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CANELO ÁLVAREZ: LA VERDAD DE LO QUE LE HIZO A ÁNGELA AGUILAR

años. 15. La misma edad que iba a tener Ángela Aguilar 29 años después,  cuando se cruzaron por primera vez en un camerino de Las Vegas, Saúl Canelo Álvarez debutó como boxeador profesional  el 29 de octubre de 2005, 15 años recién cumplidos. Una pelea  de cuatro asaltos contra el mexicano Abraham González en una arena modesta de Tonalá, Jalisco.

Saúl ganó por knockout  técnico en el cuarto asalto. Y mientras los espectadores aplaudían al pelirrojo flaco que acababa de debutar, Rigoberto lo abrazó en la esquina del cuadrilátero. Le dijo solamente una frase, le  dijo, “Este es el primero Canelito. Y todavía faltan 1000. Pero hay algo del Canelo a los  15 años que la prensa mexicana nunca contó.

Algo que solamente Rigoberto, su hermano mayor,  sabía. Algo que años después, cuando el Canelo ya era multimillonario, iba a empezar a buscar otra vez. Y es que Saúl Álvarez, a los 15 años ya andaba con mujeres mayores que él.  Su primera novia formal se llamaba María Eugenia Berra. 19  años, 4 años mayor que él. Trabajaba como recepcionista en una clínica veterinaria de Guadalajara.

Saúl la conoció en una fiesta  del barrio. Le mintió sobre su edad. Le dijo que tenía 18 y a los 7 meses María Eugenia quedó embarazada.  Dio a luz a Emily Cina Mon Álvarez. El 5 de julio de 2007.  Saúl tenía 16 años. era padre y  todavía no había peleado ni cinco peleas profesionales.

Guarda este nombre en tu mente, Emily Cinnamon Álvarez.  Porque esa niña pelirroja que nació en una clínica de Guadalajara el 5 de julio de 2007 va a ser la pieza más oscura de  toda la historia que vas a escuchar. La frase que el Canelo Álvarez le susurró años después a Ángela Aguilar  en aquel camerino de Las Vegas tiene relación directa con su hija mayor Emily.

Y cuando entiendas la conexión, vas a entender por qué muchos en México creen que el Canelo nunca debió haber  tenido permiso para estar cerca de una niña de 15 años. Pero todavía no es momento. Sigamos con la historia.  Entre 2005 y 2010, el Canelo subió la escalera del boxeo profesional sin freno.

20 peleas ganadas, 15 por knockout. La prensa de Guadalajara empezó a llamarlo el niño maravilla y a los 18  años, en marzo de 2009, peleó su primer combate por  un título regional contra el panameño Eulalio González. Ganó por decisión unánime en tri, pero el dinero todavía no llegaba. Su madre Ana María seguía  cocinando en estufa de leña.

Su padre Santos seguía empujando el carrito de paletas. Y Saú, ya con una hija de 2 años,  vivía en un cuarto rentado en la colonia Independencia de Guadalajara, sin poder pagar el pediatra que Emily Cinnamon necesitaba.  En esos años, el Canelo aprendió que para salir de Juanacatlán no bastaba con saber pelear.

Había que conocer a las personas correctas, dejarse manejar por los promotores correctos, firmar contratos sin leerlos y callarse cuando alguien con más poder te ofrecía un  favor a cambio de tu firma. El primer promotor importante en su carrera fue José Sulaimán  Saldíar, hijo del expresidente del Consejo Mundial de Boxeo.

Le ofreció un contrato de manejo  por 5 años en 2008. Saúl, con 18 años recién cumplidos,  sin estudios más allá de la primaria, lo firmó esa misma noche. Lo que el Canelo no sabía  aquel día fue que ese contrato lo iba a conectar con un círculo de poder mucho más grande del que cualquier boxeador mexicano  había tocado antes.

Un círculo que incluía empresarios de Monterrey, ganaderos de Sinaloa, presentadores de Televisa, productores musicales  del regional mexicano y un patriarca específico de una dinastía ranchera  que iba a cambiar su vida para siempre. Su nombre era Pepe Aguilar, pero todavía faltan 10 años  para que el Canelo y Pepe Aguilar se vieran cara a cara por primera vez.

Antes de eso, el pelirrojo de Juanacatlán tuvo  que convertirse en algo que ningún boxeador mexicano había logrado en 40 años.  Tuvo que volverse más rico, más famoso y más poderoso que el mismo Julio César Chávez padre. Y eso lo logró en 5 años exactos. 2010. Saúl Canelo Álvarez con 20 años recién cumplidos,  peleó contra el estadounidense José Coto en el MGM Grand de Las Vegas por el título  superwelter de la AMB.

Ganó por knockout técnico en el noveno asalto  y aquella noche en Las Vegas, sin que la prensa lo supiera, el Canelo conoció a la mujer que iba a ser la madre de su segunda hija, una modelo zacatecana de 22  años llamada Valeria Quiroz. Saúl y Valeria tuvieron a mí a Enner en  2011.

Saúl tenía 21 años, ya era padre de dos niñas con dos mujeres diferentes y todavía no había cumplido  ni 5 años como boxeador profesional. Mientras tanto, la carrera deportiva del Canelo seguía  subiendo sin freno. 2011 contra Ryan Rad, nout el doceavo asalto. 2012 contra Shane  Mosley, decisión unánime. Y en 2013 llegó la pelea más importante de su carrera hasta aquel  momento contra Floyd Mayweather Junior en el MGM Grand de Las Vegas.

Y aquí pasó  algo que cambió al Canelo para siempre. Mayweather le ganó por decisión unánime. La derrota más dolorosa que el pelirrojo de Juana  Catlán había sufrido en su carrera. Pero lo que lo marcó esa noche fue lo que pasó después de la derrota. Esa misma noche,  después del combate en el camerino del MGM, el Canelo recibió la visita de un empresario zacatecano de  52 años, vestido con sombrero charro y traje de gala.

Un hombre que el público mexicano  conocía desde hacía 20 años. El cantante ranchero más respetado de su generación, heredero  directo de Antonio Aguilar y Flor Silvestre, Pepe Aguilar. Pepe Aguilar  entró al camerino del Canelo aquella noche con su esposa Anelis Álvarez Alcalá. Llevaba dos botellas de tequila.

Don Julio, reserva en una bolsa de regalo, le dio un abrazo al Canelo, le dijo,  “Hijo, esta derrota es solo una lección.” Y mientras Pepe abrazaba al pelirrojo de Juanacatlán  en aquel camerino del MGM, en la sala VIP del estadio, dos pisos abajo, una niña de 9 años con un wipil bordado de  Oaxaca esperaba sentada en un sillón de cuero negro a que sus padres regresaran.

La hija menor de Pepe Aguilar. la que años después iba a marcar la vida del Canelo Álvarez para siempre, Ángela Aguilar. Pero ni Pepe, ni el Canelo,  ni Anelis, ni Saúl mismo imaginaron aquella noche en Las Vegas, 5 de septiembre de 2013, que aquella pequeña con wipil  de Oaxaca, sentada sola en un sillón de cuero negro a la espera de sus padres, iba a convertirse 6 años después en la mujer que iba a destruir al Canelo Álvarez  en silencio y que aquel encuentro casual, aquellos 2 minutos en que Pepe Aguilar  y el boxeador

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