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Cuando un futbolista fue AS3S1NADO por un AUTOGOL

Bajo sus fachadas de empresarios y ganaderos, los mafiosos comenzaron a patrocinar a sus equipos de fútbol favoritos y lavaban fortunas con el deporte que les apasionaba. El fútbol en esa época se convirtió entre un tire afloj entre los narcotraficantes. Pablo Escobar controlaba al Atlético Nacional y al Independiente Medellín.

Su socio Rodríguez Gacha, el mexicano, metía dinero en Millonarios, mientras que el Cartel de Cali respaldaba al América. La lucha entre estos equipos era un duelo entre los criminales para demostrar quién era más poderoso. La introducción del narcotráfico es facilitando dineros calientes para comprar jugadores internacionales o para pagarle bien a los nacionales.

Nosotros no cambiamos nuestra cultura o nuestra conducta. Nosotros seguimos trabajando porque nos pagaban mal y entonces el fútbol subía a Escobar que siempre andaba en tenis. El fútbol le apasionaba. El fútbol era su pasión, era su placebo, era su momento de desasosiego y estamos muchas veces estamos perseguidos por la autoridad.

Es un cerco ya inminente de matarnos y él oyendo un partido de fútbol. En cada una de sus propiedades, desde la Hacienda Nápoles hasta la catedral, mandaba a construir canchas para usarlas a su antojo. Veía partidos sin descanso y apoyó en gran medida el fútbol en Medellín. Además, cultivó una relación cercana con los jugadores de sus equipos, los trataba y compartía con ellos como amigos.

Había a veces que Pablo Escobar lo citaba en una finca para darles un premio porque han ganado la Copa Libertadores y decía, “Ve, nos regalaron esta camioneta porque quedamos campeones de la Copa Libertadores.” Algunos de estos lo veían también como un colega que desde el fútbol ayudó al pueblo. El que se quiso fue la persona que le colaboró a los pobres, la persona que hizo los barrios, la persona que colaboró en el fútbol iluminando las canchas.

Cuando estuvo en su cárcel la catedral en 1991, los jugadores también le visitaron. Esta situación causó revuelo a nivel mundial cuando René Iguita fue sorprendido allí. Igita cometió un error y se bajó ahí en un camión que subía la gente a la cárcel la catedral. El ser amigo de Pablo Escobar y de nosotros, Reneigita, expone su vida.

La selección, que era la carta de presentación del país en ese momento y la oportunidad de limpiar la imagen de Colombia a nivel global no podía ser manchada con rumores de vínculos con narcos. Hace pocas horas, el arquero de la selección Colombia, René Gita, fue capturado bajo el cargo de haber intermediado en el secuestro de una menor.

Algunos han dicho que Iita le están cobrando más que todo por ser amigo del narcoterrorista Pablo Escobar, ya que los cargos vienen poco después de que Gita cayó en sospecha por sus visitas a la catedral. Yo estaba por la ley antisecuestro y ahí me preguntan era más por Pablo. Igita terminó en prisión durante 6 meses en la modelo y perdió la oportunidad de jugar el mundial de 1994 en Estados Unidos.

Yo creo que el entregarse Pablo Escobar era un alivio para una población, entonces al menos ir y darle las gracias y creo que era una obligación mía. Además, yo no sabía ni de leyes ni de nada, yo no sabía nada. Lo que pocos supieron es que todo el equipo pasó por la catedral. Los cobar nos dijo, “Vengan a suban a la catedral y los quiero felicitar.

” Y nos hizo subir. Entonces fuimos y lo saludamos, almorzamos con él y hicimos un partido de fútbol. Aunque no quisieran, estaban obligados a acudir cuando el capo lo ordenaba. En la catedral alguien te tiene que dejar entrar. ¿Cuál es el pecado? Del que va a visitarlo o el que te deja entrar. Entonces los jugadores, el que estuvo allá en Pablo tiene toda la licencia para estar.

Si a mí me llama don Víor Corleones y me dice, “Venga, vamos para este restaurante.” Yo me voy. Lo cierto es que la Libertadores del 89 fue el inicio de un fútbol colombiano bello y calidoso. Con Valderrama, Asprilla, Rincón, Álvarez, Andrés Escobar y otras grandes figuras. La selección Colombia se convirtió en un equipo de leyenda y las eliminatorias para el mundial de 1994 fueron un deleite.

Y tantos de los entregado a Colombia Colombia, Dios mío. Colombia.    Y queda el color la pelota para ti  jugábamos de memoria, nos hicieron dos goles solamente en esas eliminatorias. Cuando el terrorismo azotaba al país, el presidente de Colombia, César Gaviria, quería transmitir esperanza al pueblo mediante el fútbol.

Dirigió campañas en las que apoyaba a la selección y la proyectó como la mejor del mundial. Viajó por toda América con el equipo. Faustino, señor presidente, ¿cómo está? ¿Cómo estás, hombre? Aquí tuvimos la oportunidad de de ver el el gol que hiciste el domingo y este país está muy orgulloso de ti. Has hecho quedar muy bien alto el nombre de de Colombia.

Bueno, muchas gracias, señor presidente, tan importante para nuestro país. Gracias. Los colombianos se identificaron mucho con la selección y pasó a ser orgullo y esperanza nacional. Cuando la gente vio esa cosa, dijo, “Esos somos nosotros, ese es nuestro equipo, esa es nuestra identidad.” Entonces nos adoptó y nos llenó de esa alegría que es parte de nuestro clase.

Pero Colombia se convirtió en favorita para el mundial de 1994, precisamente en el partido con el que clasificó, donde venció de visitante, ni más ni menos que a la que ya tenía dos Copas del Mundo para entonces, la selección de Argentina. Hoy todo el mundo estará atento a la batalla entre el gigante Argentina, campeón de dos copas del mundo, y la selección Colombia, que hasta hace poco no ha tenido un renombre futbolístico.

Sin importar estatus, ideologías ni territorios en Colombia todos estuvieron pendientes al encuentro. Los paramenitar estaba viendo un partido de fútbol la guerrilla ahí al lado. ¿Por qué? Porque es el fútbol, la unión. Y en Buenos Aires insultaban y apodaban de narcos futbolistas colombianos. En el aeropuerto nos insultaban narcotraficante. Narcotraficante.

Ese era el insulto que le podían dar a uno porque uno era colombiano. Nuestro país siempre se estaba asociado con con la droga, con pales con Era un ambiente muy tenso, pero nadie esperaba lo que sucedería. Se movió la pelota, señoras y señores. Y el patiente muy fuerte con Valderrama. Valderrama no se deja tocar la cara de Simeón.

El se hace respetar. Argentina se nos vino encima y nosotros sabíamos eso. Amarilla para usted, Valderrama. Amarilla para usted. Todo el primer tiempo estuvo reñido. No fue hasta el minuto 40 cuando se hizo el primer gol. Le falta atención porque con la mancha y lleva el color. La pelota para  Argentina. En el segundo tiempo ellos tienen doble presión porque tienen que jugársela toda porque ya el empate no le sirve, ya tienen que marcar dos goles.

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