Hollywood se atrevían a pedir.

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