El HOMBRE que cambió el FÚTBOL para SIEMPRE | Pelé | Documental
Antes de convertirse en Pelé, la leyenda de los mundiales será Edson Arantes Don nacimiento, un niño nacido en 1940 en una familia humilde de Brasil, nombrado en honor a Thomas Edison, porque poco antes de nacer la electricidad apenas había llegado a su barrio. Creció entre carencias, usando ropa improvisada, caminando descalzo y enfrentando días en los que apenas tenía una rebanada de pan para comer.
En parte esto tiene que ver con la historia de su papá. De joven, parecía tener un gran futuro en el fútbol, así que apostó todo por ese sueño, pero una lesión en la rodilla le arruinó la carrera y al quedarse sin muchas opciones, terminó trabajando como limpiador con un sueldo que apenas alcanza para sacar adelante a la familia.
Por eso, desde pequeño Edson, a quien le dicen Dico, tiene que trabajar lustrando zapatos. Junto a sus amigos, Dico pasa horas jugando y nadando en un río cercano, pero un día uno de los niños queda atrapado en un pozo y muere. La experiencia lo marca profundamente, pues siente que él pudo haber corrido la misma suerte.
Llega a pensar que Dios lo salvó por alguna razón y tal vez esa razón tenga que ver con lo que más ama el fútbol. Pero cuando su mamá se da cuenta de lo mucho que ama el fútbol, se preocupa, no quiere que su hijo sigue el mismo camino difícil de su papá. Como no tiene dinero para un balón, Dico juega con un calcetín relleno de papel y tela.
Más adelante se une a un equipo infantil llamado 7 de Septembro. Para conseguir uniformes, los niños empiezan a vender cacahuates, aunque primero deben robarlos de los trenes que llegan al pueblo. Gracias a eso, finalmente compran sus camisetas. Dico desarrolla una relación muy cercana con su padre, quien le enseña los fundamentos del fútbol y la importancia de llevar el balón pegado al pie.
En esa época también nace el apodo que lo haría famoso. Confunde el nombre del portero Bilé y lo llama Pelé. Sus compañeros se burlan y termina quedándose para siempre con el nombre. Cuando tienen 9 años sucede algo que lo marca para siempre. Brasil pierde la final del Mundial de 1950 ante Uruguay en el histórico Maracanazo y el país entero queda devastado.
Pele ve a su padre llorar por primera vez y con apenas 9 años le promete que algún día ganará una Copa del Mundo para él. A los 10 años, Pelé y sus amigos cambian el nombre de su equipo a ameriquiña y contra todo pronóstico ganan un torneo infantil de la ciudad. Durante la final juega de una forma espectacular y al final el estadio entero orea su apodo.
Con el paso de los años sigue perfeccionando su juego hasta que a los 13 se une a la división juvenil del Atlético de Baur. Ahí conoce a Waldemar de Brito, un exeleccionado nacional que le enseña a dominar el balón con todo el cuerpo. Bajo su dirección, el equipo arrasa en un torneo y se corona campeón, consolidando aún más el talento de Pelé.
Pele comienza a jugar futsala, una modalidad más rápida y frenética de apenas cinco jugadores por equipo que se practique en canchas pequeñas. La experiencia le ayuda a mejorar su técnica, velocidad y creatividad con el balón. Poco después, Valdemar de Brito le ofrece la oportunidad de dar el salto al fútbol profesional con el Santos.

La mamá de Pelé se opone, pero Valdemar no se rinde. Después de mucha insistencia logra convencerla y Pelé parte hacia una nueva vida en el Santos. Cuando llega el Santos, Pelé comienza entrenando con el equipo juvenil, pero su talento es tan evidente que rápidamente lo ascienden al primer equipo.
Aunque al principio se siente intimidado por la diferencia de edad y experiencia, pronto demuestra de lo que es capaz. En un partido de entrenamiento anota cuatro goles en una victoria por 6 a1 y poco después marca también en un amistoso contra el Corinthians apenas entra al campo. Gracias a sus actuaciones, Pelé se convierte en una sensación local.
Su presencia en los partidos atrae a miles de aficionados y su fama crece rápidamente en Santos y a nivel local. Pero el gran salto se da en junio de 1957, cuando el resto de Brasil finalmente descubre quién es. En el torneo internacional de Morumbi, Pelé brilla frente a equipos brasileños y europeos. Debuta con tres goles ante el Belense de Portugal y continúa anotando los primeros partidos, terminando entre los máximos goleadores del campeonato.
Aunque su equipo no gana el torneo, sus actuaciones llaman la atención de la selección brasileña que comienza a considerarlo para el próximo mundial. Otro torneo clave para Pelee con el Santos es el Campeonato Paulista, la competencia más prestigiosa del estado de Sao Paulo y una de las más fuertes de Brasil.
Aquí vale la pena aclarar que en ese momento Brasil todavía no tenía una liga nacional consolidada como la conocemos hoy, sino que cada estado tenía su propio campeonato. Aún así, dentro de ese sistema, el paulista es uno de los más respetados. En su primer torneo como titular, en 1957, Pelé se convierte en máximo goleador con 36 goles en 29 partidos y todo eso con apenas 16 años.
Pero aunque eso lo emociona, hay algo que le preocupa más, el mundial que se jugará en Suecia. Y el director de Santos es quien le da la noticia. Hijo, quedaste en la selección. Pelé no cabe de la felicidad, pero la emoción dura poco. Durante un partido de entrenamiento sufre una lesión en la rodilla que deja en duda cuánto podrá jugar en el Mundial de Suecia de 1958.
Tristemente, la rodilla de Pelé no alcanza a recuperarse para el primer partido del Mundial, así que no juega. Aún así, Brasil vence a Austria 3 a0. Tres días después, Brasil se enfrenta a Inglaterra, pero Pelé vuelve a quedarse en la banca por su lesión. Esta vez el partido termina empatado. La buena noticia llega justo antes del siguiente encuentro.
Pele ya está listo para volver, justo a tiempo para enfrentar a la Unión Soviética. Cuando se anuncia que jugará, todas las miradas caen sobre él. Todos quieren ver de qué está hecho el jugador más joven del mundial con solo 17 años y este sale a la cancha con el número 10. Lo curioso es que ese número le llegó casi por accidente.
La Federación Brasileña no asignó los números a tiempo, así que la FIFA terminó haciéndolo por ellos y a Pelé le tocó el 10. Con los años el número 10 se convertiría en el símbolo del jugador más importante del equipo y en gran parte eso fue gracias a Pelé. Arranca el partido. En los primeros minutos, Pelé casi mete gol, pero el balón pega en el poste.
Se frustra, pero Brasil está jugando increíble. Y apenas al minuto tres el equipo anota el primer gol. Su rodilla lo empieza a molestar, pero lo esconde y sigue jugando. Al final, Brasil gana el partido 2 a0 avanzando a los cuartos de final. Esa noche Pelé piensa en el juego, no se siente satisfecho con la forma en que jugó, está decidido a redimirse en su siguiente partido en donde juegan contra Gales.
La primera mitad del juego termina con el marcador 0 a0 hasta que en la segunda mitad aparece Pelé anotando el gol que les da la victoria. En la semifinal se enfrentan a Francia y parece que Pelé se siente cada vez más cómodo, pues anota nada menos que tres goles. Esa actuación cambia la carrera de Pelé para siempre, en gran medida porque el Mundial de Suecia es el primero en transmitirse de forma masiva por televisión a nivel internacional.
Así que ese hattrick de inmediato da la vuelta al mundo convirtiendo a Pelé en la primera superestrella del fútbol verdaderamente global. Brasil termina ganando 5 a2 y avanza a la final. Para entonces, la selección brasileña ya es la favorita para levantar la copa, porque su forma de jugar ha enamorado al mundo entero.
Se le empezó a llamar yogo bonito o juego bonito y a diferencia del fútbol europeo que se estaba volviendo cada vez más estructurado y calculado, Brasil apostaba por un fútbol más libre, más creativo y mucho más alegre, lo que terminó enamorando al mundo entero. En la final, Brasil se enfrenta a Suecia, el país anfitrión.
Cuando suena el himno nacional brasileño, Pel se imagina a su papá escuchando el partido en la radio y piensa que esta es su oportunidad de cumplir aquella promesa que le había hecho años atrás, que algún día ganaría un mundial para él. El equipo sudamericano está rodeado de europeos que anhelan su derrota, la presión les afecta y en los primeros minutos del juego el equipo sueco anota el primer gol, pero Brasil logra recuperarse.
Conforme avanza el partido, el equipo toma el control con pelea anotando un gol impresionante de Sombrerito. El partido avanza con Brasil colocándose arriba 4 a2. Parece que así va a cerrar el partido, pero entonces en el minuto 90 pele la oportunidad y mete otro gol. La emoción lo rebasa. En medio de la euforia solo alcanza a pensar, “Vamos a ser campeones del mundo.
” Y después se desmaya. Cuando despierta, “El partido ha terminado y Brasil es campeón del mundo.” Tras el mundial, una revista lo bautiza como Rey Pelé. Su fama se dispara y varios de los clubes más importantes del mundo intentan ficharlo. Incluso llega a firmar con el Inter de Milán, pero la presión de los aficionados brasileños provoca que el acuerdo se cancele, manteniéndolo en el Santos durante parte de su carrera.
Sin embargo, años más tarde, problemas financieros lo llevarán a considerar jugar en Estados Unidos, pero ya llegaremos a eso. Gracias a la victoria en el mundial, la Confederación Brasileña de Deportes le paga a cada jugador un premio histórico de 100,000 cruceiros, casi $8,000 al valor actual. Además, Pelére negocia su contrato con el Santos y empieza a ganar muchísimo más.
Para que te des una idea, antes el mundial ganaba 6,000 cruceiros al mes. Después su sueldo sube a 60,000, es decir, gana 10 veces más. Hoy eso equivaldría a casi $5000 al mes. Con ese dinero les compra a sus papás una casa en Bauru y les regala un auto, pero más importante que eso, les da estabilidad y tranquilidad. Con estos sucesos, el fútbol dejó de ser para su familia el recuerdo de un sueño roto y pasó a significar paz.
Además de que su familia empieza una nueva etapa, Pelé también entra en la suya. Después del mundial comienzan sus años dorados. En el campeonato paulista de 1958, Pelé vuelve a demostrar que está en otro nivel. Anota 58 goles y lleva el Santos a ganar el torneo. Lo más impresionante es que al año siguiente, en 1959, aumenta todavía más el ritmo.
Aunque cumple 18 años y debe hacer el servicio militar, ni siquiera eso lo aleja del fútbol. Al contrario, termina jugando para cuatro equipos diferentes. Sigue con el Santos y con la selección de Brasil, pero además juega para el equipo del ejército y para el equipo de su cuartel. En el campeonato sudamericano, lo que hoy conocemos como Copa América, Brasil hace un gran torneo donde termina como subcampeón, apenas un punto detrás de Argentina.
Ahí Pel termina como máximo anotador del torneo con ocho goles en seis partidos. Además, ese año mete uno de los goles más hermosos de su carrera. Sucede en un partido del Campeonato Paulista en donde Santos se enfrenta a Juventus de Sao Paulo. Pelé recibe el balón y sin dejar que toque el suelo le hace un sombrerito a un defensa, luego le hace lo mismo a otros dos jugadores y finalmente al mismo portero del Juventus.
Después con una frialdad total mete gol con un cabezazo a la portería vacía. El estadio se queda en shock. Hasta los fans del Juventus se ponen de pie a ovacionar a Pelé y sus rivales en la cancha se acercan a felicitarlo. Desafortunadamente no hay grabaciones de este gol. Sin embargo, años después se hace una recreación digital en 3D para el documental Peleterno, intentando mostrar cómo fue aquella jugada legendaria.
Aún así, aunque Pelé brilla en el Campeonato Paulista, Santos termina perdiendo el título contra Palmeiras. Ese mismo año también nace la Taza Brasil, la primera copa nacional del país. El torneo reúne a los campeones de cada estado para definir al mejor equipo de Brasil y de paso darle un lugar en la primera Copa Libertadores de América que se jugaría el año siguiente.
En la tasa Brasil, Santos llega hasta la final contra Bahía, pero pierde el partido decisivo. ¿Y por qué perdió? Porque Pelé no pudo jugar. Está agotado por la cantidad brutal de partidos acumulados y sin él ataque del Santos pierde fuerza. Al final, Bahía gana 3 a 1 y Santos se queda fuera de la Libertadores.
Aún con ese golpe, 1959 termina siendo uno de los años más importantes en la carrera de Pelé. En total mete 127 goles en 103 partidos. Y en medio de ese ritmo frenético, también conoce a Rosem Mary, una joven de apenas 14 años, aunque Pelé tiene 19, se enamora de ella y poco después empiezan a salir. Para 1960, Santos regresa con C de revancha.
ganan el Campeonato Paulista con Pelé metiendo 33 goles. A esto se suma que con la popularidad mundial de Pelé también crece la fama del Santos y el equipo no desaprovecha esa oportunidad. Empieza a hacer varias giras por América y Europa, donde juega partidos amistosos contra equipos locales.
El mundo está fascinado con el yogo bonito de los brasileños y para muchos el Santos representa el punto más alto de ese estilo de juego. Sin embargo, estas giras dejan a los jugadores exhaustos, pues llegan a jugar más de 20 partidos en menos de 6 semanas. Encima de todo ocurre algo que pone en tensión su relación con Rosemy.
Durante un viaje a Francia, Pele conoce a Kiki, una actriz y modelo bastante famosa. Ella le muestra la ciudad, salen juntos y los fotógrafos los captan varias veces. Cuando Roseberry ve las fotos se enoja muchísimo. Pele le asegura que entre ellos no pasó nada romántico y después de una larga conversación logran arreglar las cosas.
Sin embargo, con los años esa versión empezaría a sonar menos convincente porque tiempo después Pelé terminaría reconociendo que durante su matrimonio le costaba mucho ser fiel. Incluso admitiría que en algún momento de su vida no sabía con certeza cuántos hijos tenía porque algunas mujeres se lo decían hasta tiempo después.
En 1961, Santos vuelve a competir en la Taz Brasil y otra vez llega a la final. Ahí se reencuentra con Bahía, el mismo equipo que le había quitado el título dos años antes. Pero esta vez la historia cambia. Pel marca un triplete y lleva Santos a coronarse campeón. Con eso, el club gana su primer trofeo nacional y consigue su boleto para la Copa Libertadores durante la temporada siguiente.
Ese año el Santos vuelve a ganar el Campeonato Paulista con 113 goles en 30 partidos, 47 de ellos anotados por Pelé. Poco después, durante un torneo amistoso en México que reunía a clubes mexicanos y extranjeros, Peler recibe un fuerte golpe en un partido contra el Necaxa y queda inconsciente. Sin su principal figura, el Santos termina perdiendo el encuentro, aunque apenas descansa tres semanas, regresa recuperado y ayuda al equipo a vencer el Guadalajara, Atlas y América.
Además, tiempo después mete uno de sus mejores goles. En un partido contra el Fluminense, en el Maracaná, Pelei lleva el balón por toda la cancha hasta la portería, burlando a seis jugadores y anota. El gol es tan impresionante que mandan hacer una placa con la inscripción el gol más hermoso del estadio Maracaná.
De ahí nace la expresión gol de placa. Desafortunadamente este juego no fue televisado, solo viven en las memorias de quienes lo vieron ese día. Con todo esto, Pelé está en la cima de su carrera y todos los grandes clubes de Europa lo quieren en su equipo. Juventus e Inter de Milán vuelven a intentar ficharlo, pero Peler rechaza las ofertas.
Aún así, el gobierno brasileño no quiere correr el riesgo de perderlo. Por eso, el presidente Brasil toma una decisión bastante peculiar. Declara a Pelé un tesoro nacional no exportable, lo que legalmente impide que lo vendan a un club extranjero. ¿Y qué opina Pelé de todo esto? En realidad no parece molestarle demasiado.
Él siempre ha pensado en quedarse en Brasil. Suele decir que ya juega en el mejor equipo del mundo, Santos, y que además puede viajar por todas partes con el club. Así que para él no necesita irse a Europa para sentirse en la cima. Mientras tanto, Pel está pensando en invertir en su futuro. El fútbol es una profesión delicada y una lesión puede acabar con su carrera en un instante.
Así que sigue el consejo de su nuevo amigo, un hombre llamado Pepe el Gordo, e invierte en una empresa de material de construcción llamada Sanitaria Santista. Pelé confía tanto en Pepe que hasta le da poder notarial para que él se encargue de sus finanzas. Esto significa que Pepe puede firmar contratos y acuerdos en nombre de Pelé sin haberlo consultado antes, algo que, como podrás imaginarte, no terminará del todo bien.
Por mientras, algo más ocupa su mente, el Mundial de 1962 en Chile. La presión es más grande que la última vez porque ahora Brasil regresa como el vencedor. Pero hay un grave problema. Pelé siente un dolor agudo en su músculo abductor. Cuando los doctores lo revisan, Pelé minimiza su dolor, pues quiere jugar en el mundial.
Llegan al primer partido en donde juegan contra México. Pé siente el dolor en la ingle, pero lo ignora. Hasta mete gol en la segunda mitad y Brasil gana 2 a0. El segundo partido es contra Checoslovaquia. El juego empieza bien, pero a los 25 minutos Pelé se lastima al recibir un pase. Cae al suelo del dolor, pero debe aguantarse y regresar al juego que termina con un empate 0 a0.
Al final, Pele casi ni puede caminar. espera recuperarse rápido, pero su médico no cree que pueda jugar otro partido. Debió haber sido honesto sobre su dolor desde antes. Pelé le ruega a su doctor que le dé un analgésico para poder jugar, pero el doctor se rehusa. Eso podría terminar en una lesión que arruine su carrera.
Así, Pelé trata su lesión con mucho descanso y con presiones calientes. Mientras tanto, el Mundial sigue y Brasil avanza hasta la final en donde se enfrentarán otra vez a Checoslovakia. Pelec regresar, pero para estar seguros, Brasil tiene un pequeño partido de prueba. Todo parece ir bien, pero cuando Pelea hace un tiro de esquina, el dolor regresa todavía más fuerte, no podrá jugar en la final.
Este es un golpe terrible. Llora desconsolado y les ruega que lo dejen regresar a Brasil. Sin embargo, el entrenador le explica que necesita quedarse en Chile porque su presencia es buena para el equipo. De hecho, en entrevistas juegan con la idea de que Pelé va a regresar para la final, así confunden a su contrincante haciendo que cambien su estrategia en el último minuto.
Llega el día de la final y Pelé no puede hacer más que verla desde las gradas. Afortunadamente para todos, Brasil vuelve a ganar y se corona campeón del mundo por segunda vez. Sin embargo, esta victoria es agridulce para Pelé. Por un lado, se siente feliz de haber conseguido el título junto a sus compañeros y especialmente orgulloso de Garrincha y Amarildo, quienes brillaron en la cancha.
Pero por otro lado sabe que no pudo aportar todo lo que quería, apenas jugó en el torneo y eso le deja una sensación extraña. Al regresar de su segundo mundial, Peley ya no es solo el joven prodigio que sorprendió al mundo. Ahora es un jugador más maduro y mucho más consciente de su peso dentro del fútbol.
Así comienza una nueva etapa de sus años dorados, la del dominio absoluto. En 1962, el Santos finalmente participa en la Copa Libertadores, el torneo de clubes más prestigioso de Sudamérica. Pelé se pierde varios partidos por lesión, pero aún así el Santos logra avanzar hasta la final. Ahí se enfrenta al Peñarol, el campeón los dos años anteriores y uno de los equipos más fuertes de Uruguay.
La serie queda empatada después del partido de ida y de vuelta, así que todo se define en un tercer juego y justo ahí, cuando más lo necesitan, pelea aparece, anota dos goles y le da al Santos su primera Copa Libertadores. Además, esa victoria hace que el Santos clasifique a la Copa Intercontinental, el torneo de clubes más importante del mundo.
Ahí deben enfrentar al campeón de Europa, el Benfica. El duelo se juega en dos partidos, uno en América y otro en Europa. Juegan el primer partido en el Maracaná en donde los gritos de la gente impulsan al Santos a la victoria. Ganan 3 a 2 y parten hacia Lisboa para el segundo partido. Al llegar ven pancartas que dicen Benfica campeones mundiales.
Esto los hace enojar, pero también los motiva. Les van a demostrar que Pel tiene razón, que Santos es el mejor equipo del mundo. Y vaya que lo es. Pelé mete cuatro goles y al final Santos gana 5 a do contra el Benfica. Santos es el campeón de la Copa Intercontinental. Esto significa que pelees campeón mundial dos veces, una con la selección de Brasil y otra con Santos.
Como si no fuera suficiente, ese mismo año el Santos también gana el Campeonato Paulista y la tasa Brasil después de golear 5 a0 al Botafogo. El siguiente año, 1963 es considerado por muchos como el punto más alto del Santos. Defienden su corona en la Copa Libertadores, en donde se enfrentan al equipo argentino Boca Juniors en la final.
El momento definitivo de esta copa ocurre en el legendario estadio del Boca, la Bombonera. Santos va perdiendo 1 a0. Durante todo el juego, los jugadores del Boca bloquearon y hasta jugaron sucio contra Pelé. Ahora sí, nuestro protagonista da una asistencia para el empate y faltando minutos para terminar el partido, Pelé mete el gol de la victoria.
Santos le gana 2 a 1 al Boca Juniors, coronándose como campeones por segunda vez consecutiva. Gracias a ese triunfo, Santos vuelve a disputar la Copa Intercontinental ahora contra el AC Milán. El primer partido se juega en Italia y aunque Pelea anota dos goles, Santos pierde 4 a2. Para complicar aún más las cosas, Pelé se lesiona y no puede jugar el resto de la serie.
Aún así, Santos logra recuperarse sin su máxima figura en la cancha, remonta la historia y se corona campeón intercontinental por segunda vez consecutiva. Sin embargo, 1963 no resulta tan luminoso para su vida personal. Ese año Pelé toma una decisión que lo perseguirá durante décadas. Todo empieza cuando se interesa por Anicia Machado, una joven que trabaja como trabajadora del hogar en su casa.
Comienza en un amorío y Anisia queda embarazada. Ella asegura que Sandra, la niña, es hija de Pelé, pero él la niega y se desentiende por completo. Por años casi nadie sabrá de esta relación, ni siquiera Rosemary se convierte en uno de los secretos mejor guardados de la estrella del Santos. Pero claro, un secreto así no podrá quedarse oculto para siempre.
Para 1964, Brasil entra en una etapa durísima. Los militares toman el poder e imponen una dictadura. Se eliminan partidos políticos, se censura la prensa y se crean los llamados actos institucionales, medidas que le dan al gobierno cada vez más poder para perseguir, arrestar y torturar a opositores. Mientras tanto, Pelé sigue jugando con Santos e intenta mantenerse lejos de la política.
Cuando le preguntan por qué no usa su influencia para denunciar los abusos del régimen, él responde que solo es futbolista. Dice que no le interesa meterse en política y que su papel es darle alegría al pueblo brasileño. Pero esa postura empieza a traerle críticas. Para muchos, el problema no es solo que Pele guarde silencio frente a la dictadura, sino que cuando figuras importantes del régimen quieren reunirse con él o tomarse fotos a su lado, casi siempre acepta.
Con el tiempo esa actitud se vuelve una de las partes más cuestionadas de su carrera. Mientras tanto, en este nuevo Brasil, Santos sigue compitiendo casi como si nada. Ese año gana la taza Brasil por cuarta vez con un hatck de Pelé en la final contra Flamengo. También recupera el Campeonato paulista venciendo a Portuguesa de Desportos y justo en ese torneo Pelé logra algo que parece imposible.
En un partido contra Botafogo mete ocho goles él solo y Santos termina ganando 11 a0. Con actuaciones así, Pelé vuelve a terminar como máximo goleador, tanto en la tasa Brasil como en el campeonato paulista. Para 1965, Pelé lidera una de las mejores temporadas del Santos. El equipo vuelve a ganar el Campeonato Paulista y también conquista su quinta taza Brasil consecutiva.
En medio de esa buena racha, Pele Rosemary se casan durante la semana de carnaval en Río, rodeados de familiares y amigos. Al día siguiente se van de luna de miel a Europa, donde incluso llegan a conocer al Papa Pablo VI. Sin embargo, al regresar, Pele se entera de que Pepe el Gordo, a quien le confió todo su dinero, lo ha dejado en la ruina.
Su inversión en sanitaria santista salió mal y las cuentas de Pelé están en ceros. No solo eso, también le debe dinero a muchas personas quienes ya empiezan a llamarlo. Le pide ayuda al Santos y el club acepta prestarle aproximadamente $100,000, una cantidad que hoy equivaldría a más de 1 millón.
Pero claro, esa ayuda viene con condiciones. Pelé debe ceder sus derechos de imagen al Santos y comprometerse a participar en giras internacionales de partidos amistosos. La idea es que con el dinero recaudado en esas giras vaya pagando poco a poco la deuda que tiene con el club. En medio de todo esto se aproxima el tan esperado mundial de 1966 en Inglaterra.
Para este momento, todos hablan de cómo Brasil podría convertirse en campeón del mundo por tercera vez consecutiva. Es como si pensaran que el equipo solo tenía que ir a Inglaterra a recoger el trofeo, pero eso le molesta Pelé. Aunque cree en su talento y en el de sus compañeros, sabe que no pueden darse lujo de subestimar a nadie.
Por esto, cada que termina el entrenamiento grupal y sus compañeros se van a sus casas, Pel se queda en el estadio. Hace ejercicios de resistencia y velocidad, pues quiere llegar a Inglaterra en su mejor condición física. Sin embargo, los directivos de la selección no se toman el entrenamiento tan en serio.
Confiados no preparan a los jugadores tan rigurosamente como los mundiales pasados. Pero lo peor es la desorganización. Tienen 40 prospectos para el equipo final, pero en lugar de elegir al equipo desde un principio, los entrenan a todos. Por esto los candidatos se la pasan viajando por todo Brasil de estadio a estadio.
Terminan entrenando como si fueran cuatro equipos diferentes, lo que afecta terriblemente a su coordinación como equipo. A pesar de esto, la Comisión Técnica de Brasil, quienes están a cargo de la selección nacional, se siente muy segura de su victoria. Pero hay algo que no anticipan. En este mundial, varios equipos usan la fuerza como nunca antes.
Este es un nuevo estilo de fútbol que se caracteriza por el marcaje agresivo. No importa lo que hagan ni cuántas faltas cometan, lo importante es detener a su marca y Pelé es el blanco perfecto para esto. En el primer juego, Brasil se enfrenta a Bulgaria. A lo largo del partido, Pelé recibe muchos golpes por parte de la defensa y lo peor es que el árbitro no interviene.
A pesar de esto, logra anotar un gol y Brasil gana 2 a0. Los directivos de Brasil le dicen a Pelé que no jugará el siguiente partido. Quieren protegerlo y evitar que lo vuelvan a golpear. Una apuesta que terminan perdiendo, pues Hungría les gana 3 a 1. Así para su tercer juego en el Mundial, Pelé vuelve a la cancha. Esta vez juegan contra Portugal, quien viene con todo y rápidamente anota gol.
De ahí solo refuerzan su ofensiva. Además, utilizan un marcaje agresivo con Pelé. En un momento, la defensa lo ataca con una falta doble que el árbitro no reconoce. Pel sale del juego para recibir atención médica, pero no hay mucho que hacer en ese momento. Regresa con la pierna vendada y un dolor intenso en su pierna.
Solo hace bulto el resto del partido. Brasil pierde 3 a 1 frente a Portugal y de pronto quedan fuera del torneo. Nadie lo puede creer. El equipo que había ganado dos mundiales seguidos, el Brasil de Pele, regresa a casa en la ronda de grupos. Para Pelé, el golpe es durísimo. Sale del mundial lesionado, frustrado y convencido de que ya fue suficiente.
Después de todo lo que vivió en Inglaterra, sumado a la lesión que también había sufrido en el mundial anterior, Py llega a la conclusión de que las copas del mundo ya no parecen ser para él. Así toma la decisión de que ese será su último mundial. Al regresar a Brasil, Pel se topa con que sus problemas todavía no han terminado. Así comienza una etapa mucho más dura, marcada por la caída y la redención.
El primer golpe llega cuando Santos pierde la taza Brasil por primera vez en 5 años. Después, el Santos también cae en el Campeonato Paulista. De pronto el equipo que parecía invencible empieza a perder fuerza. La buena noticia es que Pele y Rosaryy le dan la bienvenida a su hija Kelly Cristina.
Convertirse en padre le da un nuevo sentido a su vida y poco a poco también parece devolverle fuerza dentro de la cancha. Eso se nota en el Campeonato Paulista de 1957, donde Pelé vuelve a aparecer como líder del Santos y ayuda al equipo a llevarse la victoria. Sin embargo, a los ojos de Pelé, uno de sus mejores años llega en 1968, cuando Santos gana todos los torneos en los que compite, incluyendo el campeonato interclubes de Sudamérica.

Los periódicos empiezan a llamar al equipo la máquina del fútbol, porque Santos parece estar mejor que nunca. Pelea aprovecha esta racha para renegociar su contrato y se convierte en el jugador mejor pagado del mundo. Recibe un bono inicial de $150,000 solo por firmar, además de $15,000 mensuales durante los siguientes 2 años.
En total, el contrato vale $500,000, casi 5,000ones en cifras actuales. Además, Santos debe darle un carro de lujo, varias propiedades en Sao Paulo y un porcentaje de las siguientes giras internacionales. A la par, Pelé conoce a Marv Ramundini, un representante de estrellas que empieza a manejar su imagen.
Ramundini le consigue comerciales, patrocinios y hasta un pequeño papel en una telenovela llamada Os Extraños. Con esa ayuda, Pelé logra terminar de pagar sus deudas. Mientras tanto, Péz se acerca cada vez más a los 1000 goles, una marca que ningún otro jugador había alcanzado. En un partido contra Vasco de Gama, en el Maracaná, el equipo rival hace todo lo posible para evitar que anote el gol número 1000.
Pero sus esfuerzos no sirven de mucho. Un jugador le comete falta, Pelé cae al suelo y el árbitro marca penal. Pelé se prepara y hace su movida característica, la paradiña o pequeña pausa. ¿Por qué le llaman así? Bueno, porque después de empezar a tomar vuelo para dar la patada, justo cuando el portero se empieza a mover para cubrir la portería, Pelé voltea su mirada arriba para ver hacia dónde se va a mover el portero.
En esa fracción de segundo altera el curso del balón para ir en dirección opuesta al arquero. La técnica no falla y el balón entra a la portería marcando el milésimo gol del rey. Pelé corre por el balón, lo levanta en sus manos y lo besa. El partido se pone en pausa por 20 minutos más en lo que todos aprovechan para felicitar al rey.
Al final, Santos gana 2 a 1 y Pelé se va del estadio con un récord en sus manos. En cuanto a Santos, 1969 también trae buenas noticias. El equipo se convierte en tricampeón paulista con pelea otra vez como máximo goleador del torneo. Ese mismo año Santos se embarca en una gira por África y una de sus paradas es Nigeria.
El problema es que el país está en plena guerra civil. Pele no quiere jugar ahí, le parece demasiado peligroso, pero el representante del equipo le responde, “No te preocupes, van a detener la guerra por ustedes.” Y resulta que tiene razón, durante dos días, ambos bandos levantan banderas blancas. Harán lo que sea con tal de ver al rey en la cancha.
Después de todo eso, se acerca el momento que Pelea había estado esperando, pero también temiendo, el mundial de 1970 en México. Para este momento, la desilusión de Pelé por el fracaso del mundial pasado ya quedó atrás. Por eso, cuando lo buscan para volver a la selección, acepta. Sabe que este mundial probablemente será el último y eso lo impulsa dejarlo todo en la cancha. Pero hay un problema.
El técnico de la selección brasileña es Joao Saldaña, un hombre muy particular. no sabe aceptar críticas y padece de alcoholismo. Últimamente llega varios entrenamientos ebrio afectando a todo el equipo. Es despedido por esto, pero cuando se va se intenta llevar a Pelé con él. Anuncia que Pelé no va a jugar en el mundial porque su miopía le impide jugar como antes.
Pero esto no es verdad. Sí, Pele tiene miopía, pero esta nunca ha afectado su juego. Aún así, la prensa corre con la historia y mucha gente la cree. Afortunadamente, pronto encuentran al nuevo técnico Mario Sagayo, un ex futbolista que jugó con Pele en los mundiales pasados. De las primeras cosas que hace es reintegrar a pelea la selección.
Así se dirigen a México, listos para retomar el título. En la fase de grupos se enfrentan a Checoslovaquia, donde Pelé casi anota un gol que hubiese sido inolvidable. El portero Checoslovaco está muy adelantado y Pelé toma su oportunidad. Patea desde media cancha, el balón viaja hacia la portería, pero pasa apenas por un lado.
Aún así, la jugada queda en la historia y Brasil le gana a Checoslovaquia 4 a1. Brasil continúa con esa buena racha en su siguiente partido contra Inglaterra. En teoría, el reto es enorme porque Inglaterra es la campeona del mundo y una de las favoritas para ganar el torneo. Pero Brasil logra vencerla 1 a0 y con esa victoria le demuestra al mundo que está de regreso.
Después Brasil se enfrenta a Rumanía en un partido reñido, pero vuelve a conseguir la victoria y avanza a cuartos de final. Ahí se mide contra Perú, a quien vence 4 a2 y consigue su pase a la semifinal. Entonces se acerca un partido con una carga enorme, Brasil contra Uruguay, el mismo país que les arrebató el título en el Maracanazo de 1950.
En ese entonces, Pelea era solo un niño y llegó a pensar que si él hubiera jugado, Brasil no habría perdido. Ahora, 20 años después tiene la oportunidad de demostrarlo. La noche antes del partido, Pelé reza porque todo salga bien, pero el fantasma del Maracanazo los persigue durante la primera mitad del juego.
Los brasileños entran con miedo a la cancha, tensos ante la ofensiva de Uruguay. Los nervios les cuestan caro, pues en el minuto 19 Uruguay mete un gol. Durante los siguientes 20 minutos, Brasil teme que la historia se repita. Sin embargo, un minuto antes de que termine el primer tiempo logra empatar. Aún así, en el medio tiempo, su entrenador los regaña con una sola frase: “No están jugando como saben, solo jueguen como ustedes saben hacerlo.” Eso es todo.
Para la segunda mitad, Brasil regresa transformado. Empiezan a mostrar ese fútbol alegre, creativo y libre que tanto los caracteriza, multiplicado por 1000. Pelé juega como si fuera Superman. Los que ven el partido ese día comentan que parece que hay tres Pelés en la cancha. Mientras tanto, Uruguay empieza a sentir el desgaste.
Así, Brasil toma la delantera 3 a 1 y gana el partido. Aunque Pelé no mete gol, queda satisfecho con su desempeño. Finalmente logra devolverle el orgullo a Brasil. Ahora sí, avanzan a la final donde se enfrentarán a Italia. Los brasileños celebran como si ya hubieran ganado el campeonato porque al vencer a Uruguay, el equipo al que más miedo le tenían, sienten que pueden contra cualquiera.
Ante las cámaras, Pelé se muestra seguro, pero en la mañana de la final la emoción lo rebasa. Al ver a su gente con la camiseta de Brasil gritando su nombre y esperando tanto de él, Pelé no aguanta más y se echa a llorar. En silencio empieza a rezar. Querido señor, esta es mi última Copa del Mundo.
Prepárame para mi último mundial. Quiero tu ayuda para mi último mundial. Son demasiadas emociones juntas. La presión, el orgullo, el miedo y la ilusión. Todo le cae encima al mismo tiempo y Pelé no puede dejar de llorar hasta llegar al estadio. Arranca el partido contra Italia y Pelé deja todo en la cancha. Al minuto 18 anota con un cabezazo y el estadio estalla en gritos y aplausos.
Pero antes de que termine el primer tiempo, Italia empata el partido. Pele intenta anotar otro gol, pero falla. La presión está al tope y empieza a afectar su juego. Para la segunda mitad, Brasil regresa con más fuerzas y poco a poco empieza a recuperar el control. Entonces llega el segundo gol de Brasil, después el tercero y casi al final Carlos Alberto marca el cuarto, cerrando una de las jugadas más famosas en la historia de los mundiales. Suena el silvato.
Brasil vence a Italia 4 a1 y se convierte en campeón del mundo por tercera vez. Desde entonces, aquella selección de 1970 queda en la memoria de muchos como uno de los mejores equipos que haya pisado una cancha. Los fans inundan la cancha para celebrar, cargando a Pelé en sus hombros y poniendo un sombrero de mariachi.
Es un momento caótico, pero sobre todo feliz. Pelé logró lo que más quería, poner a Brasil en alto. El presidente de México le entrega la Copa a Brasil y a Pelé le da el balón dorado para el mejor jugador del campeonato. Como Brasil gana su tercer mundial, las reglas de la FIFA establecen que la Copa Jules Remet ahora es suya, ya nunca la tienen que regresar.
Esta victoria le da un respiro a la gente de Brasil en medio de las atrocidades bajo la dictadura. Es un momento para festejar. Obviamente el régimen militar intenta aprovecharse la situación. El presidente Emilio Garrastá Suedichi intenta usar a Pelé y su victoria como propaganda política. De hecho, hay varias fotos de Garrastasu abrazando a Pelé en un intento por limpiar la imagen de su régimen opresivo, pero esta vez no funciona.
Brasil no deja que la dictadura tome crédito por el mundial. Solo hay que ver cómo la historia recuerda este día como la victoria de Pele. Años después, Pelea aclara las cosas. Dice que ganaron el Mundial para el pueblo, no para el régimen militar. en su corazón sabía lo mucho que Brasil necesitaba la alegría de la victoria.
Con esto, Pel se convierte en el único jugador en la historia en ganar tres Copas del Mundo, una marca que nadie ha igualado hasta hoy 2026. Pero en medio de esa gloria también empieza a pensar en el final. Siempre ha querido retirarse en su mejor momento y después de ese mundial comienza a planear su despedida del fútbol.
Primero se retira de la selección brasileña que lo despide con un partido amistoso contra Yugoslavia. Poco después le dice al Santos que empieza a buscar su reemplazo porque piensa retirarse pronto. Pero antes de que eso suceda, el club aprovecha que todavía tiene a Pelé y organiza una nueva gira por el mundo. Para entonces, sin embargo, los años dorados del Santos ya quedaron atrás y Pelelo no está con facilidad.
Así, en 1974 decide colgar la camiseta del Santos. Normalmente los jugadores planean algo especial para su último partido, pero Pelé decide hacerlo de forma espontánea. En medio de un juego contra Ponte Preta, atrapa un pase con las manos. Todo el estadio se queda en silencio. Entonces Pelé lleva el balón al centro de la cancha, se hinca y levanta los brazos.
Todos entienden lo que significa. El rey se retira del fútbol. Pelé empieza a llorar y no puede parar. En su retiro, Pelé quiere dar clases de educación física en alguna escuela y pasar más tiempo con su familia, especialmente ahora que acaba de tener otro hijo con Rosemary llamado Edson, quien con los años también seguirá los pasos de su papá y se convertirá en futbolista profesional.
Sin embargo, ese retiro tranquilo se viene abajo cuando Pelé descubre que básicamente está en bancarrota. Debido a una pésima gestión, fraudes y malas inversiones, como en la empresa de autopartes Folax, Pelé pierde todo su dinero. El banco toma todas sus propiedades, pero aún así tiene una deuda de 2 millones de dólar, que en dinero actual sería entre 11 y 12 m000ones.
De pronto, la única forma de recuperar su estabilidad parece ser la que menos esperaba, volver a jugar. Obviamente muchos equipos sueñan con fichar al rey, entre ellos están el Real Madrid, el AC Milán y el América. Así es, Pelé pudo haber jugado para un equipo mexicano, pero a sus 34 años siente que ya no está para cargar con la presión de esos clubes.
Por eso mira hacia Estados Unidos, donde el fútbol todavía no es tan popular y la exigencia parece menor. Y bueno, ¿no se supone que Pele era un tesoro nacional que Brasil no quería exportar? Sí, justo por eso su llegada a Estados Unidos se maneja casi como un asunto diplomático. Tienen que abrirse conversaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y Brasil y finalmente Pelé llega al cosmos de Nueva York donde le ofrecen casi0000es dólar el contrato más caro de su carrera hasta ese momento, equivalente a unos 29 millones en cifras actuales. Esta
decisión termina marcando tendencia, haciendo que otras estrellas del fútbol empiecen a ver a Estados Unidos como un destino atractivo para la última etapa de sus carreras. Con el Cosmos, Pelé empieza a tener resultados importantes. En 1976, el equipo llega a la final de su zona dentro de la Liga y en 1977 consigue ganar el campeonato completo.
Y ahora sí llega la despedida definitiva. El primero de octubre de 1977, Pelé juega un último partido que pasa los libros de historia. Se enfrenta el Santos contra el Cosmos y Pelé juega una mitad con cada equipo. En un momento conmovedor, con lágrimas en sus ojos, Pelé le dice adiós a esta etapa de su vida.
Después de retirarse, Pelé colabora con UNICEF como embajador de buena voluntad. Participa en iniciativas de la FIFA para promover el juego limpio y hasta aparece en la película Escape a la victoria junto a estrellas como Michael Kane y Silvester Stallone. En su vida personal también hay cambios importantes.
Pele y Rosberry le dan la bienvenida a su tercera hija, Jennifer, pero poco después deciden terminar su matrimonio después de 16 años juntos. A partir de ahí, Pele empieza a tener relaciones que llaman mucho la atención de la prensa. Una de las más comentadas es con Shusha, una presentadora brasileña de apenas 17 años, mientras él ya está en sus 40.
Más tarde se casa con la psicóloga Asiria Lemos, con quien tiene a sus gemelos Joshua y Celeste. En medio de todo esto resurge una historia que Pele llevaba años evitando. Sandra, la hija que tuvo con Anicia Machado, la trabajadora del hogar, lleva tiempo intentando que él la reconozca y que le dé compensación monetaria por el abandono emocional y económico que dice haber sufrido.
La Corte rechaza esas demandas civiles, pero sí acepta que Pelé se haga una prueba de ADN. El resultado confirma lo que Sandra había dicho durante años, que Pelé es su papá. Aún así, Pelé nunca busca construir una relación con ella, ni siquiera años después, cuando Sandra enferma de cáncer y muere en 2006. Mientras tanto, Pelé trabaja como ministro de Deportes de Brasil.
Desde ahí impulsa la llamada Ley Pelé, una reforma que cambia la relación entre los clubes y los jugadores. Antes, muchos futbolistas quedaban prácticamente atados a sus equipos porque los clubes controlaban sus cartas de libertad. Pero gracias a esta nueva ley Pele, los jugadores ganan más control sobre su carrera y pueden negociar su futuro con mayor libertad.
Además crea la Fundación Pelé enfocada en apoyar a niños en situación de pobreza. Pero con los años quizá lo que más recuerda la gente de esta etapa es a Pelé convertido en una especie de embajador mundial del deporte. aparecen ceremonias olímpicas, participa en eventos de la FIFA y ayuda a promover torneos importantes.
Y justamente esa posición es la que vuelve a meterlo en una polémica. En el camino al Mundial de Brasil 2014, una parte del país está furiosa. El gobierno ha gastado muchísimo dinero en estadios, mientras millones de personas siguen reclamando mejores hospitales, escuelas y transporte público. Para ellos, el mundial es un lujo pagado con dinero que podía usarse en cosas más urgentes.
Pero Pelé otra vez parece preferir no incomodar al poder. Se alínea con el discurso oficial y en vez de respaldar las protestas, pide que la gente simplemente disfrute el fútbol y apoye a Brasil. En sus palabras, olvidemos toda esta conmoción que hay en Brasil, todas estas protestas y recordemos que el equipo brasileño es nuestro país y nuestra sangre.
Por eso vuelvo a circular una frase de Romario, otro ídolo del fútbol brasileño, quien dijo, “Pelé Callado es un poeta. Como jugador él es nuestro rey, nuestro Dios, pero tendría que ponerse un vozal.” Aún así, con el paso del tiempo, muchas de sus polémicas empiezan a quedar en segundo plano.
Para la mayoría del mundo, Pelé queda en la memoria por lo que hizo con un balón en los pies. Por eso, cuando en 2021 se revela que tiene cáncer de colon, la noticia golpea a millones de personas. Su salud se va complicando poco a poco hasta que la enfermedad avanza a otros órganos, incluyendo los pulmones y el hígado. Finalmente, el 29 de diciembre de 2022, Pelé, el rey muere en un hospital rodeado de sus seres queridos.
Y aunque él se fue de este mundo físico, definitivamente se quedó en el recuerdo de todos. marcó un antes y un después en la historia y me parece que mucha de la fascinación que causó fue por su forma de jugar, ese juego bonito, una forma alegre, creativa y pasional. Y quizás esa fue una de las razones por las que llegó tan lejos, porque cuando alguien de verdad ama lo que hace, hay una motivación interna que la lleva a dedicarle más horas, aprender más, probar cosas nuevas y seguir insistiendo incluso cuando el camino se pone muy difícil. Y claro que la pasión
no elimina los obstáculos ni garantiza el éxito y muchas veces la realidad es más complicada que simplemente seguir nuestras pasiones. Pero dentro de lo posible podemos buscar acercarnos a algo que nos interese, que nos despierte ganas de mejorar y que haga el esfuerzo un poco más significativo para que así como Pelé podamos encontrar en aquello a lo que dedicamos nuestros días una fuente de alegría y de sentido y también una motivación para buscar la excelencia. M.
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