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CARLOS VELA: CONFESÓ LLORANDO POR QUÉ ODIA A MÉXICO Y A LOS MEXICANOS

A los 16 años, el Celta de Vigo compró a Carlos Vela al Guadalajara por $,400,000. El delantero voló a España con una mochila negra, una camiseta blanca firmada y un teléfono celular que su madre le había regalado en el aeropuerto. A los 18 años, después de tres sesiones por equipos pequeños de España e Inglaterra, el Arsenal de Arsener lo firmó por la primera plantilla.

Carlos Vela se convirtió en el primer mexicano en la historia del club inglés, el primer mexicano en jugar dentro del Emirates Stadium y el primer mexicano en debutar en la Premier League con la camiseta roja y blanca del Arsenal. El debut llegó dos meses después contra el Sheffield United. Carlos Vela entró al campo en el minuto 67, marcó tres goles seguidos en 30 minutos.

Triplete histórico de un mexicano en la liga inglesa. La afición del Arsenal se levantó de los asientos durante casi un minuto seguido. El entrenador Wenger lo abrazó a la salida del campo y la prensa inglesa lo bautizó esa misma noche con un apodo que iba a acompañarlo durante el resto de su carrera. The Mexican Magician, El mago mexicano.

Número esa noche dentro del vestidor del Arsenal ocurrió algo que nadie del club entendió. Carlos Vela sacó del bolsillo interior de la mochila la camiseta blanca firmada por los cinco hermanos del triub17. La besó, la dobló en cuatro partes, la guardó dentro del bolsillo derecho del pantalón antes de salir a las cámaras de la prensa internacional.

Y desde esa noche, durante los siguientes dos años, la camiseta blanca jamás se separó del cuerpo del delantero. Dormía con ella, entrenaba con ella, jugaba con ella debajo del jersey del Arsenal. Era el recordatorio físico de los cinco hermanos del fútbol mexicano, la promesa del Mundial de Sudáfrica. Pero Carlos Vela en ese momento todavía no sabía algo.

Los otros cuatro hermanos del tri sub17 jamás guardaron la camiseta firmada de regreso. Chicharito la quemó dentro de la chimenea de la casa familiar en Guadalajara. Ochoa la dejó dentro del vestidor del estadio Azteca y jamás regresó por ella. Giovanni la perdió en una mudanza de Barcelona a Londres y Efraín Juárez la regaló a un primo el día de su cumpleaños número 18.

Solo Carlos Bela guardó la camiseta. Y durante esos mismos dos años dentro del Arsenal de la Premier League, mientras la prensa inglesa lo llamaba Mexican Magician, el delantero vivía dentro de un departamento alquilado del barrio londinense de Hamsted. Solo, sin pareja, sin amigos cercanos. sin un solo familiar dentro de toda la ciudad de Londres.

La madre Lucy Garrido jamás voló a Londres a visitarlo. El padre Enrique tampoco. Y el hermano mayor Alejandro, que para entonces tenía 18 años y una segunda causa abierta en el Ministerio Público de Cancún, jamás contestaba el teléfono cuando Carlos Vela lo llamaba desde Londres. Las lesiones de tobillo derecho lo apartaron del Arsenal durante 76 días seguidos en la temporada 2009.

La prensa inglesa empezó a publicar reportajes sobre el bajón, el Guardian, el Daily Mail, el Times. Todos coincidían en lo mismo. El mexicano había perdido la chispa que había mostrado en el debut contra el Sheffield United. Y dentro del departamento del barrio de Hamsted, durante esas mismas semanas de lesión, Carlos Vela hizo algo que jamás contó a nadie.

sacó la camiseta blanca firmada por los cinco hermanos del tri subub17 del cajón del escritorio principal. La extendió encima de la cama matrimonial y lloró sentado encima de la cama durante 14 minutos seguidos, sin que ningún medio internacional supiera que el primer mexicano en la historia del Arsenal estaba quebrándose dentro de un departamento alquilado del norte de Londres.

¿Te has preguntado alguna vez qué tipo de joven de 20 años duerme con una camiseta firmada de adolescencia debajo de la almohada mientras juega en el Arsenal de la Premier League? A los 21 llegó el Mundial de Sudáfrica 2010. Los cinco hermanos del sub-17 coincidieron por primera vez con el tri mayor Carlos Vela, Chicharito, Giovanni, Héctor Moreno, Efraín Juárez.

El 5 de junio aterrizaron juntos en Johannesburgo. El 11 de junio jugaron el partido inaugural del torneo. El 17 de junio dentro del partido contra Francia, Carlos Vela entró al campo en el minuto 62. 13 minutos después hizo la asistencia del gol decisivo de Chicharito. México ganó 2 a0. La afición mexicana dentro de los hogares de todo el país, festejó la victoria histórica contra los franceses durante toda la noche.

Pero dentro del vestidor de ese estadio en Polocuane, los cinco hermanos del sub17 hicieron algo distinto. Sacaron la camiseta blanca que Carlos Vela había guardado durante 5co años seguidos. La firmaron por segunda vez, cinco firmas nuevas debajo de las primeras y se prometieron en silencio una segunda cosa, jamás separarse mientras vistieran la camiseta verde.

La promesa duró exactamente 78 días porque la noche del 4 de septiembre de 2010, dentro de la habitación 417 del piso 14 del hotel Mariot, Casa Magna, del norte de Monterrey, los cuatro hermanos del triub17 iban a abandonar a Carlos Vela para siempre. 3 meses después del Mundial de Sudáfrica, el director técnico interino Efraín Flores convocó a 13 jugadores del tri para un partido amistoso contra Ecuador en el Estadio Tecnológico de Monterrey.

Pero ese partido amistoso, según los reportes internos de la federación, que jamás se hicieron públicos, escondía algo distinto. Era una concentración cerrada de 4 días donde el cuerpo técnico iba a decidir en silencio quiénes de los 13 convocados iban a vestir la camiseta titular del TRI en los siguientes 14 años de la selección mexicana.

Los 13 jugadores aterrizaron en el aeropuerto de Monterrey el 3 de septiembre por la noche. Los 13 jugadores ocuparon el piso 14 completo del hotel Mariot Casa Magna. Y Carlos Vela esa misma noche fue asignado a la habitación 417. Aquí es donde la historia se vuelve mucho más oscura, porque la habitación 417 del piso 14 del hotel Mariot, Casa Magna, escondía algo distinto.

Era la suite presidencial del hotel, la habitación más grande del piso completo, la habitación donde los hoteles de cinco estrellas suelen alojar a los huéspedes más importantes de los equipos internacionales que pagan el piso entero. Y esa misma noche del 3 de septiembre, esa habitación se convirtió en el escenario que un funcionario directo de la Federación Mexicana de Fútbol había preparado durante los últimos 17 días para algo distinto.

14 mujeres ya estaban contratadas desde una semana antes. 14 mujeres seleccionadas a dedo por el funcionario con la edad y la nacionalidad exactas pedidas por él mismo y con el silencio firmado por contrato dentro de un sobreamarillo manila guardado en la oficina principal del hotel.

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