Posted in

Panadero de 60 dejaba pan afuera todas las noches 5 años—Cantinflas supo por qué y LLORÓ

Cantinflas vio a un panadero dejando pan viejo en caja afuera cada noche para hambrientos. Cuando preguntó si perdía dinero, la respuesta lo destruyó. Bienvenidos a Historias de Cantinflas. Si estas historias te inspiran, suscríbete, dale like y activa la campanita para más episodios increíbles. Ahora sí, comencemos.

Era 23 de noviembre de 1970, un lunes por la noche en la colonia Guerrero de la Ciudad de México y Mario Moreno caminaba de regreso a casa cuando vio algo inusual frente a una panadería pequeña. Eran las 11 de la noche, la panadería estaba cerrada, las luces apagadas, la puerta con llave, pero afuera, junto a la entrada, había caja de madera grande llena de pan, bolillos, teleras, pan dulce, docenas de piezas.

Lo extraño era que el pan estaba claramente disponible para tomar. No había letrero de no tocar o reservado. Ah, de hecho, había pequeño cartel escrito a mano que decía, “Para quien lo necesite, con amor, don Felipe.” Mientras Mario observaba, anciana se acercó tímidamente, miró alrededor para asegurar que nadie la veía.

Después tomó tres bolillos y los guardó en su bolsa. Se santiguó y se fue rápidamente. Minutos después, joven con dos niños pequeños llegó. Los niños se veían cansados, hambrientos. El padre tomó seis piezas de pan, suficiente para sus hijos y él. Los niños comenzaron a comer inmediatamente. Mario estaba fascinado. Decidió esperar para hablar con el panadero la mañana siguiente.

A las 6 de la mañana, Mario regresó. La caja estaba vacía, todo el pan se había ido y el panadero, hombre de aproximadamente 60 años con delantal blanco manchado de harina, estaba abriendo la panadería. Buenos días, Mario. Dijo José, ¿és usted don Felipe? El panadero se volvió. Sí, señor.

¿En qué puedo ayudarle? Vi la caja anoche con el pan. La expresión de don Felipe cambió. Una mezcla de orgullo y timidez. Ah, sí, la caja hace esto todas las noches. Todas las noches hace 5 años. ¿Puede explicarme cómo funciona? Don Felipe invitó a Mario a entrar. Mientras preparaba el horno para el día, explicó.

Cada noche antes de cerrar pongo todo el pan del día que no se vendió en esa caja afuera. Bolillos, teleras, conchas, orejas, todo lo dejo allí para personas que tienen hambre pero no tienen dinero. ¿Cuánto pan deja cada noche? Depende del día. Algunos días 20 piezas, otros días 50. Ayer fue día especialmente bueno. Dejé casi 70 piezas y todo se va, todo.

Para las 6 de la mañana la caja siempre está vacía. Personas vienen durante la noche, madres solas, ancianos, personas sin hogar, trabajadores nocturnos que no ganan suficiente. Toman lo que necesitan, pero no pierde dinero. Ese pan podría venderse al día siguiente. Don Felipe negó con la cabeza. Pan de un día ya no es fresco.

Técnicamente podría venderlo con descuento. Algunos panaderos lo hacen, pero prefiero darlo gratis a quien tiene hambre. ¿Por qué? Don Felipe dejó de trabajar. ¿Puedo contarle mi historia, por favor? Hace 30 años era niño de 10 años. Mi padre había muerto. Mi madre trabajaba limpiando casas, pero no ganaba suficiente. Teníamos cinco hijos en la familia y frecuentemente, muy frecuentemente, no teníamos comida.

Recuerdo noches cuando mi estómago dolía tanto de hambre que no podía dormir. Recuerdo ver a mis hermanos menores llorar porque querían comer. Recuerdo la vergüenza en los ojos de mi madre cuando no podía alimentarnos. Una noche tenía 11 años. Estaba tan hambriento que salía a las calles.

No sé qué estaba buscando, tal vez comida en basura, tal vez algo que pudiera vender. Entonces vi panadería y afuera, exactamente como hago yo ahora, había caja con pan, pan del día anterior, con letrero que decía para quien tenga hambre. Las lágrimas comenzaron a formarse en los ojos de don Felipe. Tomé tres piezas, las llevé a casa.

Mi madre lloró cuando las vio, no de tristeza, sino de alivio. Compartimos esas tres piezas entre siete personas. No era suficiente para llenarnos, pero era algo. Durante 2 años, cada vez que no teníamos comida, lo cual era frecuente, yo iba a esa panadería por la noche. Ah, el panadero nunca supe su nombre, siempre dejaba pan, siempre, sin falta.

Ese pan mantuvo a mi familia viva durante tiempos más difíciles. Literalmente nos salvó de morir de hambre. Cuando crecí trabajé duro, ahorré dinero y finalmente hace 15 años abrí esta panadería y desde el primer día prometí hacer lo que aquel panadero anónimo hizo por mí, dejar pan personas hambrientas todas las noches sin falta. ¿Alguna vez conoció a ese panadero original? No, para cuando tuve mi propia panadería, él ya había muerto, pero su bondad, su acto simple de dejar pan afuera salvó mi familia y ahora yo continúo esa tradición. Mario sintió

emoción profunda. Don Felipe me permite ayudarlo a expandir esto. Expandir, sí, convertir esto en programa. más panaderías, más ciudades, es más familias alimentadas. Durante las siguientes semanas, Mario observó el sistema de don Felipe. Era simple, pero efectivo. Cada noche a las 10 don Felipe sacaba caja de madera, la llenaba con todo el pan no vendido del día, escribía fecha en pequeño papel y lo ponía encima para que personas supieran que pan era de ese día, no viejo de varios días.

Después cerraba y se iba. Confiaba completamente. No había cámara, no había vigilancia, solo caja de pan y fe en humanidad. Y cada mañana caja estaba vacía. Todo el pan se había ido, tomado por personas que realmente lo necesitaban. “¿Nunca ha tenido problemas?”, Mario preguntó. Personas tomando todo el pan en lugar de solo lo que necesitan. Al principio, sí.

Primeras semanas, algunas personas tomaban todo, 20, 30 piezas, claramente para revender, a no comer. ¿Qué hizo? Cambié el letrero. En lugar de solo decir para quién lo necesite, escribí algo más. Escribí. Este pan es para alimentar a tu familia. Por favor, toma solo lo que necesitas para que otros también puedan comer.

Confío en tu bondad. Y eso funcionó cuando apele a conciencia de personas, a su bondad respondieron, ahora personas toman solo lo que necesitan. Tres, cuatro, cinco piezas. Suficiente para familia, no más. Mario quedó impresionado. ¿Cuánto panda al año? Don Felipe calculó. Si promedio es 30 piezas por noche multiplicado por 365 días, aproximadamente 11,000 piezas al año, 11,000 piezas de pan que alimentan a familias hambrientas.

¿Y cuánto le cuesta esto? En términos de dinero, ¿que podría ganar vendiendo pan con descuento al día siguiente? Ah, probablemente 2,000 pes al año, tal vez 2,500. ¿Puede permitirse eso? Apenas algunos meses es difícil, pero siempre encuentro manera porque esto no es opcional para mí, es obligación moral. Mario estableció programa pan compartido, red de panaderías dispuestas a donar pan no vendido cada noche.

Read More