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La INCREÍBLE Historia de Gonzalo Plata: Del Suburbio de Guayaquil al HÉROE que Derrotó a Alemania

El 8 de diciembre de 2021, a las 6:45 de la mañana, en las calles de Valladolit, España, un Mercedes Benz de alta gama se saltó un semáforo en rojo a toda velocidad. El impacto fue brutal. Un taxi  volcó, destrozó la fachada de una óptica. El taxista quedó atrapado adentro.

Una pasajera salió despedida del vehículo. Los dos terminaron en el hospital. Cuando la policía llegó al lugar y le hicieron la prueba de Alcoest al conductor del Mercedes, el resultado fue más del doble del límite legal y ese conductor era Gonzalo Plata, el mismo hombre que metería años después el gol más importante en la historia reciente del fútbol ecuatoriano frente a la selección de Alemania en un mundial.

Como un niño que se escapó de su casa a los 5 años para ir a una prueba de fútbol que jugaba con pelotas hechas de papel que creció sin padre en el suburbio más duro de Guayaquil, llegó a convertirse  en el héroe de toda una nación entera y a punto estuvo de perderlo todo en una madrugada. Para entender quién es Gonzalo Plata, hay que entender primero de dónde viene.

Y el lugar de  donde viene no es cualquier barrio. El suburbio de Guayaquil es uno de los lugares que te forma o te quiebra. Calles de tierra, casas construidas  con caña guadúa y madera, familias enteras sostenidas por una sola persona. Y esa persona, en el caso de Gonzalo, era su madre, Mónica Jiménez.

Una mujer que quedó sola con cinco hijos cuando su esposo los abandonó, siendo Gonzalo apenas un bebé de meses de nacido. Doña Mónica no tenía tiempo para llorar lo que le tocó.  Tenía cinco bocas que alimentar. Trabajaba como empleada doméstica. Jornadas largas,  extenuantes, fuera de casa todo el día.

Con lo que le sobraba, puso un puesto de encocados en la calle, esos encocados tradicionales  de su tierra que preparaba con todo el amor que le quedaba después de un día agotador. Así se sostenía esa familia.  Y mientras su mamá trabajaba, quien cuidaba a Gonzalo era su hermano mayor, Brian Quintero Jiménez.

Brian fue el padre que la vida no le dio, el que lo acompañaba, el que lo llevaba a los campos de juego, el que estaba ahí. Pero desde que Gonzalo tuvo uso de razón, había algo que no necesitaba que nadie le enseñara,  algo que le salía solo, algo que lo consumía por dentro, el fútbol. No tenía dinero para comprarse unos zapatos de fútbol, no tenía un balón de cuero.

Jugaba descalso en las  calles de tierra, de piedra, de lodo. Las pocas zapatillas que tenía las destrozaba en días porque no podía parar de patear y cuando no había zapatos seguía igual. Pero  lo que más llama la atención, lo que su propia madre cuenta con una mezcla de desesperación y ternura, es lo que hacía con los cuadernos de la escuela.

Pero ya de pequeño él yaaba andar buscando porque lo que había en la calle lo pateaba. Los cuadernos sin hoja porque hacía balón con los cuadernos. Con eso jugaba en la calle,  en los pasillos de la escuela, en cualquier espacio que encontrara, porque para él no existía un momento del día en el que no estuviera pensando en el fútbol.

Gonzalo tiene 5 años. El club guayaquileño Rocafuerte  organiza una captación abierta de talentos infantiles en la ciudad. Una oportunidad real para los niños del barrio.  Un día sin decirle nada a doña Mónica, sin pedir permiso, un vecino del barrio se acercó al pequeño Gonzalo y le dijo una sola cosa. Vamos.

El Gonzalo Plata de 5 años se escapó de su casa. se fue, cruzó el barrio, llegó a las canchas de Rocafuerte y cuando los técnicos del club lo pusieron a entrenar con los niños de su edad, lo que vieron los dejó sin palabras. Control de balón inusual para su edad, velocidad, desequilibrio y para rematar en esa primera práctica anotó tres goles, un hacktrick en su primera prueba de fútbol en su vida.

Los directores técnicos del club no podían creer lo que estaban viendo. Coordinaron de inmediato los pasos para registrarlo en las divisiones formativas del equipo. Cuando Doña Mónica se enteró de la fuga, la escena en casa se la pueden imaginar. Pero los encargados del club fueron hasta donde ella para explicarle lo que habían visto.

Le mostraron el potencial real de su hijo.  Y Mónica, esa mujer que había sostenido sola ese hogar, que había luchado sola contra todo, miró a su hijo y tomó una decisión. Dijo que sí, pero con una condición que no tenía vuelta atrás. El estudio primero, siempre. Si el club no garantizaba eso, no había trato. El club aceptó.

Rocafuerte fue el primer peldaño. Después vino la Academia Alfaro Moreno y la Escuela de Fútbol Metropolitana de Guayaquil. Gonzalo seguía creciendo, seguía mejorando y los que lo veían jugar sabían que era un chico diferente. En el año 2012, cuando tenía 11 años, llegaron los casatalentos de Independiente del Valle. Si no conocen a Independiente del Valle, sepan que es el club que tiene la Academia de Desarrollo Juvenil más seria y más avanzada de todo el Ecuador.

No es casualidad que de ahí hayan salido algunos de los mejores jugadores ecuatorianos de los últimos años. Lo llevaron a vivir a los complejos del club. Educación garantizada, alimentación,  entrenamiento de primer nivel. La condición que doña Mónica había puesto se cumplió al pie de la letra y Gonzalo creció ahí.

Pasó por todas las categorías, sub1, sub16, sub18, cada año siendo mejor que el anterior, cada año demostrando que aquella fuga  a los 5 años no fue un capricho, fue un destino. En 2018 llegó su debut profesional, 17 años, primera división de Ecuador. Un extremo zurdo que jugaba por el lado derecho, que recorta hacia adentro y que cuando agarra velocidad es prácticamente imposible  de parar.

El mundo todavía no sabía su nombre, pero estaba a punto de aprenderlo. Campeonato Sudamericano Sub20. Ecuador se corona campeón por primera vez en su historia. Ecuador  campeón del sudamericano. Es campeón sudamericano. Este equipo lleno de talentos. El festejo  tricolor por primera vez en la historia. Ese mismo año, Polonia, Copa Mundial Sub20 de la FIFA.

Ecuador termina tercero, se queda con el bronce en un mundial, pero hay un nombre que sobresale por encima de todos. Un nombre que los técnicos internacionales anotan en sus libretas. Un nombre que los representantes europeos empiezan a buscar. Gonzalo Plata recibe el balón de bronce de la FIFA. El tercer jugador más destacado del Mundial Sub20 con 18 años del suburbio de Guayaquil, sin padre con una mamá que vendían cocados para que sus hijos pudieran comer.

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