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Jesús Corona Damián: Así Vive Hoy en Prisión el Exalcalde de Cuautla, Morelos

Tenía escoltas armados, camionetas blindadas y un cargo que le daba control sobre el presupuesto de una ciudad de más de 175,000  habitantes. Firmaba documentos oficiales, aparecía en actos públicos junto a gobernadores y su nombre se repetía en cada noticiero local de Morelos con la palabra presidente municipal al frente.

Hoy esa misma persona duerme en una celda de un penal federal de máxima seguridad con un número asignado en lugar de un cargo bajo vigilancia de 100 cámaras que no lo pierden de vista ni un segundo. Hoy vamos a ver la historia completa de Jesús Corona Damián. ¿Quién  era? ¿Qué se le acusa de haber hecho? ¿Cómo cayó después de estar prófugo? Y  sobre todo lo que casi nadie está contando, cómo vive hoy encerrado  en uno de los penales más estrictos de México.

Vamos a repasar su carrera política, el video que lo hundió, su fuga de 10 días  y las condiciones reales del Centro Federal, donde hoy cumple prisión preventiva. Quédate hasta el final porque vas a descubrir un dato que muy pocos medios mencionaron. Un episodio de salud pública que nunca fue explicado del todo y que hoy encerrado sigue sin respuesta oficial.

Si quieres conocer qué ocurre con famosos políticos, narcotraficantes y otros personajes después de cruzar las puertas de una prisión, suscríbete. Aquí descubrirás cómo es su vida entre rejas, cómo enfrentan el encierro y qué ocurrió con quienes recuperaron su libertad. Para entender quién es Jesús Corona Damián, hay que retroceder hasta 2009, cuando empezó su carrera dentro del Ayuntamiento de Cuautla, Morelos, como regidor de seguridad pública y tránsito.

Ese cargo lo mantuvo hasta 2012, construyendo desde temprano una red de contactos dentro de la política municipal. No llegó al poder de un día para otro. Pasó años dentro del aparato de gobierno local antes de aspirar a la alcaldía. Esa trayectoria administrativa es justamente la que después la fiscalía usaría para reconstruir año por año cómo se fue tejiendo su relación con el poder en la región oriente  de Morelos.

Entre 2016 y 2017 fue director general de servicios públicos municipales, ya bajo otra administración. Para entonces también se había titulado como licenciado en derecho por el Instituto Ejecutivo Mexicano  con cédula profesional expedida en 2020 y contaba con una certificación en liderazgo del servicio público. En papel era un funcionario con estudios y experiencia administrativa consolidada.

Esa imagen de servidor público capacitado es la misma que usó después en campaña y la misma que hoy contrasta con los cargos federales que enfrenta por delincuencia organizada. Y  lo que empezó como una carrera política normal en un ayuntamiento de Morelos terminó destapando una de las redes de corrupción más grandes documentadas en el estado y en unos minutos vas a entender exactamente en qué momento todo se  empezó a torcer.

En 2019 llegó por primera vez a la presidencia municipal de Cuautla,  postulado por Morena, el PT y Encuentro Social. Ganó con una coalición fuerte y asumió el cargo en un momento en el que la violencia en Morelos ya era un problema serio para cualquier autoridad  local. Ese primer periodo que se extendió hasta 2021 es el que después las autoridades federales empezarían a mirar con lupa, buscando el origen de vínculos que se harían públicos años más tarde.

En ese momento, nadie fuera de su círculo cercano sospechaba lo que vendría. Pero antes incluso de tomar posesión por primera vez, en septiembre de 2018, su hermano Samuel Corona Damián fue detenido por el delito de secuestro. Samuel permanece en prisión desde entonces y según medios locales llegó a enfrentar al menos 11 carpetas de investigación por extorsión a comerciantes desde el propio penal donde estaba recluido.

Ese antecedente familiar nunca desapareció del expediente público de Jesús Corona. fue la primera señal de alerta mucho antes de que su propio nombre apareciera vinculado directamente al crimen organizado. Documentos filtrados en el hackeo conocido como Huacamaya  Leaks atribuidos a la Secretaría de la Defensa Nacional y fechados en noviembre de 2018.

ya identificaban a Jesús Corona como un candidato con posibles vínculos con la delincuencia organizada en el estado. Uno de esos archivos militares señala que presuntamente mantenía apoyo del grupo criminal Los Rojos, una excisión de los Beltrán Leiva que operaba en Minigens esa región de Morelos. Es decir, la sospecha institucional sobre él no nació en 2025 con el video que lo hundió.

Llevaba años circulando dentro de reportes de inteligencia militar. En 2021 buscó la reelección, esta vez bajo las siglas del PAN y el Partido Humanista, pero perdió frente al candidato de Morena. Ese tropiezo electoral lo sacó del cargo por 3 años, pero no lo sacó de la vida pública ni de la mira de las autoridades.

Fue justamente en ese periodo fuera del poder formal cuando ocurrieron los hechos violentos más graves relacionados con su entorno cercano, hechos que después la propia fiscalía integraría  como parte del expediente que hoy lo mantiene preso. Sigue viendo porque lo que pasó después de perder esa elección no fue silencio ni retiro.

Tranquilo, fue una cadena de ataques  armados y un asesinato directamente ligado a su círculo.  Y eso es  justo lo que viene ahora. El 10 de diciembre de 2021. Según informes militares filtrados en Guacamaya Leak, la casa de gestión de Jesús Corona recibió 25 disparos de arma de fuego. Fue el primero de varios atentados documentados contra él y su equipo en los años siguientes.

Ese ataque, meses después de dejar el cargo, mostró que su entorno ya estaba marcado por la violencia del crimen organizado, mucho antes de que el público general supiera nada sobre presuntos vínculos con algún cártel. El 24 de marzo de 2024, en plena campaña para recuperar la alcaldía, sobrevivió a un ataque directo al llegar a su casa de campaña.

Los disparos no lograron penetrar el blindaje de la camioneta  en la que se transportaba. Ese blindaje pagado presumiblemente con recursos que hoy la fiscalía  investiga como parte de una red más amplia es literalmente lo que le salvó la vida ese día. Menos de 2 meses después, la violencia volvería a golpear su campaña de una forma que ya no pudo blindar.

El 28 de mayo de 2024, su suplente en la fórmula electoral, Ricardo Arismendi,  fue asesinado mientras estaba en su tienda de abarrotes en la plaza comercial 12  de octubre de Cuautla. Un candidato a suplente, sin el nivel de protección de un alcalde, pagó con su vida en medio del mismo proceso electoral que Corona Damián terminaría ganando semanas después.

Ese asesinato quedó documentado como parte del contexto de violencia política que rodeó toda esa campaña en Morelos. A pesar de los atentados y del asesinato de su suplente, Corona Damián ganó las elecciones de 2024 con más de 28,700 votos bajo la coalición del PAN, PRI, PRD y redes sociales progresistas. Tomó protesta el 30 de diciembre de 2024 y regresó a la presidencia municipal, prometiendo  priorizar la seguridad, mejorar el drenaje y garantizar el acceso al agua potable en Cuautla. En ese discurso de toma de

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