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Diana Escribió Esto 10 Meses Antes del Accidente (Subrayó El Nombre)

Diana Escribió Esto 10 Meses Antes del Accidente (Subrayó El Nombre)

Ella no murió en un accidente. Murió el día que la corona entendió algo. Una princesa que deja de obedecer deja de ser propiedad del palacio. Diana no fue peligrosa por lo que hizo, fue peligrosa por lo que sabía. Y desde ese momento el reloj empezó a correr en su contra. 31 de agosto de 1997, 12:23 de la madrugada, un Mercedes negro entra al túnel del Pon del Alma  en París a 105 km/h.

3 minutos después, el mundo pierde a Diana Spencer. Pero lo que murió esa noche no fue solo una mujer, fue un  secreto que la corona llevaba guardando durante 16 años. un secreto tan explosivo que el propio palacio de Buckingham había movido todas sus piezas para borrarlo del mapa. Esta no es la historia de un accidente, es la historia de lo que Diana sabía y de por qué eso la convirtió en la mujer más peligrosa de Gran Bretaña.

Aquí descubrirás la grabación de la noche de bodas que  nunca debió existir. Fue capturada por accidente en los jardines de Buckingham. por un técnico de la BBC que olvidó apagar un micrófono. En esos 4 minutos y medio, Diana dice algo que cambiaría todo si el mundo lo escuchara. Verás la carta manuscrita que Diana escribió con tinta azul y letra temblorosa, donde subrayó dos veces el nombre de la persona que planeaba matarla.

la dejó en manos de su mayordomo 10 meses antes de morir. Y conocerás el expediente médico de 1991, que el palacio intentó destruir tres veces. El documento que probaba que Diana no estaba loca, como ellos afirmaban, estaba siendo silenciada sistemáticamente. Diana Spencer era peligrosa, no por lo que hizo públicamente, sino por lo que guardaba en privado, y la corona lo supo desde el principio.

Diana Francis Spencer nace el 1 de julio en Parkuse, una propiedad en Sandringham, Norfolk. Es la tercera hija de John Spencer. Vizconde Alzhor y Frances Roch. Pero Diana no nació para ser la favorita. Nació después de dos hermanas. Sus padres esperaban un varón, un heredero. Diana fue una decepción desde  el primer día.

 Su madre la llama la niña del medio. Su  padre ni siquiera asiste al bautizo. Está de cacería en Escocia. Diana tiene 6 años. Sus padres se divorcian. Es un divorcio brutal. público, humillante. Francés abandona a sus hijos para estar con otro hombre. Diana y sus hermanos  se quedan con su padre.

 En las noches, Diana escucha a su hermano menor, Charles, llorando en su habitación.  Ella se mete en su cama y le susurra que todo estará bien. Pero Diana sabe que está mintiendo, porque ella también llora todas las noches. La ausencia de su madre la marca para siempre. Años después, Diana diría en una entrevista privada, “Desde los 6 años aprendí que las personas que amas pueden desaparecer sin aviso.

 Esa fue mi primera lección sobre el abandono. Diana tiene 16 años. Está de pie frente a un espejo en Althorph House, la mansión  familiar en Northamptonshire. Se mira las piernas, los brazos, la cintura, no dice nada, solo se mira. Su hermana  Sara acaba de ser fotografiada con el príncipe Carlos. Diana sabe que ella es la segunda opción, la hermana de repuesto, la que espera en la banca.

Pero Sara comete un error fatal. le dice a un periodista que nunca se casaría con Carlos, aunque fuera el último hombre en la Tierra. La relación termina inmediatamente. La familia real no tolera desaires públicos y entonces algo cambia. Lady Diana Spencer es invitada a Balmoral,  la residencia de verano de la reina en Escocia.

Tiene 19 años, trabaja como asistente en  un jardín de niños y gana 5 libras la hora. Carlos tiene 31, está bajo presión. La reina ha emitido un ultimátum. Debe casarse antes de cumplir 33. El heredero necesita estabilidad, necesita una esposa adecuada. Diana cumple todos los requisitos del manual invisible de la corona.

 Virgen, aristocrática, joven, maleable y, sobre todo silenciosa. Carlos la ve como la candidata perfecta, no porque la ame,  sino porque ella no se atreverá a desafiarlo. Durante ese fin de semana en Valmoral, Carlos y Diana dan un paseo por los terrenos. Diana le habla sobre la muerte del tío favorito de Carlos, Lord Mount Batten, asesinado por Elira en 1979.

Le dice que vio el funeral por televisión, que lloró por él, que debe ser terrible perder a alguien así. Carlos se conmueve no porque Diana sea profunda, sino porque nadie más le había hablado de Mount Button en meses. Todos en el palacio habían seguido adelante. Diana le recordó su dolor y en ese momento Carlos decide que ella es la indicada.

 No por amor, por conveniencia emocional. Noviembre de 1980.  Carlos invita a Diana a Sandringham nuevamente. Esta vez los fotógrafos están esperando. Diana aparece con un vestido transparente.  La luz del sol lo atraviesa. Las fotos muestran la silueta completa de sus piernas. Es inocente. Diana no sabía que la luz haría eso, pero las fotos dan la vuelta al mundo en 24  horas.

 La prensa británica la llama Shid. Diana tímida. Es la nueva obsesión nacional. Y Buckingham lo sabe. Diana no es solo adecuada, es perfecta para las relaciones públicas. El 6 de febrero de 1981,  Carlos la lleva a cenar al palacio de Winsor. Después de la cena, Carlos se arrodilla.

 No hay anillo, no hay romance, solo dice, “¿Te casarías conmigo?” Diana responde, “Sí, por supuesto.” Sí. Carlos se levanta, no la abraza, no la besa, solo dice, “Bien, llamaré a mi madre.” Esa fue la propuesta de matrimonio. 38 segundos sin testigos, sin emoción. El 24 de febrero de 1981, el compromiso se anuncia  oficialmente.

Diana usa un vestido azul de seda que la hace parecer aún más joven. Los periodistas le preguntan si está enamorada.  Ella responde, “Por supuesto.” Carlos añade sonriendo, “Lo que sea que enamorarse signifique.” Esa frase debió ser la primera señal de alarma, pero Diana no la escuchó. Estaba demasiado emocionada por la idea de convertirse  en princesa.

Tres meses antes de la boda, algo se rompe en privado. Diana encuentra un  paquete en el escritorio de Carlos. Es pequeño. Está envuelto en papel dorado. Diana lo abre sin permiso. Dentro hay  un brazalete de oro. tiene dos C entrelazadas, Carlos y Camilla. El regalo está listo para ser entregado con una nota manuscrita.

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