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SASHA MONTENEGRO: Conquistó a un PRESIDENTE Casado… y Terminó Heredando su Imperio

Aprendió español con el acento argentino, que después el acento mexicano de las décadas siguientes suavizaría sin borrarlo completamente. Empezó a trabajar como actriz y modelo en Argentina  con el tipo de presencia física que la industria del entretenimiento de esa época buscaba y que Sasha tenía de manera natural.

Y en 1969, a los 23 años, llegó a México. Según lo que ella misma contó en entrevistas, llegó por error. Una oferta de trabajo en el cine que la trajo al país  sin que la idea original fuera quedarse. México como la escala que se convirtió en el destino. La ciudad de México, de finales de los 60 y principios de los 70 era la capital de un país que estaba en medio del crecimiento económico, que después se llamaría el milagro mexicano y que en la industria del entretenimiento producía el tipo de

oportunidades que los artistas extranjeros con el talento y la apariencia de Sasha podían aprovechar. Empezó con fotonovelas. Las publicaciones que en el México de esa época eran uno de los medios de entretenimiento más populares entre las clases trabajadoras,  las historias de amor y drama ilustradas con fotografías de actores que el público reconocía por la calle.

De las fotonovelas pasó al cine y del cine pasó al cine de ficheras. El cine de ficheras es uno de los fenómenos culturales más específicamente mexicanos  que existen. Y para entender quién fue Sacha Montenegro, hay que entender qué era ese cine y qué significaba para la industria del entretenimiento mexicano de los años 70 y 80.

Las ficheras eran las mujeres que trabajaban en los cabarets de la Ciudad de México, las que acompañaban a los clientes a bailar y a beber a cambio de fichas que después cambiaban por dinero. El trabajo que en la economía informal del entretenimiento nocturno de la Ciudad de México, de mediados del siglo XX, ocupaba a miles de mujeres.

El cine de ficheras tomó ese mundo y lo convirtió en películas, comedias con desnudos. Historias en los cabarets, las mujeres como protagonistas de una industria que las filmaba con la combinación de admiración y cosficación que el México de esa época producía sin que nadie lo nombrara con las palabras que las generaciones posteriores usarían.

Sasha Montenegro se convirtió en una de las estrellas más grandes de ese cine. Bellas de noche, de 1975, fue la película que la estableció. Después vinieron decenas de películas más, más de 90 producciones entre cine y televisión a lo largo de su carrera. Las películas que llenaban los cines de los  barrios populares de la Ciudad de México y que producían los ingresos que la industria del cine mexicano de esa época necesitaba para sobrevivir.

Pedro Navaja junto con Andrés García en 1984, las películas con el santo, el luchador enmascarado, que era también uno de los iconos del cine popular mexicano.  La filmografía que Sasha construyó en dos décadas de trabajo, en un género que la industria oficial del cine mexicano miraba con desdén, pero que el público consumía con la devoción que el desdén oficial no podía detener.

Y en medio de esa carrera, el desnudo de 30 segundos que México catalogó como escándalo. La escena que en una industria que producía películas sobre cabarets y ficheras era el límite que alguien decidió que se había cruzado. actriz que mostró lo que las películas sugerían, pero no mostraban completamente.

Eso era Sasha Montenegro cuando López Portillo la encontró en Sevilla en 1984. La vedet más famosa del cine más polémico de México. La mujer que el público de las clases populares amaba y que el público de las clases altas consumía en silencio. Antes de seguir, quiero preguntarte algo. Un expresidente de México, el que había llorado en televisión prometiendo defender el peso como un perro antes de devaluarlo, se enamora de la vedet más famosa del cine de ficheras.

¿Crees que fue amor real? ¿O crees que fue la combinación de poder y fama que  en el México del PRI producía relaciones que servían a ambas partes de maneras que iban más allá del amor? Escríbeme en los comentarios porque esta pregunta define toda la historia que vamos a contar. José López Portillo  y Pacheco había sido presidente de México de 1976  a 1982.

El sexenio que empezó con la promesa de administrar la abundancia del petróleo y que terminó con la peor crisis económica que México había vivido hasta ese momento. La frase que lo definió en la memoria del pueblo mexicano fue la del discurso del primero de septiembre de 1982 cuando lloró en televisión. El presidente que llora en público diciendo que va a defender el peso como un perro y que semanas después devalúa el peso de una manera que destruye los ahorros de millones de mexicanos.

La colina del perro. El apodo que el pueblo mexicano le puso a  la zona donde López Portillo se construyó cinco mansiones en 12 haáreas de terreno en bosques de las lomas de la ciudad de México. La colina del perro que iba a defender el peso como un perro, pero que en lugar de defenderlo se construyó cinco mansiones con una biblioteca inmensa y todo el lujo que el poder del sexenio había producido.

Ese hombre era el que en 1984, 2 años después de dejar la presidencia, se encontró con Sasha Montenegro en Sevilla. López Portillo tenía 64 años. Estaba casado con Carmen Romano, la madre de sus tres hijos, Carmen Beatriz, Paulina y José Ramón. El matrimonio que el PRI de esa época sostenía como la imagen de la familia presidencial, aunque la realidad detrás de esa imagen fuera la que las familias presidenciales mexicanas de esa época tenían, las amantes, las relaciones paralelas, el sistema de poder que permitía que el presidente tuviera lo que quisiera sin

que nadie le dijera nada. Y López Portillo quiso a Sasha Montenegro. La relación empezó en Sevilla y continuó en Roma. Sasha terminó su gira de teatro con la obra Nunca en domingo y volvió a encontrarse con López Portillo en Italia. y la relación que había empezado como el encuentro casual en las calles de Sevilla se convirtió en algo que ninguno de los dos quiso detener.

Yo iba por una semana, me quedo allá y comenzamos a salir. Y pues bueno, dijo Sasha en una entrevista posterior. Pues bueno, las dos palabras que resumen la decisión que definió el resto de su vida. En 1985 nació Nabila, la primera hija de Sasha Montenegro y José López Portillo. El nacimiento de Navila cambió la naturaleza de la relación de algo que el sistema del PRI podía manejar como un secreto a voces a algo que ya no podía ocultarse de la misma manera.

Una hija con el apellido López Portillo, la hija del expresidente y la vedet. México procesó esa información con la combinación de escándalo e interés morboso que el país tiene para las historias que combinan el poder político con el espectáculo. La vedet del cine de ficheras con el expresidente que había devaluado el peso.

La mujer del desnudo de 30 segundos con el hombre que había llorado en televisión nacional. Sasha describió el nacimiento de Nabila como el momento que cambió su relación con la maternidad y con el compromiso. Hasta ese momento había rechazado la idea del matrimonio y de los hijos. Nabila la hizo cambiar de opinión sobre ambas cosas.

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