Posted in

EL CASO QUE TARDÓ 17 AÑOS EN RESOLVERSE | El caso Mike Williams

Florida, 16 de diciembre del año 2000. Mucho antes del amanecer, el frío de diciembre cubría Talajasi con esa neblina particular que solo existe en las primeras horas de la madrugada. Oscuridad total, silencio, el tipo de hora en que casi nadie está despierto. Pero Mike Williams sí. Mike se levantó temprano esa mañana, enganchó su bote a la camioneta y salió de su casa antes de que saliera el sol rumbo al lago Seminole, a casi 80 km de distancia para hacer lo que más amaba después de su familia. Cazar patos.

Era un día especial. Esa noche Mike y su esposa Denise iban a celebrar su sexto aniversario de bodas. tenían planes, una cena, una celebración, el tipo de noche que marca 6 años de construir una vida juntos. Mike le prometió a Denise que volvería al mediodía a tiempo para celebrar, a tiempo para todo. El mediodía llegó, Mike no.

Pasó una hora, luego otra y la preocupación empezó a crecer. El mejor amigo de Mike, un hombre llamado Brian Winchester, salió a buscarlo junto con su padre. Conocían los lugares donde Mike solía cazar. Fueron directo a esas zonas del lago y encontraron su camioneta, una Ford Bronco de 1994, estacionada cerca de una rampa remota para botes en el lado de Florida del lago. Mike no estaba ahí.

Comenzó una búsqueda enorme, pero esa misma noche una tormenta golpeó el lago y la búsqueda tuvo que detenerse. Al día siguiente, un helicóptero encontró el bote de Mike vacío a unos 70 m de la rampa. Dentro del bote estaba su escopeta, todavía en su estuche sin usar, pero ni rastro de Mike. Los investigadores construyeron una teoría rápida.

El lago Seminol estaba lleno de troncos sumergidos, tocones de árboles de un antiguo huerto que había sido inundado cuando crearon el embalse. Supieron que Mike había golpeado uno de esos troncos con el bote, que se había caído al agua, que sus waders, esos pantalones impermeables de pesca que llegan hasta el pecho, se habían llenado de agua y que se había hundido y ahogado, incapaz de liberarse.

Le aseguraron a la familia que el cuerpo aparecería en tres a 7 días, como todos los cuerpos de ahogados, flotaría a la superficie. El cuerpo nunca apareció ni en 7 días, ni en 7 semanas, ni en 7 meses. Y aquí está el primer detalle que convierte este caso en algo extraordinario. Entre la creación de ese lago artificial, en los años 40 y las décadas siguientes, alrededor de 80 personas se ahogaron en sus aguas. 80 cuerpos.

Y todos fueron recuperados. Todos menos uno, el de Mike Williams. ¿Cómo desaparece por completo el cuerpo de un hombre adulto de 1,78 y casi 80 kg? Los investigadores tenían una respuesta lista. Los caimanes, el lago estaba lleno de ellos. La teoría era simple. Los caimanes se habían llevado el cuerpo, lo habían desmembrado, lo habían escondido en algún lugar imposible de encontrar.

Caso cerrado, muerte accidental. Pero había una persona que nunca creyó esa historia, una persona que sintió desde el primer día que algo estaba profundamente mal. la madre de Mike, Shery Williams, y su instinto la llevó a una lucha de 17 años que terminaría destapando una de las traiciones más frías y calculadas que el True Crime haya documentado jamás.

Porque el asesino de Mike Williams no era un caimán, no era un accidente, no era el lago, era alguien que Mike amaba, alguien en quien confiaba con su vida. dos personas. En realidad, él era real. Antes de hablar de la traición, antes de hablar del plan, de las mentiras, de los 17 años que tardó la verdad en salir a la luz, necesitas conocer a Mike, porque para entender la magnitud de lo que le pasó, tienes que entender primero lo que era.

Y lo que era resulta casi imposible de creer cuando sabes cómo termina esta historia. Jerry Michael Williams nació el 16 de octubre de 1969. Todos lo conocían como Mike. Creció en Bradfordville, al norte de Talahasi, en una familia que no tenía mucho dinero, pero que tenía algo más valioso, un sentido profundo del sacrificio. Su padre era conductor de autobuses de la compañía Greyhound.

Su madre cuidaba niños. Criaron a Mike y a su hermano mayor, Nick. en una casa rodante de doble ancho. Y aquí está el detalle que dice todo sobre esa familia. Los padres de Mike tuvieron la oportunidad de construir una casa de verdad, de salir de la casa rodante, de darse una vida más cómoda, pero decidieron no hacerlo. En cambio, ahorraron cada dólar para que sus dos hijos pudieran estudiar en el North Florida Christian High School, una escuela privada, una educación mejor, un futuro mejor.

Y los hijos entendieron ese sacrificio. Mike y Nick trabajaban de noche en supermercados para ayudar a pagar sus estudios. Adolescentes que trabajaban turnos nocturnos mientras estudiaban durante el día porque sabían lo que sus padres estaban sacrificando por ellos. Mike no desperdició esa oportunidad. En la secundaria brilló.

Fue presidente del Consejo Estudiantil. jugó fútbol americano. Fue miembro activo del Key Club. Era el tipo de joven que hacía sentir orgullosos a sus padres en cada paso. Y a los 15 años dos cosas importantes entraron en su vida. La primera fue la Casa de Patos, un pasatiempo que se convertiría en una de sus grandes pasiones.

Y la segunda fue una compañera de escuela, una chica llamada Denise Merell. Recuerda ese nombre, Denise Merell, porque esa chica de la secundaria se convertiría años después en la pieza central de la peor traición de la vida de Mike. Pero en ese momento eran solo dos jóvenes en una escuela cristiana en Florida. Empezando algo.

Después de la secundaria, Mike fue a la Universidad Estatal de Florida. Estudió ciencias políticas y planificación urbana y antes incluso de graduarse ya lo habían contratado. El Ketcham Appraisal Group lo tomó como tazador de propiedades y ahí Mike se convirtió en algo que todos los que lo conocieron describen de la misma manera.

El hombre más trabajador que jamás habían visto. El dueño de la empresa lo dijo con esas palabras exactas. El hombre más trabajador que conocí en mi vida. Patty Ketcham, que trabajó con él durante casi 15 años, lo confirmó. tenía la ética de trabajo más fuerte de cualquier persona que ella hubiera conocido. Mike se casó con Denise en 1994 y su dedicación al trabajo no se detuvo.

Iba a casa a cenar y después de que Denise se dormía volvía al trabajo. A veces incluso iba a la oficina después de cazar patos en la madrugada, no porque tuviera que hacerlo, sino porque así era él. Ese esfuerzo dio frutos. Al momento de su desaparición, Mike ganaba $200,000 al año, una cantidad enorme, el equivalente a más de $70,000 de hoy.

El hijo de un conductor de autobuses y una cuidadora de niños que había crecido en una casa rodante había construido una vida que sus padres apenas podían haber imaginado. Compró una casa en un vecindario exclusivo en el este de la ciudad. lo había logrado todo. En 1999 llegó lo más importante de su vida, su única hija, una niña.

Read More