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PABLO LARIOS: EL ÚLTIMO MEXICANO QUE VENCIÓ A INGLATERRA

Seis dentro del primer tiempo,  cinco dentro del segundo tiempo, dos atajadas a Gary Lineker  frente al arco vacío del propio Estadio Azteca, una atajada bajo los pies de Brian Robson dentro del área chica del sector norte del estadio y una atajada legendaria al minuto  87 del segundo tiempo cuando el defensor central inglés Terry Butcher remató de cabeza dentro del área chica  y el arquero de la selva se lanzó con la mano derecha.

extendida por encima del travesaño. Resultado final, un gol por cero a favor del tricolor.  La selección de Inglaterra salió del Estadio Azteca de la Ciudad de México,  humillada. Peter Shilton salió del vestidor visitante con la cabeza baja. Brian Robson salió del vestidor sin hablar con la prensa deportiva mexicana.

Bobby Robson salió del túnel del sector visitante caminando lento con las manos dentro de los bolsillos del pantalón oficial de la selección de Inglaterra. 114,000 aficionados mexicanos  gritando el apellido Larios dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México durante los siguientes 23 minutos completos después del silvato final del  árbitro central.

Un apellido japonés mexicano nacido dentro de la pobreza modesta de Zacatepec del  estado de Morelos. humillando a la selección de Inglaterra dentro del propio estadio Azteca.  Esa misma noche del domingo 9 de junio del año 1985,  dentro del vestidor del tricolor del sector local del estadio Azteca, el arquero de la selva, Pablo Larios, firmó el pase directo a la lista oficial  del Mundial de México del año 1986.

Boramilutinovic le puso la mano derecha sobre el hombro izquierdo dentro del vestidor esa noche le dijo cuatro palabras. Las cuatro palabras del director técnico serbio Bora Milutinovic al arquero de la selva esa noche del 9 de junio del año 1985 dicen, “Tú eres mi arquero.” Cuatro palabras que le abrieron al portero mexicano la puerta directa del mundial.

Cuatro palabras que ningún periodista deportivo mexicano jamás iba a saber. Un secreto guardado dentro del vestidor del sector local del estadio Azteca  durante los siguientes 34 años seguidos hasta la mañana del jueves 31 de enero del año 2019 dentro del cuarto solitario  del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla.

Pero lo más brutal de toda la vida del arquero de la selva, Pablo Lario Siwasaki, no ocurrió dentro del Estadio Azteca de la Ciudad de México durante el partido amistoso contra la selección de Inglaterra del 9 de junio  del año 1985. Ocurrió exactamente 33 años después, la mañana del jueves 31 de enero del año 2019.

dentro del cuarto número 423  del segundo piso del ala poniente del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla a las 10:29 de la mañana, lo que pasó dentro del cuarto solitario del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla  durante las últimas 26 horas de la vida entera del arquero titular del tricolor mexicano dentro del Mundial de México del año 1986.

lo que el propio arquero de la selva escribió a mano dentro de una servilleta blanca del hospital durante las últimas 4 horas de la vida entera. La razón real por la que la esposa del propio Pablo Lario Siwasaki jamás llegó al cuarto durante el último respiro.  Y las nueve palabras exactas que el arquero legendario Jorge Campos gritó dentro de la cabina de transmisión de la cadena Televisa Deportes, esa misma mañana va a hacer que se te revuelva el estómago.

Lo que pasó dentro del cuarto solitario del hospital durante las últimas 26 horas del calvario del arquero de la selva, Pablo Larios Iwasaki, fue lo siguiente. Miércoles 30 de enero del año 2019, 8:47 minutos de la mañana, Casa Modesta de la calle Reforma número 153 del centro histórico de la ciudad de Puebla. Pablo Lario Siwasaki, de 58 años recién cumplidos, se despertó dentro de la cama matrimonial del cuarto principal con un dolor abdominal que jamás había sentido dentro de toda la vida entera.

Un dolor que empezó exactamente a la altura del ombligo y se extendió hacia el costado derecho del cuerpo durante los siguientes 28 minutos seguidos. Un dolor tan intenso que le impidió al arquero de la selva levantarse de la cama matrimonial durante los siguientes 2 minutos completos. Llamó al vecino del departamento contiguo, un mecánico de 34 años llamado Fernando Ávila Trejo.

El vecino lo cargó sobre los hombros y lo metió dentro del asiento trasero del Volkswagen Sedán color blanco. Arrancó hacia el hospital general del norte de la ciudad de Puebla. 11 cuadras del centro histórico, 19 minutos dentro del tráfico de la mañana. Llegaron al Hospital General del Norte a las 9:33 de la mañana.

El médico de guardia del área de urgencias, un doctor llamado Ricardo Ramírez Aguirre dentro del expediente del hospital, revisó al arquero de la selva durante los siguientes 23 minutos completos. le tomó signos vitales,  le pidió al enfermero de guardia una radiografía de abdomen a las 10:26 minut de la mañana del miércoles 30 de enero del año 2019 dentro del cubículo 4 del área de urgencias del Hospital General del Norte de la ciudad de Puebla, el Dr.

Ricardo Ramírez Aguirre le comunicó al arquero de la selva el diagnóstico más severo que un médico de urgencias haya dado dentro del propio hospital durante los últimos 7 años seguidos. Ocho palabras del doctor. Las ocho palabras dicen oclusión intestinal severa con perforación abdominal. El arquero de la selva de 58 años recién cumplidos entendió esa misma mañana algo que había sabido silenciosamente durante los últimos 11 años seguidos.

Se estaba muriendo. El cuerpo destrozado por dentro del arquero de la selva le había estado avisando silenciosamente durante los últimos 11 años seguidos. Desde la muerte del hijo menor Pablo Larios  Garza dentro de los matorrales del desierto de Granjeno del estado de Texas de los Estados Unidos de América, el 9 de septiembre del año 2008, desde el vicio silencioso que empezó dentro del baño de la Casa Modesta durante el mes de octubre del año 2008, 11 años  completos durante los cuales el cuerpo del arquero de la selva se había

estado destruyendo por dentro del silencio más profundo del propio fútbol  mexicano. Esa misma mañana del miércoles 30 de enero del año 2019, dentro del cubículo 4 del área de urgencias, el arquero de la selva, Pablo Lario Siwasaki, tomó la decisión más importante de toda la vida entera.

Pidió al enfermero de guardia una servilleta blanca del hospital, pidió al enfermero de guardia un bolígrafo de tinta negra y escribió a mano dentro de la servilleta blanca del hospital. Durante los siguientes 4 minutos completos,  cuatro nombres de personas del propio fútbol mexicano a las que el arquero de la selva quería ver antes de morir.

Los cuatro nombres exactos escritos dentro de la servilleta blanca dicen Jorge Campos Navarrete, Tomás Boy Espinoza, Javier Aguirre Onaía, Manuel La Puente Díaz, cuatro leyendas del fútbol mexicano, cuatro compañeros del tricolor dentro del Mundial de México del año 1986  a las 11:47 de la mañana del miércoles 30 de enero del año 2019, el arquero de La selva le entregó al enfermero de guardia la servilleta blanca escrita con los cuatro nombres. Le dijo cinco palabras.

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